Parque Nacional de los Katios

 

El Parque se halla situado en el extremo noroccidental del territorio colombiano, en los límites con Panamá, y cubre 72.000 hectáreas. Está limitado al noroeste por la línea fronteriza, al nordeste por el río Peye, al oeste y al norte por la margen derecha del río Atrato, que incluye una porción del Tapón del Darién y las ciénagas de Tumaradó y al sur por el caño Gumercindo y los ríos Perancho y Cacarica.

Se halla en jurisdicción de los municipios de Riosucio (Chocó) y Turbo (Antioquia) y presenta altitudes de los 50 a los 600 metros.

Cómo llegar

Para visitar el Parque Nacional Los Katíos, se recomienda hacerlo en los 3 primeros meses del año, partiendo de Turbo en barco. El recorrido se hace a través del golfo de Urabá y remontando el río Atrato hasta llegar al centro administrativo del Parque.

La Declaración

La región del Darién ha sido catalogada como una de las más inhóspitas del planeta. Es, además, una de las más lluviosas del mundo, con precipitaciones anuales superiores a los 10.000 mm en la cuenca del río Atrato, lo que hace de éste uno de los ríos más caudalosos del mundo. Aquí se encuentra el Parque Nacional Natural Los Katíos, que hace parte del Sistema de Parques Nacionales de Colombia. Un área protegida que, dada su inmensa riqueza en diversidad de flora y fauna, fue incluida en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO (código N-711), durante la 18ª. Reunión del Comité del Patrimonio Mundial, en diciembre de 1994.

Ubicación y aspectos generales

El parque está ubicado en la región noroccidental de Colombia, en jurisdicción de los municipios de Riosucio (departamento del Chocó) y Turbo (departamento de Antioquia). Fue creado en 1973 con una extensión de 52.000 hectáreas, y en 1979 se amplió a 72.000 hectáreas.

Comprende altitudes entre 50 y 600 metros sobre el nivel del mar, y su territorio se puede dividir en tres sectores: uno montañoso o de colinas -que hace parte de las estribaciones meridionales de la serranía del Darien- hacia el norte y el centro del Parque; otro, comprende planicies no inundables, en el sur y el occidente del Parque, y el tercero, al oriente, está conformado por planicies anegadizas que incluyen las márgenes del río Atrato y las ciénagas de Tumaradó.

El Parque se encuentra en la zona de convergencia intertropical formada por la confluencia de los vientos alisios del noroeste y suroeste, que determinan las épocas secas y lluviosas; el período de menor pluviosidad corresponde al primer trimestre del año, con un 10% del total anual, y entre mayo y septiembre se presentan las más altas precipitaciones, con un 60% del total anual, siendo mayo y julio los meses más lluviosos del año. Las precipitaciones varían entre los 2000 y 3500 mm; en las planicies son menores y tienden a incrementarse hacia las cadenas montañosas.

El Parque

Este Parque Nacional localizado en el noroccidente de los Departamentos de Chocó y Antioquia, fue incluido como parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1994 por su gran riqueza biogeográfica. La zona que originalmente incluía 52.000 hectáreas fue declarada Parque Nacionoal en 1973. Posteriormente, en 1979, su área fue aumentada en 20.000 hectáreas. En su lado noroccidental, el parque comparte 48 kilómetros de límite con el Parque Nacional del Darién en Panamá.

Se tiene acceso al Parque por vía fluvial a través del río Atrato, sea desde Turbo después de atravesar el golfo de Urabá, o por el sur desde Quibdó. Se llega al sitio de Sautatá, donde está el Centro Administrativo del Parque y un centro de visitantes. Este es un antiguo asentamiento agrícola, cuando se estableció en la región un ingenio azucarero que llegó a adquirir gran importancia regional. En la parte montañosa del Parque se destacan el alto El Limón, hacia la frontera con Panamá, donde nace el río Peye, el alto de Gillermina, así como las lomas de Cacarica y La Popa; estas alturas permiten observar la gran belleza de las llanuras inundables del río Atrato. En esta zona también están los saltos de Tilupo, de más de 100 metros de altura, El Tendal y La Tigra, de unos 25 metros majestuosas caídas de agua donde se puede disfrutar la belleza del paisaje.

El oriente se encuentran las ciénagas de Tumaradó y las áreas pantanosas colindantes, rico ecosistema formado por cuatro ciénagas unidas entre sí y con salida al río Atrato.

