Medio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
colbartn.gif (4535 octets)

Documentos regiones costeras e islas peqeñas 5

   ¿Dónde est amos?

 Aquí estamos, en islas y continentes del azul Mar Caribe; somos el pueblo caribeño, que lucha mientras explora y experimenta el sentido más auténtico de nuestra independencia. Con júbilo y temor tratamos de escribir nuestro propio relato. ¿Pero tendrá un final feliz?

Estamos preocupados, porque cuando miramos atrás vemos los fantasmas de nuestro pasado: no simplemente la esclavitud o los contratos de trabajo casi-esclavo (esos espíritus que nos acosan son fuerzas a las que nos hemos acostumbrado). No, los terrores del presente son más truculentos y están disfrazados.

The Baths, Virgin Gorda,
Islas Vírgenes Británicas

Somos pobres – o pensamos que lo somos – y estamos ansiosos por aliarnos con los ricos, pero compramos proyectos para recibir energía, solamente para descubrir que hemos contaminado nuestra tierra con desechos tóxicos. Nos atormenta el miedo al hambre y algunos de nosotros ya padecen hambre; por eso, con manos ansiosas y humildes compramos tecnologías extranjeras para volver a aprender cómo se plantan, recolectan y almacenan los frutos. Tratamos de asegurarnos contra el hambre, pero los propios agentes del progreso causan nuestra desaparición.

Cubrimos nuestros fértiles sembrados de plaguicidas innecesarios, y al llegar las lluvias, la muerte es arrastrada aguas abajo, acarreando la pesada carga de los plaguicidas a los mares y a las bahías donde solíamos divertirnos y pescar. Y la vida en nuestras aguas muere.

Cuando la lluvia golpea las laderas de nuestras colinas, otro lúgubre fantasma se levanta y se apresura a llegar al océano. Hemos desnudado las colinas de su inocencia, les arrancamos la verde virginidad de sus árboles, nos hemos reído, orgullosos de nuestra tecnología con la cual, al abrirnos paso por la fuerza, la hincamos en el tímido suelo. Ahora las montañas se quejan, desintegrándose y tambaleándose, se desmoronan cuesta abajo hacia el mar. Los suelos degradados asesinan a los arrecifes, y a horcajadas, sofocan a los blandos corales... Y la mar llora.

Captando una visión desde nuestro pasado

Todos los que vivimos en el Gran Caribe hemos heredado un legado mixto del pasado. Al principio, nuestras tierras fueron el hogar de pueblos indígenas, pero muchos otros han llegado a estas costas.

Más allá de nuestros sueños, se encuentra un tiempo del que solo hemos oído hablar, que se remonta 50 000 años atrás, cuando la Edad de Hielo avanzaba y toda la tierra se enfriaba. El nivel del mar descendía a medida que las aguas se congelaban, dejando al descubierto puentes que unían tierras antes totalmente separadas por los océanos. Los asiáticos se aventuraron a ir hacia el Norte, viajaron a través del estrecho de Bering, y se desplegaron como un abanico, igual que un río en su delta, para vivir a lo largo y ancho de los continentes de América del Norte y del Sur y la masa terrestre de América Central, entre ellos dos.

Alrededor de 2000 años AC, algunos de sus descendientes zarparon de la boca del Río Orinoco, en el lugar que hoy llamamos Venezuela, para ver que había más allá. Remaron suavemente en sus poderosas canoas, acostumbradas al mar, hasta que llegaron a las cercanías de Trinidad, Tabago, y más hacia el oriente, de Barbados. Con el tiempo, algunos viajaron hacia el Norte a través del archipiélago, llegando a Cuba y La Española (lo que es actualmente Puerto Rico) y a las islas de la cadena de Bahamas.

