El distrito Mission, que
está en el centro de San Francisco -- una de las ciudades más cosmopolitas y
progresistas del mundo -- representa lo mejor y lo peor de los centros urbanos
contemporáneos de los Estados Unidos de América. La población es originaria de todos
los rincones del mundo. Rodeado de bellezas naturales, vibra de actividad y oportunidades.
También proliferan el crimen, las pandillas callejeras, el uso ilícito de drogas, los
conflictos raciales, las familias desmembradas, la gente sin hogar y la pobreza.
Avi Black enseña en la escuela Horace Mann para niños de 10 a 13
años en el distrito Mission. "Mis alumnos son un reflejo de la sociedad en la que
viven", explica Avi. "Algunos nacieron ya con adicción al crack, otros son
victimas de la violencia familiar".
En la escuela Horace Mann los alumnos establecen las normas basándose
en el respeto mutuo. Aunque Avi insiste particularmente en algunas de ellas. "Siempre
cuestiono las expresiones de hostilidad, en especial los insultos personales basados en la
raza u otros estereotipos" explica. "Los alumnos aceptan de buena gana estas
normas porque se aplican a todos por igual y son previsibles. La posibilidad de prever los
ayuda a sentirse seguros."
Nunca se olvidará de la alumna que se disculpó por no poder entregar
los deberes ese día porque a su padre lo habían matado a tiros la noche anterior.
"Su mundo se había derrumbado, pero vino a la escuela porque necesitaba por encima
de todas las cosas algo en que sostenerse."
Avi cree que la conciencia de la diversidad es esencial para resolver
los conflictos y fomentar la paz. Pide a sus alumnos que adivinen el significado de las
letras L, C, AA, C, J, V, F, OB, y ONB, (las categorías étnicas oficiales de la
escuela). Una vez que han identificado los grupos, se describen a sí mismos como latinos,
chinos, afroamericanos, coreanos, japoneses, vietnamitas, filipinos, otros blancos y otros
no blancos. Esto suscita un debate sobre cómo este tipo de etiquetas puede favorecer la
aparición de estereotipos negativos. Una vez finalizada la 'cuestión de las etiquetas',
Avi y sus alumnos pueden identificar las características que todos tienen en común antes
de terminar con la 'celebración de las diferencias'.
Los colegas, los padres y los miembros de la comunidad apoyan a Avi en
su tarea de convertir la escuela Horace Mann en un 'lugar seguro'. Cada año la escuela
establece un Mes de la Concientización, durante el cual asambleas, oradores invitados y
publicaciones ayudan a los alumnos a entender cuestiones relacionadas con la diversidad,
el conflicto, la paz y la violencia.
Un programa de arbitraje de conflictos proporciona a los jóvenes un
lugar al que pueden dirigirse para plantear sus controversias y resolverlas pacíficamente
con la ayuda de alumnos voluntarios que recibieron formación de mediadores.
"Este es un esfuerzo sistémico", explica Avi. "Un
maestro que trabajara solo no sería suficiente." Piensa que los tiroteos que se
produjeron en otras escuelas de los Estados Unidos a principios de 1998 no podrían
ocurrir en la escuela Horace Mann. "Este tipo de incidentes surge de un sentimiento
de alienación con respecto a la comunidad y nuestros chicos no lo experimentan gracias a
nuestros esfuerzos por establecer una comunidad dentro de la escuela." Su consejo a
las otras escuelas es: "Crear foros para tratar los conflictos; no separar la escuela
de la comunidad y no ignorar lo que pasa."
"La realidad exterior no ha cambiado", declara Avi. "Pero
nosotros la tratamos aquí, dentro de la escuela." Las pruebas de que este método da
resultados aparecen constantemente. A menudo los ex alumnos de Avi participan en las
actividades comunitarias. "A veces veo que toman la palabra delante de un gran
auditorio o frente a los dirigentes comunitarios o incluso aparecen en la
televisión", explica. Quizá han aprendido el sentido de la responsabilidad social
en el aula de Avi Black.
"Este es un esfuerzo sistémico", explica Avi. "Un
maestro que trabajara solo no sería suficiente." Piensa que los tiroteos que se
produjeron en otras escuelas de los Estados Unidos a principios de 1998 no podrían
ocurrir en la escuela Horace Mann. "Este tipo de incidentes surge de un sentimiento
de alienación con respecto a la comunidad y nuestros chicos no lo experimentan gracias a
nuestros esfuerzos por establecer una comunidad dentro de la escuela." Su consejo a
las otras escuelas es: "Crear foros para tratar los conflictos; no separar la escuela
de la comunidad y no ignorar lo que pasa."
"La realidad exterior no ha cambiado", declara Avi. "Pero
nosotros la tratamos aquí, dentro de la escuela." Las pruebas de que este método da
resultados aparecen constantemente. A menudo los ex alumnos de Avi participan en las
actividades comunitarias. "A veces veo que toman la palabra delante de un gran
auditorio o frente a los dirigentes comunitarios o incluso aparecen en la
televisión", explica. Quizá han aprendido el sentido de la responsabilidad social
en el aula de Avi Black. |