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Cultura y Civilizaciones
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Resolución de las Naciones Unidas En noviembre de 1998, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2001 "Año de las Naciones Unidas para el Diálogo entre las Civilizaciones". La Resolución GA/RES/53/22, propuesta por la República Islámica de Irán y apoyada por un gran número de países, invita "a los Gobiernos, al sistema de las Naciones Unidas, incluida la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, a planificar y llevar a cabo los correspondientes programas culturales, educativos y sociales con vistas a fomentar el concepto de diálogo entre las civilizaciones, mediante la organización de conferencias y de seminarios y difundiendo la información y el material escolar existente sobre esta cuestión". Una resolución subsiguiente reafirma las previsiones de la Resolución GA/RES/53/22 en febrero de 2000 (Resolución 54/113).
El Año de las Naciones Unidas para el Diálogo entre las Civilizaciones La celebración del Año de las Naciones Unidas para el Diálogo entre las Civilizaciones brinda la oportunidad de recalcar que el actual proceso de globalización no sólo engloba los aspectos económicos, financieros y culturales, sino que también debe concentrarse en las dimensiones humanas, culturales y espirituales, así como en la interdependencia del género humano y en su rica diversidad. La globalización y la consiguiente libre circulación de ideas y de seres humanos permiten un encuentro sin precedentes entre individuos, sociedades y culturas, pero también afectan profundamente a los modos de vida y a las reglas de comportamiento, a los procesos de toma de decisiones y a los métodos de gobierno, a la creatividad y a las formas de expresión. En contra de esta realidad dinámica, se plantea la necesidad de un compromiso renovado para promover y desarrollar la cooperación y la comprensión internacional sobre la base del reconocimiento de la igual dignidad de los individuos y de las sociedades, así como del carácter único de sus contribuciones al progreso del hombre.
En realidad, el Año de las Naciones Unidas para el Diálogo entre las Civilizaciones constituye la continuación lógica de la celebración, durante el año 2000, del "Año Internacional de la Cultura de la Paz", cuya responsabilidad incumbe a la UNESCO. Movilizar los recursos vitales de la comunidad internacional forma parte de las obligaciones de la UNESCO. La UNESCO analizará la dinámica de la interacción entre culturas realzando sus contribuciones, préstamos e interacciones mutuas. El objetivo es lograr una mejor comprensión de los procesos que, a largo plazo, son los elementos constitutivos de la memoria de los pueblos. Éstos son invariablemente el origen de prejuicios y de incomprensión si no hay tolerancia por parte de los otros, o sentar las bases del diálogo entre las distintas civilizaciones, culturas, religiones y tradiciones espirituales. Este enfoque va más allá del planteamiento tradicional y reductor del diálogo intercultural, que se limita a abordar el conocimiento mutuo entre las culturas y las civilizaciones. Esto permitirá proceder a un análisis de los conceptos básicos de patrimonio, identidad y creatividad en el momento en que aparecen y esclarecer su naturaleza compleja. Así pues, la Organización pretende consolidar el proceso, a la vez histórico y contemporáneo, que lleva a una interacción favorable, a la mutua comprensión e incluso a la convergencia entre una amplia variedad de culturas a través del descubrimiento de un patrimonio común y de unos valores éticos compartidos. Todo diálogo entre civilizaciones ha de hacer hincapié en la importancia de los valores, y por tanto de la ética. La UNESCO, basándose en este mandato ético e intelectual, fomentará y estimulará un debate constructivo y un intercambio de ideas que pueda facilitar el reconocimiento de los valores compartidos y promueva el respeto y la tolerancia hacia la diversidad. El diálogo entre las civilizaciones constituye una fase esencial en el proceso de un desarrollo humano a la vez sostenible y equitativo. Éste humaniza la globalización y echa las bases de una paz duradera gracias a la educación de la conciencia y de una base común para la existencia humana arraigada en la historia, el patrimonio y la tradición. |
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