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Comunicado
de la reunión del Grupo de Alto Nivel
Sede de la UNESCO, París, 29-30 de octubre de 2001
Afirmamos
que ningún país que se comprometa seriamente
con la Educación para Todos se verá frustrado
por falta de recursos en su empeño por lograr esa meta
1. Nosotros, los participantes en la primera reunión
del Grupo de Alto Nivel sobre la Educación para Todos
(EPT), instamos a todos los copartícipes en la EPT
a que redoblen sus esfuerzos para alcanzar sus metas y objetivos.
Desde la celebración del Foro de Dakar en abril de
2000 el mundo ha cambiado considerablemente y la tarea que
nos incumbe, aunque sea inmensa, no es insuperable. Los acontecimientos
del 11 de septiembre de 2001 han demostrado una vez más
la gran importancia que reviste la generalización de
una educación básica de buena calidad como condición
imprescindible, si bien no suficiente, para poder construir
un mundo más sano, democrático y tolerante.
2. Al reconocer
y destacar cuán importante es la EPT en relación
con los demás Objetivos de Desarrollo del Milenio,
reiteramos nuestro compromiso con respecto a la realización
de los seis objetivos de Dakar que reflejan la amplia visión
de la educación básica definida en la Declaración
Mundial sobre Educación para Todos. Para efectuar el
seguimiento y evaluación de los progresos logrados
en el cumplimiento de los compromisos contraídos en
Dakar, impulsar una acción más amplia y mejor
coordinada a nivel nacional e internacional, y promover el
incremento de los recursos financieros, humanos, técnicos
y materiales necesarios para que cada país pueda alcanzar
los objetivos de Dakar, es decir, para cumplir con el mandato
que se nos ha encomendado, instamos a todos los copartícipes
a que impulsen esta empresa, que debe estar presidida por
la conciencia de su carácter apremiante y ha de apoyarse
en la intensificación del ritmo de los esfuerzos desplegados.
Prioridad
a la acción
3. Todos
los copartícipes deben obrar resueltamente para tratar
una serie de problemas graves: la desigualdad entre los sexos
y otras disparidades que perduran; la indiferencia ante los
grupos vulnerables y desfavorecidos, comprendidas las personas
discapacitadas; el elevado número de analfabetos; la
necesidad de entender la diversidad y aceptarla; el debilitamiento
de los sistemas e instituciones educativas causado por la
epidemia del VIH/SIDA; y la coyuntura crítica por la
que atraviesan los países en situaciones de emergencia,
crisis y posguerra, o los que se ven amenazados por riesgos
de otro tipo. Es necesario definir con premura qué
es una educación de calidad, qué contenido debe
tener y cuáles han de ser sus resultados, comprendida
la educación relativa a las competencias necesarias
para la vida cotidiana. Se debe prestar una atención
especial a la educación de las mujeres y las niñas,
teniendo en cuenta la fuerza dinámica que representa
para el desarrollo social y económico. Es menester
acelerar la EPT en el África Subsahariana, tomando
debidamente en consideración el plan denominado Nueva
Cooperación para el Desarrollo en África, y
también en Asia Meridional y en los países menos
adelantados que son los que siguen teniendo más necesidades.
4. Somos
conscientes de la importancia que reviste apoyarse en los
puntos fuertes de cada uno de los copartícipes en el
movimiento en pro de la EPT, así como de la necesidad
de sacar lecciones de las experiencias positivas y aplicar
reformas sistémicas y planteamientos innovadores para
alcanzar cada uno de los objetivos de Dakar, reforzando las
capacidades y poniendo las nuevas tecnologías de la
comunicación y la información tanto al servicio
de la educación básica como de la formación
de los docentes y de la actualización de sus conocimientos.
Destacamos la importancia que tiene el hecho de tomar en cuenta
el contexto específico de cada país.
