Conferencia Mundial sobre la Educación Superior
La educación superior en el siglo XXI
Visión y acción
Debate temático:
Mujeres y educación superior:
cuestiones y perspectivas
UNESCO, París
5-9 de octubre de 1998
Redactado por: la Secretaría de la UNESCO
en colaboración con:
Comité directivo:
. Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas (FIMCJ) - Sra. Claire Jourdan
. Federación Internacional de Mujeres Universitarias (FIMU) - Sra. Françoise Sauvage
. Soroptimista Internacional - Sra. Jeannine Jacquemin
. Profesora Lydia P. Makhubu,
Vicerrectora de la Universidad de Swazilandia,
Miembro del Comité Directivo de la Conferencia Mundial
sobre Educación Superior
Copartícipes:
Asociación de Universidades del Commonwealth (ACU)
Consejo Internacional de Enfermeras (CIE)
Consejo Internacional de Mujeres Judías (ICJW)
Federación Internacional de Mujeres Profesionales y de Negocios (FIMPN)
Organización Universitaria Interamericana (OUI)
Zonta Internacional
Resumen
Este debate tiene como objetivo examinar el estado actual de las principales cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres en la educación superior. Indicará las estrategias que pueden ayudar a los Estados Miembros, y a otras partes interesadas en la educación superior, en sus esfuerzos para reforzar la función desempeñada por las mujeres en este sector y en su contribución al desarrollo social en general.
En los últimos años, en la medida en que ha ido aumentando el número de mujeres matriculadas en la enseñanza secundaria, su acceso a la educación superior se ha ampliado considerablemente. No obstante, todavía es posible realizar más progresos, especialmente incrementando su participación en el campo científico y tecnológico.
En cambio, sigue siendo muy insuficiente la presencia de una cantidad apropiada de mujeres en los procesos de adopción de decisiones. Asimismo, siguen existiendo algunas barreras culturales que representan un grave obstáculo para su realización como ciudadanas y profesionales.
La Conferencia Mundial sobre Educación Superior proporcionará orientaciones claras para la próxima etapa del proceso dinámico que permitirá lograr una plena equidad para las mujeres graduadas y las estudiantes. A este respecto, el Proyecto Especial de la UNESCO, Las mujeres, la enseñanza superior y el desarrollo proporcionará buenos ejemplos prácticos.
I. Introducción
El objetivo de este documento preparado para la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior es hacer un balance de las siguientes cuestiones relacionadas con las mujeres en la enseñanza superior:
La Estrategia Mundial del Programa las Mujeres, la Educación Superior y el Desarrollo(véase el Anexo 1) está destinada a facilitar la promoción de estos objetivos. Desde 1990, la UNESCO ha procurado que fuesen objeto de un amplio debate estas cuestiones, y más concretamente las siguientes:
. Las tendencias que impulsan los procesos de desarrollo.
. Los progresos realizados desde la celebración de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995).
. Los problemas específicos relacionados con la renovación y reforma del sector de la educación superior.
. La índole del liderazgo social en un mundo multicultural.
II Mujeres y desarrollo: principios orientadores
En primer lugar, hay que señalar que mediante la educación en general, y la educación superior en particular, la UNESCO pretende fomentar una cultura que tome en consideración la equidad entre los sexos, con miras a promover el desarrollo humano sostenible y la paz.
Se han convertido en aspectos esenciales del desarrollo humano la emancipación, la cooperación, la equidad, la compatibilidad con el medio ambiente, y la seguridad.
La familia de las naciones sólo puede comprometerse a la realización de esos objetivos si se establecen formas de cooperación encaminadas a la edificación de una sociedad más humana, a fin de desarrollar el potencial de la inversión efectuada en capital humano y actividades de cooperación. El acento puesto en el diálogo, la asociación y la colaboración, constituye la base de un nuevo planteamiento de la estrategia del desarrollo y exige una plena participación de los principales protagonistas interesados, es decir los hombres y las mujeres. El principio de la igualdad entre los sexos debe relacionarse con los derechos legales de las mujeres. Los principales instrumentos normativos sobre este particular son los siguientes:
- La Declaración Universal de Derechos Humanos (1948).
- La Convención y Recomendación relativas a la Lucha contra las Discriminaciones en la esfera de la Enseñanza (1960).
- La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979).
Estos instrumentos están relacionados con las resoluciones y recomendaciones de las principales Conferencias de las Naciones Unidas, así como con las iniciativas que hacen hincapié en la importancia del aspecto de la igualdad entre los sexos en la resolución de cuestiones globales. A este respecto, cabe mencionar por ejemplo:
- Las Estrategias orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer hasta el año 2000 (Nairobi 1985).
- El Informe sobre el Decenio Mundial para el Desarrollo Cultural (1988-1997).
- La Conferencia Mundial sobre la Educación para Todos (Jomtien, 1990).
- La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Río de Janeiro, 1992).
- La Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994).
- La Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social (Copenhague, 1995).
- La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995)
- La Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Asentamientos Humanos - Hábitat II (Estambul, 1996).
- La Cumbre Mundial sobre la Alimentación (Roma, 1996).
- El Decenio de las Naciones Unidas para la Educación en la esfera de los Derechos Humanos: hacia una cultura de paz (1995-2004)
- La Quinta Conferencia Internacional de Educación de Adultos.
