A. Marco jurídico
B. El sistema
educacional de Botswana
C. Especial
atención a la educación básica
D. La enseñanza
en los establecimientos penitenciarios de Botswana
E. Provisión de recursos
F. Educación
básica en otros regímenes penitenciarios de África
G. Opiniones
de los reclusos acerca de la enseñanza en las cárceles de
Botswana
H.
Efectos de la educación en establecimientos penitenciarios
I. Conclusiones
La enseñanza obligatoria en los establecimientos penitenciarios no parece haber sido prevista en la legislación de otros países africanos, aunque si lo está en Swazilandia(**2). Si esa disposición se aplicara al pie de la letra, el Director tendría la obligación de garantizar a los reclusos el acceso a la enseñanza durante su permanencia en la cárcel, aunque en la práctica tal vez no siempre ocurra así.
En general, la enseñanza en las cárceles está prevista en la mayor parte de las leyes por las que se establecen los servicios penitenciarios en el continente africano como parte de los programas generales de readaptación social. La legislación que rige las cuestiones penitenciarias contienen disposiciones que permiten a un recluso instruirse mientras se encuentre en la cárcel, pero normalmente no hay ningún requisito obligatorio impuesto a los reclusos en relación con tal enseñanza, ni tienen éstos la posibilidad de insistir en ella como derecho. Por otra parte, algunos de los programas de readaptación requieren algunos componentes de alfabetización, lo cual hace necesario, sino obligatorio, para un recluso tener alguna educación básica que le permita participar en esos programas. A otro nivel, la enseñanza en las cárceles puede estar vinculada al programa general de alfabetización en el plano nacional. Así pues, las autoridades penitenciarias pueden tratar de ayudar a los reclusos analfabetos a tener acceso a la educación básica.
Sin embargo, en Botswana, la Ley de prisiones [33] prevé en su artículo 89 la satisfacción de las necesidades educativas y de formación profesional del recluso. El párrafo 1 de ese artículo es del tenor siguiente:
"La capacitación y el tratamiento de los presos condenados se dirigirá a alentarlos y ayudarlos a tener una vida satisfactoria y útil".
Sin embargo, es el párrafo 2 del artículo 89 el que aborda, en términos concretos, la cuestión de la enseñanza en las instituciones penitenciarias de la manera siguiente:
"Todo preso capaz de utilizar los servicios de enseñanza y formación profesional que se presten en cualquier cárcel será alentado a hacerlo".
Del texto que antecede cabe deducir que solamente se espera que el recluso utilice los servicios educativos o de formación profesional. La función del Servicio de Prisiones es alentar a los reclusos a que recurran a esos servicios cuando existan en la cárcel. Si existen, todo recluso tiene derecho a recibir ideas e información (con arreglo al artículo 12, (I) de la Constitución de Botswana de 30 de septiembre de 1966, en su forma enmendada), y a que se le imparta enseñanza mientras esté encarcelado. Para permitir a los reclusos tener acceso a la enseñanza, como se indicará más adelante, el Servicio de Prisiones ha extendido sus actividades fuera de los límites de los muros de la cárcel.
La educación en los establecimientos penitenciarios también se proporciona en Botswana como parte del programa nacional de alfabetización organizado por el Departamento de Enseñanza no Académica (DENA) a fin de erradicar el analfabetismo en el país. Ello es plenamente respaldado por el párrafo 3 del artículo 89 de la Ley de prisiones. En cierto modo cabe argüir que en el caso de la enseñanza de reclusos analfabetos, la Ley parece indicar cierta forma de obligatoriedad prevista por la administración penitenciaria. Sin embargo, la Ley no lo señala claramente, ya que prevé simplemente que el servicio prestará especial atención a la enseñanza de esos reclusos. El párrafo 3 del artículo 89 dice lo siguiente:
"Se prestará especial atención a la instrucción de los presos analfabetos y, cuando el oficial a cargo lo considere necesario, se les impartirá enseñanza durante las horas normalmente asignadas al trabajo".
