Las sociedades originarias
Directora
Teresa Rojas Rabiela (México)
Codirector
John V. Murra (Estados Unidos)
Capítulo 5. Las sociedades mesoamericanas: las
civilizaciones antiguas y su nacimiento
Christine Niederberger
La América media, uno
de los tres mayores centros mundiales de domesticación de plantas,
fue el marco del desarrollo multimilenario de un denso conjunto
de sociedades humanas de complejidad creciente. En esa zona nació
la civilización -homogénea pero de múltiples facetas- llamada "mesoamericana"
que, sin duda, fue la más elaborada del continente americano.
Durante el primer siglo
de nuestra era, la civilización maya, por ejemplo, notable por su
monumental arquitectura urbana tanto de carácter civil como sagrado,
poseía ya un verdadero sistema de escritura, a base de ideogramas
y utilizaba la noción de cero en los cálculos matemáticos. Este
fenómeno constituye el resultado de una larga historia, desplegada
a lo largo de milenios, que comienza hace más de 20 000 años -con
la presencia de cazadores-recolectores a fines del Pleistoceno-
y que, durante los cinco milenios que preceden a nuestra era, alcanza
una complejidad mayor con la paulatina instauración de una economía
agrícola y el desarrollo de modos de vida sedentaria.
Las primeras etapas
de la civilización mesoamericana se sitúan al final del segundo
milenio a.n.e. Para comprender esta mutación hacia una organización
sociopolítica jerarquizada y el desarrollo de poderosos centros
regionales, es necesario ubicarla en una perspectiva diacrónica,
es decir, en el seno de una visión cronológica de larga duración.
En primer lugar, examinaremos
aquí los diferentes procesos de "neolitización", es decir,
de instauración de modos de ocupación permanente del territorio
y de uso creciente de plantas cultivadas dentro de la dieta alimenticia.
En segundo lugar, nos
dedicaremos al análisis de esta época crucial -la de fines del segundo
milenio a.n.e.-, absolutamente fascinante, de la historia de la
América media, en la que van a producirse múltiples cambios en el
dominio de la organización social y política, en la concepción del
espacio individual y colectivo, en los sistemas tecnoeconómicos,
así como en el universo de las creencias.
Esta época crucial
es la del nacimiento de la civilización mesoamericana stricto
sensu, que corresponde, en sus primeras manifestaciones, a un
sistema cultural llamado, a falta de un término mejor -como veremos
más adelante-, "olineca".
Sea como sea, esta
primera alta civilización del continente americano, que va a desarrollarse
entre el 1250 y el 600 a.n.e., se caracteriza por una iconografía
específica -expresión, a la vez, de una cosmovisión nueva y de un
sistema coherente de creencias- que va a marcar profundamente toda
la secuencia de las civilizaciones que se sucederán en la América
media hasta comienzos del siglo XVI.
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