La música tradicional del morin khuur


Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2003)

Desde hace más de siete siglos, el violín de dos cuerdas llamado morin khuur, ocupa un lugar predominante en la cultura nómada de Mongolia. Hay fuentes escritas, que datan del imperio mongol en los siglos XIII y XIV, en las que se mencionan instrumentos de cuerda con el mástil rematado por una cabeza de caballo. La importancia de ese violín va más allá de su simple función de instrumento musical, pues tradicionalmente formaba parte integrante de los rituales, las ceremonias y la vida cotidiana de los nómadas mongoles. La concepción singular del morin khuur está estrechamente asociada al culto al caballo, animal predilecto de ese pueblo. El cuerpo hueco del instrumento, de forma trapezoidal, se prolonga en un largo mástil sin abrazaderas cuyo extremo está rematado por una cabeza de caballo esculpida. Un poco más abajo, a modo de orejas, sobresalen dos clavijas a ambos lados del mástil. La caja de resonancia está cubierta con una piel de animal; las cuerdas y el arco son de crin de caballo. Pese a su concepción aparentemente simple, el morin khuur posee una gama asombrosa de sonidos expresivos. El sonido característico del instrumento se produce frotando o golpeando las dos cuerdas con el arco. Las técnicas de interpretación más usuales consisten en realizar movimientos de rasgueado con el arco, al tiempo que se pulsan las cuerdas con la izquierda. El instrumento suele tocarse en solo, aunque también puede acompañar bailes, cantos (urtyn duu), relatos míticos, ceremonias o las tareas diarias del cuidado de los caballos. El repertorio del morin khuur ha conservado algunos temas musicales antiguos (tatlaga) destinados a la doma de los animales. La presencia simultánea de un tono principal y de armónicos hace difícil transcribir la música según el sistema de notación clásica, de modo que se ha ido transmitiendo de maestro a alumno y de generación en generación. Desde hace unos cuarenta años, la mayoría de los mongoles han emigrado hacia las aglomeraciones, lejos del contexto histórico y espiritual del morin khuur. Además, el modo de afinamiento del instrumento se ha adaptado a las exigencias técnicas de la interpretación en salas de concierto, lo que produce sonidos más agudos y más fuertes en detrimento de las sutilezas del timbre. Afortunadamente, las comunidades pastoriles que viven en el sur de Mongolia han conservado el arte del morin khuur, así como los correspondientes ritos y costumbres.