A. Breve introducción al sistema educativo en China
1. Enseñanza primaria
2. Enseñanza secundaria
3. Formación profesional
4. Enseñanza superior
5. Educación de adultos
B.
Tipos de educación básica en las prisiones
1. Educación jurídica
y ética
2. Educación cultural
y profesional
3. Formación
de buenos hábitos de conducta
4. Otras actividades educativas
C.
Materiales didácticos
D. Administración de los programas educativos en los establecimientos
penitenciarios
E. Educación para el trabajo y relaciones con el sistema de trabajo
fuera de
las prisiones
1. Exámenes y certificados
2. Empleo y
educación para la reinserción social
F.
Efectos de la educación en los establecimientos penitenciarios
La educación en las prisiones es un elemento fundamental de la reforma del delincuente, que es la tarea más importante de las prisiones. En China, la mayoría de los delincuentes son jóvenes: el 45,74% de los presos tienen menos de 25 años. Además, muchos reclusos han recibido poca instrucción: el 14,32% son analfabetos o casi analfabetos y el 37,92% han terminado solamente la enseñanza primaria ([275], pág. 190).
Por lo tanto, un aspecto importante de la misión de las prisiones es ayudar a los presos a mejorar su educación y a adquirir más conocimientos jurídicos, morales y culturales, además de conocimientos para el trabajo. A fin de lograr esos objetivos, las prisiones chinas funcionan como escuelas especiales, lo que crea un sistema de reforma del delincuente característico de ese país.
Desde 1981, el Gobierno de China ha incluido la educación en las prisiones en sus planes nacionales de enseñanza. Cuando las condiciones lo permiten, las prisiones deben establecer instituciones de enseñanza especiales que constituyen un sistema completo para la educación académica, jurídica, moral, cultural y técnica de los presos.
Cuando en 1949 se fundó la República Popular de China, se implantó un nuevo sistema educativo. Antes, el 80% de los habitantes del país eran analfabetos. Durante los últimos 45 años se han establecido 990.000 escuelas de todos los niveles en China. Según los datos estadísticos, en 1992 había 203.808.000 estudiantes matriculados, lo que significa que el 97,9% de los niños chinos asistían a la escuela ([46], pág. 96).
En la actualidad, los estudiantes tienen acceso a diversas formas de educación, principalmente la enseñanza primaria, la enseñanza secundaria, la formación profesional, los estudios superiores y la educación de adultos. La información presentada a continuación procede de China 1993 [46].
La enseñanza primaria es obligatoria para todos los niños de más de seis años. El programa de las escuelas primarias se sigue a tiempo completo durante seis años. Los planes de estudio comprenden lengua china (algunas escuelas ofrecen cursos de idioma extranjero), matemáticas, historia, geografía, música y educación física. En 1992 estaban matriculados 122.010.000 alumnos.
La enseñanza secundaria abarca los cursos normales de la escuela intermedia y los de formación profesional de la escuela secundaria. La escuela intermedia comprende el primer y segundo ciclos de la enseñanza secundaria, que duran tres años cada uno. Algunos de los cursos ofrecidos en la escuela intermedia son literatura china, matemáticas, idiomas, política, historia, geografía, física, química, biología, educación física, música, arte, fisiología y técnicas de trabajo. Los estudiantes que sobresalen por su desarrollo moral, intelectual y físico avanzan a escuelas de mayor nivel sin necesidad de presentar exámenes. En 1992, en las escuelas intermedias había 40.659.000 estudiantes de primer ciclo y 7.049.000 estudiantes de segundo ciclo.
La formación profesional se ofrece en escuelas especiales
secundarias, de artes y oficios y técnicas, que duran de dos a tres
años o de tres a cuatro años. Las escuelas secundarias especiales
y escuelas técnicas ofrecen cursos de ingeniería, agricultura,
silvicultura, medicina, economía y finanzas, formación de
docentes,
educación física, arte, derecho y ciencias políticas,
cultura, turismo, cocina, y diseño industrial. Las escuelas técnicas
forman principalmente técnicos de categoría intermedia. En
1992, había 6.828.000 estudiantes matriculados en las distintas
escuelas secundarias de formación profesional (incluidos 1.556.000
estudiantes en las escuelas técnicas).