 

División geográfica

Geográficamente, el Parque puede subdividirse en tres sectores uno montañoso o de colinas, uno de planicies no inundables y el otro de planicies anegadizas o pantanosas. El sector montañoso o de colinas se sitúa al norte y parte del centro del área y esta ocupado por las estribaciones meridionales de la Serranía de Darién.

El curso superior del río Atrato se halla en una de las regiones más Iluviosas del mundo, con precipitaciones medias anuales superiores a lo 10.000 mm.

Esta altísima precipitación y el área relativamente reducida de su cuenca, que es de apenas 35.000 km2 convierten al Atrato en uno de los ríos más caudalosos del mundo como lo prueban los 4.900 metros cúbicos que vierte al mar Caribe cada segundo.

División geológica

Geológicamente, en el Parque se pueden observar cuatro unidades:

  1. Sobre el curso medio del río Peye aparece un afloramiento de rocas intrusivas de edad terciaria (dioritas y otras rocas graníticas).

  2. Las colinas del norte y de la porción centro oriental están formadas por rocas sedimentarias del Terciario interior (turbiditas y sedimentos marinos de origen profundo), mientras que las colinas suroccidentales presentan rocas sedimentarias marinas de Terciario superior y corresponden al relleno de fosa y semifosas formadas durante el Terciario.

  3. La planicie no inundable y las terrazas de curso medio del río Cacarica están formadas por depósitos detriticos del Pleistoceno superior, superpuestos sobre los sedimentos terciarios, y

  4. La planicie del río Atrato data del Holoceno o del Pleistoceno superior.

CLIMA

El área del Parque se encuentra en la zona de convergencia intertropical formada por la confluencia de los vientos alisios del noroeste y suroeste, que condicionan las épocas secas y lluviosas y configuran un régimen unimodal de precipitación pluvial. Se presenta una época de menor pluviosidad en el primer trimestre del año, en el que cae un promedio de 10% del total anual. Entre mayo y septiembre se presentan las más altas precipitaciones, con un valor cercano al 60% del total anual. Dentro de estos meses, mayo y julio son los de mayores lluvias.

En la planicie las precipitaciones son menores de 2.500 a 3.000 mm y tienden a incrementarse hacia las cadenas montañosas al sur y al oeste.

La temperatura media anual en Los Katíos es de 27°C y de unos 23 ó 24°C en los lugares más elevados.

SUELOS Y TOPOGRAFIA

Los suelos del área varían de acuerdo con la topografía. En la zona de colinas y montañas, se encuentran suelos de las series Darién y Perancho, que corresponden a Tropepts desarrollados en condiciones húmedas. En situaciones de fuertes declives existen suelos jóvenes (Orthents).

En el fondo de valles pequeños, aparece la serie Tanela que corresponde también a los primeros suelos mencionados, de condiciones húmedas. En la planicie aluvial marginal los suelos corresponden a Aquents y Aquepts. La planicie central presenta suelos de pantanos que incluyen Aquents e Histosoles, muy ricos en materia orgánica y en orillas y diques del río hasta Aquepts y Fluvents.

El bioma más extenso del Parque es el de la selva húmeda o bosque tropical higrofítico. Se hallan presentes también los hidrobiomas constituidos por el río Atrato y sus tributarios y las ciénagas. El primero integrada con los segundos en la planicie aluvial.

FLORA Y FAUNA

La zona del Parque presenta gran riqueza biológica debido a su clima predominante de selva húmeda tropical y a su privilegiada ubicación como puente de intercambio faunístico entre Centro y Suramérica. En esta región es posible comprobar por que Colombia es uno de los países de la megadiversidad biológica, pues alrededor el 20% de las especies animales del país se encuentran en el Parque, así como una enorme variedad de especies vegetales, muchas de las cuales son endémicas y algunas de ellas aún no han sido clasificadas.

En cuanto a la flora, en la región del río Atrato y las ciénagas existe vegetación flotante como oreja de mula y lechuga y entre la vegetación arraigada hay especies como el gramalote y el arracacho. En las áreas poco encharcadas hay especies importantes como el chachafruto, el suerdo, el yarumo, el bijao, el guamo y la palmera pangana. En gran parte de la planicie de la cuenca del río Atrato se encuentran los cativales, en los que crecen asociadas varias especies, siendo la principal el cativo, árbol imponente que alcanza hasta 40 metros de altura y que constituye cerca del 90% de la biomasa arbórea del Parque,. Por último, en la región de colinas altas se encuentran especies como el güipo, el caimito plátano, el sande, el cauchillo, la ceiba, el caracolí y la palma mil pesos, entre muchas otras.

