| Lecciones de ciudadanía | Pascal Diard |
Francia |
|
| "Nunca fui tan lejos con una clase. Finalmente me he convertido en el profesor que siempre quise ser." |
|
|
|
|
Pascal Diard enseña historia en la escuela
Henri Barbusse de Saint-Denis, uno de los denominados "barrios difíciles" de la
periferia de París. Entre los monumentos locales se encuentran la basílica del
siglo XII donde están enterrados los reyes de Francia, el flamante estadio construído
para el Mundial de 1998 y, lejos del sendero de los turistas, los grupos de torres de
cemento o barriadas de alquileres módicos que han llegado a simbolizar la alienación
urbana. "En su calidad de centro industrial importante, Saint-Denis atrajo como un imán a los trabajadores inmigrantes procedentes de las regiones más pobres de Francia, Europa, el Magreb, Africa, las Antillas y Asia Sudoriental", explica Pascal. Los 600 alumnos de su escuela reflejan esta diversidad, pero los empleos por los que vinieron sus abuelos ya no existen, y actualmente el nombre de Saint-Denis evoca privaciones y exclusión. Los resultados de los exámenes de fin de escolaridad (baccalauréat) son los más bajos de Francia, el desempleo de los jóvenes sobrepasa el 40 por ciento y se desconfía mucho de la autoridad. De vez en cuando la frustración provoca enfrentamientos violentos entre las pandillas de jóvenes y la policía. La violencia se extiende a la escuela en forma de insultos, peleas o vandalismo. Pascal propone a los alumnos una alternativa: la cultura del debate. "Trato de demostrarles que son capaces de reflexionar y que sus opiniones son tan válidas como las mías." Los alumnos aprenden por etapas. "Primero eligen un tema, buscan documentación y preparan su razonamiento. Luego, aprenden a defender sus puntos de vista respetando al mismo tiempo los de los demás." Pascal filma los debates que se desarrollan 'igual que en la televisión'. También recibe en el aula a oradores invitados. "Cuando estudiabámos Rwanda vino un periodista de Radio France. Cuando trabajábamos sobre Hiroshima y Nagasaki invitamos a personas que militaban tanto a favor como en contra de las pruebas nucleares." El proyecto ms satisfactorio de la carrera de Pascal surgió espontáneamente, casi de casualidad. Cuando en su clase de alumnos de 14 a 17 años estaban leyendo un libro de la biblioteca municipal sobre los campos de concentración, descubrieron que las páginas estaban cubiertas de consignas y lemas racistas y neonazis, cruces gamadas y alabanzas desmesuradas a Hitler. Pascal preguntó: "¿Qué piensan? ¿Es justo permitir que la gente escriba estas cosas?" Algunos alumnos estaban indignados, otros defendían la libertad de expresión. "A continuación estudiamos diversas leyes antirracistas y descubrimos que esos actos eran ilegales. Un muchacho estaba tan indignado que exclamó:!Si llego a encontrar al tipo que hizo eso le daré una paliza!' "El proyecto se transformó en una campaña. La clase mandó cartas al encargado de la biblioteca municipal, al alcalde, al ministro francés del Interior y a los ministros de Justicia y de Educación y Cultura, así como a las organizaciones de lucha contra el racismo y de defensa de los derechos humanos. Manifestaron su indignación ante las consignas y los lemas racistas y solicitaron apoyo para perseguir al o los culpables, obtener que el libro fuera retirado de circulación y comunicar a la población local que no se toleraría ese tipo de actos. Esta acción produjo resultados inesperados que fueron difundidos en la prensa local. El alcalde envió una carta a los alumnos para felicitarlos por su vigilancia y espíritu cívico. El ejemplar que había causado la controversia fue retirado de circulación. Este compromiso con la sociedad en su sentido más amplio galvanizó a los estudiantes. "Fue una verdadera revolución cultural", señala Pascal. "Se dieron cuenta que podían influir en los acontecimientos. Esto cambió la idea que tenían de sí mismos. Se volvieron más tolerantes y se mostraron más respetuosos entre sí. Los demás profesores quedaron asombrados." La experiencia también transformó a Pascal y por primera vez en su carrera dio a toda la clase la nota máxima. "Nunca fui tan lejos con una clase", admite. "Finalmente me he convertido en el profesor que siempre quise ser." |
|