Conferencia Mundial sobre la Educación Superior
La educación superior en el siglo XXI Visión y acción
Debate temático:
Movilizar el poder de la cultura
UNESCO, París
5-9 de octubre de 1998
Dirección: Oficina de Coordinación de Cultural y Desarrollo (CDC)
Redactado por:
Prof. Rex Nettleford
Vicerrector Adjunto
Universidad de las Indias Occidentales
en colaboración con:
.Consejo para el Intercambio Internacional de Educadores (CIEE)
. Asociación Europea de Educación Internacional (EAIE)
. INTERARTS
. Universidad de las Indias Occidentales
ED-98/CON.202/CLD.11
Resumen
El decenio de 1990 se ha caracterizado por una rápida e impresionante transformación, pues las culturas nacionales se han visto envueltas en nuevas interrelaciones mundiales. Surgen nuevos desafíos, nuevos riesgos, nuevas incertidumbres y nuevos conflictos. Sin embargo, no se trata simplemente de formular nuevas políticas, sino de volver a concebirlas de manera que sean eficaces en un entorno de interdependencia en una época en que la necesidad de promover un mayor reconocimiento mutuo entre las culturas, de eliminar los estereotipos y de forjar la paz entre los pueblos reviste una importancia vital.
En este contexto, las universidades también han de desempeñar una función diferente porque los jóvenes deben ser capaces de establecer relaciones significativas con las culturas que han heredado a medida que les resulta cada vez más difícil adaptarse a los valores que impulsaron a las culturas del pasado. Por consiguiente, ha llegado el momento de pasar revista a nuestros sistemas de enseñanza y de definir nuevos medios de satisfacer las necesidades y aspiraciones de los jóvenes en un mundo en perpetua evolución. En este informe se estudia la manera en que las universidades pueden desempeñar esta función. Sus planes de estudios y su metodología constituyen instrumentos esenciales para alcanzar sus objetivos. Su papel debería consistir en coordinar las políticas culturales en un mundo en que la diversidad cultural se ha convertido en un factor social clave y deberían ser capaces de elaborar estrategias de cooperación que tengan en cuenta la enseñanza superior y garanticen la preservación del patrimonio y los valores culturales. Asimismo, deben ser capaces de ampliar el contexto en que se imparte la enseñanza sin centrarse necesariamente en la técnica. Las universidades deben reformar sus programas educativos a fin de poder informar a los jóvenes sobre "otras culturas" (las del pasado y las distintas a la suya).
Universidades: Movilizar el poder de la cultura Una perspectiva del Caribe
Profesor Rex Nettleford
Para las dos terceras partes del mundo la universidad reviste una gran importancia pues constituye una fuente de desarrollo para los pueblos y los países de ese mundo y atiende a su clientela mediante la enseñanza y la formación en disciplinas fundamentales para vivir en un mundo competitivo y lleno de contrastes en que la ciencia, la tecnología (incluida la tecnología de comunicaciones), la cultura, la sociedad y la reivindicación del aprendizaje permanente son variables ineludibles de la ecuación de la supervivencia inmediata y en el futuro.
En lugares como el Caribe, este cometido se inspira en la diversidad cultural derivada de los incidentes de la historia y actualmente en el poder de transmisión galáctica por satélite. Hoy día, ello exige la realización de descubrimientos mediante el estudio de la realidad vivida, de ontologías y cosmologías nuevas y pertinentes y, por extensión, de epistemologías inéditas y apropiadas. El mundializado planeta Tierra sitúa a la humanidad en una "encrucijada de civilizaciones" similar a la del antiguo Mediterráneo, donde convergieron Grecia, Roma, Egipto y el Oriente y posteriormente la península ibérica en la que los árabes, judíos, y los iberos europeos se fusionaron produciendo un resultado muy creativo. Este tipo de "civilización" proporciona orientaciones para investigaciones, análisis y explicaciones forjadas en el crisol de este intercambio fecundo.
El mundo en general, al igual que sus dos terceras partes que se encuentran en vías de desarrollo, está excesivamente estructurado y es demasiado contradictorio como para que una civilización quede encerrada en un marco de definición monodimensional. La universidad, como organismo de enseñanza superior y descubrimiento creativo tiene una verdadera responsabilidad a la hora de impedir éste último y de apoyar a aquélla indicando al mismo tiempo el camino del desarrollo permanente sin miedo a la desintegración social.