China ha implantado un sistema de enseñanza superior de múltiples niveles que abarca todas las disciplinas. En China pueden cursarse estudios superiores en universidades, institutos o escuelas de estudios superiores profesionales. En general, los programas de estudio en los centros de enseñanza superior son de cuatro años, pero para obtener determinados diplomas el requisito es de cinco años. Las escuelas e institutos de estudios superiores profesionales requieren un período de tres años, y algunas de ellas de dos años. Entre los centros de enseñanza superior más conocidos figuran las universidades de Beijing, Qinghua y Fudan. En 1992, había 2.184.000 estudiantes matriculados en los centros de enseñanza superior.
El ingreso a las universidades e institutos de estudios superiores se hace mediante un examen nacional uniforme y los estudiantes son seleccionados según los resultados que han obtenido en las pruebas, su condición física y su elección personal. En la actualidad, en principio, el Estado todavía es responsable de proporcionar trabajo a los diplomados universitarios. El Estado ha aplicado la política de reunir a los centros de trabajo y las escuelas para que coordinen la oferta y la demanda y formulen planes viables para emplear a los nuevos diplomados. Esos centros pueden escoger a sus propios empleados mientras que, a su vez, los graduados pueden escoger a sus patronos.
La educación de adultos se ha difundido en China porque se han establecido muchos programas de estudios universitarios por radio y televisión, escuelas de estudios superiores para obreros y agricultores, escuelas universitarias a distancia, clases nocturnas en las universidades, escuelas secundarias técnicas y escuelas de artes y oficios, y se han organizado cursos de alfabetización de escuela primaria y cursos técnicos. Los estudiantes se matriculan en los cursos de educación de adultos para mejorar sus conocimientos profesionales y técnicos, ampliar sus conocimientos sobre temas sociales y culturales o prepararse para nuevas carreras.
Con la educación jurídica y ética en las prisiones se procura sobre todo que los presos se arrepientan de haber cometido un delito admitiendo su culpabilidad y reconociendo las repercusiones que su acto ha tenido para las víctimas, para la sociedad y para ellos mismos. También se aspira a que obedezcan las leyes, perfeccionen sus valores éticos y adopten una mejor actitud de vida. Así pues, el objetivo de esa educación es ayudar a los reclusos a conocer, acatar y respetar las leyes, y a mejorar sus valores éticos.
La educación jurídica para los presos consiste sobre
todo en el aprendizaje de la Constitución de China, el derecho penal,
el derecho procesal penal, las disposiciones generales del derecho civil,
el Código de Procedimiento Civil, etc. De esta manera, pueden aprender
las obligaciones y los derechos básicos de los ciudadanos, las consecuencias
jurídicas de la delincuencia y los elementos básicos del
derecho penal, del sistema de justicia penal y del derecho civil. Se espera
que esas bases les permitan distinguir claramente los actos lícitos
de los ilícitos o los delitos de los actos no delictivos, y cobrar
plena conciencia de los peligros y las consecuencias jurídicas de
los actos delictivos, a fin de que acepten las sanciones correctivas y
obedezcan las leyes.
La educación ética y formación de la actitud de vida se centran en ciertos aspectos que aluden a los intereses inmediatos de los presos, como sus ideales, su conciencia, sus aspiraciones y su futuro, y les permiten entender en qué consiste la buena moralidad social para que puedan distinguir claramente el honor de la humillación, el comportamiento civilizado del incivilizado, los actos nobles de los bajos y la belleza de la fealdad. Al mismo tiempo, las cárceles ofrecen educación individual y especializada para atender casos particulares y para ayudar a los presos a interpretar las enseñanzas derivadas de sus actividades delictivas. Esa medida ha demostrado ser eficaz para reformar la mentalidad de los delincuentes.
Los principales objetivos de la educación cultural en las prisiones son eliminar el analfabetismo y popularizar la enseñanza secundaria (equivalente a la enseñanza intermedia). Pero también se alienta a los presos que tienen un mayor nivel de instrucción a que prosigan sus estudios en las escuelas universitarias a distancia, a jornada parcial o por televisión, que existen en el país.
Los presos se dividen en distintos grados y clases según el nivel de enseñanza que hayan indicado en los formularios de inscripción. En general, los presos que no han alcanzado el nivel de la escuela secundaria de primer ciclo deben tomar clases.
