Meio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
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U N E S C O

Declaración conjunta de los Presidentes

de

la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI)
el Programa sobre el Hombre y la Biosfera (MAB)
el Programa Hidrológico Internacional (PHI)
el Programa Internacional Conjunto UNESCO-UICG
de Correlación Geológica (PICG)
el Programa de Gestión de las Transformaciones Sociales (MOST)

a

la Comisión III de la Conferencia General de la UNESCO
(29ª reunión, París, 4 de noviembre de 1997)

Los Presidentes están de acuerdo en que la UNESCO tiene que desempeñar enérgicamente sus responsabilidades en materia de ciencias y medio ambiente. Consideran que las amenazas que pesan sobre la seguridad medioambiental han llegado a ser un peligro tan grande para la paz como las amenazas militares lo fueron anteriormente. Para salvaguardar el medio ambiente y preservar sus recursos para las generaciones venideras, los gobiernos, en su conjunto, necesitan tener informaciones y conocimientos pertinentes. La UNESCO debe promover sus iniciativas en el ámbito de las ciencias naturales y sociales sin perder de vista este objetivo y alentar a sus Estados Miembros para que asignen recursos a la seguridad medioambiental y a la aplicación de la ciencia en pro de una cultura de paz.

La directrices políticas deben basarse en la ciencia, idea que Gro Harlem Brundtland expuso al periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrado en junio pasado con las palabras siguientes: Como ocurre en la mayoría de las empresas humanas, sólo avanzaremos si se logra establecer una estrecha colaboración entre los científicos y los políticos. La ciencia tiene que ser el fundamento de nuestra acción política. Si hacemos caso omiso de los datos y las pruebas científicas, la rehabilitación de la naturaleza nos va a costar muchísimo - si es que, a fin de cuentas, logramos rehabilitarla. Los Presidentes reconocen que sus programas respectivos deben abordar los medios y arbitrios necesarios para que los frutos de la ciencia sean más útiles y asequibles a la sociedad. Conseguir este objetivo exige un mejor conocimiento de cómo aplicar las ciencias; de su impacto sobre la conducta social; de cómo influyen en la adopción de decisiones la difusión del conocimiento científico y la difusión de la instrucción científica; de cómo combinar los saberes tradicionales y los nuevos; y, por último, de cómo llevar a todos los países al nivel de conocimientos y de capacitación necesario. En su ámbito de competencia, la UNESCO debe usar sus programas de ciencias sociales y naturales, de consuno con los demás sectores y programas, para aportar soluciones a los problemas del medio ambiente y del desarrollo sostenible.

Además de los evidentes imperativos medioambientales, el periodo extraordinario de sesiones de Nueva York identificó, en junio pasado, dos temas fundamentales para el desarrollo sostenible en años venideros: erradicar la pobreza y cambiar los modelos de consumo y producción. Estos temas y los demás tratados en el periodo extraordinario de sesiones, deberán abordarse en el contexto de la mundialización, las cuestiones relativas al buen gobierno y las que plantean las migraciones generalizadas. Además, los asuntos relativos al agua dulce, los oceános, la tierra y la biodiversidad, los problemas medioambientales que plantea la corteza terrestre, y los desastres naturales, -temas de los que la UNESCO se ocupa permanentemente- figuran en la lista de cuestiones medioambientales de carácter prioritario que elaboró el mencionado periodo extraordinario de sesiones. Los Presidentes constatan con satisfacción que el nuevo programa de prioridades del periodo extraordinario de sesiones con vistas al desarrollo sostenible coincide plenamente con los temas a los que UNESCO ha otorgado prioridad en las ciencias medioambientales y sociales. Ahora bien, concuerdan en que sus programas respectivos deben redoblar sus esfuerzos a fin de hallar nuevas bases conceptuales y elaborar nuevos paradigmas para avanzar en este empeño.

