Conferencia Mundial sobre la Educación Superior

La educación superior en el siglo XXI
Visión y acción

Debate temático:

La educación superior para una nueva sociedad: la visión estudiantil

 

UNESCO, París
5-9 de octubre de 1998

Redactado por: la Secretaría de la UNESCO

en colaboración con:
Comité directivo:
. Movimiento Internacional de Estudiantes Católicos (MIEC) - Sr. Walter Prysthon Junior
. Asociación Internacional de Estudiantes de Agricultura (IAAS) - Sra. Tanya Buzeti
. Asociación Internacional de Estudiantes de Economía y Administración (AIESEC) - Sr. Pertro Huerta
. Uniones Nacionales de estudiantes en Europa (ESIB) - Sra. Katarine Vangen

Copartícipes:
. Asociación de Asambleas Generales de Estudiantes Europeos (AGEE)
. Asociación de Jóvenes en pro del Desarrollo en Europa (JADE)
. Asociación Europea de Estudiantes de Derecho (ELSA)
. Asociación Internacional de Estudiantes de Dasonomía (IFSA)
. Asociación Internacional de Estudiantes de Historia (ISHA)
. Asociación Internacional de Estudiantes de Odontología (IADS)
. Estudiantes Demócratas Europeos (EDS)
. Federación Internacional de Asociaciones de Estudiantes de Medicina (FIAEM)
. Federación Internacional de Estudiantes de Farmacia (IPSF)
. Federación Universal de Movimientos Estudiantiles cristianos (FUMEC)
. Juventud Estudiantil Católica Internacional (JECI)
. Servicio Universitario Mundial (SUM)
. Unión Internacional de Estudiantes (UIE)

 

Resumen

En este debate se examinarán las cuestiones que preocupan a los estudiantes de la enseñanza superior en vísperas del siglo XXI. Esto es consecuencia de la petición formulada por el Director General de la UNESCO para que, en el marco de la celebración del quincuagésimo aniversario de la Organización, se pidiese a los estudiantes su punto de vista sobre la calidad y pertinencia de la educación que reciben.

La educación superior ha proporcionado tradicionalmente a los jóvenes el saber y los conocimientos prácticos que los capacitan para sus futuras funciones de dirigentes de la sociedad. Esto sigue siendo válido porque la enseñanza superior debe mantener la educación y los valores que forman a los ciudadanos socialmente responsables.

No obstante, hoy en día la función y el perfil de los estudiantes de la enseñanza superior han llegado a ser sumamente diversos. Ante el fenómeno de la demanda masiva de educación, la necesidad de diversificarla se ha convertido en un reto para todos los países. Las cuestiones del acceso a la educación superior y de su calidad, pertinencia e internacionalización, son objeto de un examen riguroso, y los estudiantes insisten en que haya un diálogo más intenso entre las partes interesadas implicadas para poder escoger estudios que les permitan acceder a niveles de empleo y realización social aceptables.

Estudiantes de todas las regiones del mundo y de todas las disciplinas van a intercambiar pareceres y presentar propuestas a la Conferencia Mundial sobre Educación Superior para desarrollar una acción ulterior, en la que son considerados copartícipes esenciales.

 

I. INTRODUCCION

El objetivo de este documento es triple:

. determinar los factores que impulsan el diálogo de la UNESCO con la comunidad estudiantil, especialmente a través de las ONG que la representan;

. debatir la problemática de la formación profesional, presentando los resultados actuales del Foro Estudiantil para el Desarrollo Humano Sostenible y el Empleo de los Graduados;

. proponer futuras estrategias que orienten la colaboración de la UNESCO con los grupos de estudiantes con miras al seguimiento de las recomendaciones de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior.

Como los estudiantes son los clientes primordiales de la enseñanza superior, el diálogo en curso con ellos es justificado y necesario para definir tanto las prioridades de este sector de la educación como un programa para un nuevo orden social en el tercer milenio.

 

II. EL DIALOGO ENTRE LA UNESCO Y LOS ESTUDIANTES

Diversos factores importantes impulsan este diálogo:

. la perspectiva estudiantil de la educación superior en el marco de un orden social en mutación;

. la cuestión de la educación superior y el civismo;

. la situación económica actual;

. la cuestión de la inversión en capital humano para el desarrollo económico y social;

. la necesidad de soluciones regionales válidas para la reforma y renovación de la enseñanza superior.

 

La perspectiva estudiantil de la educación superior

El Director General de la UNESCO ha venido haciendo un especial hincapié en la necesidad de reexaminar la manera que tiene la sociedad de plantearse las cuestiones relacionadas con los jóvenes, habida cuenta que éstos han de asumir en el futuro funciones importantes en la vida política, social y cultural de la comunidad mundial. Para ello, en 1996 encargó un informe especial titulado La Educación Superior en el Siglo XXI - La perspectiva estudiantil, con miras a determinar las ideas de este grupo social en el marco de la reflexión general efectuada por la UNESCO con motivo de su quincuagésimo aniversario.

Al tratar de buscar cuál es la perspectiva de los estudiantes sobre la educación superior en un mundo en mutación, la UNESCO ha puesto de relieve su deseo de estar a la escucha de esta comunidad que es parte interesada importante en el futuro desarrollo del conjunto de la sociedad. Como los estudiantes serán los dirigentes del mañana, resulta esencial articular sus opiniones y difundirlas ampliamente entre todos los protagonistas de la vida social que participan conjuntamente en el desarrollo. Sin el apoyo de una juventud que tenga una opinión favorable de los principios y modalidades escogidos para hacer progresar el desarrollo, el futuro de éste puede verse seriamente comprometido.