Las escuelas de las prisiones tienen también una oficina para los profesores y un programa de estudios. Los reclusos estudian aproximadamente dos horas diarias o 12 horas semanales. El personal docente es seleccionado especialmente para esas escuelas, y algunos maestros son reclusos con estudios superiores. Los presos que asisten a las clases y que aprueban los exámenes del departamento de educación local reciben certificados de estudios equivalentes a los que expiden los centros de enseñanza de todo el país.
La formación profesional consiste en cursos técnicos de distintos niveles y en diversas materias, basados en las necesidades generales de producción de las prisiones y la demanda de empleo fuera de ellas. En China, la formación profesional es un componente importante de los programas educativos para presos. Los reclusos reciben gratuitamente materiales didácticos y diversos materiales de consulta. En general, se eligen a los profesores entre los ingenieros, técnicos y expertos agrícolas de las prisiones, y se contrata además a algunos técnicos, maestros de escuela y profesores de otras instituciones. La formación profesional y técnica se concentra en programas breves, prácticos y de utilidad inmediata, teniendo en cuenta las necesidades sociales y los intereses particulares de los presos al recobrar la libertad. La instrucción comprende cursos sobre reparación de electrodomésticos, corte y confección, cocina, peluquería, cría de aves, carpintería, albañilería, electricidad y reparación de maquinaria agrícola, mediante los cuales los reclusos pueden aprender uno o más oficios mientras cumplen su condena, a fin de prepararse para el empleo cuando obtengan la libertad.
En China, los programas de instrucción para presos abarcan no sólo la enseñanza de técnicas de producción sino también la inculcación de buenos hábitos de conducta. Se estima que la reiteración del mal comportamiento puede provocar una desviación del desarrollo sicológico de la persona y dar lugar a la delincuencia. Por lo tanto, las instituciones penitenciarias de China recurren a la formación como medio importante de corregir los malos hábitos de los presos y de ayudarles a adquirir buenas costumbres. Las prisiones imponen una disciplina y unas normas estrictas. Se vigila a los presos en su trabajo, en sus estudios y en su vida diaria para reprimir su mal comportamiento y ayudarles a abandonar las malas costumbres y a adquirir otras buenas. Se pretende que con el tiempo, los presos modifiquen gradualmente su comportamiento.
De conformidad con las leyes de China, los presos que adoptan una o más de las normas de comportamiento indicadas a continuación se reconocen como modelos de buena conducta y reciben una mención honorífica o un recompensa material. Dichas normas son:
a) Acatar los reglamentos disciplinarios de la prisión;
b) Interesarse por la colectividad;
c) Arrepentirse de haber cometido un delito y estar dispuesto a acatar la ley;
d) Mostrar interés y aplicación en los estudios políticos, culturales y técnicos;
e) Respetar al personal docente y obtener buenas notas en los estudios;
f) Participar activamente en los trabajos, seguir las normas de procedimiento técnicas, cuidar debidamente la propiedad común y utilizar con economía las materias primas;
g) Superar las cuotas de producción.
Las autoridades judiciales pueden conmutar la sentencia o conceder la libertad condicional a los presos que se esfuercen por corregirse y demuestren arrepentimiento con su actitud, así como a los que aportan innovaciones técnicas importantes al sistema de producción. Además, con arreglo a las disposiciones oficiales, los presos que hayan hecho aportaciones técnicas a la producción reciben una bonificación o una subvención técnica.
Para dar la debida orientación a los reclusos y ayudarlos a adoptar buenas costumbres en su vida diaria, el Estado exige que todo el personal de prisiones y el personal docente tenga buen sentido ético y buenos hábitos de conducta. El personal penitenciario encargado de los delincuentes juveniles debe dedicarse con especial diligencia a su educación, adoptando la actitud sincera, paciente y solícita de los padres con los hijos, los médicos con los pacientes y los maestros con los alumnos [275].
Además de la instrucción que se dispensa en las clases, se organizan otras muchas actividades educativas como seminarios, debates y visitas fuera de la prisión. El personal penitenciario puede también invitar conferencistas a las cárceles, concertar acuerdos con entidades competentes y con los familiares de los reclusos para que colaboren en su educación, y disponer lo necesario para que los presos presenten diversos exámenes fuera de la cárcel, como los exámenes de las universidades a distancia.