Todos estos instrumentos legales y estrategias constituyen un marco de referencia para realizar progresos en la cuestión del la igualdad entre los sexos en la educación.
III. La Conferencia de Beijing y sus repercusiones
La 4a Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995) merece especial atención por haber marcado un hito en la historia de la emancipación social de la mujer y de su función en la dirección de la sociedad.
- En primer lugar, en esta Conferencia se confirmó que la cuestión de la igualdad entre los sexos ha acaparado más la atención universal por ser un elemento integrante esencial del proceso del desarrollo; y una vez reconocido esto, resulta posible corregir las desigualdades con mayor eficacia.
- En segundo lugar, en esta Conferencia se formularon recomendaciones más concretas que en las anteriores para lograr que las mujeres asuman plenamente el lugar que les corresponde en el mundo del siglo XXI.
Muchos de los problemas esenciales afrontados por las mujeres y enumerados en la Declaración de Beijing siguen sin resolverse. Por ejemplo:
- su pobreza persistente,
- la falta de equidad en su acceso a la educación y la asistencia sanitaria y social,
- la violencia,
- las repercusiones de los conflictos armados,
- su ausencia en la adopción de decisiones en el sector económico,
- la falta de equidad en su participación en las estructuras de poder de la sociedad,
- la insuficiencia de los dispositivos de promoción de su progreso,
- el insuficiente reconocimiento de sus derechos,
- la falta de reconocimiento de su contribución a la sociedad, y
- el insuficiente reconocimiento de su contribución a la protección y gestión del medio ambiente.
Estos problemas constituyen un impedimento para la emancipación personal y social de las mujeres, y por consiguiente suponen un obstáculo para que puedan adquirir responsabilidades en todos los planos de la vida cotidiana.
Aunque se han realizado progresos importantes, todavía queda mucho por hacer como lo demuestran las siguientes estadísticas del Informe sobre Desarrollo Humano que publica anualmente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo:
- el 66% de los analfabetos del mundo son mujeres;
- en el Africa Subsahariana, por cada 100 hombres matriculados en la enseñanza superior sólo hay 33 mujeres, y las cifras son todavía más bajas en las ramas científicas y tecnológicas;
- en los países en desarrollo, por cada 100 hombres presentes en el mercado de trabajo sólo hay 50 mujeres;
- en algunos países, las mujeres carecen todavía de derecho de voto y no pueden poseer bienes raíces;
- en la esfera política sólo representan el 10% de los parlamentarios del mundo entero;
- los PIB nacionales registrarían un aumento importante si el trabajo no pagado de las mujeres fuese un factor de la producción reconocido oficialmente;
- las mujeres siguen padeciendo de la disparidad con respecto a los salarios de los hombres en múltiples sectores de la vida profesional (su salario es un 25% inferior, en promedio).
Es evidente que esta situación debe cambiar rápidamente y que la función de inversión en capital humano que posee la educación constituye un aspecto esencial de esta problemática, ante la cual hombres y mujeres tienen idénticas responsabilidades.
En este contexto, la renovación concienzuda y trascendental de los sistemas de educación ha conquistado una considerable adhesión, porque se considera un medio eficaz para tratar los problemas sociales antiguos y recientes.
En 1996, la UNESCO publicó el Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors. En este informe se estudia la educación en relación con la cultura, el civismo, la cohesión social, el desarrollo, el empleo, y el progreso científico; y se saca la conclusión de que se deben establecer y aplicar métodos de enseñanza y aprendizaje realmente innovadores, porque el mundo está evolucionando rápidamente hacia una sociedad mundial caracterizada por la gran importancia del saber.
En relación con los fenómenos de la internacionalización y de la incorporación a la sociedad, el informe hace hincapié en la noción de una sociedad en la que el aprendizaje se efectúa a lo largo de toda la vida, lo cual tiene una importante repercusión en la educación de mujeres y niñas. Los encargados de establecer las políticas nacionales deben garantizar y facilitar el acceso de la mujer a la educación en todas las etapas de su vida.
Habida cuenta de que es en la enseñanza superior donde tradicionalmente se imparte la formación personal y profesional a los dirigentes de los sectores económicos y sociales y a los expertos en toda clase de disciplinas, a este nivel de educación le incumben en este ámbito responsabilidades especiales que atañen por igual a hombres y mujeres.
IV. La problemática actual de la educación superior
Revisten especial importancia estas cinco cuestiones:
i. La demanda de acceso continua—que ha llegado a duplicarse e incluso a triplicarse en algunos países—ha creado la necesidad de pasar del elitismo a la educación superior de masas.
ii. La reducción continua de los recursos financieros y las crecientes exigencias de rendición de cuentas por parte de los Gobiernos.
ii. El mantenimiento de la calidad y la pertinencia, y las medidas exigidas para evaluarlas. Este problema va a ir en aumento porque los estudiantes podrían alcanzar la cifra de 250 millones en el año 2050.
iv. El actual problema de empleo de los graduados, que está obligando a realizar una nueva evaluación de los grados y títulos académicos.
v. El creciente fenómeno de internacionalización de la educación superior en los ámbitos de la enseñanza, el aprendizaje y la investigación, que está relacionado con la movilidad de las personas y del saber.
