Medio ambiente y desarrollo
en regiones costeras e islas pequeñas
colbartn.gif (4535 octets)

Chumbe, salvada por el ecoturismo

UNESCO Fuentes (131) publicado en Febrero 2001, página 13

— El  "cangrejo coco" (Birgus
latro
), una especie rara, se 
está desarrollando de nuevo
(© Michael Pütsch)

Los arrecifes de coral, a menudo calificados como “selvas tropicales de los mares”, alimentan a millones de personas y albergan una biodiversidad todavía poco conocida. Pero son uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. La sobrepesca, las prácticas de pesca destructivas, las extracciones de coral, la contaminación del agua, el vertido de aguas residuales que hacen los equipamientos turísticos del litoral, el comercio de peces de acuario, de coral y de conchas –por no hablar de los cambios climáticos, como el calentamiento planetario– dañan y destruyen los arrecifes de coral a una rapidez sin precedentes.

Hay pocas historias de éxito en materia de preservación eficaz de los arrecifes de coral. Debido a la divergencia de intereses de los distintos usuarios, a la falta de sensibilidad del público, de voluntad política y de una capacidad de gestión, y a la existencia de medios limitados, numerosas zonas marinas protegidas sólo son parques sobre el papel, sin una gestión real sobre el terreno. Esto es aún más patente en los países en vías de desarrollo, donde se encuentra la mayoría de los arrecifes de coral. 

La solución estriba en el establecimiento de asociaciones innovadoras para una gestión sostenible, y sobre todo en la movilización de los usuarios directos de recursos, que tienen un interés especial en la supervivencia del arrecife de coral. En la mayoría de casos son pescadores y organizadores de viajes turísticos.

Los pescadores se han
convertido en guardas
(© Heinz Heile)

Una iniciativa privada, el proyecto de la isla de Chumbe (username: csi; password: wise) Tanzania, es un ejemplo del éxito de una alianza de esa índole. Situado a la altura de las costas de Zanzíbar, este pequeño arrecife de coral habitado, de unas 22 hectáreas, es ahora una zona protegida totalmente, creada y gestionada por una sociedad fundada en 1991. Este proyecto, financiado por el sector privado (cerca de un tercio de los gastos de inversión procede de donantes) no tiene, sin embargo, finalidad de lucro. Los ingresos del ecoturismo se reinvierten en la gestión de la zona de conservación. Después de 10 años de lucha por la supervivencia, el parque es ahora viable. 

Los pescadores locales que han recibido una formación de guardas en el marco del proyecto, han conseguido convencer a sus compañeros de que esta zona protegida les beneficia, porque el pescado se puede reproducir allí. Y esto no es un logro banal, puesto que, en suajili, la lengua local, los arrecifes de coral suelen designarse como “mawe na miamba”, es decir, “rocas y piedras”, y tratarse como tales. El parque también se encarga de la educación ambiental de los escolares locales, que visitan regularmente el arrecife y practican la inmersión con tubo, guiados por los guardas. A las niñas les gusta especialmente la inmersión, una actividad que la sociedad de Zanzíbar, mayoritariamente musulmana, no fomenta demasiado.

Sibylle Riedmiller
Directora del proyecto, Sociedad del Parque Coralino de la Isla de Chumbe

 
  Introduction Activities Publications search
Wise practices Regions Themes