Todas las prisiones tienen bibliotecas y salas de lectura para los presos, con obras sobre política, cultura, literatura, ciencia y tecnología, así como diversos periódicos y revistas. Además, los presos pueden pedir periódicos y revistas pagándolos por su cuenta. A menudo, las prisiones ofrecen a los reclusos que reúnen las condiciones necesarias la oportunidad de participar en actividades de creación artística o periodismo, o en lectura, conferencias y concursos de redacción.
Muchas prisiones tienen profesores especializados, servicios, herramientas y materiales especiales para que los presos tomen clases de caligrafía, pintura y otras clases recreativas de arte. Asimismo, algunas prisiones invitan a profesores de distintas instituciones a dictar conferencias dentro del recinto penitenciario. Desde 1983, la prisión municipal de Shanghai organiza todos los años una exposición, en la que se muestran de 200 a 300 objetos artísticos creados por los presos. En el otoño de 1990, un museo de Beijing montó una exposición de artes y oficios que fue bien recibida por el público, en la que se mostraron más de 700 objetos hechos por los reclusos con técnicas de caligrafía, grabado de sellos, dibujo, pintura al óleo, pintura tradicional china, guache, escultura en arcilla, labrado en piedra, tallado de jade, labrado en madera, labrado de raíces, seda, bordado, hilado y recorte de papel. Los costos de esos programas fueron sufragados por las autoridades penitenciarias.
Muchas prisiones tienen grupos de teatro integrados por presos que montan obras creadas por ellos mismos.
Como parte de las actividades dirigidas a educar y reformar a los delincuentes, y también para amenizar su vida diaria, las cárceles de China publican tres periódicos titulados Reforma mediante trabajo, Cartelera de noticias y Noticias murales. Las autoridades penitenciarias proporcionan orientación respecto del contenido de los periódicos, pero son los propios reclusos quienes los escriben, editan, corrigen e imprimen. En la actualidad, el periódico Reforma mediante trabajo tiene una tirada de 224.000 ejemplares en las prisiones. Los reclusos han alabado estos periódicos, que son interesantes y contienen mucha información, porque hacen las veces de "buenos maestros y amigos en el camino de la reforma" ([47], pág. 20).
El material de enseñanza para los reclusos incluye textos políticos, culturales y técnicos.
Algunos textos políticos contienen información básica y de actualidad. Los textos políticos básicos se refieren a los principios fundamentales del sistema político, las leyes, las costumbres y las políticas y medidas penitenciarias de China. Esos textos han sido recopilados por la dirección nacional de prisiones o por las direcciones provinciales de prisiones.
Los textos culturales varían según las distintas necesidades de los reclusos. Para aquellos que tienen un nivel cultural inferior al de la escuela intermedia, se utilizan textos escolares básicos elaborados por el Departamento de Educación del Estado. Para aquellos que tienen un nivel cultural inferior al del segundo ciclo de la escuela secundaria, pero superior al de la escuela intermedia, se utilizan libros de texto de más alto nivel preparados también por el Departamento de Educación del Estado. Los reclusos que tienen un nivel cultural superior al del segundo ciclo de la escuela secundaria pueden estudiar por su cuenta, y seleccionar los materiales de estudio preparados por el Departamento de Educación del Estado sobre las asignaturas pertinentes. Los delincuentes menores confinados en instituciones penitenciarias para menores pueden utilizar los libros de texto de la escuela intermedia o la escuela primaria.
Los textos técnicos se seleccionan de modo que ayuden a sus usuarios a convertirse en miembros útiles y productivos de la sociedad. Estos son los textos básicos que se utilizan en las escuelas técnicas comunitarias y las escuelas para obreros, aunque algunos de ellos han sido preparados por los departamentos técnicos de las instituciones penitenciarias.
El departamento de administración penitenciaria establece organismos especiales encargados de la educación en los establecimientos penitenciarios. Estos organismos pueden clasificarse en diversas categorías según los distintos niveles del sistema penitenciario.
A nivel central, la Dirección del Ministerio de Justicia encargada de la reforma mediante el trabajo tiene una sección encargada de la educación en los establecimientos penitenciarios. La función de esta sección es formular políticas y directrices sobre educación en los establecimientos penitenciarios, coordinar los programas de enseñanza con otros departamentos gubernamentales y orientar e inspeccionar la situación de la educación en las prisiones de todo el país.