Entre esos pueblos estaban los ya casi olvidados taínos – "la buena gente" que era el significado de su nombre colectivo. Gentiles y espirituales por naturaleza, personas de esta tribu fueron los primeros que encontraron el explorador Colón y sus hábiles marinos. El impacto de este encuentro liberó una historia de miseria, enfermedades y muertes. En cuestión de décadas, este pueblo, otrora numeroso, prácticamente desapareció. Quedan algunos restos fragmentarios de su civilización. En los sitios excavados a lo largo de las costas y en zonas interiores de muchas islas, han aparecido fragmentos de alfarería o trozos de petroglifos, trabajos de cestería y esqueletos de pescados consumidos en cenas hace tiempo olvidadas. Aunque en la mayoría de las naciones insulares los pueblos indígenas han desaparecido como grupos definidos, fuertes poblaciones ocupan muchos países que bordean el Caribe. Entre ellos los Mayas, de México, Guatemala y Belice, los indios Misquitos de Honduras y Nicaragua, los Kuna de Panamá, para mencionar solamente a algunos de los pueblos indígenas que siguen ocupando sus patrias a lo largo y ancho del Gran Caribe.

Hoy, los que vivimos a orillas del Mar Caribe estamos luchando para encontrar un vínculo que nos permita reunirnos con la gente del pasado, construir una casa que sea nuestra en el paisaje que nos sustenta, junto al azul que sigue rodeándonos. Nuestro legado es una mezcla de triunfo y dolor, pues la sangre del colonizador, del esclavo y del jornalero circulan juntas en muchos de nosotros. Para algunos, los "conquistadores" españoles fueron un día sus amos, para otros los "colonisateurs" franceses, para otros, los holandeses, los daneses o los británicos. Hoy, luchamos por encontrar una unidad que nos abarque a todos.

Con los grupos llegados a las costas caribeñas, se desarrollan culturas y sus lenguas:

¡Yambambó, yambambé!

Repica el congo solongo,
repica el negro bien negro;
congo solongo del Songo
baila yambó sobre un pie.

Mamatomba,
serembe cuserembá.
El negro canta y se ajuma,
el negro se ajuma y canta,
el negro canta y se va.
Acuememe serembó,
aé yambó, aé.

Tamba, tamba, tamba, tamba,
tamba del negro que tumba;
tumba del negro, caramba,
caramba, que el negro tumba:
¡yamba, yambó, yambambé!
  

"Canto Negro", Nicolás Guillén (1902–1989), poeta
cubano cuya poesía se orientaba al mundo negro de 
su isla, tomando a menudo su lenguaje y su ritmo 
(de: http//www.luis.salas.net/ng31005.htm)

En los años cincuenta, cuando varios territorios caribeños trataban de obtener la independencia política del poder colonial británico, el debate sobre la creación de una Federación de las Indias Occidentales era mucho más entusiasta. Se diseñó una bandera, se nombró una capital y los líderes caribeños emularon para determinar quién sería el nuevo primer ministro de la región. Incluso se compuso un himno con letra y música!

   Considerar a muchos uno solo

La Federación fue efímera y el himno regional pasó a ser el himno de Trinidad y Tabago, pero oculta en su música quedó una frase que aún rememora un planteamiento más cierto y duradero de nuestra herencia común:

"... Estamos hombro con hombro,
Islas del azul Mar Caribe..."

Nuestros vecinos que habitan regiones continentales mucho mayores tienen algo en común con las islas: de hecho, a todos nos baña el azul Mar Caribe. El Caribe posee la fuerza de ser un símbolo poderoso de nuestra posible unidad, como describe el fallecido poeta de Tabago E. M. Roach:

"........Así desde mi loma privada
En el Atlántico yo lanzo mi grito:
Ven, une en tu red de pesca el archipiélago;
Desdeña el mar; une las colinas de las islas
En los azules horizontes de nuestro amor".


Mapa de la región del Caribe
  
   Más allá de nuestras aguas azules...

El Mar Caribe es único, pero al mismo tiempo es una parte vital de un todo mucho mayor. Todos los océanos de la Tierra están interconectados, aunque tengan muy diferentes niveles de temperatura, turbulencia y salinidad.

Los geólogos – científicos que estudian la remota historia de la Tierra a partir de lo que está grabado en la estructura de las rocas y otras formas terrestres – consideran en la actualidad que hace 200 millones de años todas las tierras del planeta estaban unidas, formando una región a la cual se le ha denominado Pangea, y que existía un solo mar.

