Medio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas

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NICHUPTE, UNA CLOACA

por Virginia Próspero Villan


(Primera Parte)

El vaso lagunar paga costosa factura por los errores humanos: contaminación

En los años setenta, cuando nadie imaginaba que Cancún sería el destino turístico más importante del país, la laguna Nichupté miraba con curiosidad a los pocos habitantes que se animaban a recorrerla en pequeñas lanchas.

Treinta años más tarde, la curiosidad se transformó en miedo: el hombre eliminó uno de los canales de comunicación con el mar, le ganó terreno a través de los rellenos, toleró las descargas clandestinas de aguas negras.

Por si fuera poco, permitió un basurero a cielo abierto; la factura no la pagó el ser humano, sino la laguna, que por lo menos en 20 años pagará mensualmente una tasa de interés muy alta: paulatina contaminación.

La historia de atrocidades no acaba. Actualmente recibe el impacto de la carencia de drenaje en la ciudad, rezago que oscila en 40%.

Los intendos por ayudarla a recuperarse son contados; algunos pasaron prácticamente inadvertidos, otros gozaron de amplia difusión, pero en general, ninguno resolvió su deterioro.

El saneamiento descansa principalmente en un sueño irrealizable: drenaje al 100% en el municipio, lo que implica una población consolidada, sin el fantasma de la migración, una cultura ambiental y otras opciones que están por ponerse en marcha.

Back to TopEl principio del fin

Al diseñar Cancún, la laguna fue dragada y rellenada para crear la zona residencial Pok Ta Pok. Pero con la complicidad del dios Chaac, a través de las inundaciones recuerda a los residentes que esa zona fue suya tiempo atrás.

Otra área rellenada es el sitio donde descansa el inmueble abandonado de México Mágico, la zona residencial Isla Dorado y la plaza comercial La Isla.

Y el paso que permitía el intercambio de agua entre el mar y la laguna fue cerrado para crear el 'broche de brasier' a fin de dotar de estacionamientos a Plaza Caracol y los comercios aledaños.

Durante los años sucesivos las autoridades federales dieron el visto bueno para la construcción de restaurantes, hoteles, marinas, centros comerciales y centros de diversión a la orilla de la laguna. Incluso, recientemente una plaza intentó engañar a la Dirección de Ecología para rellenar y ampliar las dimensiones de las instalaciones, solicitud que fue rechazada.

A mediados de los ochenta la laguna comenzó a oler mal

El sistema lagunar Nichupté tiene hoy una dimensión de seis mil 700 hectáreas, se localiza en la costa noreste de la Entidad y está formado por la laguna Nichupté y cuatro lagunas periféricas: Río Inglés, del Amor, caleta Nizuc y Bojórquez (las dos últimas enfermas de gravedad).

A mediados de los ochenta la alerta roja se encendió: la laguna comenzó a oler mal, producto de las descargas de aguas negras, filtraciones de lixiviados provenientes del antiguo basurero (clausurado en 1994), de la materia orgánica de las pipas de aguas negras y de la carencia de alcantarillado en la ciudad.

Al descomponerse la materia orgánica se generaron las condiciones para la aparición de macroalgas, pasto marino y medusas, que enturbian el agua, y al morir y descomponerse generan gases como el ácido sulfhídrico y el nitrógeno amoniacal.

La reacción de las organizaciones ambientalistas y autoridades fue apoyar el diseño de un Programa de Ordenamiento Ecológico para el Sistema Lagunar. A finales de esa década el Fondo Nacional de Fomento al Turismo, creador de lo que hoy es Cancún, implementa un programa de cosecha de algas.

Consistió en sacar el excedente de algas que se descomponían a la luz de sol por medio de una cosechadora. Poco tiempo después, por no dar los rendimientos adecuados, el método fue sustituido por la recolección manual a través de embarcaciones.

Entrados los noventa, la ex Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (Sedue) prepara el ordenamiento, pero se demora más de tres años. Mientras, paradójicamente, las autoridades federales permitieron la operación de 29 marinas turísticas.

A partir de ese momento el sufrimiento del sistema se incrementó, gracias a los vehículos náuticos que generan contaminantes de difícil degradación; aunque 10 años después los empresarios turísticos optaron por cambiar a motores de cuatro tiempos para disminuir la contaminación.