También se ha establecido una sección de enseñanza en la dirección de prisiones a nivel provincial. Las funciones principales de esta sección son formular planes de enseñanza; examinar, inspeccionar y orientar se ejecución; coordinar esos planes con el departamento de trabajo y el de educación; y ocuparse de los problemas de la enseñanza en las instituciones penitenciarias de las provincias.
En todas las prisiones se establecen subsecciones de enseñanza que ejecutan los planes de enseñanza, organizan planes de estudio, teniendo en cuenta las condiciones reales de la prisión, y dan instrucción a los grupos encargados de los cursos. Estos grupos, guiados por las secciones y subsecciones de enseñanza, contratan profesores, planifican el tiempo de clase y preparan exámenes y pruebas basados en los planes de enseñanza.
Hay reglamentos detallados sobre la educación en las prisiones, como las Directrices sobre administración penitenciaria y la Nota sobre el fomento de la educación cultural y técnica en los establecimientos penitenciarios. Con arreglo a esos reglamentos, se han creado sistemas para asegurar que la instrucción en las prisiones se imparta debidamente; pueden señalarse, entre otros, los sistemas referentes al personal docente y a la administración de la enseñanza en esos establecimientos. Las disposiciones relativas a la administración de la enseñanza en las prisiones son las siguientes:
a) En todas las prisiones se debe designar a uno o más miembros destacados del personal para que se encarguen de los programas de enseñanza;
b) Entre los maestros debe haber profesionales;
c) Puede seleccionarse a algunos presos para que sirvan como maestros de los cursos culturales y técnicos de la prisión;
d) Los maestros deben preparar sus clases;
e) La educación y la investigación deben centrarse en la situación real de los reclusos;
f) El personal penitenciario debe mantenerse informado del adelanto educativo de los reclusos, inspeccionando las clases y asistiendo a los debates;
g) El personal penitenciario debe disponer lo necesario para que los presos visiten otras clases y evalúen los progresos realizados por otros presos en su aprendizaje;
h) Debe haber disciplina para dictar las clases y asistir a ellas, y se debe mantener orden en las aulas;
i) Deben darse exámenes para determinar si los presos pueden pasar a un curso superior;
j) Deben aplicarse premios y sanciones a los presos en relación con el rendimiento académico, etc. [212].
A fin de facilitar el empleo de los reclusos cuando son puestos en libertad, en los programas educativos de las prisiones se atribuye gran importancia a la formación técnica. Se administran diversas pruebas de competencia técnica, y los reclusos que las superan reciben certificados reconocidos fuera de la prisión.
Las direcciones de prisiones ofrecen exámenes técnicos para los presos y les otorgan los certificados correspondientes. Con arreglo a las Directrices sobre administración penitenciaria y la Nota sobre el fomento de la educación cultural y técnica de los presos, hay dos tipos de exámenes técnicos para reclusos: el examen de nivel técnico y el examen para pasar a un grado técnico superior. Los presos que han trabajado en la cárcel más de dos años pueden tomar el examen de nivel técnico, y si lo aprueban obtienen un certificado. Los presos que ya han recibido certificados técnicos antes de ingresar en la cárcel o dentro de ella pueden presentarse al examen para pasar a un grado superior.
Hay un centro de exámenes en la administración penitenciaria de cada provincia. Estos centros administran los exámenes técnicos, es decir, preparan las pruebas e inspeccionan los exámenes en las provincias.
La formación profesional es un componente importante de los programas de enseñanza para presos en China. Según indican las estadísticas, en 1991 más de 561.000 reclusos seguían cursos en diversos oficios ([47], pág. 17). Para 1993 se habían otorgado a reclusos 741.000 certificados de competencia técnica, en diversos niveles ([275], pág. 192).