   Corrientes de tierra ardiente

Se especula que antes de la existencia de ese antiguo mar y de las tierras, el relieve se originó de explosivos movimientos de rocas, agua y otras materias. Pero las poderosas corrientes subterráneas que dieron lugar a esos majestuosos inicios no han desaparecido. En el siglo XX la mayoría de los científicos llegaron a creer que corrientes convectivas que impulsan material fundido siguen fluyendo dentro del núcleo de la Tierra.

   Forjada con fuego, agua y viento

Ahora los científicos comprenden que la propia corteza terráquea está dividida en una serie de placas que están en movimiento, impulsadas desde el núcleo de la Tierra por fuerzas internas de violenta presión e intenso calor. Cuando las placas se ponen en contacto, el resultado puede ser un número indeterminado de actividades como los terremotos y volcanes más espectaculares registrados en la historia del Caribe. También puede ocurrir la creación de montañas, como se ve en la cadena montañosa del Norte de Trinidad y en la Cordillera Principal de Tabago. Cuando las placas se separan se producen fallas tectónicas. Es el mismo tipo de actividad que formó y todavía forma la Gran Falla Tectónica Africana, que se extiende desde el Mar Rojo hasta Mozambique y es un rasgo distintivo de la Tierra que puede verse desde la Luna. Incluye una cadena de enormes lagos y hermosas cascadas que pasa por Kenya, Ruanda, Burundi y Tanzania. Tal vez menos conocidos, pero igualmente impresionantes son las espléndidas Cataratas Kaiteur de Guyana y el fascinante Salto del Ángel, en Venezuela, que forman parte de muchas otras maravillas del continente sudamericano que los profundos movimientos de las entrañas de la tierra han esculpido, creando parajes de belleza extraordinaria. En el mar, donde ocurren los movimientos convergentes de la corteza terrestre, se forman profundas fosas. La Fosa de Puerto Rico o la Fosa de las Islas Aleutianas son ejemplos de fosas oceánicas profundas.


Ubicación de las placas tectónicas de la Tierra

Se cree que el archipiélago principal de las islas caribeñas se formó a lo largo de la zona donde la Placa de las Américas queda sumergida por debajo de la Placa del Caribe, que es más gruesa. A través de la historia escrita, los terremotos han sido comunes y han ocurrido porque el material de la placa se ha sumergido, calentado y fundido, y después ha sido empujado violentamente hacia arriba para emerger, primero como volcanes submarinos y después como nuevas islas. "Kick‘em Jenny", un volcán submarino situado al Norte de Sauteurs, Granada, constituye un fascinante ejemplo para oceanógrafos y sismólogos, que notan que su progresión hacia la superficie marina ocurre con más velocidad que lo predecido por los modelos de computadora.

Áridas islas, como Nevis, ostentan una morfología típicamente volcánica, con rasgos distintivos tales como manantiales naturales de aguas termales. Se piensa que la extensa y escarpada isla de Dominica es producto de la convergencia de varias islas volcánicas. Barbados, situada en el extremo más occidental de la Placa del Caribe, se encuentra demasiado lejos como para mostrar señales de actividad volcánica impelida por subducción, pero su borde exterior se levanta debido al empuje de la Placa de las Américas. Los rasgos singularmente escarpados del llamado Distrito Escocés del Noroeste de Barbados llevan la huella de una historia geológica en la que las rocas sedimentarias se doblaron y comprimieron bajo la acción de la fuerza tectónica y se levantaron, arrastrando a la superficie, en su parte superior, los arrecifes coralinos más recientes. Tabago también tiene una historia geológica interesante que muestra señales de formaciones que son resultado de la acción de antiguas fuerzas de calor y presión que formaron rocas metamórficas sobre las cuales crecieron más tarde los corales. Se especula sobre la posible existencia de un período anterior de la historia geológica durante el cual se produjo la subducción de la plataforma del Caribe, lo que dio lugar a otra cresta submarina y a un arco interior de islas más pequeñas que las que conocemos hoy.

