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Emblema de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura en forma de templo greco-romano

Patrimonio Cultural Inmaterial - PCI

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Técnicas artesanales tradicionales

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El trabajo de la madera de los zafimaniry
© J. Ségur/ZED

El ámbito de las “técnicas artesanales tradicionales” parece ser en muchos aspectos el más tangible de aquellos en que se expresa el patrimonio inmaterial; pero el punto de mira de la Convención no son los productos artesanales en sí mismos, sino las competencias y los conocimientos que son imprescindibles para que no desaparezca su producción. Todo esfuerzo de salvaguardia de las técnicas artesanales tradicionales debe orientarse, no a conservar los objetos artesanales –por hermosos, valiosos, raros o importantes que éstos puedan ser–, sino a crear condiciones que alienten a los artesanos a seguir produciendo objetos artesanales de todo tipo y a transmitir sus competencias y conocimientos a otros, sobre todo a los miembros más jóvenes de sus propias comunidades.

La artesanía tradicional se expresa en muchas formas: indumentaria y joyas para proteger y adornar el cuerpo; trajes y accesorios necesarios para los festivales o las artes del espectáculo; objetos empleados para el almacenamiento y el transporte o contra la intemperie; artes decorativas y objetos rituales; instrumentos musicales y enseres domésticos; juguetes destinados a entretener o instruir, y útiles imprescindibles para la subsistencia o la supervivencia. Muchos de esos objetos son efímeros; no están hechos para durar más allá del festival comunitario o el rito familiar al que se destinan. Otros se atesoran, se heredan como valiosos recuerdos de familia y sirven de modelo para la creatividad a lo largo del tiempo. Las competencias y los conocimientos necesarios para que perdure la producción artesanal pueden ser tan delicados como un dibujo votivo sobre papel o arena, pero también tan robustos y adaptables como un sólido cesto o una gruesa manta.

Volver arribaAlgunos ejemplos

El kris indonesio
©Ministry of Culture and Tourism of the Republic of Indonesia

Estos ejemplos están seleccionados entre las 90 obras maestras del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad proclamadas en 2001, 2003 y 2005.

  • El kris indonesio, a la vez arma y objeto espiritual, se considera poseedor de poderes mágicos. El empu, o vaciador, hace la hoja con capas de distintos minerales de hierro y níquel meteórico. Los empus son artesanos muy respetados, que poseen además conocimientos de literatura, historia y ciencias ocultas. Aunque en muchas islas todavía se honra a empus activos que fabrican kris de alta calidad al modo tradicional, su número está disminuyendo dramáticamente, y les resulta más difícil encontrar discípulos a los que transmitir su saber.
  • El emblema más visible del espacio cultural de los kihnu en Estonia son las prendas de lana hechas a mano que visten las mujeres de la comunidad. Trabajando en sus casas con telares tradicionales y lana de producción local, las mujeres tejen manoplas, medias, faldas y blusas; muchos de los motivos y colores simbólicos que adornan esas notables prendas tienen sus raíces en antiguas leyendas.
  • Los dibujos en la arena de Vanuatu son medios mnemotécnicos para registrar y transmitir rituales, conocimientos mitológicos y un caudal de informaciones orales sobre historias locales, cosmologías, sistemas de parentesco, ciclos de cantos, técnicas agrícolas, diseño arquitectónico y artesanal y pautas coreográficas. Un maestro en el arte del dibujo en la arena debe poseer no sólo un sólido conocimiento de los motivos gráficos, sino también una comprensión profunda de su significado.
  • La fabricación de telas de corteza vegetal en Uganda utiliza conocimientos que están entre los más antiguos de la humanidad, una técnica prehistórica que antecede a la invención del arte de tejer. La tela de corteza se emplea sobre todo en ceremonias de coronación y curación, funerales y reuniones culturales, pero sirve también como material de cortinas, mosquiteros, ropa de cama y embalaje. Con la introducción de la tela de algodón por las caravanas de comerciantes árabes en el siglo XIX, la producción decayó, y las funciones culturales y espirituales de la tela de corteza disminuyeron hasta su revitalización en los últimos decenios.

Volver arribaLa viabilidad en peligro

En un mundo en el que cada vez es más frecuente la producción de artículos a miles de kilómetros de sus lugares de consumo, y donde a menudo se concede mayor valor a la eficiencia industrial que al saber práctico tradicional, las competencias y los conocimientos de los artesanos tradicionales se ven muy amenazados. Frecuentemente la producción en serie, ya sea al nivel de las grandes empresas multinacionales o de las industrias domésticas locales, puede suministrar los artículos necesarios para la vida cotidiana a un costo inferior al de la producción manual, y en muchos casos los artesanos no pueden adaptarse fácilmente a esa competencia. Muchas técnicas artesanales dependen de recursos naturales específicos que puede ser cada vez más difícil obtener, a medida que los cambios climáticos y medioambientales o la puesta en cultivo de tierras reduce las reservas forestales. Los propios procesos artesanales pueden ser nocivos para el medio ambiente, particularmente cuando se intensifican al pasar de producción individual a industria doméstica.