Las discusiones de los estudiantes se han centrado en tres cuestiones sencillas pero fundamentales, a saber: por qué los jóvenes ingresan en la educación superior, qué aprenden, y cómo adquieren los conocimientos. La reflexión de los estudiantes ha puesto de manifiesto algunas preocupaciones profundas, y la más apremiante de ellas es la necesidad de encontrar un justo equilibrio entre la educación y la formación profesional. Esta cuestión no sólo está relacionada con el contenido de sus estudios, sino también con la calidad de sus profesores y la capacidad de los sistemas e instituciones para satisfacer las necesidades educativas de grupos específicos; y sobre todo está vinculada con los valores sociales y personales que se fomentan durante el proceso de aprendizaje.

La comunidad estudiantil ha demostrado ser plenamente consciente de la importancia y complejidad de los principales problemas que existen actualmente en este ámbito. Aunque comprende que no es fácil encontrar soluciones, insiste en que se debe prestar atención a la disparidad que existe entre sus aspiraciones con respecto a los estudios y la situación real con la que se encuentra.

Además, los estudiantes no tienen reparo alguno en admitir el hecho de que vivimos en una sociedad caracterizada por la gran importancia del saber. Han señalado también que los responsables de las políticas de educación del mundo entero deben replantearse su visión del nuevo orden social, en el que se halla en curso una mutación radical de la creación y oferta del saber teórico y práctico. Asimismo, los estudiantes admiten que el conocimiento se ha convertido en un factor esencial del proceso de mundialización que se está produciendo. Es obvio que reviste una prioridad máxima para todos los países el incorporarse a la dinámica mundial, es decir a las fuerzas que están configurando el cambio social. En primera línea de este reto, se hallan tanto la creación, oferta y aplicaciones del saber, como las instituciones que fomentan estos procesos.

Se expresó un sólido apoyo al nacimiento de una nueva visión de la educación que pueda orientar la renovación de la política educativa e influir a su vez en la índole de los sistemas e instituciones. Asimismo, se señaló que se han de renovar los contenidos y métodos de la enseñanza a fin de proporcionar los recursos humanos calificados que necesitan algunas comunidades específicas. Para alcanzar estos objetivos, un factor esencial es el debido respeto a la condición del profesorado. Si la profesión docente no cuenta con el pleno apoyo de una determinada comunidad o nación, no podrá contribuir óptimamente a los procesos de educación y formación profesional.

Además, en las discusiones se hizo hincapié en las posibilidades que ofrece la internacionalización de la educación superior. Este fenómeno estimula los contactos que fomentan las capacidades del ser humano para abordar el fenómeno de la diversidad cultural, que afecta a muchos aspectos del desarrollo económico y social. No obstante, el éxito en este ámbito depende mucho de que los participantes en la cooperción tengan la voluntad de compartir sus conocimientos especializados y adaptarlos a los diferentes contextos.

 

Educación superior y civismo

Una de las funciones clásicas principales de la enseñanza superior ha sido la educación de los dirigentes de la sociedad. En el pasado, los estudios superiores eran un distintivo de la elite. Por consiguiente, los títulos universitarios facultaban a sus poseedores para desempeñar funciones dirigentes en virtud de su carácter exclusivo. A este respecto, la situación actual es muy diferente a causa de la masificación de los sistemas de enseñanza que han hecho banal la posesión de un título superior.

No obstante, sigue siendo válida la necesidad de educar y formar ciudadanos para afrontar cada época social y su correspondiente problemática. Además, en este final del siglo XX existe una impresión de confusión, e incluso de pesimismo, con respecto al rumbo futuro de la sociedad y a la capacidad de la humanidad para resolver cuestiones sociales graves. Según el Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, los cuatro pilares de la educación son: aprender a ser, aprender a hacer, aprender a conocer y aprender a vivir con los demás. No obstante, estos objetivos resultan difíciles de alcanzar a causa de los problemas mundiales.

El civismo implica por un lado poseer un sentido de responsabilidad con respecto a la comunidad local de cada uno, y por otro lado comprender el vasto contexto cultural de la "aldea mundial". A fin de lograr ambas cosas, los contactos, la información y la educación son tres medios fundamentales de adquisición de las actitudes necesarias para vivir y trabajar en un mundo cada vez más diverso y multicultural, pero en el que parecen contar con menos adhesión los valores de saber compartir y ser solidarios. El Informe sobre Desarrollo Humano proporciona cada año un panorama de los indicadores del progreso: ingresos, integración social, acceso a la educación y la asistencia sanitaria, y niveles de vida y de pobreza. A los jóvenes les suelen inquietar las desigualdades que se dan en el desarrollo, y en consecuencia se esfuerzan por remediarlas eligiendo una profesión e implicándose en la sociedad civil.

Hoy en día, el civismo es nacional e internacional a la vez. Exige valentía moral, valores claramente definidos y vividos cotidianamente, y la voluntad de entender y tolerar a los demás. La educación superior puede contribuir considerablemente al fomento del civismo, adoptando planes de estudios internacionales y facilitando la movilidad académica. Los estudios en campos como las humanidades, los idiomas y las relaciones internacionales, tienen que contribuir mucho a esto. Muchos programas de movilidad académica y el Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO tienen este mismo objetivo.

La educación superior no se puede reducir a una mera formación profesional, porque sus objetivos y perspectivas son mucho más amplios. Los estudiantes depositan muchas esperanzas en sus estudios superiores, y tratan de discutir e intercambiar puntos de vista sobre algunas cuestiones esenciales para el desarrollo de sus sociedades y su realización personal como adultos jóvenes. Por eso, sigue siendo válida la misión tradicional de formar espíritus cultos y curiosos que tiene este sector de la educación; y éste debe ser el objetivo de todas las instituciones, incluso allí donde los sistemas educativos imparten una enseñanza especializada.

Una nueva sociedad dependerá en gran medida—o quizás totalmente—de las distintas actitudes ante la diferencia y de una comprensión más profunda de ésta. Este es el reto específico que se le plantea a la educación superior ante el tercer milenio; y para afrontarlo cuenta con el pleno apoyo de la UNESCO.