El sistema educacional de Botswana se basa en una estructura de tres niveles: primario, secundario y terciario. El nivel primario comporta un programa de nueve años en el que los idiomas de instrucción son el setswana (la lengua nacional) y el inglés. Todo el programa está a cargo del sector público. Hay algunas escuelas primarias privadas cuya finalidad es prestar asistencia a la gran comunidad de expatriados. Los estudios en esas escuelas duran de seis a siete años, el idioma de instrucción es el inglés, y, por consiguiente, están clasificadas como escuelas medias en inglés.
Al nivel secundario hay dos fases. La primera consiste en un ciclo de enseñanza elemental de dos años, que da lugar a la concesión de un certificado de estudios elementales. Este ciclo se va a convertir en un programa de tres años. Los que obtienen dicho certificado pasan a la enseñanza secundaria durante tres años, la cual da lugar a la concesión del certificado general de educación (CGE) de nivel ordinario o el certificado de Cambridge. La enseñanza elemental y secundaria también está a cargo del sector público. Sin embargo, hay una escuela secundaria privada que acepta estudiantes del programa de sexto grado (es decir, escuela superior) y da lugar a la concesión del CGE de nivel avanzado.
Botswana tiene una universidad con una matrícula que en la actualidad comporta unos 3.500 estudiantes, inclusive los que estudian a tiempo parcial que siguen cursos nocturnos. Tiene un programa especializado organizado por la Facultad de Ciencias Sociales en cooperación con el Instituto de Educación de Adultos. La universidad está ejecutando en la actualidad un amplio programa de expansión, en cuyo marco se prevé que la matrícula llegará a 6.500 estudiantes para 1996 en el marco del séptimo plan nacional de desarrollo.
El ingreso en la universidad se basa en los resultados obtenidos en relación con el CGE de nivel ordinario o el certificado de Cambridge. Por consiguiente, para el ingreso no es necesario un CGE de nivel avanzado. Los que siguen este programa son extranjeros que necesitan el certificado para ingresar en las universidades de sus países. Unas pocas personas de Botswana también obtienen el CGE de nivel avanzado, a fin de ingresar en universidades extranjeras, especialmente del Reino Unido.
La universidad tiene programas de uno o dos años de duración que da lugar a la concesión de un certificado, y programas de dos años para conferir un diploma. Los programas de cursos nocturnos mencionados más arriba sólo permiten obtener certificados y diplomas. La universidad no ofrece aún programas a tiempo parcial para el otorgamiento de títulos. Como parte de los planes de expansión, se prevé que el Centro de Educación Continua, que ha reemplazado al Instituto de Educación de Adultos, prestará este servicio. Los cursos que dan lugar a la obtención de un título duran básicamente cuatro años, salvo en el caso de los estudios de derecho que duran cinco. Algunos departamentos han introducido unos pocos programas en cuyo marco se puede obtener el título de licenciado.
Desde 1980 el Gobierno de Botswana ha seguido una política encaminada a erradicar o reducir sustancialmente el analfabetismo en el país. En el tercer plan nacional de desarrollo, 1973-1978, se calculaba que en Botswana había no menos de 250.000 hombres, mujeres y jóvenes que eran analfabetos. Se consideraba ésta una cifra muy alta, ya que se estimaba que la población total era de unos 600.000 habitantes. Teniendo en cuenta ese problema, en 1978 se creó el DENA. En el quinto plan nacional de desarrollo se definía la enseñanza no académica como "toda instrucción organizada fuera de la estructura del sistema de educación académica que esté expresamente encaminada a atender las necesidades concretas de enseñanza de ciertos subgrupos, sean niños, jóvenes o adultos".
La necesidad de impartir enseñanza no académica en Botswana era un aspecto importante porque, a juicio del Gobierno, había algunos ciudadanos que no habían podido recibir enseñanza académica y necesitaban que se les facilitaran los medios para ganarse el sustento; que no habían podido completar su enseñanza académica, y que necesitaban ayuda en relación con el nivel de educación secundaria y que, como adultos, tendrían siempre que contar con una educación continua, es decir, con la oportunidad de adquirir nuevos conocimientos y adoptar ideas nuevas.