Dada la importancia de las iniciativas científicas de la UNESCO en materia de medio ambiente y desarrollo sostenible, resulta evidente que la Organización debe consolidar su liderazgo internacional en el seguimiento de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) y otras importantes conferencias conexas de las Naciones Unidas relativas a este tema, haciendo hincapié en su papel de director del grupo interinstitucional en ciencias y educación para un desarrollo sostenible dentro del sistema de las Naciones Unidas. Al respecto, los Presidentes desean recordar que la UNESCO actúa en el campo de las ciencias medioambientales desde hace casi cincuenta años. Entre los hitos de esta labor están el lanzamiento del Programa sobre Zonas Aridas en 1951; la creación de la COI en 1960; la proclamación del Decenio Hidrológico Internacional en 1965, al que sucedió el PHI; la creación del MAB en 1971 y la del PICG un año después. En particular, durante los últimos 25 años, la UNESCO ha realizado una contribución importante a la ampliación de los conocimientos relativos a los cambios climáticos, mediante diversos programas, en el marco de estos proyectos científicos.

Los programas de ciencias sociales de la UNESCO tienen una larga tradición similar de investigación al servicio del desarrollo. El MOST se inició en 1994, como primer programa intergubernamental de ciencias sociales orientado a temas sociales prioritarios, como la interdependencia de los problemas claves que obstaculizan el desarrollo sostenible en los ámbitos nacional, regional y mundial. Es fundamental que la UNESCO siga realizando una importante contribución al seguimiento de la CNUMAD, de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y de otras importantes conferencias anexas de las Naciones Unidas, en consonancia con el espíritu de colaboración del sistema de las Naciones Unidas, según el cual cada Organización hace una contribución específica, conforme a su experiencia y su competencia. Asimismo es importante para la UNESCO mantener sus vínculos de trabajo con las principales organizaciones científicas internacionales de carácter no gubernamental, como el Consejo Internacional de Uniones Científicas (CIUC) y el Consejo Internacional de Ciencias Sociales (CICS), así como las asociaciones, los comités y los programas que forman parte de ellas.

Los Presidentes reconocen la existencia de una situación lamentable, aunque indiscutible: en la actualidad se carece, sin lugar a dudas, de voluntad política para avanzar hacia el desarrollo sostenible. En los cinco años transcurridos desde la CNUMAD, el medio ambiente se ha deteriorado en todo el mundo y el desarrollo sostenible ha progresado muy poco.

Esta situación preocupa hondamente a los Presidentes, que, por consiguiente, lanzan un llamamiento para que se renueve el compromiso de llevar a cabo las iniciativas contempladas en el Programa 21, a fin de que, hacia el final del próximo quinquenio, se puedan constatar resultados sustanciales. Es preciso que avance el Plan para la ulterior ejecución del Programa 21, que se adoptó en el periodo extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en junio de 1997, consagrada al Examen y Evaluación de la Ejecución del Programa 21.

Como tan gráficamente demuestra hoy el debate público e intergubernamental sobre el cambio climático, muchos de los complejos problemas que plantean las relaciones entre el medio ambiente y el desarrollo se caracterizan por incertidumbres intrínsecas a ellos y por las lagunas de nuestros conocimientos; ahora bien, estas incertidumbres y nuestra limitada capacidad de previsión a largo plazo no justifican en modo alguno la dilación en la puesta en práctica de directrices y medidas políticas orientadas a prevenir posibles daños irreversibles al medio ambiente, suficientemente meditadas para no tener que dar después marcha atrás. Los científicos han de compartir con los políticos la responsabilidad de evaluar los riesgos basándose en la ciencia y de gestionar las transformaciones medioambientales, tecnológicas y socioeconómicas. Para afrontar a tiempo los graves problemas que ya se perfilan y "dar una oportunidad" al desarrollo sostenible, es preciso pasar de la gestión de las crisis en curso a un enfoque previsor, que permita anticiparse a las mismas.