Entre las placas también pueden ocurrir movimientos de divergencia. Esto resulta más evidente en la cadena montañosa medio atlántica, donde la Placa Africana, en su parte sur, y la Placa Eurasiática divergen de sus vecinas Placas Sudamericana y Norteamericana, lo que permite la extensión continua del océano. Los límites de transformación se manifiestan en los lugares donde las placas se deslizan las unas sobre las otras sobrepasando una a la otra, como ocurre en la célebre Falla de San Andreas, que tiene su mayor actividad en California, donde regularmente se sienten terremotos muy severos. Se piensa que el borde sur de la Placa del Caribe es un límite de transformación, pero su actividad reciente es mucho menor y su posición no se ha identificado de manera concluyente.

Los violentos terremotos ocurridos en países cercanos de América del Sur son una clara evidencia del poderío de las fuerzas subterráneas que siguen esculpiendo la tierra, incluso cuando nuevos patrones de vientos y lluvias han comenzado a dejar sus marcas en la superficie. Islas como Trinidad y Tabago tienen una larga historia de terremotos, mientras que en varias otras islas ha habido evidencia de actividad volcánica. Puede mencionarse la histórica erupción de 1902 del Monte Pelée, en Martinica, y en nuestros días, los rugidos y regurgitaciones del Soufrière, en San Vicente, los volcanes de lodo de Trinidad, y la espectacular erupción del Sufrière de Montserrat, que desbarató la vida de toda la isla en 1995.

   Desde las latitudes sofocantes

Mientras el magma en estado de fusión bulle por debajo de la corteza terrestre, en los vastos océanos y también sobre ellos, otra armonía de movimiento tiene lugar. Y la propia tierra se revuelve.


Sistemas de vientos mundiales

Con la luna que gira en su derredor, la Tierra rota sobre su eje a una velocidad de 1000 millas (1610 km por hora), mientras recorre su órbita solar. La Tierra efectúa su rotación, haciendo que los océanos situados al Norte del ecuador muevan sus aguas en la dirección de las manecillas del reloj, y los que se encuentran al Sur, en la dirección opuesta. Los rayos del sol están más próximos e inciden más directamente en el ecuador pero en los polos Norte y Sur alcanzan la Tierra oblicuamente. Ello provoca que los mares cercanos al ecuador se calienten más rápidamente, por lo que el aire que está sobre ellos sube y se mueve, hacia el Norte y el Sur. Los cinturones de viento mundiales se generan de este modo. Esos vientos que soplan alrededor del mundo, puestos en movimiento por las temperaturas del océano, reciben sus nombres según las direcciones desde donde soplan.

Los vientos frescos que predominan en el Caribe se conocen como los alisios del Noroeste, y fueron precisamente ellos los que impulsaron los barcos de vela que cruzaron el Atlántico hacia el Caribe. Los marinos de siglos pasados venían a comerciar al Caribe, ya fuera con alimentos, animales, ¡o mercancía humana!

"Los vientos alisios soplan sobre mares de esmeralda
Y el sol salpica de blanco la pared
Donde la roja flor de pascuas* brilla y florece
Y el polvo sube, siguiendo la roja calle
Y el alegre cascabel nos llama..."

*Poinsettia

Villancico navideño del Caribe
Jennifer Mitchell Als.

"Pasa el viento, rizando el rostro de lo profundo..."

Mientras el sol brilla y el viento sopla, y los climas de las regiones de la Tierra cambian sutilmente, corrientes calientes y frías mezclan las aguas de los poderosos océanos del planeta. Dentro de esos océanos ocurren continuamente una multitud de intercambios.

Cintas de aguas calidas se mueven en dirección Oeste desde las costas de África hacia el Caribe a través del Atlántico. La Corriente de Canarias, a la altura del Noroeste de África se encuentra con el sistema más importante de la Corriente Ecuatorial del Norte que fluye en dirección occidental hacia el Caribe. En el Mar Caribe, la Corriente Ecuatorial va hacia occidente a través del Canal de Yucatán, donde se convierte en la Corriente de la Florida, que lleva sus aguas a la fuerte Corriente del Golfo, que se desplaza hacia el Norte.

