Medio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
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Documentos regiones costeras e islas peqeñas 5

¿Qué puede hacerse?

Cuando los primeros atisbos del amanecer son una promesa de luz para los cielos del Este, estoy segura de que una fresca brisa despierta a las casuarinas que, sin embargo, no son oriundas del Caribe. Estos imponentes e hirsutos gigantes se conocen en Barbados como "árboles de una milla" y en cualquier otro lugar como "pinos susurrantes". Cuando llegué a "South Drift", esta casa situada junto al mar, me despertaba por las mañanas y abría las puertas de par en par, atreviéndome apenas a creer que la belleza de los árboles, los acantilados y las rompientes, aún estuviera allí.


Casuarinas, en Middle
Caicos, Islas Turcos y
Caicos. Aunque son de
crecimiento rápido, es
desaconsejado plantarlas en
playas porque dificulta el
crecimiento de la cobertura
vegetal que estabiliza la
arena.

En el mar, los pescadores, como formando una fila llevada por las aguas, cabalgan sobre las olas, dirigiendo sus embarcaciones hacia el canal, a través del arrecife. A la temprana luz, sus linternas parpadean, y sus capas amarillo brillante resplandecen a través del rocío de las olas y la desvaneciente oscuridad. Regresarán al hogar por la tarde. Pero teniendo como fondo el predecible movimiento de las mareas y las caprichosas olas, cambios más sutiles inquietan este paisaje. El sol se eleva por sobre las señales del desorden humano.

Junto al principal hotel de la zona, un caño de desagüe vierte su chorro en las rocas, alimentando a las algas verdes, señal inequívoca de agua contaminada. En otras costas de esta pequeña isla y en muchas otras situadas a lo largo del Caribe la escena se repite. Los científicos, como apacibles profetas, emiten ocasionalmente sus pronunciamientos a cualquiera que aún los escuche, sobre arrecifes agonizantes y aguas costeras contaminadas.

Resulta extraño andar por estos acantilados por la mañana, tratando de imaginar lo que pudo haber sido. En una península vacía, algunos bloques dispersos yacen entre construcciones erigidas para protegerse del mar. Me dijeron que hace cuarenta años hubo una casa en este lugar. Y los que entonces eran niños recuerdan cómo jugaban, deslizándose sobre las altas dunas y observando a los cangrejos rojos que se escurrían al comienzo del día. Oyeron decir a sus mayores que esta estrecha playa había sido amplia y llena de arena. Desde la casa que ahora no es más que unas pocas piedras ruinosas, desgastadas por las olas, apenas podía verse el agua del mar, porque la playa estaba cubierta de árboles.

Había buena pesca en esos días: se lanzaban las pitas desde lo alto de los acantilados de Ananias Point, donde gallegos y roncos y pargos retozaban durante la marea alta. Los escurridizos bagres y las boquiabiertas morenas se movían con rapidez entre las rocas en la marea baja. Aún hoy los pescadores tiran sus pitas desde los peñascos, pero tal vez vengan más a disfrutar del fresco y la brisa, del sonido de las olas que se precipitan estruendosas contra las cavernas situadas más abajo, que a lograr una pesca abundante.

Nada se encuentra en la orilla por la mañana. A veces un brillante barquito portugués, varado por la retirada de la marea, infla su rosada vela bajo la brisa, incapaz de arrastrarse hasta el agua. Más frecuentemente, los envases plásticos flotan libremente. Como todos los demás restos flotantes de origen humano, acarreados por las mareas, son los residuos marginados por turistas que se broncean al sol o por descuidados habitantes de la localidad. En ocasiones, los hallazgos matinales han sido pasmosos: un cerdo inflado, el casco de un refrigerador, un mantel plástico y otra miscelánea de la basura doméstica. Porque costa arriba, otros confunden el mar con un basurero, y al cambiar la marea, el mar devuelve los desechos.

Esta mañana, tratando de reanimarme con el viento, camino hasta sentir calor y me lanzó al agua para llegar al rompiente, en el momento que sale el sol. El agua está fría y la deriva es fuerte. Más tarde, caminando por la playa, me detengo por un momento al ver un plástico medio enterrado en la arena, y me pregunto si lo saco o no. Al volver al mar, el mismo plástico podría sofocar a una tortuga que regresara al mar o bloquear los intestinos de alguna criatura. ¿Pero de qué vale una acción que se haga una mañana en una playa vacía, cuando hay tantos desechos que sacar, que el mar arroja a la orilla?


