Historia de América Latina

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Las sociedades originarias

Directora
Teresa Rojas Rabiela (México)

Codirector
John V. Murra (Estados Unidos)

Capítulo 5. Las sociedades mesoamericanas: las civilizaciones antiguas y su nacimiento
Christine Niederberger

DIVERSIDAD ECOLÓGICA EN LA AMÉRICA MEDIA

El estudio del contexto biogeográfico es indispensable para la comprensión de la historia de las comunidades de la América media.

La América media constituye un espacio geográfico complejo, hecho de la yuxtaposición de zonas ecológicas muy contrastadas, entre las que figuran:
- zonas de bosques alpinos por encima de los 2 500 m;
- regiones lacustres templadas de montaña;
- laderas montañosas atlánticas con bosques de neblina;
- bosques lluviosos de planicies tropicales de baja altitud;
- estuarios marítimos;
- y, por último, particularmente importantes por su extensión en América media, vastos espacios semiáridos cubiertos de vegetación xerófila y de plantas leguminosas.

Algunas de las variables climáticas, bióticas o edáficas que caracterizan la América media son particularmente significativas en ecología humana. Una de las más importantes para la evolución de las sociedades humanas es la tasa de precipitaciones pluviales anuales, muy desigual según las zonas de la América media. Precisamente por debajo de la isoyeta de 700 mm de lluvias anuales se sitúan esos grandes espacios semiáridos americanos donde toda agricultura de temporal -es decir, aquella que se practica sin que intervengan métodos de irrigación- se convierte en una empresa arriesgada. Por ello la mayor parte de las zonas septentrionales semiáridas de México fueron, hasta la época histórica, el ámbito de tribus nómadas y no agrícolas que vivían de la caza y de la recolección. Sin embargo, los medios ambientes semiáridos están lejos de ser privativos de las regiones septentrionales de México. Estas zonas semiáridas ocupan, también, numerosos espacios de la América media, en particular en las regiones occidentales y sobre el Altiplano central.

En este mosaico de ecosistemas diversos, los factores climáticos y bióticos desempeñaron un papel particularmente importante en la evolución de las sociedades antiguas, entre 9 000 y 3 000 años a.n.e. El registro arqueológico muestra con claridad que el ritmo y la naturaleza de los cambios tecnoeconómicos y culturales siguieron trayectorias relativamente diferentes, por un lado, en las áreas de los estuarios costeros y las regiones lacustres de montañas templadas y, por el otro, en las zonas semiáridas (Niederberger, 1979). Es lo que de manera más detallada observaremos ahora al volcarnos en el estudio diacrónico de las primeras sociedades agrarias.

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actualización 05/18/00