 

La situación económica actual

En todo debate sobre el desarrollo, es esencial la cuestión de la adopción de políticas económicas. También es esencial con respecto al análisis de los vínculos de la educación superior con el mundo del trabajo. Por eso, es inevitable que todas las partes interesadas por estas cuestiones tengan que tomar en consideración las consecuencias que se derivan de algunas tendencias económicas actuales, a saber: la evolución general hacia la liberalización de las economías y la reducción de las responsabilidades gubernamentales en materia de política social; los nuevos esquemas de distribución de la riqueza que tendrán repercusiones por lo menos en los primeros años del próximo siglo; y la evolución de las actitudes sociales con respecto a la riqueza como bien público o privado.

La inestabilidad actual de la coyuntura económica ha centrado la atención en la cuestión del empleo de los de los graduados. En función de las circunstancias, con esta expresión se pueden designar también el desempleo y el subempleo de las personas con calificaciones profesionales. Por este motivo, esa cuestión ha de examinarse en relación con los problemas del mercado de trabajo a escala mundial.

Hoy en día se calcula que hay un total de 35 millones de personas desempleadas en los países de la OCDE, y que 15 millones más están en una situación de desempleo prolongado o trabajan solamente una parte del tiempo. En el Informe sobre Desarrollo Humano publicado por el PNUD, se estima que en los países en desarrollo solamente el 45% de la mano de obra trabaja—en su gran mayoría, en la agricultura. Los economistas estiman que sería necesario crear lo antes posible mil millones de empleos para satisfacer la demanda mundial de trabajo—y esto es prácticamente imposible. Los jóvenes—sobre todo los que carecen de educación o formación profesional—se ven seriamente afectados por esta coyuntura. Además, incluso los que poseen títulos académicos superiores suelen tropezar con dificultades para encontrar puestos de trabajo vacantes o adaptados a su profesión.

Esta situación difícil conduce a preguntarse qué tipo de enseñanza general y profesional se necesita para formar personas dotadas de una visión dinámica de la creación y adaptación de empleos.

No cabe duda de que la oferta de trabajo y la seguridad generadas por condiciones regulares de empleo constituyen un factor primordial para un desarrollo económico y social duradero. Aunque sean prioridades máximas para los ciudadanos de todos los países, están resultando objetivos de alcance imposible para muchos gobiernos, que temen por consiguiente las consecuencias a largo plazo de la inestabilidad de la situación económica.

En este contexto, el diálogo entre la comunidad de la enseñanza superior y sus copartícipes en el mundo del trabajo se ha convertido en un instrumento fundamental, al que es urgente recurrir para contribuir al tratamiento de los problemas económicos actuales.

 

La inversión en capital humano calificado

Hoy en día, los dividendos del saber han aumentado apreciablemente. En nuestro mundo en mutación, la educación se ha convertido en un pasaporte esencial para el progreso individual y social. Desde la perspectiva del desarrollo humano sostenible, los que se ven privados del acceso necesario a los conocimientos teóricos y prácticos se encuentran en una situación obviamente desfavorable y la disparidad de la situación económica y social entre los países ricos y los pobres está alcanzando proporciones alarmantes. A largo plazo, esta disparidad va a conducir a desequilibrios más graves e incluso a situaciones de conflicto. Por consiguiente, es deseable encontrar los medios para compartir los conocimientos con mayor equidad. Concretamente, los conocimientos avanzados y complejos deben ser objeto de una adaptación local en beneficio de comunidades específicas, respetando sus propias tradiciones históricas y culturales.

El saber resulta ser una materia prima rica y compleja que comprende la información, la pericia, y algo más importante todavía: la sabiduría. Esto nos sitúa de nuevo ante la búsqueda del equilibrio entre la educación y la formación profesional, que fue propugnado con vigor durante la reflexión que efectuó la UNESCO con la comunidad estudiantil. Una producción lograda de buenos ciudadanos y de recursos humanos calificados es una prueba más que suficiente del sólido beneficio que reporta a una nación la inversión social y económica en la enseñanza superior.

No obstante, los países disponen en realidad de recursos limitados para la educación y la formación profesional; de ahí que en la enseñanza postsecundaria se dé una tendencia a armonizar los distintos sectores de adquisición de competencias para cumplir mejor los objetivos del desarrollo. El resultado de ello es que estamos contemplando la creación de un vínculo más estrecho entre la enseñanza superior académica y otros tipos de enseñanza postsecundaria. Esta tendencia entraña algunos conflictos, porque es necesario un cambio de actitudes—completamente radical en muchos casos. Además, se está pidiendo a las universidades que desempeñen una papel más importante en el aprendizaje a lo largo de toda la vida, que en algunos países se ha convertido en una prioridad política para asegurar la adquisición de capacidades que se ajusten a la evolución de las exigencias del mercado de trabajo.

La Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, creada por la UNESCO y presidida por Jacques Delors, ha estimado que para que la educación resuelva los problemas del futuro, es menester que se apoye en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir con los demás y aprender a ser. Además, la Comisión ha instado a los países a que conciban la educación más globalmente y a que la vinculen menos a la adquisición de conocimientos a través de los sistemas de educación formal exclusivamente.

A medida que nos acercamos al nuevo milenio, el beneficio que reporta el saber por conducto de la educación se ha convertido en una condición imprescindible del progreso social y económico. No sólo es un derecho humano fundamental y un instrumento esencial para el desarrollo, sino que se ha manifestado como uno de los medios más eficaces para influir en el fenómeno de la mundialización, a fin de promover un orden social más justo y fomentar las actitudes de entendimiento y cooperación necesarias para lograr una sociedad sin conflictos.