Triste hallazgo:
tortuga 
masacrada

Pero esta es la playa donde las tortugas sorprenden a los caminantes cuyos ojos se complacen con solo mirarlas. Mar adentro, pese a la contaminación provocada por barcos, hoteles y casas, siguen floreciendo lechos de hierbas marinas, y a veces las tortugas vienen a comer. Es extraño escuchar otras narraciones, de cómo en tiempos pasados, los ricos del lugar, que poseían armas de fuego, se deleitaban en tirarles desde los acantilados y retirando el animal muerto para consumirlo. Algunas veces sobre la playa pueden encontrar un caparazón destripado.

Esta mugre rastrera que trata de tragarse a un paisaje marino todavía bello puede provocar pensamientos de desesperación en los que intentan salvar la herencia de la creación. En una fresca mañana, entre olas que se rompen y basura barrida por el viento, bien podrían recordarse con nostalgia los versos del desaparecido poeta guyanés Martin Carter:

"Ojalá que este mundo se hundiera y se inundara
Para construir otra Arca de Noé
Y enviar a otra paloma a encontrar
Lo que hemos perdido en ríos de miseria"

Pero, tomando prestada una frase del novelista afro-norteamericano James Baldwin, solo puede haber "el incendio de la próxima vez". De modo que mientras tengamos playas y barcos de pesca, y tortugas que aún saben esquivar los obstáculos de plástico, mientras tengamos tiempo para la esperanza, debemos actuar.

Reglamentando nuestros mares

La Primera Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS) se celebró después de la Segunda Guerra Mundial, a fin de intentar encontrar una plataforma común para definir y delinear cómo podría reglamentarse el modo en que los países enfocan la utilización de los océanos y los mares. Se adoptaron cuatro nuevos convenios:

Sobre una nueva ola que conduce al cambio

El 1 de noviembre de 1967, el delegado de Malta, embajador Arvid Pardo, se dirigió a la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre un tema que abrió las compuertas de los debates que tienen lugar hoy día entre todas las naciones respecto de cómo compartir, proteger y utilizar los recursos del mar.

La primera Conferencia Mundial sobre el Derecho del Mar se celebró en 1974 en Caracas, Venezuela, y se extendió de junio a agosto. El presidente de México, Luis Echeverría, se dirigió a las naciones del mundo para describir las bases de una nueva concepción mundial de los océanos.

"La actitud de todos los hombres respecto del mar debe cambiar. El dramático crecimiento de la población mundial, y el consiguiente incremento de la demanda de alimentos procedentes del mar; la industrialización que se expande en todos los continentes; la congestión poblacional en las zonas costeras; la intensificación de la navegación y el desplazamiento cada vez más frecuente de los ‘supertanqueros’, contenedores de gas licuado y buques movidos por energía nuclear; la creciente utilización de sustancias químicas que van a dar finalmente a los mares: todos estos factores imponen la necesidad de establecer una reglamentación mundial. Administrar internacionalmente la utilización de los océanos... y el mar en su totalidad, y la atmósfera que se alza sobre este, forman un sistema ecológico. Todas estas interacciones demandan una visión y un tratamiento global e integrado del medio ambiente marino."

Finalmente, en 1982, los Estados miembro adoptaron oficialmente la Convenio de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar. Los Estados Unidos de América se han abstenido de manera notoria en esta agenda mundial. Plantean que sus expediciones de prospección minera en el lecho profundo del mar, por valor de miles de millones de dólares, no deben compartirse automáticamente con todos los países del mundo. Sin embargo, muchos países altamente industrializados que tienen especiales intereses en la minería en el lecho profundo del mar, incluidos Canadá y Francia, han participado activamente. 

Se continúa trabajando en el establecimiento de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos para supervisar la minería en los mares profundos y dejar abierto el camino para la designación del Tribunal Internacional sobre Derecho del Mar, destinado a resolver pacíficamente los litigios relativos a asuntos incluidos en el Tratado.


El favorecido pez volador: nuevas leyes tratan de
proteger las reservas de peces de las zonas
económicas exclusivas de los países.

Una vital creación Caribeña

Mientras que en los últimos decenios se ha continuado trabajando en relación con las preocupaciones mundiales sobre la utilización de los océanos, los países del Gran Caribe han sentido la necesidad de centrarse en sus preocupaciones muy particulares. En el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, se ha creado un marco legal, específico para el Gran Caribe. El Convenio para la protección y desarrollo del medio ambiente marino es denominado Convenio de Cartagena. Debe su nombre a la famosa ciudad colombiana donde se firmó. Se adoptó en 1983 y entró en vigor en octubre de 1986. Fue ratificado por veinte países y tiene como fin propiciar la cooperación regional sobre un grupo de cuestiones relativas al mar.