La cooperación interdisciplinaria

Puesto que la cooperación interdisciplinaria entre las ciencias fue una de las preocupaciones primordiales de las dos primeras reuniones de los cinco Presidentes, celebradas en 1993 y 1995, en este encuentro se ha examinado la marcha de la cooperación en los dos últimos años. Sin el respaldo científico adecuado, no puede haber desarrollo sostenible. En lo relativo a la mayoría de los temas medioambientales y de desarrollo de hoy en día, las ciencias son fundamentales para detectar y analizar los problemas, hallar soluciones y garantizar la formulación y la aplicación de medidas normativas que tengan una sólida base científica. Al mismo tiempo, la complejidad de los problemas hace que los enfoques interdisciplinarios e integrados sean una importante herramienta metodológica. Por un lado, será preciso que las ciencias naturales trasciendan los paradigmas de investigación tradicionales, por aprehender los complejos sistemas naturales de índole regional y planetaria y el funcionamiento de la Tierra en tanto que sistema. Por el otro, para estudiar la interacción entre el desarrollo y el medio ambiente habrá que recurrir necesariamente tanto a las ciencias naturales como a las sociales, lo que añade otra dimensión a la cooperación interdisciplinaria.

Los Presidentes desearían que en sus programas se hiciera hincapié en la prevención y la solución de problemas específicos relativos al medio ambiente y el desarrollo. El lema de cada uno de estos cinco programas debería ser el rigor científico en el trabajo de cada disciplina y el entusiasmo del explorador en materia de cooperación interdisciplinaria.

La Conferencia Mundial sobre la Ciencia, prevista para 1999, será una oportunidad única para examinar el tema de la responsabilidad social de las ciencias. Los Presidentes manifiestan su esperanza de que el temario de la Conferencia se concentre en los asuntos clave que preocupan a la comunidad internacional y que tienen relevancia para las ciencias naturales y sociales, así como el deseo de que los cinco programas que representan participen en los preparativos de esta importantísima reunión, que deberían organizar conjuntamente las ciencias naturales y las sociales, y que la misma elabore un plan de acción de amplias perspectivas sobre la ciencia en el siglo XXI, que resulte pertinente para la comunidad científica.

Recordando el papel prominente asignado a los proyectos de ciencias sociales y medioambientales, en la Estrategia a Plazo Medio de la UNESCO para 1996-2001, en apoyo de "soluciones pertinentes a los problemas clave de un desarrollo social y ambientalmente sostenible", los Presidentes expresan su satisfacción por las propuestas del Proyecto de Programa y Presupuesto 1998-1999 (29 C/5) relativas a los distintos programas científicos y a la cooperación entre ellos. Igualmente, constatan complacidos la prioridad que se ha asignado a la promoción de la capacidad nacional en ciencias sociales y medioambientales, sobre todo de los países en desarrollo.

El cometido interdisciplinario de la UNESCO y el hecho de que la ciencia, la educación, la cultura y la comunicación constituyan sus ámbitos de competencia, hacen de la Organización el marco institucional ideal para desarrollar esta interacción. Los Presidentes atribuyen especial importancia al fomento de la interacción entre la ciencia y la educación. Instruir a los ciudadanos en los problemas relativos al medio ambiente y el desarrollo sostenible induce a cambios de comportamiento y propicia una opinión pública más consciente, lo que a su vez genera más apoyo. Por su parte, la ciencia desempeña un papel fundamental al proporcionar un contenido educativo objetivo y equilibrado, lo mismo en los sistemas de aprendizaje escolares que en los extraescolares.

La cooperación ha mejorado durante el bienio actual, gracias al proyecto interdisciplinario sobre las zonas costeras y las islas pequeñas y al relativo a las ciudades. Además, los Presidentes constatan con satisfacción que el sistema de centros de enlace instaurado por el Director General ha demostrado ser útil. Este sistema facilita la coordinación de la aportación de la UNESCO a la aplicación del Programa 21 y de los convenios vinculados a la CNUMAD, así como de los planes de acción de ámbito regional y planetario. El diálogo y las actividades conjuntas entre los Comités Nacionales y los centros de enlace de los cinco proyectos dentro de cada país, siguen siendo la excepción más que la regla. Los Presidentes exhortan, pues, a los Comités Nacionales a que organicen en el próximo bienio al menos una actividad conjunta, por ejemplo, una reunión conjunta de Presidentes de Comités Nacionales o de centros de enlace, convocada por las respectivas Comisiones Nacionales para la UNESCO.