Estos hechos se destacan en los Documentos de Política publicados en 1994 por el Banco Mundial y la UNESCO con los títulos respectivos de Educación superior: las lecciones de la experiencia y Documento de Política para el cambio y el desarrollo en la educación superior.
Con respecto a los problemas importantes que afronta la educación superior en las distintas regiones del mundo, la situación se puede resumir así:
- En Africa, los persistentes problemas de desarrollo y la insistencia de los donantes sobre la importancia de la educación básica han desviado la atención de la educación superior, que corre el riesgo de empeorar cuando el fenómeno de mundialización cobra cada vez más impulso. En la actualidad, se está produciendo una fuerte corriente en pro de su renovación para que no se la considere un elemento dependiente sino un copartícipe en un nuevo orden social. La cuestión de la equidad entre los sexos en la educación superior se ha convertido en una prioridad esencial de esta región.
- Los Estados Arabes se caracterizan por su gran diversidad cultural, sus disparidades económicas y su inestabilidad social. Habida cuenta que sus poblaciones son numerosas y sumamente jóvenes, existe una necesidad apremiante de modernizar los sistemas y estructuras para satisfacer la demanda de educación superior y contribuir a forjar una sociedad más estable. En la actualidad, hay muy pocas mujeres que ocupen funciones directivas en las instituciones de educación superior.
- En la región de Asia y el Pacífico es donde se han hecho mayores experimentos en la educación superior, y en la mayoría de los casos su finalidad ha sido satisfacer las nuevas exigencias de las economías de mercado en materia de empleo. En cambio, persisten graves problemas de pobreza en algunos países y el exceso de oferta de graduados académicos—especialmente en la India—plantea problemas en los mercados de trabajo en rápida mutación. La cuestión de la igualdad entre los sexos se plantea de muy distintas formas en esta región de culturas tan diversas. Son pocas las mujeres que dirigen instituciones de enseñanza superior.
- Los países de Europa tienen sistemas y niveles de desarrollo sumamente diferentes. En la actualidad, las naciones de Europa Occidental han emprendido amplias reformas destinadas a adaptar la educación superior al advenimiento de la nueva sociedad, en la que algunos elementos esenciales como el empleo y la tecnología están experimentando una transformación radical. Los países de Europa Central y Oriental, que están orientando sus economías hacia el sistema de mercado, han acelerado la modernización de la educación superior, esforzándose por dotar a sus poblaciones con las capacidades necesarias para administrar la transición económica y social en curso. En esta región es donde son más numerosos los ejemplos de mujeres que ocupan puestos de dirección.
- En América Latina y el Caribe, una región fundamentalmente rica en la que la estabilidad económica y social ha mejorado sensiblemente, las instituciones privadas tienen una sólida tradición en la historia de la educación superior. Esta región ha abrazado la idea de una educación superior que potencie al máximo el capital humano y los recursos naturales; por consiguiente, este nivel de la enseñanza se está orientando hacia la satisfacción de las prioridades del desarrollo y se está poniendo al servicio del papel cada vez más importante que la región está desempeñando en la economía mundial. Las mujeres suelen ocupar con frecuencia puestos de dirección, pero en algunos contextos se pueden formular reservas al estado de adelanto de la cuestión de la igualdad entre los sexos.
En este contexto general, cabe destacar tres aspectos específicos con respecto a la educación superior y las mujeres:
- En primer lugar, se debe considerar que las mujeres graduadas forman parte de la base de recursos humanos esenciales de sus respectivos países. Por eso, tienen derecho a las mismas oportunidades que sus colegas masculinos en lo referente al acceso a la enseñanza superior y a las carreras profesionales. Las prácticas discriminatorias son injustas y suponen un flagrante despilfarro de capacidades valiosas que resultan vitales hoy en día para todas las naciones.
- En segundo lugar, habida cuenta de que la reforma de la educación superior es una prioridad, debería contraerse un firme compromiso de dotar a las mujeres con todas las competencias de gestión necesarias para contribuir a la renovación general de este sector de la educación.
- En tercer lugar, puede que sea necesaria una concepción muy diferente de la índole del poder ejercido en los puestos de dirección y gestión. La feminización de las funciones de dirección requiere ser analizada y definida con mayor claridad, y puede que se prefiera como modelo más adaptado a las necesidades del desarrollo social en todos los sectores, comprendido el de la educación superior.
V. Mujeres y educación superior: aspectos fundamentales
Hay tres factores esenciales:
- Las actitudes de la sociedad hacia la mujer, que no estimulan su participación en la adopción de decisiones.
- Los bajos porcentajes actuales de mujeres matriculadas en la enseñanza superior, aunque esta situación está cambiando rápidamente en todas las regiones.
- La ausencia de la cuestión de la equidad entre los sexos en los planes de estudios de la educación superior.
Hasta que no se traten estas cuestiones, no cabe duda de que será escaso el número de mujeres que tengan acceso a puestos de responsabilidad en la educación superior o en el conjunto de la sociedad.
