Parque arqueológico de San Agustín

Foto: Alfonso Mejía                                                   

Como llegar

 

Por vía terrestre desde Bogotá en 10 horas, por buenas carreteras y líneas de transporte cómodas. El recorrido también se puede hacer por avión hasta Neiva, capital del departamento del Huila, y de allí seguir por tierra hasta San Agustín. La sede principal del Parque Arqueológico queda a 3 kilómetros del pueblo de San Agustín.

 

 

Su declaración como Patrimonio de la Humanidad

Diciembre de 1995 (código C-744). La majestuosa monumentalidad de la estatuaria y de los conjuntos funerarios refleja un simbolismo que expresa un complejo sistema de pensamiento para explicar y entender el mundo, que en su época fue clásico e irradió su influencia sobre sociedades indígenas contemporáneas de los Andes americanos.

 

Ubicación y aspectos generales

Al sur del departamento del Huila, en las estribaciones orientales del Macizo Colombiano -donde se desprenden las tres cordilleras que atraviesa el país de sur a norte-, se encuentra San Agustín, uno de los más importantes sitios arqueológicos de Colombia.

Este parque arqueológico está localizado cerca de los pueblos de San Agustín e Isnos en el Departamento de Huila, incluye las zonas de Mesitas, el Alto de los Idolos y el Alto de las Piedras.

Esta región de imponentes montañas que ofrecen un brusco contraste con desfiladeros y cañones profundos, fue habitada hace muchos siglos por varias culturas sucesivas que dejaron para la posteridad una impresionante colección de más de 400 estatuas monumentales, tallas en piedra; sarcófagos monolíticos, tumbas y petroglifos, dispersos en un área aproximada de 500 Km2.

 

El poblamiento

Es poco lo que se conoce acerca de las culturas prehispánicas que habitaron esta región durante más de quince siglos. Por los vestigios arqueológicos que dejaron, representados en centenares de estatuas de piedra, sarcófagos monolíticos, tumbas, tallas en roca viva, terraplenes y montículos, se puede deducir que fueron pueblos con un alto grado de desarrollo, en los que el arte se manifestó sobre todo en la escultura. Así mismo, se evidencia la importancia del culto a los antepasados y la existencia de un sistema complejo de creencias religiosas y mágicas.

Sobre la organización socioeconómica de estas civilizaciones no se tiene información muy precisa, aunque se sabe que fueron pueblos agrícolas que tenían, además, gran destreza en el manejo de la alfarería. Las primeras ocupaciones de San Agustín se remontan a épocas muy remotas; la era de los grandes talladores de piedra, conocida como "Periodo intermedio", tuvo su apogeo entre los siglos I a C y VII d C.

La población actual de San Agustín fue fundada por los españoles entre los años 1608 y 1612, como centro de adoctrinamiento indígena, y fue el epicentro del prolongado proceso de pacificación de las numerosas tribus que ocupaban la región, que a lo largo de casi dos siglos opusieron resistencia a los intentos de dominación de los españoles.

El descubrimiento de las esculturas monumentales se debe al gran científico y patriota colombiano Francisco José de Caldas, quien en 1797 viajó por la región y dejó una breve pero significativa descripción de los sitios arqueológicos.

Hoy en día, los municipios de la localidad -San Agustín--, San José de Isnos y Salado Blanco- tienen una población mayoritariamente mestiza y campesina, dedicada a actividades agropecuarias. El centro comercial y de acopio más importante de la región es Pitalito.

 

El arte escultórico

El conjunto de San Agustín posee originalidad en las técnicas constructivas de las tumbas, montículos y terraplenes, así como una gran creatividad y versatilidad en el trabajo de la piedra, ya que en un mismo contexto se combinan expresiones como la escultura, el petroglifo, la pintura y las estelas funerarias. Además posee características únicas en cuanto a la concepción, el manejo del volumen, el diseño y el espacio.

La principal manifestación de la estatuaria agustiniana es la escultura lítica monumental labrada y tallada, de grandes dimensiones (algunas tienen más de 5 metro de altura) y varias toneladas de peso. La roca abunda en el subsuelo de la región, pero muchas veces fue necesario desplazar los voluminosos bloques de piedra por terrenos escarpados hasta los lugares de talla. Las esculturas de San Agustín se caracterizan por ser volumétricas y con una gran cabeza contorneada, por lo general desproporcionada con relación al resto del cuerpo. Hay tres tipos básicos de obras: estatuas solas o en grupos, tallas en lajas planas de piedra y tallas en peñascos y sobre la roca viva. Abundan las representaciones de animales, sobre todo felinos, lagartos, monos, ranas, serpientes, águilas y búhos.

 

Características del parque arqueológico

Tres predios conforman el Parque Arqueológico: San Agustín, el Alto de los Ídolos y el Alto de las Piedras. San Agustín dista 520 kilómetros de Bogotá y 227 de Neiva.