Cooperación
5. Destacamos
la responsabilidad fundamental que tienen los gobiernos en
la educación, y más concretamente en la tarea
de impartir una educación básica de calidad
para todos que sea gratuita y obligatoria. Todos los copartícipes
del movimiento en pro de la EPT deben dedicarse a coordinar
la labor realizada bajo la dirección de los gobiernos,
en el marco de las estrategias intersectoriales de reducción
de la pobreza y de la planificación del sector de la
educación. Alentamos a los gobiernos a que establezcan
asociaciones para la cooperación lo más amplias
posible, especialmente para lograr una plena participación
de las organizaciones de docentes y otras organizaciones no
gubernamentales o pertenecientes a la sociedad civil en la
preparación, aplicación y seguimiento de las
políticas de EPT.
6. Nos
congratulamos por las medidas que ya se han adoptado para
reconocer la función de copartícipes que las
organizaciones no gubernamentales y las pertenecientes a la
sociedad civil cumplen en el movimiento en pro de la EPT a
escala mundial. No obstante, los copartícipes en la
EPT deben desempeñar plenamente su papel de intermediarios
en el plano nacional para aprovechar todo el potencial de
las organizaciones no gubernamentales y las comunidades locales.
Esto supone reforzar adecuadamente las capacidades de las
organizaciones no gubernamentales o de otro tipo para que
cumplan su papel. Además, se debe invitar al sector
privado a que contribuya a la reflexión sobre el movimiento
en pro de la EPT y a sus actividades, y también a que
esté representado como corresponde en los foros pertinentes.
7. Estimamos
fundamental la coordinación de los esfuerzos comunes
de todos los copartícipes en el movimiento en pro de
la EPT. Se deben integrar plenamente, fortalecer recíprocamente
y apoyarse en los puntos fuertes de cada organización
copartícipe todas las iniciativas actuales y futuras
realizadas en favor de la EPT por los fondos y programas de
las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario
Internacional, los organismos bilaterales, el Equipo Especial
de altos funcionarios del Grupo G-8 sobre el seguimiento de
Dakar, el Comité de Asistencia al Desarrollo de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos y la Comisión Europea.
8. Estimamos
alentadoras las asociaciones para la cooperación, las
metodologías innovadoras y las repercusiones potenciales
de las distintas actividades realizadas de concierto - entre
las que figuran los programas emblemáticos -, porque
responden directamente a algunos de los objetivos específicos
temas principales de Dakar. Esas iniciativas y programas con
múltiples copartícipes deben sincronizarse cuidadosamente
con las prioridades nacionales, incorporarse a los planes
de acción nacionales de EPT y ser objeto de una coordinación
adecuada por parte de los gobiernos. Además, deben
conceder una atención especial a las necesidades educativas
de los niños no escolarizados.
La iniciativa
mundial
9. Es menester
llegar rápidamente a un consenso sobre el conjunto
de los seis elementos de la iniciativa mundial, de conformidad
con el compromiso contraído en Dakar. Esos elementos
deben respaldar individual y colectivamente los esfuerzos
nacionales desplegados en pro de la EPT. La Educación
para Todos reviste una importancia decisiva en la reducción
de la pobreza y el desarrollo sostenible. La persecución
de los objetivos de la EPT debe incorporarse al marco de las
estrategias nacionales de reducción de la pobreza y,
por su parte, los planes de educación se deben elaborar
y aplicar en el contexto de los marcos macroeconómicos
y las reformas políticas. A este respecto, es esencial
convenir en alianzas estratégicas con el Banco Mundial
y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
10. Somos
conscientes de que pesan sobre el desarrollo de la EPT otros
condicionamientos distintos de los financieros y compartimos
la idea de que los recursos no sólo están constituidos
por los medios financieros, sino también por los humanos,
materiales y organizativos. La movilización de recursos
cada vez mayores debe ir a la par con una utilización
y gestión eficaces de los recursos por parte de todos
los gobiernos y organizaciones. En cada país los gobiernos
deben consolidar la determinación nacional, incrementar
la parte del presupuesto asignada a la EPT, examinar los problemas
relacionados con la eficacia y las capacidades, y utilizar
la ayuda internacional de manera estratégica. En el
plano internacional hay que recurrir a todas las fuentes de
financiación posibles y se deben encontrar medios innovadores
para financiar la EPT, por ejemplo consolidando la cooperación
entre los países del Sur y las asociaciones para la
cooperación con el sector privado. Sigue constituyendo
para nosotros un serio motivo de preocupación el hecho
de que se asigne a la educación básica una proporción
mínima del total de la ayuda bilateral y multilateral.