Cuando cambian las condiciones sociales o los gustos culturales, puede que los festivales o celebraciones que antes requerían productos artesanales complicados se hagan más sencillos o austeros (aunque también hay casos en los que una prosperidad en aumento permite celebrar hoy los festivales con un esplendor inimaginable en el pasado, creando nuevas oportunidades para los productores de artesanía). Es posible que los jóvenes, viendo las duras condiciones de la artesanía tradicional, y en particular el aprendizaje a veces largo que hay que seguir para alcanzar la maestría, prefieran buscar trabajo mejor pagado o menos exigente en las fábricas o las industrias de servicios. Y en muchas tradiciones artesanales hay “secretos del oficio” que no se deben enseñar a extraños; si a los miembros de la familia o de la comunidad no les interesa aprenderlos, esos conocimientos quizá desaparezcan, porque compartirlos con extraños sería vulnerar la tradición.

Volver arribaAlgunas prácticas de salvaguardia

El objetivo de las medidas de salvaguardia, en éste como en otros ámbitos del patrimonio cultural inmaterial, es apoyar la transmisión continuada de los conocimientos y las competencias asociados a la artesanía tradicional: contribuir a asegurar que las artesanías se sigan practicando en sus comunidades, proporcionando medios de vida a quienes las ejercen y reflejando creatividad y adaptación.

El “Maître d’art” Jean Dominique Fleury, pintor de vidrio, entre sus aprendices (Francia)
©Alexis Lecomte, Ministère de la Culture - France

En muchas tradiciones artesanales hay sistemas muy antiguos de instrucción y aprendizaje, y una estrategia probada de salvaguardia es reforzar y fortalecer esos sistemas existentes ofreciendo ayuda financiera al discípulo y al maestro, de modo que la transmisión resulte más atractiva para los dos. Fortalecer la transmisión es también el objetivo central de muchos sistemas de “Tesoros Humanos Vivientes”, como el programa Maîtres d’Art de Francia, que ha distinguido a docenas de artesanos ejemplares en sectores tales como la fabricación de instrumentos musicales, las artes textiles, las artes decorativas y la encuadernación.

Otra medida de salvaguardia que ha demostrado ser particularmente eficaz para fortalecer la artesanía tradicional es reforzar los mercados locales tradicionales de productos artesanales, al tiempo que se desarrollan mercados nuevos. Al aumentar la urbanización y la industrialización, en todo el mundo hay personas que buscan experiencias de “alta artesanía” para contrarrestar toda la “alta tecnología” que las rodea; ya sean consumidores del propio lugar o turistas internacionales, se sienten atraídas por objetos hechos a mano que llevan en sí el saber acumulado de los artesanos. Un esfuerzo reciente en el que se han combinado esas dos estrategias es el establecimiento de un centro y taller para la tradición de producción artesanal de cruces en la ciudad lituana de Prienai, donde los maestros enseñan esa tradición a aprendices y se atiende a la demanda de cruces de las localidades y los particulares de la zona.

En otros casos en los que las prácticas artesanales se ven amenazadas por la desaparición de recursos naturales necesarios, se pueden repoblar bosques o plantar huertos que suministren los materiales esenciales para la producción artesanal. Sin esos recursos no habrá demanda de conocimiento de las técnicas artesanales; cuando las materias primas vuelven a ser asequibles, los conocimientos de los artesanos adquieren un valor renovado. A veces son necesarias medidas legales para proteger los derechos de acceso de las comunidades a la recolección de los recursos necesarios y al mismo tiempo asegurar la protección del medio ambiente.

Otras medidas legales, tales como la protección de los derechos de propiedad intelectual o el registro de patentes o derechos de reproducción, pueden ayudar a las comunidades a beneficiarse de sus motivos y artesanías tradicionales. En ocasiones, medidas jurídicas adoptadas con otros fines pueden alentar la producción artesanal; por ejemplo, una prohibición local de las bolsas de plástico puede estimular el mercado de bolsas de papel hechas a mano y embalajes de fibra tejida, favoreciendo la continuidad de conocimientos y competencias de artesanías tradicionales.

El sello de excelencia de la UNESCO para productos artesanales emplea un enfoque plural para estimular las técnicas artesanales por medio de la visibilidad internacional, suministrando oportunidades de mercado, estableciendo criterios de excelencia, fomentando la innovación y brindando formación y servicios de apoyo.

Última edición: 2009-11-05 10:12:41