Los cursos y las pruebas de conocimientos técnicos han ayudado a los presos a encontrar trabajo al obtener la libertad y volver al seno de la sociedad. Un estudio sobre 720 ex reclusos que habían obtenido sus certificados de nivel técnico indicó que las autoridades habían dado empleo al 96% de esos reclusos poco después de haber salido de la cárcel ([47], pág. 18). Algunos de ellos habían regresado a sus trabajos anteriores; otros habían sido empleados por empresas como expertos técnicos; y otros, dedicados a la producción artesanal, industrial y secundaria, la construcción y otros ramos de los servicios, trabajaban por cuenta propia y respetaban la ley, con lo que contribuían a la construcción nacional. Esos resultados son muy apreciados por la sociedad, que ve las prisiones como un "medio especial de proporcionar trabajadores calificados a la sociedad" ([275], pág. 192).
El Gobierno de China procura que, antes de obtener la libertad, los presos reciban educación que les ayude en su reinserción social. Los presos que han cumplido casi toda su condena son enviados a un grupo especial que se hace cargo de ellos y de su educación previa a la puesta en libertad. Los presos cumplen el resto de su condena en este grupo. El grupo examina los resultados obtenidos por los prisioneros durante su reforma en la cárcel y, según la situación de cada uno de ellos, les ofrece educación complementaria si la necesitan a fin de consolidar los progresos que han hecho durante la reforma. Asimismo, invita a funcionarios superiores de los órganos administrativos locales, de hacienda, de los departamentos industriales y comerciales, así como de los de trabajo y empleo, para que hablen con los presos. Esas personas explican sistemáticamente a los presos los últimos acontecimientos sociales, las leyes y políticas actuales, las tendencias de empleo, etc., y les enseñan a respetar la ley y a comportarse debidamente, a encontrar la mejor forma de hacer frente a los problemas prácticos que puedan tener y a afrontar situaciones de la vida diaria como vivir solos o con miembros de su familia, manejar las relaciones matrimoniales y buscar empleo.
A menudo, los establecimientos penitenciarios invitan a presos modelo reformados que han cambiado completamente de vida para que relatan sus experiencias. Esta medida ayuda a aumentar la confianza de los presos en la reforma. Si las circunstancias lo permiten, las autoridades penitenciarias pueden disponer que los reclusos con buena conducta hagan visitas de estudio a lugares o empresas en los que están interesados, o pueden concederles permisos especiales para que pasen las fiestas con sus familias. De esta manera, los reclusos pueden ver los progresos de la sociedad y sentir que todavía son miembros de ella y deben volver a su seno lo antes posible para participar en la modernización del país. Cuando se pone en libertad a los presos después de haber cumplido su condena se les suele reintegrar a los lugares donde vivían antes de ser confinados, o a los lugares donde viven sus familias. Los que estudiaban cuando fueron detenidos pueden volver a sus estudios o cursar estudios superiores.
Con miras a afianzar el éxito de la rehabilitación de los presos puestos en libertad e impedir que vuelvan a la delincuencia, las autoridades locales coordinan los esfuerzos de los departamentos pertinentes, de la sociedad en general y de los familiares de los presos para ayudarlos continuamente en su educación. Los centros de empleo deben ponerse en contacto con los sindicatos y las ligas de jóvenes para establecer grupos de asistencia encargados de ayudar a los presos que han encontrado trabajo. Los comités de barrios y los departamentos pertinentes pueden ayudar a los presos que no tienen empleo. Las autoridades de las ciudades o de los pueblos son responsables, entre otras cosas, de la educación continua de los presos que se establecen en su zona al obtener la libertad; por ejemplo, deben asignarles consejeros. A los que demuestran buena conducta se les elogia inmediatamente y se les alienta a seguir progresando; a los que comenten errores se les critica sinceramente y se les ayuda a corregirlos. A los que vuelven a la delincuencia se les avisa de las graves consecuencias de sus actos, que perjudican a las víctimas, a la sociedad y a ellos mismos.
La reforma de los presos en China se basa en el principio de que la educación es muy importante. Las autoridades penitenciarias atribuyen gran importancia al trabajo físico, así como a la educación jurídica, moral, cultural y técnica, como medio de lograr que los presos reconozcan la necesidad de una auténtica reforma, abandonen la idea de obtener beneficios personales mediante actos delictivos, aprendan a respetar a otras personas y a la sociedad en general, y adquieran los conocimientos prácticos necesarios para encontrar empleo y llegar a ser buenos ciudadanos. Desde la administración penitenciaria central hasta las prisiones locales hay muchos institutos o centros de investigación especializados en diversos aspectos de la reforma de los presos, incluida la educación en los establecimientos penitenciarios. Los datos estadísticos que figuran a continuación demuestran que, gracias a la aplicación de los principios mencionados anteriormente, China ha tenido un éxito enorme en la reforma de los delincuentes.