 

Problemática de la educación superior y soluciones regionales

En la actualidad se conocen bien las características de la problemática planteada en la educación superior, a saber:

. la creciente demanda en todos los países, que ha conducido a la masificación de los sistemas educativos, poniendo en tela de juicio su calidad y pertinencia;

. la consiguiente necesidad de diversificar la enseñanza y la formación profesional, y de proporcionar una variada gama de instituciones;

. la reducción o estabilización de los recursos públicos destinados a la educación superior;

. la internacionalización de la educación superior provocada por la movilidad de profesores y estudiantes y la creación e intercambio de conocimientos teóricos y prácticos, como consecuencia de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información;

. la necesidad de tratar las repercusiones de la mundialización de la economía en la educación superior, que implican aspectos muy complejos como el compartimiento de costos, las graduaciones comunes, y el despliegue de estrategias más eficaces para convalidación de títulos cuando la mano de obra del mundo entero cobra cada vez más movilidad.

Como ahora se tiene la certidumbre de que la educación superior se va a transformar muy considerablemente en el próximo milenio, esta problemática actual ha de contemplarse en relación con los objetivos de la Conferencia Mundial sobre la Educación superior, a saber:

. ampliación del acceso a la enseñanza superior en función del mérito;

. mejora de la gestión y eficacia de los sistemas e instituciones de educación;

. estrechamiento de los vínculos con el sector de la producción y otros sectores económicos.

En un mundo en el que la dependencia recíproca de los países reviste una dimensión mundial , a algunos gobiernos les suele resulta difícil encontrar soluciones locales que contribuyan a remediar algunos de sus problemas más apremiantes y específicos. Todos los sectores de la comunidad tienen la responsabilidad de contribuir a esas soluciones, y a este respecto la educación superior, los jóvenes y los empleadores tienen que desempeñar una función esencial en relación con su entorno inmediato, ya sea nacional o regional. Aunque los niveles de progreso de las personas y las naciones son distintos, dependen en gran medida de la adopción de una política social que suprima la discriminación y la exclusión, y que ofrezca a todos iguales oportunidades de acceso a áreas prioritarias como la asistencia sanitaria, la educación y el empleo. Estas áreas constituyen hoy en día una preocupación esencial para todas las naciones, habida cuenta de que afectan a la vida de los ciudadanos en múltiples aspectos fundamentales, de los cuales uno de los más importantes es la capacidad para realizar sus aspiraciones personales y profesionales.

Debido al rendimiento globalmente positivo de la inversión en la educación y formación postsecundarias, se estima por regla general que la educación superior ofrece a las personas la posibilidad de mejorar su vida considerablemente. Para ello, este nivel de educación debe satisfacer las necesidades que se manifiesten en cada sociedad y ser contemplado en el respectivo contexto regional específico. En general, los problemas básicos con los que tropiezan los encargados de la adopción de políticas son similares, pero la prioridad y las soluciones que se les han de dar difieren considerablemente porque entran en juego factores económicos y socioculturales conexos.

Las soluciones regionales a los problemas de la educación superior deben tomar en consideración las siguientes especificidades enumeradas a continuación.

. En Africa: la actual problemática del desarrollo, que comprende cuestiones como la estabilidad social, la gran prioridad de los donantes a la educación básica, y las políticas para evitar que la educación superior sea marginada.

. En los Estados Arabes: la dinámica tendente a la modernización y expansión de los sistemas y estructuras de la educación para satisfacer la demanda de los estudiantes en un contexto de diversidad cultural, disparidad económica e inestabilidad social.

. En Asia y el Pacífico: la necesidad de hacer hincapié en los factores sociales y culturales que determinan el desarrollo humano sostenible, a fin de contrapesar las potentes fuerzas del mercado que impulsan la reforma de la educación superior.

. En Europa: la búsqueda de un equilibrio entre el prestigio tradicional de que goza la enseñanza académica y las tentativas o presiones para vincular más estrechamente la enseñanza superior con el mercado de trabajo. En Europa Central y Oriental: la apremiante renovación de la educación superior para satisfacer las demandas políticas y sociales provocadas por la transición hacia economías de mercado.

. En América Latina y el Caribe: la gestión más eficaz del incremento continuo de la inversión en capital humano efectuada en los sistemas educativos públicos y privados, cuando va en aumento el papel desempeñado por esta región en la economía mundial.

En coyunturas tan distintas se destaca un elemento constante: una voluntad común de compartir los conocimientos, recursos y valores, que puede contribuir a orientar hacia soluciones recíprocamente beneficiosas a todos los interesados en la educación superior.

 

 

III. LA PROBLEMATICA DE LA FORMACIÓN PROFESIONAL Y DEL EMPLEO DE LOS GRADUADOS

En un planeta en el que la mundialización de la economía se ha convertido ya en una realidad para un número cada vez mayor de países, los encargados de la adopción de decisiones en el plano nacional están llevando a cabo una evaluación de la educación—comprendida la educación superior—, en función de las prioridades estatales en materia de gasto público. Además, en todas las áreas de la política social se está produciendo una evolución considerable—y a menudo inquietante—hacia la idea de que es "el usuario quien paga". El resultado de esto en la educación superior es que los estudiantes se ven actualmente obligados a reflexionar mucho más sobre la clase de estudios por los que van a optar, y en especial sobre la calidad y pertinencia de éstos en relación con el mercado de trabajo. Esto no debe ser en modo alguno un motivo para descartar el valor intrínseco de la educación superior.

En efecto, la enseñanza superior es:

. tanto un recurso nacional e internacional que produce ciudadanos con cultura y una educación vasta, cuyo entendimiento de la diversidad y pluralidad cultural del mundo puede contribuir a fomentar un mejor diálogo y entendimiento entre las naciones,

. como una fuente de conocimientos teóricos y prácticos avanzados que son esenciales en un contexto socioeconómico complejo.

