Los dibujos en la arena de Vanuatu


Inscrito en 2008 (3.COM) en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (originalmente proclamado en 2003)

El archipiélago de Vanuatu, situado en el Pacífico Sur, ha logrado preservar una tradición original y compleja: los dibujos en la arena. Más que una expresión artística indígena, esta “escritura” multifuncional aparece en una gran diversidad de contextos: rituales, contemplación y comunicación. Los dibujos son realizados directamente en el suelo sobre la arena, la ceniza volcánica o la arcilla. El dibujante traza con el dedo una línea continua y sinuosa sobre una parrilla invisible para producir una composición armoniosa, y a menudo simétrica, de motivos geométricos. Esta tradición gráfica rica y dinámica se ha desarrollado como un medio de comunicación entre los miembros de unos 80 grupos lingüísticos diferentes que viven en las islas del centro y del norte del archipiélago. Los dibujos sirven también de medio nemotécnico para transmitir los rituales, los conocimientos mitológicos y una multitud de informaciones orales sobre historia local, cosmologías, sistemas de parentesco, ciclos de canto, técnicas agrícolas, arquitectura, artesanía o modelos coreográficos. La mayoría de los dibujos en la arena tienen varias funciones y niveles de significación: pueden “leerse” como obras de arte, fuentes de información, ilustraciones de relatos, firmas o simplemente como mensajes u objetos de contemplación. Pero esos dibujos en la arena no son simples “imágenes”, sino una combinación de conocimientos, de cantos y de relatos cargados de significaciones sagradas o profanas. Los maestros en este arte no sólo deben conocer perfectamente los motivos, sino también comprender su significado. Además, deben de ser capaces de interpretar los dibujos para los espectadores. En tanto que símbolos de la identidad de Vanuatu, esos dibujos se presentan a menudo como una especie de folclore decorativo para turistas, o con otros fines comerciales. Esta tendencia a no considerar más que el aspecto estético de los dibujos podría hacer perder a esta tradición su significado más profundo y su función social original.