Habida cuenta de lo anterior, una universidad como la de las Indias Occidentales que atiende a la región del Caribe del Commonwealth ha puesto en marcha la denominada Iniciativa de Estudios Culturales cuyos objetivos y metas ponen de manifiesto la conciencia cada vez mayor de que las artes y la cultura son elementos esenciales para la configuración y el sustento de la sociedad.
Es evidente que una universidad debe ser consciente de que es más útil cuando las fuentes que nutren a su población universitaria se enriquecen con las tradiciones derivadas del ejercicio de la imaginación creativa.
Un niño aprende el significado de los procesos y está más capacitado para establecer una relación entre el resultado y el esfuerzo si se le alienta a que cree un poema o una canción, a que actúe en una obra, a que invente una danza, a que cante en un coro o a que toque un instrumento en una orquesta como parte normal de su educación. La disciplina en que se basa el dominio de la artesanía, la exigencia de recrear continuamente los esfuerzos y la diligencia, los desafíos que se plantean durante el camino hacia la excelencia, los hábitos de autoevaluación realista, la capacidad de hacer frente a la diversidad y el dilema de la diferencia, ya sea en las artes escénicas o en ramas clave de los deportes (que a su vez pertenecen a la familia de las artes escénicas), constituyen una preparación extraordinaria para aprender a ser (el fundamento de la ontología), aprender a saber (la sustancia de la epistemología) y aprender a vivir juntos (la esencia de la diversidad creativa que caracteriza la existencia del Caribe y que está a punto de superar al mundo entero), aspectos que deben ser útiles para el individuo a lo largo de toda su vida.
Probablemente, lo que garantiza el paso seguro por la vida es la oportunidad de hacer uso de la imaginación creativa desde la más temprana edad y todas las modalidades del proceso educativo (formal e informal, del plan de estudios o complementario del plan de estudios) ofrecen un medio excelente para ello. La adaptabilidad, la flexibilidad, la aptitud para cambiar de códigos, la innovación y la capacidad de enfrentarse a la complejidad de la complejidad son todos los atributos de la imaginación creativa que ofrecen un nuevo camino a la cognición distinto del racionalismo cartesiano que hemos heredado. Aunque pensamos porque existimos, también existimos porque sentimos.
La separación de estos dos estados de experiencia en todos incompatibles forma parte del síndrome binario de una tradición de discurso intelectual y reduccionismo epistemológico que constituye un lujo caro para cualquier pueblo que haya sobrevivido durante los últimos quinientos años sobre la base de su diversidad creativa y de una realidad con múltiples orígenes en la vida cotidiana.
Es necesario que las universidades del mundo echen un vistazo al largo camino de la historia de la humanidad y ubiquen a sus distintas sociedades en el lugar que les corresponda, es decir, en la trayectoria de la "evolución" del ser humano mediante ese proceso de intercambio fecundo que enriqueció al antiguo Egipto, a la antigua Grecia, a la Europa del Renacimiento, a la España de los iberos durante las épocas anteriores a 1492, a las Américas de los tiempos modernos y a la Europa del futuro inmediato, el cual significará para ese extremo de Asia una dosis estimuladora de multiculturalismo multirracial. El fenómeno de la unidad en la diversidad forma parte de ello.
Aquí nos referimos culturalmente a una experiencia humana total y no únicamente a un pequeño fragmento de danza, música, teatro, recitación de versos o literatura. También nos referimos a una totalidad de articulaciones significativas de integridad ambiental, la causa, los motivos y el resultado de la cultura de cada cual (convendría que la enseñanza de las ciencias se iniciara de este modo y no con la computadora). La bifurcación del conocimiento en las ciencias y "el resto" ha servido para equivocar a muchas de las personas instruidas de los dos tercios del mundo y ha provocado irremediablemente una mayor estructuración del milenio que ya es inminente.
