El arte de los akyn, narradores épicos kirguises


Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2003)

La forma predominante de expresión cultural de los nómadas kirguises es la narración de epopeyas. El arte de los akyn, narradores kirguises de relatos épicos, combina el canto, el arte dramático, la improvisación y la composición musical. Estas representaciones tienen lugar con motivo de fiestas religiosas o privadas, en ceremonias que se celebran en ciertas temporadas o en las fiestas nacionales. Las epopeyas han sobrevivido a lo largo de los siglos gracias a la transmisión oral. El carácter excepcional de los relatos épicos kirguises radica en sus intrigas dramáticas y en su fundamento filosófico. Además, son una verdadera enciclopedia oral de los valores sociales, de los conocimientos culturales y de la historia del pueblo kirguís. El relato épico más famoso es la trilogía de Manas, que data de unos mil años y que es digna de mención no sólo por su extensión (16 veces más larga que la Iliada y la Odisea de Homero), sino también por la riqueza de su contenido. Esta epopeya, mezcla de hechos históricos y de leyendas, inmortaliza los acontecimientos que marcaron la historia del país desde el siglo IX. También se han preservado otras cuarenta aventuras, más cortas. A la diferencia de la epopeya de Manas, en la que el relato ocupa el lugar principal, esas obras suelen interpretarse con un acompañamiento de komuz, el laúd kirguís de tres cuerdas. Cada epopeya posee su propio tema distintivo, su melodía y su estilo. Antaño, los akyn eran personajes muy respetados, que iban de región en región y participaban a menudo en certámenes de narración. Se apreciaba en ellos su talento narrativo, sus gestos expresivos, entonaciones e imitaciones de gran viveza, acordes con el contenido emocional de las epopeyas. En los años 1920, se transcribió la primera parte de la trilogía Manas a partir de la interpretación oral del gran cantante épico Sagynbay. Las epopeyas siguen siendo un componente esencial de la identidad kirguís, además de una fuente de inspiración para escritores, poetas y compositores contemporáneos. Las interpretaciones tradicionales están asociadas, aún hoy, a espacios culturales sagrados. Aunque el número de akyn está disminuyendo, los maestros continúan formando a los jóvenes. Para ello, el gobierno kirguís ha lanzado iniciativas de revitalización.