Los interrogantes que se plantean actualmente son distintos y completamente nuevos:

. En primer lugar, cabe preguntarse algo que anteriormente era más bien implícito y que hoy es más explícito, a saber: ¿Las instituciones están desempeñando plenamente su función? ¿Educan y forman a graduados con valores morales y competencias profesionales que puedan contribuir en el futuro a la consolidación del orden socialen el siglo XXI?

. En segundo lugar, reconociendo la inestabilidad actual del mercado de trabajo, también podemos interrogarnos por algo que nunca—o pocas veces—se planteaba antes, a saber: ¿Los sistemas y las instituciones de la educación superior están prestando una atención directa a las futuras posibilidades de empleo de sus graduados?

 

Creación de recursos humanos en un mundo en mutación

La cuestión de los recursos humanos siempre debe examinarse en relación con las tendencias del mercado de trabajo, que en la actualidad se caracterizan por:

. la necesidad que tienen de integrarse en ese mercado los profesionales con capacidades polivalentes o los graduados con competencias especializadas;

. el aumento del trabajo por contrata;

- las repercusiones de la tecnología en el ahorro de mano de obra;

- los itinerarios profesionales individualizados;

- la reducción de la vida laboral de las personas;

- la creciente importancia del aprendizaje a lo largo de toda la vida para el perfeccionamiento profesional y personal.

En las naciones industrializadas, estas tendencias se deben al vigor con que se propugna la idea del libre mercado. En los países en desarrollo, el hincapié cada vez mayor que se hace en los ajustes estructurales tiene como objetivo estimular su desarrollo económico, pero suele tener graves repercusiones en su capacidad para progresar regularmente hacia un desarrollo socioeconómico y cultural endógeno. Aunque existen pruebas de una reacción frente a estas ideas económicas (como puede verse con la elección de gobiernos que se comprometen a reforzar la función del Estado y a desarrollar programas sociales), la realidad imperante en la economía mundial parece indicar que la actual orientación económica se va a prolongar.

En el ámbito de la educación superior, estas tendencias han provocado cambios profundos. Una de las misiones esenciales clásicas de la educación superior ha sido la función que ha desempeñado con respecto al mundo del trabajo y la contribución que le ha aportado, porque en este sector es donde se ha impartido enseñanza y se ha formado a las personas que constituyen el capital humano más altamente calificado de una nación. En el pasado, con la planificación de la mano de obra se regulaba el acceso a las diferentes áreas de educación y formación para satisfacer las necesidades nacionales. Pero, en la actualidad, un diploma o título universitario en una especialidad determinada puede ser algo muy común—o profusamente abundante, en muchos casos—, y por eso cabe formularse las siguientes preguntas:

. ¿Qué consecuencias acarrea una rápida evolución del mercado de trabajo?

. ¿Qué valor cuantitativo y cualitativo posee una mano de obra calificada?

. ¿Cómo han de diversificarse los sistemas e instituciones de la enseñanza superior?

. ¿Qué valor tiene un grado académico superior?

. ¿Cuál va a ser el perfil característico del estudiante en el siglo XXI? (ya sabemos por un estudio sobre el nivel terciario de la educación que en los países de la OCDE el estudiante medio tiene más de 25 años de edad, trabaja, y es de sexo femenino)

. ¿Cómo debe llevarse a cabo una estrecha colaboración entre la enseñanza superior y el mundo del trabajo, en la medida en que esto afecta a los planes de estudio y a las innovaciones pedagógicas?

. ¿Cuáles son las implicaciones para el profesorado y las carreras académicas?

. ¿Como han de renovar las profesiones su contribución al proceso del desarrollo en nuestro mundo en mutación?

 

Cambiar el perfil de los graduados

Ya se han formulado una serie de propuestas con respecto al perfil que debe tener un graduado en la nueva sociedad del siglo XXI. Debe ser una persona que haya adquirido:

. conocimientos avanzados, generales o especializados;

. capacidad para aplicarlos a situaciones concretas;

. competencias sociales y capacidades de comunicación que le permitan desenvolverse en un contexto de mundialización cada vez mayor; y más concretamente:

capacidad para crear relaciones,

dotes de persuasión,

competencias de autogestión,

capacidades para dirigir y coordinar,

perspicacia adecuada para las actividades empresariales,

conocimiento de lenguas extranjeras.

Además, el graduado debe demostrar su motivación y dedicación a la especialidad que escogió, así como una gran flexibilidad y perseverancia para resolver los problemas que se planteen.

Aunque la posesión de todas las capacidades enumeradas constituye el perfil ideal, dista mucho de ser evidente que la educación y la formación impartidas cotidianamente en las instituciones de enseñanza superior puedan garantizar la adquisición de esas competencias. Hay motivos para que esto sea así, y entre ellos figura la carencia de recursos financieros y humanos susceptibles de satisfacer las crecientes expectativas y demandas de los estudiantes, así como otro factor que quizás sea más importante aún: la falta de perspectivas e ideas necesarias para que cada una de esas instituciones desempeñe sus funciones en la sociedad venidera del siglo XXI, aportándole su contribución respectiva.

 

Nuevo paradigma en la educación superior

Entre los especialistas de educación se está debatiendo ya vivamente cuál debería ser el nuevo paradigma en la educación superior. Por ejemplo, el Dr. Unna Huh de la Universidad de Hanyang (República de Corea) propone que el proceso educativo evolucione:

. del aprendizaje centrado en el profesor a un aprendizaje orientado por los recursos,

. del trabajo en grupo a un trabajo adaptado al ritmo de cada persona,

. de los sistemas cerrados a sistemas abiertos sin parámetros formales,

. de los planes de estudios dirigidos por los que imparten la enseñanza a currículos centrados en los usuarios del sistema docente,

. de la enseñanza de contenido amplio a una enseñanza especializada, a fin de optimizar su pertinencia,

. del aula de clase a contextos de trabajo profesional y de aprendizaje basado en el rendimiento,

. de contextos aislados a contextos de redes,

. de la docencia unívoca a una enseñanza interactiva,

. de las perspectivas nacionales a una perspectiva mundial,

. de la gestión en función de la resistencia a los cambios a la administración prospectiva de la educación.