Para atender las necesidades de esas personas, se encomendaron al DENA las funciones siguientes:
a) Hacer extensivas las posibilidades y oportunidades de instrucción a todos los ciudadanos de Botswana;
b) Proporcionar a esos ciudadanos los conocimientos y la capacidad necesarios para desenvolverse en el entorno social y físico en que vivían;
c) Dar a esos ciudadanos una serie de experiencias educacionales que les permita descubrir por sí mismos, y después desarrollar, talentos y aptitudes adicionales que les servirán de ayuda durante toda su vida.
Se considera que la enseñanza impartida por el DENA forma parte integrante de la política educativa general que aplica el Gobierno central. En los planes quinto y sexto nacionales de desarrollo, los objetivos generales en la esfera de la educación se establecieron, en un contexto más amplio, como sigue:
a) Aumentar las oportunidades educacionales y reducir las desigualdades en el acceso a ellas, en la medida en que lo permitan los recursos;
b) Contribuir al desarrollo económico equilibrado del país, tratando de atender las necesidades de mano de obra de todos los sectores y haciendo especial hincapié en las necesidades de desarrollo rural y de creación de empleo;
c) Promover las buenas cualidades de las personas, como el respeto de los ideales nacionales, la autosuficiencia y el interés por otras personas, y alentar el pleno desarrollo de los talentos individuales.
El programa de alfabetización del DENA está a cargo de la Sección de Programas no Académicos, que se ocupa principalmente del desarrollo y fomento de la alfabetización en el país. El programa se centra en las necesidades educacionales de los que no han tenido la posibilidad de ir a la escuela o de adquirir ciertos conocimientos y aptitudes necesarios; la mayoría de esas personas viven en las zonas rurales.
El programa se ha justificado aduciendo que es necesario una alfabetización funcional en gran escala en Botswana cuyo logro se puso de relieve en el tercer plan nacional de desarrollo, como sigue:
"La promoción del desarrollo con resultados satisfactorios, especialmente en el medio rural, se basa en alto grado en la capacidad de las personas para comunicarse. La alta tasa de analfabetismo en Botswana hace difícil difundir información y material didáctico de tipo general y obstaculiza la transmisión de retroinformación por parte de los beneficiarios del desarrollo. En un país de grandes dimensiones con una población dispersa, la difusión de información no puede hacerse solamente en forma oral ... Como la alfabetización es un instrumento para aumentar el éxito de los programas de desarrollo mediante una mejora de la capacidad de comunicación, y haciendo que las personas puedan recibir información económicamente útil, es evidente que los programas de alfabetización deben estar estrechamente integrados con otros elementos de un programa de desarrollo de amplia base en las zonas rurales."
Inicialmente se esperaba lograr una matrícula anual de 50.000 alumnos, pero ello no ha sido posible. En los últimos años ochenta, el número de alumnos previstos se redujo a 30.000. Sin embargo, es importante señalar que el programa ha tenido en gran parte éxito por lo que se refiere al número de analfabetos que han recibido alguna instrucción. No se dispone de las cifras de alfabetización exactas correspondientes al período actual, pero cuando se examinó el programa en 1986, se calculaba que 178.000 personas habían participado en él.
Hay dos tipos de enseñanza en esos establecimientos del país. En el marco de uno de ellos, los reclusos participan en programas para aumentar su grado de calificación académica. Ello puede conducir a la aprobación del examen de terminación de los estudios de enseñanza primaria o la obtención del certificado de estudios elementales, que se concede después de dos años de educación en la escuela elemental. A los que no pueden completar los estudios en esta escuela se ofrecen oportunidades para proseguir su educación mientras están en la cárcel a fin de lograr el certificado de Cambridge o el CGE a los niveles ordinario o avanzado (que se suele obtener al final de la enseñanza secundaria y secundaria superior). Hay algunos casos en que los reclusos siguen cursos al concluir los cuales se les concede el certificado de capacitación como maestro, pero eso no suele ser común, ya que no hay muchas reclusas en comparación con los presos varones, y los estudios de pedagogía comportan un curso que, en su mayor parte, lo llevan a cabo las mujeres. En unos pocos casos, algunos reclusos han podido seguir cursos universitarios mientras estaban en la cárcel, pero ello se ha limitado a estudios para obtener certificados y diplomas, ya que los programas para la concesión de títulos sólo se ofrecen a tiempo completo.