En búsqueda de nuestras propias soluciones

Desde el principio, el Convenio de Cartagena definió esferas prioritarias específicas que afectan al Mar Caribe: la contaminación procedente de buques, el vertimiento de desechos, fuentes de contaminación marina situadas en tierra, actividades en el lecho marino, contaminación atmosférica, áreas especialmente protegidas.

Algunos de los protocolos del Convenio ya se han elaborado y ofrecen indicaciones detalladas sobre el modo de enfrentar los problemas al nivel regional, nacional y local. La meta es llevar a cabo acciones en beneficio de nuestro Mar Caribe. Entre dichos protocolos cabe mencionar:


Perforando el fondo marino 

Al nivel mundial, se aprobó el Programa de Acción Mundial para la Protección del Medio Marino frente a las Actividades Realizadas en Tierra (Washington, 1995). En este se ponen de relieve las principales amenazas que posan sobre la salud, productividad y biodiversidad del medio ambiente marino. Junto con el Convenio sobre Diversidad Biológica (en vigor desde 1993), esos convenios constituyen los antecedentes para la conservación y la utilización sostenible de la biodiversidad, el aprovechamiento común de los beneficios y el acceso conjunto a la información. Ambos convenios son muy importantes para la región del Caribe, con sus intensas presiones humanas sobre el medio ambiente.

"El premio definitivo es la condición de área especial... una designación que situará al Caribe dentro de un grupo exclusivo de aguas protegidas que incluyen el Mar Mediterráneo, el Báltico, el Mar Rojo y el Golfo, el Mar del Norte y el Antártico."

"The Caribbean Sea – A Very Special Area;
Wider Caribbean Initiative for Ship-Generated Waste"; OMI.
 

   

Atrapando los desechos en el mar

 
Plásticos y otros
materiales en la huella
dejada por la marea
alta en una playa del
Caribe

La Organización Marítima Internacional de las Naciones Unidas ha coordinado el establecimiento de un Convenio especial para hacer frente al problema de los desechos arrojados al mar. Este Convenio Internacional para la Prevención de la Contaminación por los Buques se conoce como MARPOL 73/78. En Anexos individuales del Convenio figuran regulaciones para las normas de eliminación segura de diferentes desechos en el mar. A saber: Anexo I – Desechos de petróleo; Anexo II – Sustancias líquidas nocivas a granel; Anexo III – Sustancias peligrosas a granel; Anexo IV – Aguas residuales (aguas albañales); Anexo V – Basura. Todos los anexos, a la excepción del IV, ya han entrado en vigor. En el marco de la Iniciativa del Gran Caribe relativa a los desechos generados por los buques, que se desarrolló de 1994 a 1998, 22 países de la región trataron de encontrar las vías para resolver esos problemas. La mayor parte de las principales preocupaciones siguen pendientes, pues es difícil controlar los vertimientos dentro del Mar Caribe y el concepto de crear instalaciones especializadas en varios puertos está preñado de problemas. Los países son reticentes a recibir desechos de fuentes externas desconocidas y los planes de reciclaje pueden ser lucrativos solamente si se coordinan a escala regional.

Ayudar investigando y aprendiendo

En cumplimiento de los acuerdos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río de Janeiro, 1992) y la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible de los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (Barbados, 1994), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) respondió con un nuevo proyecto en 1996, dirigido al medio ambiente y desarrollo en regiones costeras e islas pequeñas (CSI). La iniciativa se refiere, entre otras cosas, al tema de la sostenibilidad en el desarrollo de los pequeños Estados insulares, muchos de los cuales están situados en el Caribe. También presta especial atención a temas relativos a las zonas costeras de las islas. Los participantes en la iniciativa, entre los que se encuentran científicos de todas las disciplinas, expertos en patrimonio cultural, educadores, comunicadores, urbanistas, representantes del sector privado y el público en general, aplican un enfoque inter-sectorial para la búsqueda de soluciones.

Muchas actividades del proyecto ya están en marcha en la región del Caribe. Se presta asistencia a los pescadores jamaicanos y haitianos en la gestión comunitaria de los recursos costeros. En el Caribe oriental se ha puesto el acento en la mitigación de los efectos de desastres naturales, como huracanes. Esas fuerzas naturales típicamente provocan la devastación de las instalaciones costeras y de las playas, tan vitales para las economías basadas en el turismo de muchas islas. Además, la supervisión de los ecosistemas costeros se lleva a cabo, y se realizan esfuerzos para establecer una conexión entre la gestión y la conservación y las preocupaciones actuales relativas a la seguridad alimentaria.