La fauna silvestre de la región es una de las más variadas de Colombia. Se estima que existen más de 560 especies de vertebrados (excepto peces). El grupo más extenso lo constituyen las aves, con 412 especies y subespecies, entre las que se cuentan algunas en vías de extinción como el águila calzada, el águila miquera, el águila copetona negra y la guacamaya verde limón. Otras aves que vale la pena destacar son el paujil, la chavarría, la guacharaca, la perdiz o corcovado de monte, la chorola del Baudó, el gavilán caracolero y gran diversidad de garzas.

Entre los mamíferos se encuentran especies en vías de extinción como el manatí, restringido ahora a los sectores de las ciénagas, la danta del Chocó (la más grande de las que existen en el país), el oso de anteojos, el oso venadero y el oso caballuno; el perrito venadero, la nutria, el tigrillo y el tigre mariposo o jaguar; el tití de cabeza blanca, el maicero carablanco, el mono aullador y muchas otras especies de primates. También hay numerosas especies de reptiles, como el caimán agujo, la tortuga icotea y serpientes como la boa, la verrugosa -una de las más venenosas del mundo-, la mapaná y la taya equis. Por último, entre los anfibios vale la pena mencionar las ranas cocoi, que tienen en su piel uno de los venenos más potentes que existen. Así mismo, hay una enorme variedad de insectos e invertebrados, así como muchas especies de peces en sus ríos y corrientes de agua.

El Parque Los Katíos deslumbra a los visitantes con la exuberancia y belleza excepcional de sus paisajes, que ante su vista no pueden menos que sentirse maravillados y, por lo mismo, verdaderamente comprometidos con la conservación y protección de la naturaleza.

Además de proteger y preservar la fauna, la flora, las bellezas del paisaje natural y los grupos geomorfológicos, Los Katios actúan como barrera ambiental y mecanismo de control ecológico, ya que evita la propagación de enfermedades hacia Centro América y minimiza el impacto ambiental de la carretera Panamericana.

Es importante anotar que toda la superficie de ésta gran reserva biosférica pertenece a la nación y es por esto que se mantiene libre de asentamientos humanos.

Vegetación no-arraigada

En los tributarios del Atrato y en las ciénagas existe vegetación flotante no arraigada como "oreja de mula" (Eichhornia azurea) y "lechuga" (Pistia stratiotes). Estas islas flotantes conforman verdaderos tapones que impiden la navegación hasta cuando las crecientes del río las desprenden y las llevan hasta el mar, donde la salinidad o el oleaje las destruyen.

Vegetación arraigada 

Donde la profundidad del agua lo permite, se inicia la vegetación arraigada, con especies tales como el "gramalote" (Paspalum fasciculatum, Limnocharis flava y Polygonum acuminatum) y el "arracacho" (Montrichardia arborescens), que llega a formar matorrales impenetrables. En lugares donde el encharcamiento es menor aparece el "panganal", vegetación así denominada por el dominio de la palmera "pangana" (Raphia taedigera).

Otras especies arbóreas 

Importantes de estas áreas poco encharcadas son: el "chachafruto" (Erythrina fusca), el "suerdo" (Ficus dendrocida), el "yarumo" o "burriadá" (Cecropia burriada), el "salero" o "ceiba de agua" (Pachira aquatica), el "cativo" (Prioria copaifera) y la "varasanta" (Triplaris cf. americana). Se observan "platanillos" (Heliconia spp.) y "bijaos" (Calathea lutea).

El catival En las vegas del río Atrato y en gran parte de la planicie de la cuenca se encuentra un complejo denominado catival, caracterizado por el cativo, ya mencionado, una leguminosa que puede alcanzar hasta 50 metros de altura. El catival tiene una elevada biomasa vegetal, quizá la mayor entre los bosques colombianos. A modo de ejemplo: si se toman sólo árboles cuyos troncos tengan 40 centímetros de diámetro a la altura del pecho de un hombre, en una hectárea pueden crecer 230 de estos árboles y se podrían obtener de ellos más de 200 metros cúbicos de madera.

No se han realizado estudios detallados sobre la ecología de los cativales y su productividad primaria pero ciertamente ésta es muy elevada y cumple en los sectores encharcados una función comparable a la de los manglares por la gran cantidad de follaje seco que produce. Este se constituye en el punto de iniciación de importantes cadenas tróficas en los ecosistemas acuáticos. Infortunadamente, grandes extensiones de cativales, fuera del Parque y en la cuenca del Atrato, han sido degradadas por explotaciones madereras antitécnicas.