En el centro del Parque Arqueológico se encuentran los sitios y expresiones más importantes de las culturas del sur del Alto Magdalena. El Parque, sede de un museo y una biblioteca especializada en temas arqueológicos agustinianos, se puede recorrer a pie e incluye el Bosque de las Estatuas, el complejo conocido como Mesitas (A, B y D), la Fuente de Lavapatas y el Alto de Lavapatas.

El Bosque de las Estatuas es un sendero a lo largo del cual se dispusieron 35 estatuas de piedra trasladadas desde distintos lugares de la región.

Las Mesitas conforman la parte central del Parque y son aplanamientos artificiales en la cima de una loma, para erigir sitios ceremoniales y tumbas. En ellas se edificaron montículos artificiales de tierra que cubren estructuras funerarias en cuya entrada aparecen por lo general tres monolitos. La Mesita A tiene dos montículos artificiales excavados y reconstruidos. Se aprecian tres grandes estatuas, dos de guerreros con serpientes sobre sus cabezas. En la Mesita B hay tres montículos. En el primero hay una enorme piedra triangular con el rostro esculpido de una deidad solar y un águila con una serpiente en sus garras; un poco más atrás está la entrada a la tumba, con varias figuras que la sostienen y resguardan. En el segundo montículo se observa una estatua femenina con vientre prominente, y una gran estatua de cuatro metros de longitud con una figura en cada uno de sus extremos. En el tercer montículo se aprecian varios sarcófagos. En la Mesita C hay varias piezas líticas, entre ellas cinco estatuas con figuras antropozoomorfas, enre las que se destaca la figura de un mono. En la Mesita D hay un enterramiento sencillo y diversas piezas líticas, está ubicada frente a la casa de la administración.

La Fuente de Lavapatas la figura de una rana tallada in situ, sostenida sobre una enorme roca, anuncia la entrada al centro ceremonial más importante de los agustinianos: la Fuente de Lavapatas; considerada como el mejor trabajo escultórico de esa civilización, es un monumento de carácter mágico-religioso labrado en el lecho de piedra de la quebrada del mismo nombre, donde los canales, piletas y figuras zoomorfas en altorrelieve se combinan para formar un conjunto integral de gran belleza, que pone de manifiesto avanzados conocimientos de hidráulica. Las figuras representan serpientes, lagartos y salamandras que se combinan con representaciones de rostros humanos.

En el Alto de Lavapatas se encontraron vestigios arqueológicos más antiguos de esta cultura, que se remontan aproximadamente a 26 siglos atrás. Hay varias estatuas, casi todas con características antropozoomorgas, una de ellas con la imagen del "doble yo". Se ubica en una pequeña planicie desde la cual se tiene una hermosa vista de la región de San Agustín.

En el Alto de los Idolos, ya por fuera del núcleo central del parque, hay dos colinas con cimas aplanadas. Los agustinianos rellenaron la depresión que las separaba, formando una gran rampa ceremonial de 300 metros de longitud, sobre las dos cimas niveladas se encuentran montículos funerarios con tumbas y templetes. En este sector se aprecian 23 piezas líticas y ocho sarcófagos monolíticos. Allí se yergue la escultura más alta de la región, con más de cinco metros de longitud por 1.75 metros de ancho.

En el Alto de las Piedras hay un montículo rodeado de lajas pequeñas, en cuyo centro se levantan dos templetes funerarios. También se encuentra tumbas profundas rodeadas de lajas, en algunas de las cuales se observa pintura y en otras grabados esquemáticos.

 

Otros sitios de interés 

Distribuidos por la región son El Tablón, La Chaquira, La Pelota, Obando, El Jabón, El Alto de las Guacas, El Mortiño, Quebradillas, Quinchana, La Parada, Naranjos y Lavaderos.

Además del interés arqueológico que suscitan los vestigios de estas antiguas culturas, la región es de una gran belleza natural. A pocos kilómetros de San Agustín está el Estrecho del Magdalena, en donde el principal río de Colombia se encuentra encañonado a lo largo de un estrecho curso formado por enormes rocas y logra su mínima anchura (2.20 m). También se destacan el Salto de Bordones, con una caída de cerca de 400 metros de altura, y el Salto de Mortiño, visible por el camino al Alto de los Idolos.

El imponente conjunto escultórico de San Agustín, en medio de la excepcional belleza del paisaje natural en el que está enclavado, constituye un testimonio sublime de la riqueza cultural y espiritual de los antiguos pobladores de estas tierras, que despierta sentimientos de respeto y admiración en quienes tienen el privilegio de conocerlo. Por esto, es nuestro deber defender y conservar este patrimonio, cuya sola presencia es una garantía de que nuestros antepasados continúan con nosotros.

Hacia el año 1000 A.C., durante el periodo conocido como clásico, se dieron cambios significativos en la región. Estos cambios se ven reflejados en la construcción de túmulos funerarios y en la producción de esculturas monumentales, que son el más importante legado de la cultura Agustiniana.

En ella se revela una amplia gama de figuras antropomorfas y zoomorfas; detalles recurrentes son los agudos colmillos y la gran variedad de ornamentos como tocados y gargantillas. La iconografía Agustiniana refleja exquisitez y profundidad en la jerarquía social de estas esculturas monumentales.

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