Participación en la adopción de decisiones
La facultad de adoptar decisiones es una prueba del grado de autonomía adquirido por las personas implicadas en una actividad. Hasta ahora son muy pocas mujeres las que poseen esa facultad. La educación facilita la autonomía, que es esencial para que las mujeres participen en todos los aspectos del proceso del desarrollo. Además, la educación superior proporciona las capacidades generalmente exigidas para los puestos clave que permiten la elaboración de políticas en todos los ámbitos, por eso es obvia la especial importancia que reviste este nivel de educación para las mujeres.
En 1993, la UNESCO y la Secretaría del Commowealth publicaron un estudio titulado Las Mujeres en la Administración de la Enseñanza Superior, en el que se precisaban los obstáculos principales que impiden la participación de las mujeres en la esfera de la adopción de decisiones:
- Acceso limitado a la educación en general, y a la educación superior en particular.
- Prácticas discriminatorias en materia de nombramientos y ascensos profesionales.
- Tensiones derivadas de la doble función familiar y profesional.
- Actitudes de la familia.
- Interrupciones de la carrera profesional.
- Estereotipos culturales.
- Alienación cultural masculina y resistencia continua a que las mujeres ocupen puestos de dirección.
- Propagación del "síndrome de la barrera", que da prioridad a los criterios encubiertos en materia de ascensos profesionales.
- Ausencia de políticas y legislaciones adecuadas que garanticen la participación de las mujeres.
Habida cuenta de estos obstáculos, las soluciones para poner remedio a la exclusión de las mujeres estriban en: invertir esas tendencias mediante un amplio acceso a la educación, y en especial a la educación superior; revisar los procedimientos de nombramientos y ascensos; proporcionar en todas las profesiones un apoyo a la mujer mediante normas legislativas e infraestructuras; elaborar programas especiales para las mujeres; establecer una discriminación positiva para favorecer el acceso y la participación de las mujeres, en espera de que se produzca un auténtico cambio de actitud en la cuestión de la plena igualdad entre los sexos y de que exista un genuino apoyo institucional y gubernamental con políticas claras y eficaces que se apliquen realmente.
La matriculación de las mujeres en la educación superior
En los últimos veinte años, se ha podido comprobar un aumento importante—aunque no suficiente—de la matriculación de mujeres en la educación superior. Este progreso se debe en parte a estrategias específicas que han centrado la atención en las desigualdades que debían corregirse. La actividad de las Naciones Unidas a este respecto ha sido eficaz, porque los encargados de la adopción de políticas han cobrado conciencia de los derechos de las mujeres y de la necesidad de abrir a mayor cantidad de ellas el acceso a todos los niveles de educación.
Un análisis detallado de las estadísticas sobre la educación superior pone de manifiesto la distinta índole de este problema en función de los diferentes contextos socioculturales y económicos. En general, la matriculación de las mujeres ha aumentado y puede que incluso haya superado a la de los hombres. Además, algunos países han contraído claramente un decidido compromiso de facilitar el acceso de las mujeres a la enseñanza superior. Como puede suponerse, las disparidades mayores se siguen encontrando en los países en desarrollo:
Número de estudiantes por cada 100.000 habitantes
|
Hombres |
Mujeres |
||||
|
1980 |
1992 |
1980 |
1992 |
||
|
Botswana |
163 |
306 |
79 |
280 |
|
|
Senegal |
402 |
495 |
90 |
117 |
|
|
Argelia |
789 |
1523 |
275 |
844 |
|
|
Qatar |
594 |
598 |
1682 |
3072 |
|
|
Australia |
2434 |
3003 |
2011 |
3435 |
|
|
Pakistán |
264 |
359 |
107 |
149 |
|
|
Bélgica |
2451 |
2939 |
1787 |
2621 |
|
|
Polonia |
1504 |
1366 |
1800 |
1680 |
|
|
Colombia |
1142 |
1530 |
908 |
1578 |
|
|
México |
1859 |
1622 |
912 |
1333 |
|
·
Las mujeres que ingresan en las universidades suelen cursar estudios de letras y ciencias sociales a causa de su falta de competencia en las disciplinas científicas y tecnológicas.
Porcentaje de estudiantes por sectores de estudios
|
Conjunto de los estudiantes |
Porcentaje de mujeres |
|
|
Burundi |
||
|
.Educación |
11% |
29% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
32% |
35% |
|
.Medicina/Enfermeras |
8% |
27% |
|
Túnez |
||
|
.Educación |
5% |
42% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
30% |
40% |
|
.Medicina/Enfermeras |
10% |
52% |
|
Japón |
||
|
.Educación |
8% |
73% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
39% |
33% |
|
.Medicina/Enfermeras |
6% |
46% |
|
ReinoUnido |
||
|
.Educación |
6% |
71% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
27% |
50% |
|
.Medicina/Enfermeras |
12% |
76% |
|
Hungría |
||
|
.Educación |
36% |
65% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
17% |
55% |
|
.Medicina/Enfermeras |
9% |
56% |
|
Brasil |
||
|
.Educación |
13% |
81% |
|
.Derecho,CienciasSociales |
43% |
50% |
|
.Medicina/Enfermeras |
9% |
64% |
(Fuente: Informe Mundial sobre la Educación, 1995)
Sería menester que el análisis del acceso de las mujeres a la educación superior y de su participación en ella se profundizase más en los siguientes aspectos: los tipos de estudios que eligen; la suerte que corren las graduadas cuando llegan a predominar en determinadas carreras y no logran participar en los procesos de decisión relativos a su ámbito profesional; la promoción de la mujer en las ramas científicas de todos los niveles de educación para permitirle el ejercicio de profesiones en la esfera de la ciencia.