Cumplir con los compromisos contraídos en Dakar exige
asimismo invertir la tendencia a la disminución de
la Asistencia Oficial al Desarrollo, especialmente en los
países menos adelantados, así como en el África
Subsahariana y Asia Meridional.
Recomendaciones
Recomendamos que
se lleven a cabo lo antes posible las siguientes acciones:
- En el marco
de las estrategias de reducción de la pobreza, los
países deben acelerar la preparación de planes
sectoriales que correspondan a cada uno de los objetivos de
la EPT y concedan toda la atención necesaria a los
contenidos y procesos. Los planes deben ser la base en que
descanse el despliegue de los esfuerzos nacionales e internacionales
coordinados y han de estar preparados antes de finales de
2002. Deben reflejar las carencias que, con respecto a la
consecución de los objetivos de la EPT, existen en
materia de resultados, capacidades, políticas y financiación
interna y externa.
- Apoyándose
en las estructuras de financiación y coordinación
existentes en el plano nacional, los copartícipes deben
definir criterios y mecanismos para examinar los planes de
EPT y movilizar recursos en su provecho. El compromiso contraído
en Dakar con respecto a la movilización de recursos
debe integrarse en todos los esfuerzos realizados en el marco
de las "Estrategias de lucha contra la pobreza"
(PRSP) y de la "Iniciativa de reducción de la
deuda de los países muy endeudados" (HIPC). En
muchos países los planes se aprobarán y financiarán
con recursos internos y externos en el plano nacional. Si
esto no es factible, el Banco Mundial, cuando sea posible,
debe tomar la iniciativa de determinar los déficit.
Si el Banco Mundial no puede llevar a cabo esta tarea, la
realizarán los organismos de las Naciones Unidas. Todos
los copartícipes deben encontrar medios innovadores
para subsanar la carencia de recursos.
- Antes de finales
de marzo de 2002 un equipo especial reunido por la UNESCO
y constituido por representantes de todos los copartícipes
debe preparar una estrategia para hacer operativo el Marco
de Acción de Dakar, en la que se prevean: las acciones
esenciales que se deben llevar a cabo y un calendario preciso
para su ejecución; las funciones y responsabilidades
generales de los copartícipes; los vínculos
entre las distintas actividades, comprendida una descripción
precisa de la manera en que los programas emblemáticos
se integran en las actividades nacionales; y un consenso sobre
la iniciativa mundial. Una vez que se llegue a un acuerdo
sobre el contenido y alcance de la iniciativa mundial, se
empezará a aplicar inmediatamente y se informará
de su estado de adelanto al Grupo de Alto Nivel para que los
examine.
- Cada año
se preparará un Informe de Seguimiento de la EPT que
tendrá un carácter analítico y servirá
de elemento de referencia fundamental. Este informe se basará
en datos nacionales, tanto cuantitativos como cualitativos,
y evaluará en qué medida los países y
la comunidad internacional cumplen los compromisos que contrajeron
en Dakar. Es urgente que la UNESCO convoque a los copartícipes
principales para examinar los mejores medios de preparar,
organizar y financiar la elaboración del informe, en
la que el Instituto de Estadística de la UNESCO tiene
un importante papel que desempeñar.
- Habida cuenta
de la experiencia de la primera reunión del Grupo de
Alto Nivel, pedimos a la UNESCO que vele por que los debates
venideros sean concretos y operativos y asegure la continuidad
del trabajo fundamental del Grupo.
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