El flujo de las aguas calidas de la Corriente del Golfo hacia los climas septentrionales, más fríos, tiene un marcado efecto sobre el clima, como lo tienen todas las corrientes oceánicas. Los patrones de tiempo de las estaciones, así como las anomalías climáticas, como "El Niño", se vinculan todas precisamente con la actividad de los vientos, las corrientes y el océano. Pero, detrás de todo ello, a una distancia de más de noventa y tres millones de millas, (150 millones de kilómetros) de distancia, aportando su energía a todo el circuito, está el Sol.

En la profundidad de los océanos, corrientes y contracorrientes interactúan constantemente aunque en forma imperceptible en la superficie. El agua fría de los polos se sumerge y es reemplazada por el flujo de agua superficial más calida que procede de las regiones ecuatoriales. Esas aguas más frías y más densas, al descender a las profundidades del océano, crean corrientes que se van alejando de los Polos. A partir del Ártico y del Antártico, las aguas se dirigen hacia el ecuador y más adelante. Una vez alcanzadas las regiones ecuatoriales, fluyen hacia el Polo contrario moviéndose en un círculo eterno que se ha dado en llamar sistema de correa transportadora. En realidad, el viaje de circunnavegación del globo de una molécula de agua podría durar siglos.

Pez de sargazos mimetizado
entre sargazos

La autora Jean Rhys zarpó de su hogar en Dominica y
tomó la Corriente del Golfo para cruzar el Atlántico y
radicarse en Inglaterra; pero siempre recordó con
nostalgia la belleza de su verdadera casa. En su libro 
The Wide Sargasso Sea, Jean Rhys inmortalizó la 
singular región del Atlántico del Norte que viaja
lentamente, en hipnótica quietud, a la altura de la 
Corriente del Golfo.


Cuando el viento se agita...
Un tiempo extraño... con nombres más extraños

En un mundo en que las noticias viajan más rápido que las condiciones del tiempo y la televisión por redes se extiende por continentes y océanos, transmitiendo informaciones en vivo de los acontecimientos más importantes de última hora, no es difícil que uno pierda el sentido de lo histórico. Tal vez ninguno de nosotros descubra nunca por qué los pescadores peruanos bautizaron al extraño fenómeno que afecta la tierra y el océano con el nombre de "El Niño", término usado en español para denominar al Niño Jesús, Cristo infante, dado que se producía generalmente en época navideña. Quizás haya sido porque fue en navidad cuando notaron por vez primera una reducción radical de su captura de anchovetas, y en lugar de un tiempo frío y seco, hubo lluvias e inundaciones fuera de temporada. El Niño ha pasado a ser el término que el mundo conoce para nombrar este comportamiento del tiempo que no se comprende totalmente. Al menos se entiende que los acontecimientos locales que vieron primero los pescadores latinoamericanos tienen repercusiones en todo el planeta. Además, otro patrón del tiempo conexo se ha denominado "La Niña".

En años normales, los vientos alisios que soplan a partir del Este al Oeste de América del Sur, empujan las aguas superficiales cálidas hacia Australia e Indonesia. Los vientos acumulan humedad y al acercarse a dichas regiones, cargados de vapor de agua se condensan, trayendo la bienvenida lluvia a esas secas regiones. Cuando esa lluvia cae, dando vida a las tierras sedientas, una corriente antártica se dirige al Norte, alcanzando la superficie oceánica en el occidente de la América del Sur. Y encauzan hacia la superficie, cual subacuático cuerno de la abundancia, nutrientes y criaturas vivas de las profundidades. La cadena alimentaria del océano se refuerza así, aportando la vida y alegría a los pescadores peruanos, quienes recogen gigantescas capturas de anchovetas.

Con "El Niño", este patrón se invierte bruscamente. El tiempo cambia y el viento sopla de Oeste a Este. Australia e Indonesia, al no llegar las lluvias, sufren severas sequías. Incluso los húmedos bosques pluviales quedan secos como la yesca, y en ocasiones, encendidos por la fricción, se tornan de un momento a otro en coléricos e incontrolables incendios. Toda la población de Indonesia padeció en 1998, cuando los bosques se volvieron antorchas y los residentes tuvieron que batallar contra la progresión del humo, viviendo durante meses bajo un cielo cubierto de una niebla tóxica. En el Noroeste de Australia también hubo incendios forestales que escaparon a todo control.