Actualmente, se suele reconocer que tanto el capitalismo como el socialismo apocalíptico, en sus formas ideales más puras, han abordado el desarrollo de forma básicamente acultural. Tampoco han tenido en cuenta las especificidades de la experiencia determinadas por la cultura a lo largo del tiempo y entre grupos determinados de personas. Se consideraba que el desarrollo tenía que establecerse científicamente y perseguirse a nivel mundial de acuerdo con leyes inmutables, del mercado o sobre la base de un constante conflicto de clases. Cualquier alusión a las particularidades y diferencias culturales se consideraba reaccionaria o revisionista. A pesar de que se habían tolerado expresiones de la cultura popular, en ambas administraciones tenían que aparecer únicamente como un elemento folklórico ornamental.
Muchos de los que han abandonado esta posición se han dirigido de manera indiscriminada hacia otra panacea, la cultura de la tecnología. Sin embargo, la misión de la educación debe consistir en garantizar que la fuente de la tecnología (la ciencia) reviste una importancia capital en el proceso sin perjuicio de las humanidades. Un editorial publicado en 1995 en un diario acreditado del Primer Mundo lo expresó mucho mejor que yo y comparto su opinión advirtiendo de los riesgos a todos aquellos que estén dispuestos a inmolarse en el altar de la nueva panacea:
"Con frecuencia, ha sido útil jugar con la carta de la tecnología. Sin embargo, ésta no puede constituir el fundamento de una visión social. Lo que importa no es que todos los alumnos tengan acceso a un ordenador portátil, sino la manera en que lo utilizan. La tecnología de fibra óptica no enseña a los niños a escribir ni a sumar, ni enseña necesariamente a los adultos cómo ser mejores ciudadanos... En medio de esta nueva moda política conviene recordar que la tecnología no es un fin en sí sino un medio entre otros muchos. El enaltecimiento de la tecnología no libera a los políticos [y yo añadiría a los docentes] de la obligación de exponer sus planes y principios. Los equipos informáticos son importantes pero lo que cuenta son los programas". [The Times, Londres, 6 de octubre de 1995].
Quizás lo que realmente cuenta en este momento en la importante búsqueda de todos los niveles de la educación definidos de acuerdo con los criterios tradicionales, aunque adaptables a las nuevas y cambiantes circunstancias del mundo contemporáneo, es la cultura. Creo que los docentes y los establecimientos de enseñanza para los que trabajan favorecen y contribuyen de manera considerable al cultivo del reino de la mente con brotes de creatividad que dimanan del uso del intelecto y la imaginación, los cuales a su vez actúan conjuntamente a fin de generar una comunidad de almas independientes, dignas, tolerantes, emprendedoras y productivas.
Esta es la fuerza motriz que impulsa la Iniciativa de Estudios Culturales que se ha puesto en marcha en una universidad del Caribe (región en desarrollo). Al tener la universidad una gran responsabilidad en el perfeccionamiento de los recursos humanos de la región que está llamada a atender, la Universidad de las Indias Occidentales reconoce que debe tomar la iniciativa en la formación de un grupo de personas, fundándose en un entendimiento adecuado de su propia historia y su patrimonio cultural, que pueda exponer y transmitir este entendimiento a la sociedad a todos los niveles. Su investigación constituirá la base de un nuevo planteamiento de la educación que introducirá cambios en los planes de estudios que serán los componentes básicos de una sociedad caribeña justa y más humana.
Entre los campos de investigación de la Iniciativa de Estudios Culturales figuran los siguientes: ética, buen gobierno para el siglo XXI, creatividad y autonomía, medios de comunicación de masas y expresiones culturales, turismo cultural, cultura y salud, capital cultural y social y actitudes caribeñas respecto de la autoridad, la justicia, la ciudadanía, el trabajo, etc. Afortunadamente, las conclusiones podrán facilitar datos científicos a los gobiernos de la región que orientarán las decisiones que se adopten en materia de desarrollo económico y garantizar que las autoridades de estos países son conscientes de la estrecha vinculación que existe entre un entendimiento de la propia cultura y las posibilidades de crecimiento económico.
Las conclusiones también sentarán las bases para un programa continuo de estudios culturales en la Universidad de las Indias Occidentales que hará hincapié en la importancia vital de un entendimiento adecuado de la propia cultura para mejorar la calidad de vida y la dignidad del ser humano mediante estrategias que se elaborarán en todas las facultades y el examen de los planes de estudios. El objetivo fundamental es responsabilizar a cada niño y asegurar un entendimiento más claro de la verdadera finalidad de la universidad, que consiste en dar una mayor autonomía, animar, enriquecer y, en general, convertir a la comunidad en que se encuentra en un lugar mejor, permitiendo que la sociedad con la que se relaciona vea las cosas con nuevos ojos y nuevas mentes.
