El Ahellil del Gurara


Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2005)

Interpretado durante las ceremonias colectivas, el Ahellil es un género musical y poético emblemático de la población Zenete de Gourara. Esta región del suroeste argelino tiene un centenar de oasis poblados por más de 50.000 habitantes de origen berebere, árabe y sudanés. El Ahellil, que es específico de la región de expresión berebere del Gourara, se interpreta regularmente con motivo de las festividades religiosas, en los peregrinajes, así como en festejos profanos tales como bodas y ferias locales. El Ahellil, estrechamente asociado al modo de vida Zenete y a su agricultura de oasis, simboliza la cohesión de la comunidad que vive en un entorno rudo y transmite los valores y la historia de los Zenetes en una lengua que está en peligro de desaparición. A la vez poesía, canto polifónico, música y baile, este género es interpretado por un bengri (flautista), un cantante y un coro. Este puede llegar a ser de un centenar de cantantes que, colocados hombro con hombro en círculo en torno al cantante, le dan la réplica batiendo palmas. Una sesión de Ahellil consiste en una serie de cantos que se suceden en un orden decidido por el músico o el cantante según una pauta inalterable. La primera parte, el lemserreh, está abierta a todos y consiste en cantos cortos, muy conocidos, que se prolongan hasta altas horas de la noche. En la segunda, llamada aougrout, intervienen sólo los artistas ya adiestrados y continúa hasta el alba. El tra termina al amanecer y en él participan sólo los mejores intérpretes. Esta estructura tripartita queda reflejada también en la interpretación del canto, que empieza con un preludio instrumental, seguido por una repetición de ciertos versos por el coro y termina con un murmullo del coro que va creciendo lentamente hasta llegar a producir un conjunto poderoso y armonioso. Esta tradición musical está amenazada de desaparición debido al número cada vez más bajo de ocasiones de interpretarla. Esta disminución se debe a la escasez de festividades tradicionales, que requieren muchos preparativos, al éxodo de los jóvenes hacia las ciudades y a la multiplicación de grabaciones de Ahellil, que la gente prefiere escuchar en lugar de participar en interpretaciones en vivo.