Desde el punto de vista económico, la posesión de títulos de enseñanza superior aumenta las perspectivas de promoción social de las personas graduadas. A pesar de la situación económica actual, las posibilidades de encontrar un empleo de las personas que poseen una graduación o un diploma son diez veces mayores que las de aquellas que no tienen título alguno. Por consiguiente, ha llegado el momento de fomentar actitudes más progresistas con respecto a las mujeres que poseen títulos para realizar una carrera profesional, y que—como miembro de la familia que obtiene ingresos iguales o superiores—necesitan un apoyo adecuado en la gestión de sus responsabilidades personales y sociales.
La cuestión de la equidad entre los sexos en los planes de estudios universitarios
Se justifica por varios motivos, a saber:
. Reconocimiento y reforzamiento del papel de la universidad en la sociedad.
. Repercusiones de la internacionalización y la mundialización.
. Creación e intercambio de conocimientos teóricos y prácticos.
. Necesidad de tratar los problemas sociales en el plano local.
. Generalización de las cuestiones relacionadas con la equidad entre los sexos.
Las personas que redactaron el documento La Mujer y el Currículo Universitario: hacia la igualdad, la democracia y la paz con motivo de la celebración de la Conferencia de Beijing (1995) coincidieron en señalar que el currículo universitario tiene que:
- Presentar modelos estimulantes para las estudiantes.
- Fomentar y consolidar la confianza de la mujer en sí misma.
- Presentar las profesiones con predominio masculino bajo un aspecto que las haga más atractivas para las mujeres.
Además, hacer caso omiso de esta cuestión resulta hoy inaceptable, habida cuenta de que la teoría del desarrollo reconoce que la cuestión de la equidad entre los sexos se ha convertido en un factor clave de todas las soluciones propuestas para resolver problemas generales, y de que muchas instituciones de enseñanza superior han empezado ya a introducir innovaciones de amplio alcance en los currículos para adaptarse a la mutación de la sociedad.
Las mujeres nombradas para ocupar puestos de dirección en instituciones en las se tiene en cuenta la cuestión de la equidad entre los sexos, se percatan de que su función dirigente se acepta con mayor facilidad.
VI. Las Mujeres en la dirección de la educación superior
Cabe preguntarse si el sector de la educación superior no debería beneficiarse de la presencia de más mujeres en los puestos de dirección. Nos hallamos en un momento del proceso de mutación social en el que se están cuestionando los esquemas de dirección y en el que aumenta regularmente la cantidad de mujeres en distintos campos profesionales. En cierta medida se puede decir que estamos en una encrucijada y que el nuevo rumbo emprendido reviste gran importancia porque va a conducirnos a los esquemas de dirección del siglo XXI.
Las estadísticas actuales proporcionadas por las principales asociaciones de universidades ponen de manifiesto la necesidad de una mayor presencia de las mujeres en la dirección de la educación superior:
|
ONG |
Miembros |
Instituciones dirigidas por mujeres (cantidad ó porcentaje) |
|
Asociación de Universidades Africanas |
120 |
6 |
|
Asociación de Universidades Arabes |
103 |
2 |
|
Asociación de Universidades del Commonwealth |
463 |
37 |
|
Asociación de Universidades de Habla Francesa |
270 |
5-7% |
|
Asociación de Universidades Europeas |
497 |
6-8% |
|
Asociación de Universidades de Asia y el Pacífico |
140 |
5% |
|
Organización Universitaria Interamericana |
350 |
5% |
|
Unión de Universidades de América Latina |
177 |
47 |
Aunque las mujeres siguen ocupando cada vez más puestos de dirección—por ejemplo, los de vicerrectoras adjuntas y directoras de departamentos universitarios—se plantean estas tres preguntas importantes:
- ¿En qué situación real se halla hoy en día la dirección de la educación superior?
- ¿La feminización de los puestos de dirección es un concepto válido aplicable en el contexto de la educación superior?
- ¿Cómo influye la diversidad cultural en las prácticas administrativas y en la función de la mujer en este ámbito?
Dirección de la Educación Superior
Si se tienen en cuenta la modernización y las reformas actuales de este sector de la educación, las funciones de los rectores o vicerrectores ha sufrido una transformación radical en los últimos años. He aquí una enumeración de las cualidades y competencias ideales que debe poseer un futuro vicerrector o rector:
- sólido historial de dotes de mando y máxima competencia académica en la enseñanza y la investigación,
- capacidades de dirección y de visión de futuro,
- capacidades de gestión,
- experiencia institucional,
- experiencia internacional en el campo de la educación superior,
- capacidades para negociar con todas las partes interesadas (en el plano interno: con la administración, el profesorado y los estudiantes; en el plano externo: con los encargados de la adopción de políticas en el plano nacional, y también con el sector económico, los grupos comunitarios y las instituciones homólogas regionales e internacionales), y
- capacidades de comunicación, y carisma a ser posible.