Esta iniciativa de la UNESCO vincula el conocimiento a la gestión, al asegurar que la información científica llegue a las manos de las personas clave encargadas de la toma de decisiones y los usuarios y grupos de interés locales. Entre los muchos medios que se utilizan para informar a las personas, se incluyen las campañas de información pública y las comunicaciones sobre medio ambiente que se transmiten por la radio y la televisión. Estas técnicas de concientización, junto con acciones realizadas en el terreno, están ayudando a empoderar a las poblaciones locales hacia soluciones innovativas en el ámbito del medio ambiente y el desarrollo.

La iniciativa del CSI también se centra en el conocimiento tradicional del medio ambiente. Este interés renovado en el conocimiento y las prácticas de las comunidades locales se deriva de las recomendaciones de la Conferencia Mundial sobre la Ciencia celebrada en Budapest, Hungría, en 1999.

La UNESCO creó otro organismo, la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI), a fin de promover el estudio científico de los océanos. IOCARIBE es la oficina regional de la COI para el Caribe y zonas adyacentes, situada en Cartagena de Indias, Colombia.


Un abanico de mar meciéndose suavemente, 
sirve de refugio (y alimento) al increiblemente 
camuflado caracol lengua de flamenco.

El Plan de Escuelas Asociadas del Caribe de la UNESCO

En otro nivel, se moviliza a estudiantes del Caribe para que desempeñen nuevas e importantes funciones que intensifiquen la utilización cuidadosa del Mar Caribe. Uno de los cuatro temas fundamentales de la Red del Plan de Escuelas Asociadas (ASPnet) de la UNESCO es el medio ambiente. Otros temas incluyen el aprendizaje intercultural y el papel de las Naciones Unidas en la solución de los problemas mundiales. Ya existen aproximadamente 5500 instituciones educacionales en los 160 países de la ASPnet.

Se moviliza a estudiantes y educadores para que ofrezcan sus servicios en aras de los ideales de la UNESCO: educación para el entendimiento internacional, cooperación y derechos humanos, y promoción de una cultura de paz a través de la ASPnet. En diversas partes del mundo se han comenzado a ejecutar proyectos especiales que se centran en la importancia vital de los mares territoriales. El Proyecto del Mar Caribe (PMC) es un proyecto homólogo del Proyecto del Mar Báltico, el Proyecto del Danubio Azul y el Proyecto del Mar Mediterráneo Occidental/Oriental. El Proyecto del Mar Caribe ya incluye a 17 países del Gran Caribe.

Maestros caribeños informados y entusiastas actúan como catalizadores entre los estudiantes que pertenecen a las Escuelas Asociadas de la UNESCO y a los clubes de la UNESCO, promoviendo conocimientos sobre el Mar Caribe, sus recursos, sus problemas y las formas de su utilización sostenible. A medida que el número de estudiantes que participan en estos proyectos aumenta en los países caribeños de habla hispana, francesa, holandesa e inglesa, llegará a más países la preocupación y la actividad de los participantes en el PEA/PMC. Sobre la base del trabajo, los estudios y las actividades de estudiantes y educadores, las comunidades escolares del Caribe pueden recibir una influencia beneficiosa dirigida a utilizar y disfrutar racionalmente del Mar Caribe.

  

CONTROVERSIAS DRAMATIZADAS 

Organice una dramatización de una reunión de las Naciones Unidas donde se presenten los puntos de vista controvertidos de los Estados representados. Los temas deben abarcar preocupaciones críticas que incluyen los derechos de pesca, la explotación extranjera del mar, las posibilidades de que los trabajos de minería en el lecho profundo del mar dejen desempleados a los mineros de los países pobres, la caza de ballenas... y muchas más. Deben alentarse técnicas elocuentes y persuasivas.

HAGA EL MAPA DE LOS DAÑOS

Seleccione una zona costera de su isla donde existan conflictos entre los usuarios de los recursos (por ejemplo, pescadores, hoteleros, constructores, operadores de deportes náuticos y personas que utilizan las playas simplemente como medio de placer o recreación). Documéntese bien sobre los temas de discusión conversando con representantes de entidades gubernamentales y no gubernamentales (por ejemplo, planificadores, autoridades encargadas de la recolección y tratamiento de desechos, grupos de conservacionistas, etc.). Organice una reunión del tipo "consejo de la ciudad", en la que las voces de todas las partes interesadas puedan escucharse. Trate de determinar la mejor combinación de alternativas de gestión que pudieran elaborarse entre las partes, si cada una está dispuesta a transigir.

REPRESENTACIÓN TEATRAL DE LA SITUACIÓN

Haga una representación de teatro de la calle en la que se reflejen los problemas relacionados con la regulación de los usos de las zonas costeras, en la tierra y el mar, que resultan conflictivos en una aldea o ciudad marítima. Ponga de relieve los dilemas humanos que pueden afrontar los legisladores y la urgente necesidad de que desde el principio todos los interesados hagan su aporte.

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