(Segunda Parte)

¿La salvación?

El 18 de octubre de 1993 nace el Subcomité de Protección del Sistema Lagunar Nichupté, formado por autoridades de los tres niveles de gobierno, organizaciones civiles, colegios de profesionales y empresarios turísticos.

En principio fue visto como un instrumento para evitar el abuso hacia el sistema lagunar, pero con el paso de los años la lucha titánica provocó que el interés de sus integrantes disminuyera.

Además, como señala la ex presidenta del Colegio de Biólogos, Graciela Saldaña, los delegados o titulares de dependencias como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Comisión Nacional del Agua (CNA) pocas veces se presentan, lo que origina que se alargue el proceso de análisis, que la toma de decisiones sea más lenta, que no obtengan información y que los inversionistas pasen por encima del Subcomité. El actual presidente del Colegio de Biólogos, Rafael Rodrigo Zárate, agrega otro defecto: las reuniones se agendan en función del escándalo ambiental que levanta la ejecución de los proyectos turísticos.

Otros de los graves errores que detectó el ex delegado de la Semarnat, José Antonio Arjona Iglesias, es que las decisiones sobre la operación de proyectos turísticos que podrían impactar al sistema no se pueden colegiar.

Back to TopEl primero de tantos

Anterior a la fundación del Subcomité, el 5 de agosto de 1993, es creado y firmado el Programa de Protección Ambiental de Cancún, firmado por autoridades municipales, estatales y federales.

En la quinta de siete cláusulas proponía el respeto al uso de suelo -que aún hoy es un problema-, ampliar las redes de drenaje en la mancha urbana a un 70% por lo menos, construir una nueva planta de tratamiento en la ciudad, reubicar el basurero municipal, instalar alcantarillado en Bonfil, verificar la recuperación de las 783 hectáreas de las sascaberas, reforestar el bulevar Luis Donaldo Colosio, entre otras acciones.

El documento, varios años después, fue integrado a las tres gruesas carpetas que contienen la historia y acciones del Subcomité, y hasta la fecha los últimos puntos no se concretan.

Pasaron tres largos años para que el problema llegara a los oídos del presidente Ernesto Zedillo, y el 15 de marzo de 1996 éste anuncia el ambicioso proyecto Aguas Cristalinas 2000, para lograr en tiempo récord el saneamiento del sistema lagunar.

Otorgó un plazo de 60 días para entregar el Programa de Saneamiento Integral para Cancún y el Sistema Lagunar. A principios de mayo de ese año, la titular del Subcomité, María Cristina Castro, entregó el documento, que contemplaba una inversión de 832.6 millones de pesos.

La inversión estaba distribuida en los rubros de infraestructura y saneamiento, 77.1% -inversión que formaba parte de los planes de trabajo de Aguakán-; acciones complementarias de saneamiento, 17.3%; ejecución de estudios y proyectos, 2.8%; conservación y regulación del sistema de información ambiental, 2.8%.

En 1998, y a 21 meses para cumplir el propósito presidencial, el Subcomité presentó un diagnóstico a los integrantes, en el que reconocía los errores, aciertos, y proponía acelerar las acciones planteadas para cumplir la encomienda.

Uno de los primeros inconvenientes surgió por las diferencias entre el Gobierno del Estado y Aguakán, que derivaron en procedimientos judiciales e impidieron que continuaran trabajando en la etapa de distribución de cargas presupuestarias para ejecutar los proyectos previstos. Las acciones de saneamiento fueron planteadas más como un plan estratégico. --Con el esquema planteado se puede llegar al absurdo de que todas las instancias realicen sus inversiones y no se logre ningún avance- reconocía Castro, aunado a que el programa contenía obras, pero no estrategias. Esperaban, por ejemplo, que la comunidad participara instantáneamente, sin prever campañas de concientización, y no consideraban al sector educativo.

Aunque las autoridades exigían la construcción de plantas de tratamiento, no planteaban el uso de los lodos y agua tratada para actividades productivas, ni estaban previstas instalaciones para residuos tóxicos.