Es evidente que el propio sector de la educación superior debería—o mejor dicho, debe—dirigir este proceso inevitable de cambios. Si así no fuera, las consecuencias podrían ser graves porque la enseñanza superior correría el riesgo de ser configurada y manipulada por las fuerzas del mercado, que centran su interés en los rendimientos a corto plazo y no en los beneficios a largo plazo. En el Documento de Política para el Cambio y el Desarrollo en la Enseñanza Superior publicado por la UNESCO, se formulan propuestas para crear un tipo de institución docente innovadora con las características necesarias para llevara cabo esa tarea, es decir que:

. ofrezca una formación de alta calidad,

. admita a los estudiantes en función de sus méritos,

. tenga como objetivo el saber,

. muestre dedicación al desarrollo social,

. ofrezca posibilidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida,

. esté conectada con el mundo del trabajo,

. suscite debates sociales y un espíritu crítico,

. asesore a los responsables nacionales de la adopción de decisiones y ponga sus competencias al servicio de éstos,

. mantenga las libertades académicas,

. esté al servicio de las necesidades del desarrollo en el plano nacional, regional e internacional.

Lo que reviste suma importancia es que en la actualidad se hace muy claramente hincapié en la función y las responsabilidades de la comunidad estudiantil en esa tarea. Los estudiantes son actualmente los primeros clientes de la educación superior, y por consiguiente se debe prestar a sus puntos de vista la plena consideración que merecen en estos momentos en que es objeto de un riguroso examen la calidad de la enseñanza, la formación y la investigación. En el informe de la UNESCO La Educación Superior en el siglo XXI: La perspectiva estudiantil, se dice que "el éxito de la educación superior en el próximo siglo depende de su espíritu de apertura para ayudar a los jóvenes a entender mejor el mundo y a adquirir mediante la educación una autonomía que les permita prestar su contribución a la sociedad." (UNESCO, pág. 34).

Además, la Quinta Consulta Colectiva de la UNESCO con las ONG de la Enseñanza Superior celebrada en 1997, al debatir el tema del Empleo de los Graduados, definió cinco tareas importantes de la educación superior para el futuro:

. educar y formar graduados que sean creativos;

. adaptar los sistemas e instituciones para que abastezcan con más eficacia ell mercado de trabajo, habida cuenta de que la cuestión del empleo ha llegado a constituir recientemente un motivo de preocupación esencial para la comunidad estudiantil;

. estar al servicio de las necesidades del desarrollo en el plano nacional, regional e internacional;

. fomentar innovaciones radicales en los procesos educativos, para lograr los nuevos perfiles de graduados que reclama nuestro mundo en mutación;

. crear nuevos vínculos de colaboración entre los principales interesados en la educación superior.

Para llevar a cabo esta transformación, es menester examinar con rigurosa atención toda una serie de cuestiones, por ejemplo: elaboración de los perfiles institucionales, dirección y gestión prospectivas, innovación permanente en la enseñanza, creación de capacidades de formación e investigación, suministro de servicios esenciales de asesoramiento sobre carreras, colocación de graduados y estudios de seguimiento del inicio de la actividad profesional—o sea, de qué manera los estudiantes ingresan en el mercado de trabajo después de graduarse—, creación de estructuras para garantizar la igualdad entre los sexos, reconocimiento de la diversidad cultural, e incorporación de los grupos marginados socialmente. Esta enumeración no es exhaustiva.

 

 

IV. REFORZAMIENTO DE LA PARTICIPACIÓN DE LOS ESTUDIANTES EN LA RENOVACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR: Objetivos y Estrategias

 

Objetivos

Hoy en día, es importante que todos los países estén a la escucha de los pareceres de los estudiantes sobre las futuras orientaciones de la enseñanza superior y el potencial que posee como instrumento dinámico de una mutación positiva. Este objetivo ha de ser prioritario y tiene que plasmarse en la realidad mediante estrategias eficaces, lo cual dará como resultado una participación acrecentada de los estudiantes en el proceso de renovación de la enseñanza superior.

La importancia especial de este objetivo se justifica por el carácter paradójico de la coyuntura social actual, que ponen de manifiesto:

. por un lado, el nivel acrecentado de los conocimientos teóricos y prácticos de los graduados, que les van a resultar de gran utilidad para los profundos cambios sociales y económicos venideros,

. y por otro lado, el hecho de que esos mismos graduados se ven ante situaciones de gran incertidumbre que les impiden realizar sus aspiraciones y desarrollar todo el potencial de sus calificaciones.

Con respecto a la enseñanza superior del próximo siglo, este sector de la educación debe:

. mostrar espíritu de apertura para ayudar a los jóvenes a entender mejor el mundo y a adquirir mediante la educación una autonomía que les permita prestar su contribución a la sociedad;

. contribuir al fomento de los valores sociales que dan prioridad a la justicia, la equidad y la tolerancia;

. internacionalizarse más y arraigarse más en la comunidad respectiva;

. seguir desempeñando la función de foro principal de ideas y debates;

. reconocer la validez del parecer de los estudiantes en el debate sobre las reformas;

. implicar activamente a las organizaciones estudiantiles en los procesos de reforma de los sistemas e instituciones.

De hecho, estos son los objetivos específicos establecidos en el Foro Estudiantil para el Desarrollo Humano Sostenible y el Empleo de los Graduados.

 

Estrategias para el cambio

Con respecto a las estrategias, las Mesas Redondas sobre Perfeccionamiento Profesional, celebradas bajo los auspicios del Foro Estudiantil, ya han proporcionado una cosecha de datos valiosos sobre cómo distintas profesiones (abogados, médicos y asistentes sanitarios en servicios comunitarios, ingenieros, agrónomos y ejecutivos de empresas) articulan sus aspiraciones y preocupaciones con respecto a la investigación en curso sobre la calidad y pertinencia de la enseñanza superior.