A medida que se hacen más complejos los retos afrontados por la educación superior, es evidente que su dirección requiere competencias cada vez mayores. Además, esos retos se plantean en un momento en queincluso su dirección máxima es objeto de un examen riguroso.
No hay razones para que las mujeres sean excluidas de los puestos de dirección y ejercicio del poder, con tal de que cuenten con las capacidades requeridas. En primer lugar, este principio debe ser reiterado, aceptado y puesto en práctica en el sector de la educación superior. En segundo lugar, se deben ofrecer a las mujeres las posibilidades de formación adecuadas, a fin de que adquieran las competencias necesarias para que sus candidaturas no sean descartadas cuando haya puestos de dirección vacantes.
Por este motivo, la UNESCO coopera con algunas ONG para promover la adquisición de capacidades de dirección por parte del personal de la educación superior—rectores, vicerrectores, y personal de distintas categorías de las instituciones académicas. Concretamente, la UNESCO, la Asociación de Universidades del Commonwealth y la Secretaría del Commonwealth han adoptado una estrategia conjunta a fin de formar a la mujer para el desempeño de funciones dirigentes e investigar qué elementos pueden promover u obstaculizar su ascenso profesional dentro de la jerarquía. Entre los temas que abarca esa formación figuran: la formación para las funciones administrativa;, los estudios como medio de propiciar el progreso social de la mujer; la gestión de las responsabilidades profesionales y personales; las mujeres y las funciones de dirección; y las mujeres y la dirección de las universidades. Hasta ahora, esta formación se destina a mujeres que—en virtud de los puestos que ocupan—pueden formar a sus colegas y provocar así un efecto multiplicador para que pueda haber más mujeres con funciones de dirección en todos los niveles de las instituciones donde se hallan.
Feminización de los puestos académicos de dirección
En todos los niveles, la noción de dirección comprende distintos aspectos, a saber: posesión de una visión general y de la capacidad para infundir una dinámica, organizar, ejercer el poder, asumir responsabilidades, y servir al conjunto de la sociedad de forma concreta. Quizás esto último sea lo más importante.
En un mundo cada vez más complejo—caótico, en opinión de algunos—, no cabe duda de quela calidad de las funciones directivas ha adquirido nuevas dimensiones, que resultan esenciales para la supervivencia y el éxito de toda empresa o institución. Esto nos lleva a la noción de la feminización de los puestos de dirección y a otras cuestiones conexas, y nos conduce concretamente a preguntarnos si esa noción es válida y si se permitirá a las mujeres reivindicar su derecho a participar en la adopción de decisiones, en todos los niveles de la enseñanza superior y en las condiciones que determinen.
En un estudio encargado por la UNESCO a la Organización Universitaria Interamericana, la profesora Sheryl Bond de la Queen's University de Canadá examinó la cuestión de las funciones directivas académicas en la actualidad, e hizo hincapié en que el incremento de los nombramientos de mujeres es el indicio de una mutación social efectiva. En ese estudio se examinan también los factores que impiden a las mujeres el acceso a puestos elevados, y se exponen ejemplos recientes de la influencia recíproca entre el contexto social y el poder de los puestos de dirección. Bond aboga por pasar del debate al diálogo, lo cual armonizaría el adelanto profesional de las mujeres con la renovación y el progreso de la educación superior—esta idea resulta esencial si se pretende que este nivel de educación contribuya eficazmente al desarrollo.
Por ahora, la feminización de las funciones directivas y sus posibles ventajas siguen siendo un tema de debate controvertido en relación con la emancipación de las mujeres. No obstante, cada vez está más extendida la idea de que la feminización de los puestos de dirección empieza a ser un elemento bien diferenciado en la administración. Los factores específicos que han influido en esto son:
- el compromiso contraído con respecto a la participación de las mujeres en el poder (que implica el rechazo del poder ejercido con opresión),
- la insistencia en la dignidad, el servicio y la importancia del mérito,
- el reconocimiento y la toma en consideración de las tensiones derivadas de la doble responsabilidad personal y profesional de las mujeres.
Como estamos todavía en un periodo de transición, un grupo de cierta importancia todavía no reconoce la existencia de estos factores e insiste en que el acceso a las funciones de dirección depende esencialmente de emular el comportamiento de los hombres. A pesar de esta opinión divergente, todos deberíamos convenir en que las dirigentes verdaderamente capaces tienen el deber de ayudar a otras mujeres competentes.
Mujeres, diversidad cultural y educación superior
No cabe duda de que el fenómeno de la diversidad cultural constituye un ámbito muy problemático en relación con la cuestión de la dirección y administración ejercidas por mujeres en el sector de la educación superior y en la sociedad general. Son múltiples los factores que intervienen en esto: el papel histórico de las mujeres en algunas sociedades, los conflictos derivados de su educación adelantada y su contacto con otras culturas, y su propio compromiso con los valores de su raza, religión y nación.