La proporción de los reclusos con estudios inferiores a los de la escuela primaria ha disminuido del 65% al 5,3%, y el número de los que tienen estudios de la escuela secundaria de primer ciclo o superiores ha aumentado considerablemente. De conformidad con la legislación penal de China, las personas que cometen un acto delictivo y vuelven a ser encarceladas dentro de los tres años siguientes a su puesta en libertad, y los que cometen un delito contra la revolución después de haber cumplido condenas por las mismas actividades se considerarán reincidentes ([47], pág. 17). Según un estudio aleatorio que se llevó a cabo en las principales ciudades, la proporción de los ex reclusos reintegrados a la sociedad en Beijing fue del 83,4%, como promedio, entre 1983 y 1990 y llegó al 90,2% en 1988. La tasa media de reintegración en Shanghai fue del 79% entre 1982 y 1986, y en Tianjin llegó al 85% en los últimos años ([47], pág. 32).
Durante los últimos 40 años, China ha adquirido una enorme y valiosa experiencia en la reforma del delincuente mediante el trabajo. Muchos presos han abandonado sus malos hábitos gracias a la reforma penitenciaria, han adoptado una mejor actitud ante la vida y han aprendido a respetar a otras personas y a la sociedad, así como a controlarse y a respetar las leyes. A muchos de ellos se les ha conmutado la pena o se les ha puesto en libertad condicional por su conducta sobresaliente durante el cumplimiento de la condena. Algunos ex convictos que han vuelto al seno de la sociedad han llegado a ser ingenieros, directores de fábricas y gerentes. Algunos se han convertido incluso en trabajadores modelo.
Un joven de la ciudad de Shenyang condenado a prisión por haber participado en un hurto con otros miembros de una banda aceptó de buen grado la reforma y participó activamente en las clases organizadas por la prisión mientras cumplía su condena. Cuando fue puesto en libertad aprobó las pruebas de ingreso de una escuela de estudios superiores, y más tarde fue admitido como estudiante de posgrado en la universidad industrial de Harbin, donde obtuvo un diploma de maestría en humanidades.
Otro preso de la cárcel de Guizhou asimiló con toda diligencia la educación ética y jurídica y abandonó sus malas costumbres durante la reclusión. Tras cumplir su condena, demostró buena conducta y respetó las leyes. Trabajó duro y se ganó la confianza de las masas, que lo eligieron como jefe de una aldea modelo, diputado del Congreso Popular de la ciudad y miembro del Comité Municipal de la Conferencia Consultiva Política.
La experiencia ha demostrado que la educación en los establecimientos penitenciarios puede ayudar a reducir la tasa de reincidencia y, por lo tanto, la de delincuencia. La tasa de reincidencia en China es una de las más bajas del mundo: durante muchos años se ha mantenido entre el 6 y el 8%. La tasa de delincuencia es de 2 por mil habitantes por año, una de las más bajas del mundo ([47], pág. 3).
En conclusión, la educación en los establecimientos penitenciarios ha contribuido de forma positiva a la reforma de los delincuentes y a la estabilidad social en China. Es parte imprescindible de la educación nacional y un derecho básico de los reclusos. Además, es una de las medidas más eficaces adoptadas por las autoridades penitenciarias para ayudar a los presos a reformarse a sí ismos.
A. Breve introducción al sistema educativo en China
1. Enseñanza primaria
2. Enseñanza secundaria
3. Formación profesional
4. Enseñanza superior
5. Educación de adultos
B.
Tipos de educación básica en las prisiones
1. Educación jurídica
y ética
2. Educación cultural
y profesional
3. Formación
de buenos hábitos de conducta
4. Otras actividades educativas
C. Materiales didácticos
D. Administración de los programas educativos en los establecimientos
penitenciarios
E. Educación para el trabajo y relaciones con el sistema de trabajo
fuera de
las prisiones
1. Exámenes y certificados
2. Empleo y
educación para la reinserción social
F.
Efectos de la educación en los establecimientos penitenciarios