Además, la publicación intitulada Perspectivas de los Graduados en una Sociedad en Mutación proporciona indicaciones claras sobre las situaciones imperantes en una serie de profesiones y las estrategias principales que es menester desarrollar para afrontarlas. Tenemos algunos ejemplos en:

. la ingeniería: la situación del mercado de trabajo requiere una formación práctica, que debe servir de complemento a la teórica a lo largo de todo el periodo de realización de estudios;

. la medicina y las ciencias de la salud: se necesitan importantes transformaciones en la formación de los profesionales de la medicina general, debido a la evolución hacia una asistencia sanitaria de carácter preventivo y comunitario;

. el derecho: la profusión de graduados debe equilibrarse con la gran demanda de asesores jurídicos capaces de ejercer en múltiples contextos socioculturales;

. la agronomía: en este sector profesional importante para el desarrollo de los países ricos y pobres, a los estudiantes les interesa que se adopten medidas para la futura estabilidad de su profesión;

. el sector económico y comercial: se considera prioritario el fomento de una deontología empresarial que pueda incluirse en los planes de estudios, habida cuenta de su pertinencia en las cuestiones relacionadas con el desarrollo.

La UNESCO estima que estas cuestiones de estrategia deben ser debatidas y tratadas por todas las partes interesadas, tanto los profesionales experimentados como los propios estudiantes, que al fin y al cabo son los especialistas del futuro. Gracias a este debate y a la correspondiente acción, no cabe duda de que la renovación de la enseñanza superior se basará en criterios de calidad y pertinencia.

Entre las estrategias primordiales para renovar algunos instrumentos esenciales de la educación, figuran: la actualización permanente de los planes de estudios, la enseñanza interactiva, el asesoramiento sobre las carreras profesionales, el diálogo con los empleadores y la explotación de las posibilidades de conectar los estudios con la experiencia laboral, los contactos con los colegas de distintos orígenes culturales, la formación inicial, y el suministro de los recursos adecuados para el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

Además, en estas estrategias se admite sin lugar a dudas que los estudiantes figuran entre los principales interesados en la enseñanza superior, y también se considera que poseen las ideas, el sentido de la responsabilidad, la inteligencia, las competencias y la convicción exigidas para participar plenamente en la construcción del futuro de este sector de la educación.

En las Mesas Redondas celebradas hasta hoy por los estudiantes de medicina, agronomía, farmacia y derecho, se definió con sumo detalle el perfil del profesional ideal en cada uno de estos ámbitos. En todas esas reuniones, quedó claro que el objetivo primordial debe ser lograr que los estudiantes adquieran el sentido de sus responsabilidades profesionales respecto de su entorno social.

Ha revestido especial importancia el hecho de que nunca se haya declarado que sea un fin en sí mismo el deseo manifestado en favor de una mayor flexibilidad de la vida profesional para poder desenvolverse en un entorno en perpetua mutación. Al contrario, se ha considerado que ese afán debe ser una exigencia fundamental para el ejercicio ético de la profesión respectiva con un espíritu de dedicación. De esta forma, cada cual debe prestar a su propia sociedad los servicios más eficaces posibles.

También ha sido admirable comprobar la dedicación al logro de este objetivo por parte de las ONG de estudiantes.

 

 

V. CONCLUSION

Todo cuanto antecede pone de relieve que la comunidad estudiantil está propugnando la edificación de una cooperación sólida con otros miembros de la comunidad de la educación superior. Esto permitirá que en la adopción de decisiones se tomen en cuenta las preocupaciones de todas las partes interesadas. Además, de esta manera el afán que tienen los jóvenes de compartir conocimientos, recursos y valores, se podrá expresar claramente y será posible encontrar conductos eficaces para que ese deseo se plasme en los hechos.

Las recomendaciones del grupo de debate se pueden resumir así:

. incrementar la participación del estudiantado en las estructuras de adopción de decisiones de la enseñanza superior en todos los planos: internacional, regional, nacional e institucional;

. modernizar los planes de estudios para incluir en ellos una temática basada en problemas concretos, renovar los procesos pedagógicos para fomentar una enseñanza y un aprendizaje más interactivos, y consultar a los estudiantes a este respecto;

. fomentar las capacidades sociales y las competencias de comunicación necesarias;

. reforzar los nexos entre las instituciones de educación superior y el mundo del trabajo, especialmente por conducto de medios estratégicos como los servicios de asesoramiento sobre carreras, el diálogo regular con empresarios, y un contacto más estrecho entre los estudios y los medios laborales;

. mejorar la condición del personal docente de la educación superior;

. reafirmar los valores sociales que garantizan la apertura de la educación superior a todas las personas en función del principio del mérito, a fin de contribuir a su autonomía mediante los procesos educativos.

La aplicación conjunta de estas estrategias lograría que la educación superior se adaptase efectivamente a las cuestiones planteadas por los retos económicos y socioculturales del siglo XXI.

 

Estrategias para la actividad futura

I. Actividades de promoción y sensibilización

1. Prever la presencia de estudiantes en los organismos de adopción de decisiones (juntas de gobierno, consejos de universidad, etc.).

2. Prever la presencia de estudiantes en:

· los mecanismos de evaluación;

· la elaboración del currículo;

· la gestión de las instituciones de enseñanza superior, a fin de garantizar la calidad y pertinencia de los títulos académicos.

3. Prever la implicación de los estudiantes en los procesos de preparación de las reformas nacionales de los sistemas de educación superior (grupos de expertos y de preparación de documentos, comisiones, etc.), y en la modernización de los sistemas e instituciones que satisfacen las necesidades del aprendizaje a lo largo de toda la vida.