Conclusiones y recomendaciones

Además de estar de acuerdo en que la UNESCO, dada la amplitud de sus responsabilidades, debe utilizar sus programas de ciencias sociales y naturales en concertación con sus otros sectores y programas con miras a resolver las importantes cuestiones del medio ambiente y del desarrollo sostenible, los Presidentes llegaron durante la reunión a varias conclusiones que han servido de base a las siguientes recomendaciones:

  1. La cooperación interdisciplinaria debe consolidarse a partir de los puntos fuertes de las cinco iniciativas y aprovechar al máximo su complementariedad y sus sinergias potenciales, respetando al mismo tiempo la especificidad y la independencia de cada una. Es preciso reforzar en toda la Organización la cooperación entre la ciencia y la educación, la cultura y la comunicación. Se debe prestar especial atención al nexo entre la ciencia y la educación, en cooperación con el proyecto "Educación para un futuro sostenible"(EPD), en particular en el plano nacional.
  2. Tal como se subrayó en la Cumbre para la Tierra + 5, uno de los problemas más graves del siglo XXI será la disponibilidad y la calidad del agua dulce. Como esta cuestión no puede tratarse de un modo únicamente sectorial, incumbe cada vez más a las cinco iniciativas. En consecuencia, se recomienda que se establezca en este campo, durante el próximo bienio, un marco de interacción y cooperación entre los cinco programas, con el PHI como programa director. Al mismo tiempo, se explorarán las posibilidades de colaboración con otros programas y proyectos transdisciplinarios de la UNESCO.
  3. El Año Internacional del Océano 1998 ofrecerá una oportunidad para poner de relieve la importancia de los océanos y mares, no sólo en lo que atañe al funcionamiento de los sistemas sustentadores de la vida planetarios y regionales, sino también con respecto a otros problemas mundiales conexos como la alimentación, el agua, la energía, la pobreza, la educación y la paz. El Año debe servir para aumentar la cooperación entre la comunidad oceanográfica y sus homólogos que desarrollan actividades en tierra. Los Presidentes, son de la opinión que hay que dar más realce a las actividades de la COI y los programas científicos mediante iniciativas complementarias en materia de educación, cultura y comunicación, que desemboquen en nuevas actividades en los años venideros.
  4. Los Presidentes consideran que las cinco iniciativas científicas, con la participación de la CSI y del Proyecto sobre las Ciudades, deben definir un enfoque de cooperación con respecto a la contribución de la UNESCO a la ejecución del Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino frente a las Actividades Realizadas en Tierra.
  5. El interés por las zonas costeras es un elemento que tienen en común los cinco programas. Aunque el Convenio sobre la Diversidad Biológica y la Convención de Ramsar (sobre los Humedales) cubren algunos aspectos de la conservación y ordenación de las zonas costeras, los Presidentes piensan que es necesario un nuevo enfoque -quizás una nueva convención- para abordar de lleno la cuestión de la ordenación y conservación de estas zonas. Un acuerdo de este tipo debería hacer hincapié en el carácter dinámico de los límites de este entorno, en la destrucción del hábitat marino que provoca el desarrollo no sostenible y en las necesidades particulares del ser humano y de las demás especies. Debería destacar la índole del entorno, así como los problemas sociales y económicos y las posibilidades que ofrece una utilización verdaderamente sostenible.
  6. Al mismo tiempo que subrayan la necesidad de aumentar las actividades en el ámbito de la formación y la creación de instituciones científicas, sobre todo en los países en desarrollo, los Presidentes respaldan los esfuerzos que apuntan a establecer Cátedras UNESCO sobre desarrollo sostenible y temas relacionados con el apoyo de las cinco iniciativas. Estas Cátedras, así como las Cátedras UNESCO-Cousteau de Ecotecnia, van a desempeñar una función clave en el fomento de la formación interdisciplinaria y la creación de las correspondientes redes.
