Las expresiones orales y gráficas de los wajapi


Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2003)

Los wajapi, que pertenecen al grupo etnolingüístico tupi-guaraní, son una población indígena del norte de la Amazonia. Los 580 miembros que componen actualmente esta comunidad viven en unas cuarenta aldeas agrupadas en un territorio protegido del Estado de Amapá, al noreste del Brasil. Los wajapi tienen una remota tradición que consiste en utilizar tintes vegetales para adornar sus cuerpos y otros objetos con motivos geométricos. En el transcurso de los siglos, han ido desarrollando un lenguaje único, mezcla de arte gráfico y verbal, que refleja su visión particular del mundo y mediante el cual transmiten los conocimientos esenciales de la vida de la comunidad. Los motivos de este arte gráfico único, llamado kusiwa, se realizan con tintes vegetales rojos que se extraen de una planta del Amazonas, la bija, mezclada con resinas odoríficas. El arte kusiwa es tan complejo que los wajapi consideran que la competencia técnica y artística necesaria para dominar el arte del dibujo y preparar los tintes no puede alcanzarse antes de los cuarenta años. Los motivos más recurrentes suelen ser el jaguar, la anaconda, la mariposa y el pez. Los dibujos kusiwas evocan la creación de la humanidad y cobran vida a través de los numerosos mitos en torno a la aparición del hombre. Este grafismo corporal, estrechamente vinculado a las antiguas tradiciones orales amerindias, posee varias significaciones a distintos niveles sociológicos, culturales, estéticos, religiosos y metafísicos. De hecho, el kusiwa constituye la estructura genuina de la sociedad wajapi y su significación va mucho más allá de su mera dimensión artística. Ese repertorio codificado de conocimientos tradicionales evoluciona de forma permanente, ya que los artistas indígenas renuevan constantemente los motivos mediante la reinterpretación o la invención. Aunque los wapajis están afincados en un territorio protegido, su modo de vida tradicional, y en particular la práctica del kusiwa, corren el peligro de perder su significación simbólica, e incluso de desaparecer por completo. Esa alteración modificaría radicalmente las referencias estéticas, sociales y cosmológicas de la comunidad. El principal peligro procede de la falta de interés de las jóvenes generaciones, del número cada vez más reducido de wapaji que conocen bien el kusiwa y de la indiferencia de la sociedad contemporánea.