El peligro de destrucción de la estructura de la sociedad caribeña (todavía en formación) constituye un gran desafío para la Universidad. El desarrollo en todas sus formas es el objetivo de todos los líderes del Caribe pero sólo se puede lograr en un ambiente de seguridad y con una población fundada en el respeto de sí misma y de la humanidad. Cada vez resulta más patente que no se puede garantizar el desarrollo duradero en una sociedad en la que un gran porcentaje de la población se siente infravalorada y es poco consciente de su importancia.
La Iniciativa de Estudios Culturales tiene por objeto abordar el problema subyacente determinando y analizando las causas fundamentales y formulando recomendaciones a favor de una nueva dimensión del proceso educativo, tanto en las escuelas como mediante la educación pública para la sociedad en general, de manera que cada miembro de la sociedad se sienta valorado y capaz de aportar una contribución. Ello se relacionará con los problemas sociales apremiantes de nuestros días, como el tráfico de drogas, la violencia y la criminalidad urbana, así como con los problemas crónicos/endémicos de productividad insuficiente, desempleo y falta de voluntad de independencia.
Los dos ámbitos que más se prestan a la puesta en práctica de esta iniciativa son la investigación y un Programa para Artistas Residentes. La combinación de las conclusiones de la investigación y el contacto individual con mentes creativas que se han asentado a lo largo del tiempo gracias a la integridad de sus extraordinarios esfuerzos podría crear una nueva dimensión de la vida académica en la universidad, dimensión que contribuirá al concepto de educación en su mejor sentido, es decir, en contra del certificado que con demasiada frecuencia caracteriza a los establecimientos de enseñanza superior, transformados en fábricas de cursos.
La Universidad de las Indias Occidentales desempeña una función única en el Caribe con un mandato claramente definido, pues actúa de catalizadora del desarrollo regional. La región consta de unos 13 territorios a los que atiende la Universidad en estrecha colaboración con vecinos como Suriname, Cuba, Santo Domingo, Haití, Colombia, Venezuela, México, América Central, las Antillas Francesas y Neerlandesas, Puerto Rico, las Islas Vírgenes Estadounidenses y las posesiones británicas de las Islas Caimán y las Islas Turcas y Caicos. La Conferencia sobre la Cultura Caribeña, que se celebró en la Universidad en 1996 y congregó a 500 participantes aproximadamente, puso de relieve la gran necesidad de entender el patrimonio del Caribe como base de toda esperanza de crecimiento económico y desarrollo social. Se trata de un ejemplo de una universidad que moviliza el poder de la cultura.
Desde entonces, se ha puesto en marcha un Programa de Becas de Investigación en la Universidad de las Indias Occidentales con el objetivo de crear un grupo de personas fundado en un entendimiento adecuado de sus historias y patrimonios culturales que pueda exponer e integrar esas interpretaciones y las conclusiones de la investigación en la formulación de políticas sociales y económicas a todos los niveles y en las concepciones de la vida en sociedad.
Las esferas específicas objeto de estudio son las siguientes:
* Información sobre la manera en que la gente relaciona la actividad económica con otros aspectos de su vida, su cultura, sus ideas normativas, éticas y espirituales y sus aspiraciones para ellos mismos y sus conciudadanos.
* Estudios sobre el papel de las relaciones entre los hombres y las mujeres en la transformación social del Caribe.
* Estudios de redes locales y regionales con miras a elaborar mecanismos para la adopción de decisiones a nivel regional y local relativas al desarrollo de las industrias culturales y otros sectores productivos, por ejemplo, el alcance económico y el potencial de la música popular, el turismo cultural en la diáspora africana, la danza, la literatura, el carnaval; análisis de la economía de la industria internacional del ocio y de las posibilidades de aumentar la participación del Caribe en la cadena de valores.
* Cultura y espíritu empresarial: actitudes y conductas de distintos sectores de la población respecto de: la industria como ocupación, el ahorro y la inversión frente al consumo, inversión a corto plazo y a largo plazo, la acumulación de capital, la asunción de riesgos, la innovación, la ciencia y la tecnología y distintos tipos de actividades económicas.