  7. La cooperación entre las cinco iniciativas científicas en el plano nacional y subregional tiene una importancia fundamental. Se invita a los Comités Nacionales respectivos y demás organismos de las cinco iniciativas científicas a intensificar la interacción y emprender actividades de cooperación en el plano nacional y subregional. Dichas actividades, comprenden, por ejemplo, la formación interdisciplinaria, las manifestaciones conjuntas para información del público y el diálogo conjunto con los encargados de formular políticas, las administraciones y el sector productivo. Los Presidentes aprueban los ejes de acción principales que se proponen en el documento 29 C/5 (Proyecto de Programa y Presupuesto para 1998-1999), que constituyen un sólido marco para la colaboración entre las cinco iniciativas científicas.
  8. Aun cuando se exija un mayor rigor financiero, los Presidentes manifiestan su preocupación por las reducciones y la inestabilidad financiera que han sufrido los presupuestos ordinarios de los cinco programas en el último bienio. Teniendo en cuenta la crisis del medio ambiente y, en consecuencia, la responsabilidad cada vez mayor que incumbe a estos programas en el desarrollo sostenible, es imperativo aumentar su vitalidad y dinamismo para que puedan contribuir al esfuerzo global de la UNESCO en favor de todos los Estados Miembros. La UNESCO debe velar por que las cinco iniciativas dispongan de recursos suficientes para participar plenamente en las actividades del Plan para la ulterior ejecución del Programa 21, en el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social y en otros planes de acción conexos.
  9. Con respecto a las diferentes áreas temáticas señaladas en la Declaración Conjunta de 1995 como particularmente propicias para establecer una colaboración, los Presidentes están de acuerdo en lo siguiente:
  1. el apoyo completo y continuo debe extenderse a los dos proyectos en curso intersectoriales sobre la ordenación costera y las islas pequeñas, y sobre las ciudades. Para resolver los problemas relativos a la ordenación de las zonas costeras y la urbanización se precisa un enfoque integrado que abarque las disciplinas científicas pertinentes y las demás esferas de competencia de la UNESCO;
  2. las iniciativas científicas de la UNESCO desempeñan un papel clave en el respaldo intelectual y científico para la aplicación del Convenio sobre la Diversidad Biológica, de la Convención Internacional de Lucha contra la Desertificación y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En lo tocante a este Convenio y estas dos Convenciones, debe reforzarse el aspecto de cooperación y coordinación, sin olvidar la cooperación entre organismos;
  3. el PICG, el PHI, la COI, el MAB y el MOST aportarán una importante contribución científica al Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN, 1990-2000) en su fase final, y a las actividades realizadas en el plano nacional con miras a mejorar la preparación para afrontar los desastres;
  4. ha de ampliarse el apoyo completo y continuo para el desarrollo del Sistema Mundial de Observación de los Océanos (GOOS), del Sistema Mundial de Observación de la Tierra (GTOS) y del Sistema Mundial de Observación del Clima (SMOC), así como para la elaboración de un marco integrado y de estrecha colaboración entre estos sistemas de observación;
  5. debe investigarse más a fondo el concepto de sostenibilidad considerado como un instrumento metodológico y unificador, con miras a realzar su función en la cooperación entre las ciencias sociales y naturales.
  1. En el Informe Resumido de la reunión de los cinco Presidentes, celebrada los días 30 y 31 de octubre de 1997, figuran recomendaciones y directrices de política adicionales y más detalladas con respecto a las actividades de cooperación a las que se hace referencia en esta Declaración Conjunta. Las Secretarías de las cinco iniciativas y la Oficina de Coordinación de los Programas del Medio Ambiente tendrán que encargarse tanto del seguimiento de esta Declaración Conjunta como de las recomendaciones que figuran en el Informe. Las Secretarías también tendrán la responsabilidad de presentar esta Declaración Conjunta en la Asamblea de la COI y en los Consejos del PICG, el PHI, el MAB y el MOST, así como en los Comités Nacionales o los puntos de enlace.
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