Los vientos que soplan hacia el Este y no hacia el Oeste acumulan humedad sobre las aguas, y entonces provocan torrenciales aguaceros extemporáneos y peligrosas tormentas a lo largo de la costa sudamericana que baña el Pacífico. Los científicos especulan que el aumento de la temperatura del agua de los océanos, producida por el proceso llamado, calentamiento global, está relacionada con este patrón inverso. Y exactamente del mismo modo en que en años normales las corrientes antárticas proporcionan beneficios a las aguas costeras situadas a la altura de la parte centro y noroccidental de la América del Sur, con inquietante reciprocidad un extraño fenómeno tiene lugar allá en el Norte, en el Ártico, durante los años en que rige "El Niño". Se presume que las temperaturas de la tierra y el mar inducen perturbaciones en la atmósfera superior, de modo que las corrientes de aire se alteran totalmente, llevando inundaciones a Europa central y sequías a Sudáfrica.

En la cuenca del Atlántico, la creciente frecuencia e intensidad de los huracanes que se observó en los años noventa, se relacionó con ciclos de dos o tres decenios, en que los períodos de alta actividad de huracanes son seguidos por otros de menor actividad. Esos ciclos están vinculados con los patrones de lluvias de África occidental, vientos de los niveles superiores y otros factores. El calentamiento global también podría influir sobre la frecuencia e intensidad de los huracanes, pero en el presente no se cuenta con datos suficientes para predecir con exactitud tales efectos.

Tormentas estacionales de Mar Caribe

Es muy probable que generaciones anteriores de niños caribeños hayan ido a la cama escuchando cuentos clásicos ingleses, como El Viento en los Sauces. Pero, el tipo de viento, y tal vez los sauces, habrían parecido extranjeros en nuestro paisaje caribeño. De modo que aunque cualquiera puede disfrutar de un buen cuento, también ha sido un paso en la dirección correcta el que muchos escritores de la región hayan escrito novelas que reflejan el tiempo y el clima – e incluso los desastres naturales – del Caribe como parte del paisaje natural de sus narraciones.

Como el Mar Caribe se extiende cerca del ecuador y casi directamente bajo el Sol, a mediados de año se calienta excesivamente. Cuando la presión barométrica baja y las temperaturas suben y la calma se asienta sobre el mar, los habitantes de la región saben que hay que estar en guardia ante los huracanes.

El escritor jamaicano Andrew Salkey, que vivió por un tiempo en Inglaterra, evocó el tiempo influenciado por el océano de su hogar caribeño. Uno de sus inolvidables cuentos infantiles se titula Huracán. A medida que llegan los "meses de huracanes", los niños del Caribe anglófono aprenden el vital estribillo: "June too soon; July stand by; August come it must; September remember; October all over" (junio, muy temprano; julio, a esperar; agosto, debe llegar; septiembre, recordar; octubre, el mes todo). Aunque no necesariamente con la intención de enseñar la parte técnica de la teoría de las placas tectónicas, Andrew Salkey también creó un sentimiento de emoción y aventura en otra novela de la misma serie titulada Terremoto.

Cuerpos celestes y el arremolinarse de la tierra

Aunque en la historia del Caribe han ocurrido catástrofes, especialmente en forma de huracanes, volcanes y terremotos, al nivel cósmico tiene lugar un drama cotidiano, al que quizás solo prestan atención pescadores y meteorólogos. Es el fenómeno de las mareas. Vinculado íntimamente con las posiciones relativas de la Tierra, el Sol y la Luna, las aguas del planeta se encuentran en continuo movimiento. Dependiendo de la posición de la Luna, esos movimientos diurnos de "sube y baja" de las aguas pueden ser fuertes o débiles. Los efectos resultantes se denominan marea viva o marea muerta. Las mareas vivas se producen con luna llena o luna nueva, cuando la Luna, la Tierra y el Sol están alineados. Las mareas muertas ocurren durante las fases de cuarto menguante y creciente, cuando la Luna se encuentra en ángulo recto respecto del Sol y la Tierra y las fuerzas terrestres y gravitacionales no son tan fuertes, de modo que las variaciones de las mareas se reducen.