En el Parque el cativo no presenta masas homogéneas puesto que aparece asociado con otras especies tales como el "bambudo" (Pterocarpus officinalis), muy característico por sus raíces tabloides o "bambas".

Dentro de la selva húmeda o bosque tropical higrofítico, se distinguen varias comunidades cuya distribución se correlaciona con características fisiográficas:

El bosque de colinas bajas, en el cual descuellan "guamos" (Inga sp.), "cauchillo" (Ficus sp.), "caimito plátano" (Himatanthus articulatus) y "cuipo", "guipo" o "ceiba bonga" (Cavanillesia platanifolia).

El bosque de colinas altas cuya especie dominante es el "guipo" (Cavanillesia platanifolia) y el "caimito platano", el "sande" (Brosimum utile), "guáimaro" (Brosimum guianense), "cauchillo" (Ficus sp.) y "anime chagará" (Protium sp.). Algunas otras especies de este bosque son: "ceiba" (Ceiba pentandra), "caracolí" o "aspavé" (Anacardium excelsum), "cedro" (Cedrela angustifolia), "ceiba blanca" o "ceiba amarilla" (Hura crepitans).

El bosque de serranía o mixto, en el cual los elementos más importantes son el "rapabarbo" (Marila dolichandra), el "veneno" o "leche perra" (Pseudolmedia laevigata), el "churimo" (Inga sp.), el "choibá" o "almendro" (Oleiocarpon panamense), el "cafetillo (Psychotria sp.) y la "palma mil pesos" (Oenocarpus bataua var. bataua).

El bosque de serranía en el Alto del Limón cuyas especies dominantes son el "guaco" o "guasco" (Eschweilera verruculusa), el "sande" (Brosimum utile) y el "táparo" (Castilla cf. elastica).

La consociación de "palma mil pesos" (Oenocarpus bataua var. bataua), situada en las colinas tiene un dominio neto de esta especie. Otras especies menores que la acompañan son la "palma don pedrito", el "yarumo duro" (Pourouma sp.), la "yaya escobillo" (Xylopia sp.), el "sande" (Brosimum utile) y el "cafetillo" (Psychotria sp.).

De Los mamíferos del Parque se destacan la "danta" (Tapirus bairdii), el "manatí" (Trichechus manatus), el "perro de monte" (Speothos venaticus), de gran rareza, el "zorro" (Cerdocyon thous), el "puma" o "león colorado" (Felis concolor costaricensis), los "tigrillos" (Felis pardalis aequatorialis y F. wiedii pirrensis), el "oso andino" (Tremarctos ornatus), las "ratas espinosas" (Hoplomys gymnurus y Proechimys semispinosus), el "ponche" o "cacó" (Hydrochaeris hydrochaeris isthmius), el "olingo" (Bassaricyon gabbi orinomus), el pequeño marsupial Monodelphis adusta scalops, el "ratón de monte" Isthmomys dariensis, el "tití" o "bichichi" (Saguinus geoffroyi), el "maicero cariblanco" (Cebus capucinus capucinus), la "marimonda" (Ateles paniscus rufiventris), el "mico nocturno" (Aotus lemurinus zonalis), el "mono rojo" o "aullador" (Alouatta seniculus seniculus) y el "aullador negro" (Alouatta palliate aequatorialis).

Las aves de Los Katíos se calculan aproximadamente en 400 especies. Sobresalen la "chavarría" (Chauna chavaria), el "paujil" (Crax rubra rubra), la "pava garnatera" (Penelope purpurascens aequatorialis), la "guacharaca" (Ortalis griseiceps chocoensis), la "perdiz" o "corcovado del monte" del Tacarcuna (Odontophorus dialeucus), la "chorola del Baudó" (Crypturellus kerriae), el "pacovaco" (Cochlearius cochlearius panamensis), la "guala" o "aura de cabeza roja" (Cathartes aura), los "gavilanes caracoleros" pequeños (Rostrhamus hamatus y R. sociabilis sociabilis), que se alimentan de caracoles de agua dulce, el "Aguila blanca" (Leucopternis albicollis costaricensis), el "Aguila miquera" (Morphnus guianensis), el "Aguila harpía" (Harpia harpyja), la más poderosa de las aves de presa de América, la torcaza "piquicorta" (Columba nigrirostris), y el "pájaro macuá" (Panyptila cayennensis).

Otros representantes de la avifauna incluyen dos géneros monotípicos de colibríes (Goethalsia bella y Goldmania violiceps), el colibri "cola de oro" (Hylocharis eliciae earina) y el "tominejo" (Haplophaedia aureliae galindoi),

Entre los reptiles, se destacan la tortuga "bache" o "mordelona" (Chelydra serpentina acutirostris) y los "tapaculos" (Kinosternon spp.), varios lagartos y numerosas serpientes.