4. Prever la participación de los estudiantes en organizaciones regionales e internacionales que contribuyen a la reflexión sobre la educación superior en plano mundial.

5. Reconocer las actividades efectuadas fuera del currículo (por ejemplo, militancia en las ONG, actividades relacionadas con el desarrollo y la creación cultural, etc.) en el marco de los estudios, y examinar la posibilidad de atribuir a los estudiantes una puntuación para sus créditos; prestar un apoyo institucional, por ejemplo mediante informes que podrían ser presentados por los estudiantes a los profesores o a una comisión específica.

6. Prever por parte de los organismos profesionales el establecimiento de un diálogo más intenso con los estudiantes en todos los ámbitos: nacional, regional e internacional (el Foro Estudiantil debería extenderse a esos ámbitos).

7. Impulsar la creación de Consejos Nacionales de Estudiantes y crearlos allí donde no existan, a fin de que expresen los puntos de vista de los estudiantes a las autoridades educacionales y a los organismos profesionales.

8. Prever en las políticas nacionales para los jóvenes y la educación la protección de los derechos de los estudiantes y de la condición estudiantil (por ejemplo, prever seguros sociales baratos o gratuitos, plantearse nuevas formas de apoyo financiero a los estudiantes, especialmente para los de origen social modesto, tomar en consideración las necesidades de los estudiantes discapacitados y procedentes de grupos minoritarios).

9. Obtener el compromiso de los organismos y entidades pertinentes para realizar investigaciones más exhaustivas y estudios de graduados sobre las cuestiones que interesan a los estudiantes: condición social; condiciones de vida y trabajo; expectativas respecto de la educación superior y de la vida en general; y perfeccionamiento profesional).

10. Efectuar más estudios sobre el establecimiento de instrumentos legales específicos como la Carta del Estudiante para proteger los derechos estudiantiles.

11. Promover la adopción de una Carta Internacional del Estudiante y adoptarla efectivamente para proporcionar una protección a los que estudian en el extranjero (prestaciones sociales idénticas, condiciones de retorno a sus países de procedencia y de participación en el desarrollo de éstos, etc.).

12. Establecer mecanismos para impulsar la convalidación de títulos y calificaciones (diplomas + experiencia práctica + planeamiento y creación de currículos compartidos entre distintas universidades).

13. Prestar ayuda a las ONG para que refuercen y profesionalicen sus capacidades de defensa de los derechos de los estudiantes, de sus condiciones de vida y trabajo, y de su participación en la adopción de decisiones.

14. Establecer mecanismos de evaluación continua de la educación superior (personal docente, contenido de los cursos, etc.), implicando a todos los interesados en la educación superior con miras a garantizar la calidad de esa evaluación.

15. Implicar al sector privado en la educación superior, a fin de garantizar la preparación para el mundo del trabajo. No obstante, se debe salvaguardar la independencia de la enseñanza superior, especialmente en el ámbito de la investigación. Para ello, se debe garantizar también la financiación de las universidades con fondos públicos.

16. Promover la organización de Días Nacionales de la Educación Superior por parte de las Comisiones Nacionales y los organismos estudiantiles, a fin de suscitar un debate sobre las necesidades prioritarias de los respectivos países que sirva de seguimiento de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior.

 

II Formación

1. Prestar apoyo a las ONG estudiantiles que promueven la formación de dirigentes sociales o profesionales, a fin de ayudar a su miembros a realizar actividades de investigación y formación.

2. Reforzar los sistemas de fomento de los intercambios de personas y conocimientos (a través de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información) para que el principio de movilidad sea más equitativo (en la actualidad, sólo el 5% de los estudiantes se benefician de la aplicación de ese principio).

3. Obtener el compromiso de las instituciones de enseñanza superior para que presten ayuda a los mecanismos de apoyo al perfeccionamiento profesional (por ejemplo, creación de servicios de orientación para las carreras y de búsqueda de colocaciones para realizar experiencias de trabajo durante los estudios, y creación de oficinas de colocación de graduados que contribuyan a explotar las posibilidades de empleo).

4. Fomentar la enseñanza y el aprendizaje interactivos mediante actividades docentes orientadas hacia problemas específicos, en las que los estudiantes (individualmente y en grupos), acompañados por profesores, encuentren por sí mismos la información y los conocimientos pertinentes relativos a los problemas planteados; fomentar también los métodos y programas interdisciplinarios.

5. Garantizar una cierta flexibilidad de los planes de estudios para tomar en consideración la índole evolutiva del mundo del trabajo, y permitir también una mayor adaptación y posibilidad de elección a los estudiantes en el "diseño" de sus proyectos de formación y planes personales, desarrollando sus capacidades.

Prever programas que permitan y faciliten a los postgraduados y profesionales el aprendizaje a lo largo de toda la vida.

 

III Investigación

1. Reforzamiento de las capacidades de investigación y formación por conducto de centros para la excelencia académica con miras a la movilidad Norte-Sur y Sur-Sur (Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO).

2. Ampliación del acceso de los estudiantes a programas de investigación para ofrecerles una oportunidad excepcional de aprendizaje y participación en la enseñanza superior.

 

Objetivos para el año 2010

- Incluir una representación estudiantil en todos los organismos nacionales encargados de la reflexión sobre la adopción de políticas en la enseñanza superior.

- Incrementar el acceso de la cohorte de edad de 18 a 24 años a la educación postsecundaria, fijando un porcentaje específico; por ejemplo: un 30% más de la cantidad actual de estudiantes, como mínimo.

- Establecer en cada país un mecanismo específico para facilitar el diálogo entre estudiantes y organismos nacionales de empresarios, e incluir una representación estudiantil en las estructuras existentes.

- Para el año 2005, se debe lograr un acuerdo con las autoridades nacionales sobre la Carta del Estudiante y la Carta Internacional del Estudiante.

 

Referencias

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