| Medio
ambiente y desarrollo en regiones costeras e islas pequeñas |
El
golfo de Fonseca es un ecosistema compartido cuyo perímetro está situado en
partes de El Salvador, Honduras y Nicaragua. Las políticas formuladas en cada
país destinadas a garantizar el manejo sostenible del ecosistema deberían tener
en cuenta los intereses de cada uno de estos países y de los ciudadanos a los
que representan los gobiernos de estos países. Los beneficios compartidos del
mantenimiento y mejoramiento del ecosistema también implican costos compartidos
derivados del deterioro ambiental. Esto resulta particularmente importante para
los peces y las larvas de camarones que viven en este ecosistema compartido.
Existe una diversidad de mecanismos y acuerdos que establecen la colaboración y la cooperación entre El Salvador, Honduras y Nicaragua con respecto al manejo de recursos ecológicos y biológicos claves. La Alianza para el Desarrollo Sostenible (ALIDES) brinda un ejemplo de uno de estos mecanismos. ALIDES fue creada en 1994 y establece un conjunto de normas para promover el desarrollo sostenible en América Central. El objetivo número dos de la declaración de ALIDES estipula que entre las primeras metas del acuerdo se encuentra:
"el manejo sostenible e integral de los territorios con miras a garantizar
la conservación de la biodiversidad en la región para nuestro beneficio y el
beneficio de la Humanidad"
(ALIDES 1997).
Los Consejos Nacionales de Desarrollo Sostenible Centroamericanos, responsables de la ejecución local de la Agenda 21, ofrecen otro mecanismo para la colaboración que permite la incorporación explícita de la sociedad civil. De igual manera, el Convenio Regional de Biodiversidad y el Consejo Centroamericano de Áreas Protegidas (CCAP) brinda ejemplos de fructíferas colaboraciones ente países que han conducido a la creación del Corredor Biológico Mesoamericano (CBM). Este Corredor promueve la participación y la colaboración entre las partes signatarias para asegurar la aplicación coherente de las normas y los reglamentos para una amplia gama de zonas naturales que son cruciales para el mantenimiento de la biodiversidad en la región a saber: reservas biológicas, zonas de amortiguamiento y áreas de usos múltiples. El CBM ha recibido amplio apoyo de las Naciones Unidas y de otros organismos bilaterales y multilaterales tales como el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y la Unión Mundial para la Naturaleza (IUCN), y podría ser un organismo de coordinación con los fondos necesarios para establecer la colaboración destinada al manejo sostenible de los manglares del golfo de Fonseca y en cualquier otra parte de la región.
» Constituir un foro de política regional sobre el manejo sostenible del manglar. El ecosistema de manglar del golfo de Fonseca es un ecosistema compartido. El manejo eficaz de este ecosistema requiere la revisión y la armonización del marco normativo y reglamentario de cada uno de los países que comparten los recursos costeros de la región. Debería crearse un foro regional con el propósito de desarrollar y llevar a la práctica un conjunto de reglamentaciones coordinadas para velar por el uso y el manejo sostenibles de estos recursos costeros. Este foro podría colocarse bajo los auspicios de la iniciativa del Corredor Biológico Mesoamericano que tendría como meta principal la aplicación coordinada de la política de manejo del manglar. Las comisiones multisectoriales de sostenibilidad deberían elegir delegados al foro regional para asegurar que todos los intereses dentro de cada país están representados equitativamente a nivel regional.