Con respecto a las tensiones entre las mujeres de distintas culturas y su papel en el progreso de la educación superior, se debe tener en cuenta lo siguiente:
- La función desempeñada por las mujeres en todas las sociedades está condicionada por una serie de tradiciones esenciales, que a veces son muy antiguas y que influyen con especial complejidad en su vida cívica y profesional. Mediante la promoción de modalidades de enseñanza e investigación del Programa UNITWIN y de Cátedras UNESCO, el Proyecto Especial Las mujeres, la enseñanza superior y el desarrollo tiene como objetivo impulsar las carreras profesionales de las mujeres en áreas prioritarias como la administración de la educación superior, la salud comunitaria, la incorporación a la sociedad, la atenuación de la pobreza, y la ciencia y el desarrollo (véase Anexo 2). Estas cátedras y redes reconocen la identidad cultural como una variable esencial de la estructuración de las actividades llevadas a cabo.
- En algunos países y culturas hay mujeres que ocupan cargos importantes, pero su acceso al poder se ha debido en muchos casos a relaciones familiares, maritales o políticas.
- Las formas de administrar y dirigir varían muy considerablemente de una cultura a otra, y a este hecho se le concede mayor atención con el fenómeno de la internacionalización. Actualmente se admite que el entendimiento de otros pueblos y la comprensión de sus lenguas, como expresión de sus esquemas de pensamiento, son elementos esenciales para lograr el éxito en cualquier esfera de actividad.
- En todas partes, la administración y la dirección consisten paradójicamente en recibir lo que otros nos dan. Por consiguiente, resulta esencial que las distintas culturas encuentren un terreno común para dialogar y negociar. En este contexto, las culturas dejan de ser barreras y se convierten en puentes que unen las orillas opuestas.
En la dirección y gestión de la educación superior, las mujeres de culturas distintas pueden ponerse en relación entre sí para intercambiar ideas y pareceres que enriquezcan sus propias ideas sobre cuestiones específicas, por ejemplo la forma de tratar las actitudes de los hombres con respecto al poder y el tema de la adopción de decisiones en sus respectivos países. A pesar de la profunda diversidad cultural, a la hora de tratar de obtener una mayor participación en la adopción de decisiones y en el poder, a las mujeres deben servirles de guía:
. Los derechos legales de la mujer
. El factor de la masa crítica
. La adaptación de las tradiciones culturales
. La problemática planteada por las funciones de dirección
. El compromiso institucional con la equidad entre los sexos
. La feminización de las funciones de dirección
. Las responsabilidades sociales de la educación superior
Todos estos elementos son universalmente válidos y reflejan con la mayor elocuencia posible la visión que las mujeres tienen de las prioridades en materia de dirección de la educación superior para los años venideros, en los que las mujeres y todos los ciudadanos responsables tratarán de encontrar con afán un nuevo sistema de cooperación social.
VII. Conclusiones: tendencias al cambio
¿Cuáles son las perspectivas en relación con estas cuestiones?
El mundo evoluciona hacia una mayor democracia y hacia la adopción de políticas orientadas por el mercado, en un esfuerzo por incrementar el desarrollo humano. En este contexto, hay que ofrecer a las mujeres más posibilidades de ser nombradas para cargos directivos. La labor desplegada por los organismos especializados y los grupos de mujeres, así como las resoluciones de las Conferencias Internacionales, están contribuyendo a la contratación de mujeres para ocupar esos cargos.
En los ámbitos de la investigación, la formación, la defensa de intereses y la creación de redes, se pueden percibir claras tendencias a un incremento de la autonomía de las mujeres con altas calificaciones. Esas tendencias deben consolidarse más y se están produciendo tanto en la esfera de la educación superior como en la de las actividades profesionales. Los resultados indirectos del mayor acceso de las mujeres a esas esferas y de su participación en ellas son perdurables y benefician continuamente a las mujeres de todos los grupos sociales
La ya mencionada Estrategia Global de la UNESCO para las Mujeres, la Educación Superior y el Desarrollo se basa en esas tendencias y tiene como objetivo aumentar la participación de las mujeres en los procesos de adopción de decisiones.
En conclusión, lo que se necesita hoy en día es una visión común del desarrollo social y humano, que sea compartida tanto por los hombres como por las mujeres, esté basada en la justicia social, y que otorgue a la mujer el puesto que le corresponde en la adopción de decisiones.
"Es probable que la tarea esencial del siglo XXI sea forjar una nueva cooperación entre hombres y mujeres para tratar las cuestiones del presente y configurar sus futuros proyectos personales y sociales." (A Blueprint for Leadership, pág. 19).
De acuerdo con esta visión, todos los que desempeñan funciones dirigentes—ya sean hombres o mujeres—han de convertirse en instrumentos esenciales del cambio que ha de conducirnos a una nueva sociedad. Por consiguiente, los hombres y las mujeres ya no han de ser adversarios sino copartícipes de pleno derecho y por igual en esta importante tarea.
La Conferencia Mundial sobre la Educación Superior debe dar una articulación clara al profundo deseo que tienen las mujeres de forjar esta nueva cooperación social.
Estrategias para la actividad futura
Promover la defensa del acceso de la mujer a la educación superior y de su participación en este sector de educación.
1. La UNESCO debe establecer un Observatorio Internacional sobre las Mujeres y la Educación Superior para el seguimiento de su acceso a este sector de educación, su participación en él y su presencia en la adopción de decisiones.
2. Las ONG internacionales deben efectuar una revisión crítica de los instrumentos legales para determinar su eficacia en relación con la educación superior.
