Meio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
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PEQUEÑOS PESCADORES Y GRANDES PECES

De la educación en el desarrollo sostenible a la entrada en política no hay más que un paso, que pescadores filipinos han dado.

.Antes de asistir, el pasado año, a un seminario de sensibilización en el medio ambiente, Gerry Latorre, pescador de oficio, no veía en los bosques de manglares más que una fuente inagotable de leña y de madera de construcción. "Aprendí que teníamos que conservarlos, porque ahí se reproducen los cangrejos y las gambas, de los que obtenemos lo básico para subsistir", explica. Ésta es una de las muchas cosas que ha aprendido de los formadores del Centro de Desarrollo de Tambuyog, un organismo de investigación con sede en Manila (Filipinas), especializado en la pesca. Las lecciones han resultado esenciales para los pescadores de los pueblos costeros de Malampaya Sound, en la provincia de Palawan, que se han ido empobreciendo con la reducción de sus capturas.

Esto es resultado de la profunda degra-dación del medio ambiente. La pesca con dinamita y cianuro, la transformación de los manglares en viveros, el encenega-miento y la contaminación provocada por los desechos domésticos e industriales, han devastado el 80% de los manglares de la región, y sólo el 5% de los arrecifes de coral resisten todavía esos ataques.

JUEGO DE AZAR

La investigación ha puesto de manifiesto dos causas principales: los recursos marinos y pesqueros siempre han sido considerados "de acceso libre" y los pescadores, desprovistos de tecnología, de capitales y de equipamiento, veían su actividad como un juego de azar. La actitud más corriente era decir: "si yo no capturo el pez ahora, otro lo hará (probablemente un bou)".

Para poner remedio a esa situación, Tambuyog lanzó en 1991 un proyecto de educación medioambiental relativa a la pesca (FEEP). Se partía de la idea de que las comunidades de pescadores son las poseedoras legítimas de los recursos marinos, pero que, para gestionarlos adecuadamente, deben comprender sus procesos de degradación y su impacto a largo plazo sobre su propia vida. El programa consistía en 36 horas de formación, que daban a los pescadores una comprensión general de los recursos marinos del país y nociones ecológicas fundamentales. También les ayudaba a identificar las causas y los efectos de la degradación del medio ambiente en su localidad y a prever medidas para la conservación de los recursos pesqueros. Dado que la mayor parte de los pescadores tenían poca formación, se emplearon métodos de enseñanza más accesibles: juegos, carteles, canciones y presentaciones audiovisuales.

Desde 1995, el proyecto se ha ampliado al "desarrollo sostenible de las zonas litorales" (SCAD). Se está aplicando en Nueva Guinlo, donde vive Gerry Latorre, y en otros tres pueblos. Esta formación, más ambiciosa, incluye la legislación sobre la pesca y la gestión comunitaria de los recursos litorales. Los vecinos no sólo aprenden el funcionamiento de las instituciones sociales que rigen su vida, sino que sobre todo ganan confianza y capacidad de intervenir o de dirigir. Y ahí es donde la pesca del SCAD resulta más fructífera.

"Una de las lecciones básicas que hemos aprendido, es la importancia de trabajar juntos para hacer valer nuestros derechos", señala Gerry Latorre. Con este fin, los pescadores se han agrupado en una asociación y constituyen una fuerza que las autoridades ya no pueden ignorar. Pero se enfrentan, entre otras amenazas, a los barcos de pesca comercial de más de tres toneladas (prohibidos en la zona), al uso destructor de redes finas cerca de los bosques de manglares y a la construcción de diques, que forman viveros a lo largo de la orilla.

Para hacer frente a todo eso y aumentar sus ingresos, la asociación de pescadores ha creado una reserva marina en la principal zona de reproducción de cangrejos y gambas, y ha construido una "jaula de peces" que permite criar meros, muy apreciados en el mercado. También ha desarrollado una estrategia de comercialización de su pesca, que protege a los vecinos de los caprichos de un negociante que disponga del monopolio de compra.

AVANCE

"Como somos conscientes de que las jaulas de peces presentaban riesgos medioambientales en otras provincias donde se utilizan alimentos industriales, explica Nestor Bolen, vicepresidente de la asociación, solamente utilizamos alimentos a base de pescado. Es biodegradable y no deja residuos que enturbien el agua o provoquen una sedimentación". La asociación también ha abierto un servicio de ahorro y de crédito, que otorga préstamos a sus 250 socios. Pero su iniciativa más audaz es el avance en el aspecto político: ha decidido enfrentarse a las grandes sociedades comerciales (que gozan de protección política) en su propio terreno. Sus protestas reiteradas han hecho fracasar un proyecto de vivero a gran escala que habría cerrado las zonas de pesca a las comunidades de Malampaya. Pero el peligro subsiste. La asociación se ha enterado recientemente de que se habían construido diques de viveros, que impiden el acceso a los manglares y a la pesca, en esa misma zona. Nadie ignora que el hombre de negocios que está detrás de la operación disfruta del apoyo del alcalde local. ¿La respuesta de la asociación? Nestor Bolen es uno de los candidatos a las próximas elecciones municipales. "Se trata de una simple preparación antes de las elecciones nacionales del próximo año", ironiza.

Yasmin ARQUIZA
Malampaya Sound, Palawan

FUENTES UNESCO Aprender para la vida. N° 9 1 Junio 1997

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