También, recomendaba mejorar la eficacia de las tres plantas de tratamiento de Fonatur en la zona hotelera: Pok ta Pok, Gucumatz y El Rey, tema que para la dependencia es controversial porque asegura lo contrario.

Otro de los extravíos fue la construcción de tres aeradores -que significaron una erogación federal de 2.4 millones de pesos-. Fueron entregados al Ayuntamiento el 22 de marzo de 1999, a punto de que Rafael Lara concluyera su período como presidente municipal.

Operaron algunos meses, quedaron abandonados durante un año, se deterioraron y fueron reparados a finales del 2000; pero la Dirección de Ecología decidió no recibirlos ni operarlos, y es tiempo de que aún no se decide qué hacer con ellos.

Back to TopLo negro de lo negro

A pesar de que los hoteleros y prestadores reconocen la pérdida de la belleza natural, principal atractivo para los milliones de turistas que llegan a Cancún, las descargas clandestinas continúan.

De acuerdo con un reporte de Ecología municipal, detectaron 132 descargas, entre clandestinas y pluviales. Y la zona más afectada se ubica en Punta Cancún. Tan sólo del hotel Presidente Intercontinental al mercado Coral Negro hay 35 desagües a la laguna. Exactamente frente a ese centro de hospedaje se ubican cuatro, y una de ellas está sellada; metros más adelante, frente al hotel Kin-Há, hay otras seis descargas, una sellada. Otras dos se ubican frente al Calinda Viva; frente a Plaza Caracol hay siete, y tres en la Plaza El Parián y el mercado Coral Negro.

Back to TopLo que no se sabe

El sistema lagunar tiene afluentes de agua salada y dulce; el manglar encuentra las condiciones ideales para vivir. Además, se reproducen especies menores como el sábalo, mero, jurel, mojarra prieta.

También se refugian aves migratorias y el cangrejo azul efectúa su ciclo reproductor en ella, razón por la que dos veces al año sale del mar hacia la laguna. La ausencia de esta especie provocaría una gran población de insectos.

Desgraciadamente, dice el presidente de los biólogos, para determinar qué tanto avanza la contaminación en el sistema no hay parámetros, porque no existen monitoreos de la calidad del agua ni de la distribución de la población que la habita.

Back to TopLos planes

Hay dos propuestas para extirpar el cáncer que padece el sistema lagunar: el programa de saneamiento que propone la asociación civil Corazone, aunque para su ejecución es necesaria la aprobación del Cabildo. Y la Federación incluyó a la laguna en la Cruzada Nacional por los Bosques y el Agua, que propone que de las seis mil 700 hectáreas, 55.2% sean destinadas a la conservación.

De esta manera se crearía un cuarto polígono en el Parque Marino Nacional Costa Occidental de Isla Mujeres, Punta Cancún y Punta Nizuc, sería diseñado un plan de manejo, y la Federación destinaría recursos para su protección.

Back to TopPero...

Hay varios inconvenientes, que señala Rodrigo Zárate. Actualmente el Comité Técnico del Fideicomiso del Parque Marino determinó recortar en un 50% los gastos de la Profepa, y no tendría capacidad para vigilar tres mil 700 hectáres más. Adicionalmente, los náuticos de la entidad recientemente manifestaron su oposición a cobrar 60 pesos más a los turistas por la visita a las zonas arrecifales, lo que provocaría que no existan fondos suficientes para las actividades del parque.

Back to Top¿Final feliz?

El cáncer de la contaminación avanza en el cuerpo del sistema lagunar, y parece que la muerte de éste es irremediable; a menos que las autoridades de los tres niveles trabajen en forma coordinada para lograr soluciones definitivas a los problemas de contaminación, y no sólo otorgar paliativos durante tres o seis años.

Back to TopLos pendientes

Definir mediante un análisis a fondo si son inoperantes las plantas de tratamiento de Fonatur.

Dotar de infraestructura básica a la población e invitarlos, a través de una campaña de difusión, a conectarse, a la red de drenaje.


Primera Parte: Paginas 1 y 6 en Novedades de Quintana Roo, 21 de Mayo de 2001
Segunda Parte: Pagina 9 en Novedades de Quintana Roo, 22 de Mayo de 2001


 

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