Los científicos han descubierto que la superficie de la Tierra también oscila y se abulta debido a los empujes gravitacionales ejercidos por la Luna y el Sol, mientras la Tierra gira sobre su eje a través del espacio. De modo que no solo las aguas se abultan con los cambios de las mareas, sino que también lo hace la corteza terráquea, pero en gradaciones mucho menores, imperceptibles para el ojo humano.

Mares agitados y montañas iracundas

Las gigantescas olas provocadas por terremotos, deslizamientos de tierra o erupciones volcánicas que se producen en el lecho del océano se denominan "tsunamis". Esas olas monstruosas y rugientes pueden recorrer los océanos en muy poco tiempo, precipitando la catástrofe. Algunas personas temen que los solevantamientos volcánicos asociados al Soufrière de Montserrat tengan consecuencias de este tipo.

Las aguas que se extienden entre Granada y Carriacou siempre están picadas. Ello se debe a los efectos de un volcán submarino denominado "Kick‘em Jenny". Los oceanógrafos se han quedado pasmados por la rapidez del crecimiento de su cono volcánico submarino, debido a las continuas erupciones, y esperan que una nueva isla emerja a la superficie de esta parte del Caribe. Al tanto de los rugidos del volcán acuático y la ebullición de las aguas que lo circundan, los marinos de esta parte del Caribe saben que siempre tienen que estar preparados para una travesía difícil.

Paseante solitario, donde el 
mar se encuentra con la tierra

 

¿El sueño de un loco o la temerosidad del pueblo?
La prevención de un desastre provocado por un tsunami

En 1997, los lectores de un diario barbadense leyeron estupefactos la predicción de un desastre inminente sobre el cual un residente del lugar decía haber tenido una visión. Hablaba de manera futurista, naturalmente, y la explicación de este inusual mal augurio estaba rodeada de misterio; que le había sido revelado, afirmaba, por medios espirituales. Pese a lo que decían los escépticos y detractores, el hombre ya había puesto en práctica su plan personal de salvación, habiéndose mudado a un lugar situado tierra adentro en un país centroamericano. La visión que dijo haber tenido mostraba la devastación de la mayor parte de la costa de Barbados por un feroz y gigantesco muro de agua de mar. Imploró apasionadamente a los lectores que abandonaran sus viviendas costeras y se dirigieran tierra adentro en busca de tierras más altas, en espera del peligro que se avecinaba.

Esta predicción preñada de pánico no es tan descabellada como podría pensarse. En más de 500 años de la historia del Caribe se detallan 88 tsunamis ocurridos a partir de 1498, aproximadamente en la época del último viaje de Cristóbal Colón. Esta información nos lleva al hecho espeluznante de alrededor de 9 600 victimas que fueron resultado de maremotos y tsunamis. Sólo en el siglo pasado, cerca de 2000 fallecimientos se vincularon a la irrupción en tierra de gigantescas olas de agua de mar generadas por movimientos profundos de la corteza terrestre.

Ha habido teletsunamis, es decir, tsunamis originados lejos del lugar que azotaron, como el producido después del gran terremoto de Lisboa, Portugal, que ocasionó "un extraordinario flujo y reflujo en el mar de Barbados", a varios miles de millas de distancia, a través del Atlántico.

Los tsunamis tectónicos se relacionan con movimientos de la Tierra más cercanos al lugar de la perturbación marítima. En 1766, se registraron dos movimientos de esa índole. El 11 de junio, se produjo un terremoto en Santiago de Cuba y Bayamo, Cuba, que en algunos lugares tuvo una duración de hasta siete minutos. En la vecina Jamaica se informó que buques que se hallaban "a 7,2 km de la costa jamaicana se balancearon tanto que sus bordas quedaron sumergidas en las aguas". Unos meses después, en octubre de ese año, violentas sacudidas que se produjeron en Cumaná, Venezuela, levantaron la tierra, mientras que ante las miradas consternadas de los testigos, la isla de Orinoco se sumergió y desapareció por completo. Las aguas estaban sumamente agitadas.