* Estrategias y mecanismos para diseñar sistemas de gestión económica y social más eficaces, especialmente a nivel local y regional y potencial económico de la diáspora como fuente de capital, espíritu empresarial y tecnología.
* Promoción de la creatividad de la gente corriente y definición de métodos para plasmar esta creatividad en el desarrollo social, cultural y económico.
* Cultura y trabajo: actitudes y conductas respecto del trabajo, el empleo, las actividades por cuenta propia, las disciplinas relacionadas con el trabajo, los tipos de empleo (por ejemplo, manual, administrativo, intelectual), las relaciones laborales, la cooperación, el trabajo en equipo, la producción flexible, las actitudes y los valores de los empleadores en relación con la capacitación y el desarrollo de aptitudes.
* Elaboración de métodos de planificación que vuelvan a considerar a la humanidad como el centro de toda la actividad de planificación.
* Comprensión normal de conceptos económicos, como ahorro, inversión, desempleo, sueldos y salarios, precios, desarrollo económico, inflación, el mercado y su funcionamiento, la devaluación y su relación con los fenómenos culturales.
Aunque esto no es más que el principio, afortunadamente permitirá que en los procesos de investigación del mundo académico se tenga más en cuenta la relevancia de las variables culturales en la ecuación del desarrollo y la importancia capital del ser humano en el proceso de desarrollo en todos los ámbitos. Es poco probable que las universidades que ignoren este imperativo a la hora de desempeñar su labor lleguen fácilmente al tercer milenio.
Estrategias para la acción
Cultura y saber:
Es necesario otorgar un papel destacado a la cultura en la vida intelectual, y no sólo secundario. Para ello, se debe alentar a las universidades a reconocer e incorporar activamente el carácter cultural de la totalidad de la enseñanza, el aprendizaje, la investigación y las funciones de servicio de la universidad.
Inculcar el respeto por la gente y su patrimonio:
Los planes de estudios de las universidades deben inculcar a sus estudiantes el respeto de las demás comunidades, del patrimonio y del medio ambiente como condición previa para construir una sociedad armoniosa. Entre las asignaturas del plan de estudios deben figurar la cultura y la identidad, la cultura y los derechos humanos, la cultura y el medio ambiente, el patrimonio cultural y la función del artista.
Servicio cultural comunitario:
Se han de ofrecer oportunidades para trabajos benévolos o comunitarios con un marcado componente cultural. Ello podría realizarse en el marco de los planes de estudios obligatorios de las universidades sustituyendo a créditos o prácticas. Este enfoque contribuiría a establecer una solidaridad entre generaciones y serviría de fuente de expresión personal y de producción creativa.
Las universidades como agentes:
Se debe promover la dimensión internacional de las universidades y su función de "agentes" de comunicación e intercambio intelectual.
Universidades e industrias culturales:
Se deben fomentar los estudios de redes locales y regionales a fin de elaborar mecanismos para la adopción de decisiones a nivel regional y local relativas al desarrollo de las industrias culturales y otros sectores productivos, por ejemplo, el alcance económico y el potencial de la música popular, el turismo cultural, la danza, la literatura, etc.
Economía y cultura:
Las universidades deben ser capaces de facilitar información sobre la manera en que la gente relaciona la actividad económica con otros aspectos de su vida y cultura, sus ideas normativas, éticas y espirituales y sus aspiraciones para sí misma y sus conciudadanos.
Creación de una red entre universidades, museos y archivos:
Se ha de iniciar un proceso para crear una red entre las universidades de una región a fin de promover el conocimiento de su historia, su cultura y su ciencia. Los museos y archivos de la región también podrían formar parte de esta red. Si las universidades estuvieran conectadas mediante este sistema y contaran con el apoyo del gobierno, una gran parte del conocimiento humano se pondría fácilmente a disposición de todos y no sólo de los estudiantes universitarios.
Un mandato cultural:
En el marco de este mandato, la enseñanza universitaria deber ser una enseñanza bien fundada desde el punto de vista cultural que imparta un conocimiento del "prójimo" a los estudiantes que a su vez les permita conocerse mejor a "sí mismos".
Temas de investigación:
Se debe alentar el estudio de los temas de investigación y pedagogía relacionados con la cultura y la sociedad y con la gran responsabilidad cultural que incumbe a las universidades.