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La crisis estructural de las sociedades implantadasDirector
Germán Carrera Damas
(Venezuela)
Codirector
John V. Lombardi (EE.UU.) |

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Summary (in Spanish only)
La
crisis estructural de las sociedades implantadas se extendió desde
finales del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX.
Como cabe recordar, las demarcaciones cronológicas no son exactas, ni
convienen a todas las sociedades tratadas en esta Historia General de
América Latina. Captan rasgos generales, cuya validez no es
incompatible con las particularidades sectoriales, nunca desdeñables.
La
valoración de la significación del tema tratado en este volumen
requiere tener en cuenta algunas cuestiones básicas: la orientación
general de la obra corresponde a un intento de elaborar una historia
de sociedades, no de naciones ni de Estados, obedeciendo al criterio
de que tanto la nación como el Estado se ubican en la evolución histórica
de las sociedades.
Si
bien la demarcación cronológica del tema es un corte necesario
practicado en el continuo histórico, no es arbitraria. Es posible, y
puede ser necesario, rastrear los signos de la crisis estructural de
las sociedades implantadas latinoamericanas mucho antes de finales del
siglo XVIII.
Asimismo, debe comprenderse que es un proceso todavía abierto, en el
cual se advierten estados de desarrollo, dependiendo de la sociedad
considerada.
Lo
anterior sirve para las sociedades implantadas latinoamericanas, también
denominadas sociedades criollas. Pero éstas no estuvieron solas, ni
lo están, en el territorio de América Latina. La precedencia de
sociedades con desigual grado de organización social y control del
territorio, ha mantenido una presencia activa, determinante en
momentos y aspectos, generándose una red de relaciones que si bien
son igualmente parte de la historia de las sociedades implantadas,
reciben en esta obra un tratamiento específico, pese a las grandes
dificultades de carácter metodológico y heurístico.
No
es posible tratar de la Historia General de América Latina,
especialmente en este período, sin prestar mucha atención al Caribe
insular. Así se ha hecho, pero sin olvidar que ésa es un área específica
de la Historia General del Caribe, igualmente promovida y patrocinada
por la UNESCO. Cabe ahora justificar la importancia del período
tratado en una perspectiva global de la historia de América Latina:
constituye la piedra de toque para la valoración crítica del largo
período precedente, usualmente denominado «la Colonia». Pero no es
menor su importancia para la comprensión de la historia republicana,
por cuanto en la independencia culminaron, brotaron o se fortalecieron,
factores que han pesado y aún pesan en la formación de la república
moderna en América Latina.
Sin
duda no es exagerada la afirmación de que en el proceso histórico de
América Latina el período denominado «la Independencia» ha sido el
más controvertido. Hasta el punto de que puede sostenerse que
casi sobre ningún aspecto relevante del mismo reina hoy, tras una
controversia más que secular, un grado razonable de consenso
historiográfico. Es posible que algo igual, o muy parecido, pueda
decirse acerca de otros procesos históricos complejos de la Época
Moderna. Baste recordar las campañas napoleónicas y sus
repercusiones políticas y sociales de largo plazo; y por supuesto, la
independencia de las colonias inglesas de América del Norte.
Lo
que singulariza la independencia latinoamericana es la confluencia de
factores sociohistóricos y corrientes políticas e ideológicas, cuya
confrontación y saldo apretaron el nudo de la complejidad.
Teniendo
como escenario todo un continente, a lo largo de casi tres décadas se
ventiló, por las ideas y por las armas, la crisis de la monarquía
cristiana en condición colonial; se desmanteló el más vasto y viejo
imperio del mundo moderno, como requisito para la más ambiciosa
empresa de creación de Estados-naciones; se pusieron a prueba los
resultados de la más prolongada, diversa y amplia empresa de
implantación de sociedades; se conjugaron culturas y civilizaciones
enfrentadas y hermanadas a lo largo de tres siglos; se sometieron al
rigor de la práctica las teorías sociales y las concepciones del
hombre y del individuo entonces en boga; y se produjeron
contribuciones a ellas que respondían a la especificidad del mundo
latinoamericano, todo en un colectivo impulso creativo simbolizado en
el criollo Simón Bolívar. En suma, una complejidad de significados
que reclama el uso de claves interpretativas, sin el empleo de las
cuales es imposible captar los significados profundos del acontecer
histórico y se vuelven vanos los esfuerzos de interpretación.
La
presente obra es el resultado de un esfuerzo colectivo dirigido a
identificar, recoger y transmitir muchas de esas claves, pero sin
intentar ahorrarle al lector estudioso el esfuerzo requerido para
aplicarlas en toda la extensión del ámbito histórico de América
Latina.
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