3. Las ONG especializadas en las cuestiones de la mujer y la educación superior, o interesadas por ellas, deben proseguir sus actividades de formación a fin de perfeccionar la capacidad de la mujer para defender la equidad entre los sexos en el plano internacional, regional, nacional e institucional.
4. Por conducto de las ONG especializadas en la educación superior—por ejemplo, asociaciones y conferencias regionales de rectores)—se debe redactar una Carta de Compromiso con la Igualdad entre los Sexos para que sea firmada por los dirigentes institucionales.
5. La UNESCO debe apoyar las iniciativas en pro de la evaluación y seguimiento de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer(Beijing, 1995). Esas iniciativas comprenderán simposios y actividades regionales, así como una reunión especial que se convocará para el año 2000.
Promover la presencia de las mujeres en los niveles de adopción de decisiones de la educación superior y fomentar el empleo de las graduadas.
6. Las instituciones deben establecer un comité superior para asegurarse de que se van a alcanzar los objetivos relacionados con la igualdad entre los sexos.
7. En las universidades e instituciones de educación superior, deben crearse Oficinas para la Igualdad de Oportunidades en materia de Empleo, a fin de supervisar los progresos de las mujeres que ocupan puestos académicos y administrativos (por ejemplo, nombramientos para cátedras, puestos de directoras de departamentos universitarios, puestos superiores de administración, etc.).
8. Las oficinas de orientación de carreras y los servicios de colocación de graduados deben adoptar medidas especiales para que las estudiantes estén plenamente informadas de las posibilidades y obstáculos que presentan las distintas profesiones respecto de la cuestión de la igualdad entre los sexos.
9. Las instituciones de educación superior y las ONG (especialmente las que representan a mujeres y estudiantes) deben potenciar al máximo la utilización de modelos y de mujeres pioneras en una profesión, como medio para informar y asesorar a las estudiantes sobre sus opciones profesionales. Se debe prestar una atención especial a los sectores donde las mujeres están escasamente representadas (por ejemplo, ciencias e ingeniería).
Promover las actividades de investigación y formación.
10. Se debe aumentar el número de Cátedras UNESCO y Redes UNITWIN que promueven la cuestión de la igualdad entre los sexos en las áreas de la educación superior.
11. La UNESCO y otras organizaciones deben crear equipos móviles de expertas en cuestiones relacionadas con la igualdad entre los sexos, a fin de fomentar la capacidad endógena en el plano nacional e institucional.
12. En determinados contextos y casos, se pueden considerar deseables los sistemas de cuotas como medio de encaminarse hacia la plena igualdad entre los sexos.
13. Se debe preparar en cada región un Código de Práctica Correcta para ilustrar la promoción de la igualdad entre los sexos en distintos contextos culturales.
14. Las ONG especializadas en las cuestiones de la mujer y la educación superior deben organizar sesiones de formación exhaustivas, que estén destinadas a estudiantes y graduados recientes de ambos sexos, para tratar la cuestión de la feminización de las funciones de dirección con miras a crear una sociedad más humana.
15. Debe respaldarse con vigor el principio del aprendizaje a lo largo de toda la vida para las mujeres; y se deben adoptar medidas adecuadas para permitirles que prosigan sus estudios, que se incorporen al mercado de trabajo, y que logren armonizar sus responsabilidades profesionales y personales.
Objetivos para el año 2010
1. Para el año 2010, el número de estudiantes matriculados en la enseñanza superior de un país (es decir, en la educación postsecundaria para los grupos de 18 a 24 años de edad y los estudiantes de edad madura) debería corresponder a la realización del objetivo de mantener o aumentar el número de mujeres matriculadas.
Por ejemplo, mantener el porcentaje de un 50% o más de mujeres en los países donde se haya alcanzado esa cifra;
o bien, fijarse un objetivo de aumento del 20% al 30% en los países donde sea escasa la matriculación de mujeres sea baja.
2. Los puestos de catedráticos, profesores y jefes de departamento, deben ser desempeñados por hombres y mujeres sobre un pie de igualdad. Como muchas mujeres poseen hoy en día los títulos exigidos, se deben establecer objetivos para aumentar sus nombramientos hasta que lleguen a alcanzar el 50% de los puestos. Esto puede implicar la creación de nuevos puestos.
3 Lo ideal sería que el 50% de todos los puestos de rectores y vicerrectores fuesen ocupados por mujeres. Las estadísticas muestran que en la actualidad las mujeres solamente ocupan entre un 5% y un 7% de esos puestos. Las instituciones deberían adoptar una política de aumentar esas cifras anualmente en un 25% hasta alcanzar el 50%. En este caso, podría ser útil aplicar una política de alternancia.
4. El 50% de los miembros de los órganos rectores de la educación superior (por ejemplo, juntas de gobierno, consejos nacionales, etc.) deberían ser mujeres. Deberían establecerse objetivos para aumentar su número periódicamente hasta alcanzar ese 50%.
5. En determinados contextos culturales, se necesita desplegar grandes esfuerzos para evitar que las mujeres sean excluidas del acceso a la educación superior y de su participación en ella. Una exclusión de este tipo significa negar a la mujer el derecho a contribuir al desarrollo humano sostenible.
Bibliography
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