En alta mar, los tsunamis alteran poco la superficie, debido a la profundidad del océano. Solamente cuando la profundidad disminuye y las olas se aproximan a tierra, los tsunamis se tornan peligrosos. En aguas cercanas a la costa, cuando los tsunamis azotan, ni siquiera un buque ofrece seguridad. Esas olas son incluso más dañinas que las marejadas huracanada normales, que de por sí provocan grandes estragos. En octubre de 1780, en Savannah La Mar, Jamaica, tuvieron lugar un huracán y un tsunami, y se registraron los siguientes efectos:

El mar se elevó hasta una altura de 3 m a 0,8 km (casi 10 pies a alrededor de media milla) de la playa y barrió una serie de casas. Diez personas resultaron muertas por la ola y muchas más por la tormenta. Todos los barcos anclados en la bahía quedaron destrozados o fueron arrastrados hacia la costa.

En 1868, el Harper’s Weekly publicó la pintura histórica del Vapor del Correo Real La Plata, que estaba anclado a 4 km de Charlotte Amalie, San Tomás, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, cuando un gran tsunami azotó la zona. Un terremoto enorme que se originó entre Santa Cruz y San Tomás en el canal de Anegada, generó varias olas grandes que fueron vistas desde Puerto Rico, en el Norte del Caribe y por todo el Sur hasta el Caribe occidental, incluida Granada. Se pensó que posiblemente habían afectado la costa norte de la América del Sur, pero no se recibieron informes al respecto. La ola, de 4,5 a 6 metros de altura (14.8 a 20 pies), después de retirarse a una distancia de unos 100 metros (330 pies), se abalanzó sobre Charlotte Amalie. Barrió con casas y personas; zonas situadas tierra adentro quedaron inundadas, los barcos se hundieron y los marineros se ahogaron. Este tsunami pudo haber tenido su origen en un deslizamiento submarino.

Algunos tsunamis son de origen volcánico. A escala mundial, el más devastador vinculado con actividad volcánica se asoció con la erupción del Krakatoa, en Indonesia, en agosto de 1883. Resultaron lesionadas 30 000 personas y el efecto de mar rizado provocado por las olas de aire provenientes de las ráfagas se observó en sitios tan dispersos como Hawai, California, Alaska, Islas Sandwich del Sur, Gran Bretaña, Japón y Australia.

Durante la erupción volcánica de 1902, en Martinica, Heilprin informa:

...la devastadora erupción de Monte Pelée, que expelió una nube ardiente en Saint Pierre, mató a unos 3 000 habitantes. Provocó incendios en los buques anclados en la bahía e hizo que algunos se volcaran... los capitanes de los buques notaron un cambio sustancial en el recorrido de las corrientes que van a lo largo de las costas occidental y Norte de Martinica.

Muchas regiones del Caribe han sido azotadas por tsunamis a lo largo de los siglos. Los peores efectos fueron registrados en Haití, Cuba, Jamaica, Islas Vírgenes, Guadalupe, Granada, así como partes de la América Central y del Sur. Pero ha pasado largo tiempo desde que se produjera el último, y mientras mayor es el intervalo, más alta es la probabilidad de que se produzca una mayor devastación, si no nos preparamos. La población del Caribe se ha multiplicado de 3 a 30 millones desde el gran tsunami de las Islas Vírgenes, ocurrido en 1867.

Potencialmente, un tsunami puede provocar una devastación mayor en vidas humanas y pérdidas materiales que todo lo que se ha perdido en los últimos 100 años por los huracanes. Sobre la base de la historia anterior, en el Caribe ocurrirá un desastre provocado por un tsunami. La región del Caribe es uno de los últimos lugares que, con una historia documentada de desastres provocados por tsunamis, no tiene un plan de mitigación.

  

DESASTRES NATURALES: HURACANES  

Experimente con las tradiciones orales: Escuche los relatos de las personas.

TRAS LA PISTA DE LAS MAREAS

¡CUIDADO CON LOS TSUNAMI!

3

 

Introducción

Actividades Publicaciones Búsqueda
Prácticas sensatas Regiones Temas