Como anfibios sobresalen una salamandra endémica regional y el sapo Rhamphophryne acrolopha, también endémico.

La ictiofauna del río Atrato cuenta con unas 60 especies, muchas de ellas comunes con el río Magdalena. Figuran entre otras, la "raya de río" (Potamotrygon magdalenae), la "raya marina" (Dasyatis sp.), el pez Sierra (Pristis pectinatus), el bagre blanco (Sorubim lima), el "dentón" (Leporinus muyscorum), el "moncholo" (Hoplias malabaricus) y la "sabaleta" (Brycon fowleri).

POBLAMIENTO

Según las más recientes investigaciones arqueológicas, los primeros hombres que llegaron a América del Sur, hace alrededor de 20.000 años, lo hicieron a través de la región del Darién y del golfo de Urabá, provenientes de Centroamérica, posiblemente en una época en que debido a condiciones climáticas diferentes, no existían las impenetrables e inhóspitas selvas que hasta nuestros días han motivado la denominación de esta zona como el Tapón del Darién.

A la llegada de los españoles, la región estaba habitada por los indígenas Emberá-Katios, de quienes el Parque toma su nombre. Estos sostuvieron largas luchas tribales con los Cunas, quienes se asentaron en el istmo de Panamá, así como en algunas regiones del departamento colombiano del Choco.

En 1501 llegaron las expediciones de Rodrigo de Bastidas, Alonso de Ojeda y Vasco Nuñez de Balboa, y en 1511 Martín Fernández de Enciso y Balboa fundaron Santa María la Antigua del Daríen a orillas del golfo de Urabá -la primera ciudad española en tierra firme-, que sería abandonada definitivamente en 1519; desde allí partió Balboa en 1513 a descubrir el océano Pacífico o Mar del Sur. La gran cantidad de luchas con los indígenas y lo inhóspito del lugar, hicieron que, en el siglo XVIII, los españoles se olvidaran totalmente de la región.

Esta región de Urabá estuvo habitada tradicionalmente por los indígenas Cuna (de la familia linguística Chibcha), quienes fueron desplazados tras largas luchas intertribales por los indígenas Katío-Emberá o Emberá-Katío, de los cuales tomó el Parque su nombre. La región del Darién, que une a América del Sur con América Central, fue un área especial de contactos culturales y a la vez el puente natural para el paso de los primeros pobladores de América del Sur, hace 20.000 años aproximadamente.

Los conquistadores españoles llegaron desde 1.501 a la zona como integrantes de las expediciones de Rodrigo de Bastidas, Alonso de Ojeda y Vasco Núñez de Balboa.

Nueve años más tarde, Francisco Pizarro y Martín Fernández de Enciso fundarían Santa Marta del Darién, la primera ciudad española de la tierra firme, que fue abandonada en 1.519.

Según Fray Pedro Simón, en 1.510 en el golfo habitaban los indios Urabáes, posiblemente cerca del actual Necoclí.

Sobre el mítico tesoro de Dabeiba, contó Balboa al rey de España:

"En esta provincia del Darién hai descubiertas muchas i mui ricas minas, hai oro en mucha cantidad., están descubiertos veinte rios; treinta que tienen oro salen de una sierra que esta vasta desta Villa.. Yendo este río Grande [de San Juan] arriba treinta leguas sobre la mano izquierda entra un río mui hermoso "grande" yendo dos días por el arriba estaba un Cacique que se dice Devaive [Dabeiba] es mui grande señor mui grande tierra y mui poblada de gente, tiene oro en mucha cantidad en su casa... dicenme muchos indios que lo han visto que tiene este Cacique Devaive ciertas cestas de oro... este cacique Devaive tiene grande fundición de oro en su casa, tiene cientos de hombres a la cantina que labran oro.. sobre el mar pacífico, dicenme que la otra mar es mui buena para navegar en canoas porque esta mui mansa a la continua... yo creo que en aquella mar hai muchas islas, dicen que hai muchas perlas en mucha cantidad mui gordas".

Desde 1.974 hasta 1.984, el Parque Nacional Los Katíos hizo parte integral de un programa para el control de la fiebre aftosa, que contó con aportes del Gobierno de los Estados Unidos, por cuanto la reserva es un verdadero cordón sanitario para mitigar el peligro de transmisión de la enfermedad a Centro y Norte América.

 

 

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