En todos los programas que dan lugar a la concesión de certificados, diplomas o títulos, los reclusos interesados siguen los cursos por correspondencia organizados por el Departamento de Prisiones y el DENA. Así pues, es indispensable la existencia de un vínculo formal entre el Departamento de Prisiones y la enseñanza que se imparte fuera de la cárcel para el otorgamiento de los certificados apropiados. El propio Departamento de Prisiones no concede ningún certificado a los reclusos cuando han terminado un programa educacional con resultados satisfactorios. Dicho vínculo se establece por conducto del DENA.
Cabe señalar que el DENA otorga certificados en relación con los programas académicos. Por otra parte, otro organismo, a saber, el Centro de Enseñanza de Oficios y Exámenes de Madirelo (anteriormente Centro de Exámenes de Botswana) concede certificados de formación profesional, aunque certifica únicamente que el recluso de que se trata ha recibido formalmente formación en un determinado oficio o profesión, y, en rigor, no otorga ningún certificado de competencia.
Sin embargo, cabe subrayar que, como política general, no todos los reclusos tienen la oportunidad de recibir instrucción mientras se encuentran en la cárcel. Ello dependerá de la existencia de un programa viable. Las dificultades con que tropieza un recluso para tener acceso a la educación son más pronunciadas en las zonas rurales, donde no existen normalmente los servicios para establecer tal programa. Así pues, los reclusos en cárceles ubicadas en centros urbanos, especialmente en la capital (Gaborone) gozan de ventajas respecto de los reclusos en cárceles situadas en zonas rurales.
En caso de no haber oportunidades para recibir enseñanza académica, el recluso tiene la opción de ser transferido a una institución donde pueda recibir la instrucción requerida. No obstante, y habida cuenta del hacinamiento en las cárceles y de la política general de redistribuir los reclusos entre las instituciones que mejor se adapten a sus antecedentes, su comportamiento y su capacitación, en la práctica las posibilidades de transferencia son escasas.
El Servicio de Prisiones suele prestar más atención a la enseñanza básica, cuya finalidad es ayudar a los presos que carecen totalmente de educación académica. Este es el segundo tipo de enseñanza en las cárceles mediante el cual se ayuda a los reclusos a superar su analfabetismo, y que, como ya se ha indicado, forma parte de la campaña nacional de alfabetización. Es a ese grupo de reclusos al que se refiere el párrafo 3 del artículo 89 de la Ley de prisiones. Aparte del objetivo de alcance nacional que persiguen, esas actividades de erradicación del analfabetismo pueden también ayudar al recluso para que pueda participar en algunos aspectos de la formación profesional que se imparta en la cárcel, ya que tal formación puede aprenderse mejor si el beneficiario tiene alguna educación básica. La albañilería y la carpintería, por ejemplo, requieren algunos conocimientos básicos de lectura, escritura y operaciones aritméticas.
La enseñanza es aún más importante al final de la formación profesional, cuando se realizan exámenes para la concesión de certificados. No obstante, ello no se aplica a otros tipos de formación profesional, como la fabricación de ladrillos, la herrería, la cerámica y la jardinería. Puede impartirse educación en las cárceles con o sin la disponibilidad de formación profesional.
La enseñanza de los reclusos en Botswana la imparten funcionarios capacitados y también otros reclusos con cualificaciones pedagógicas, sin que intervengan voluntarios externos. A título de comparación, en un sistema bien consolidado como el de Sudáfrica, la instrucción corre a cargo de personal penitenciario especializado.
El Departamento de Prisiones utiliza su propia consignación presupuestaria para financiar la parte de la enseñanza en los establecimientos penitenciarios de la cual es directamente responsable. En otros aspectos, el DENA aporta los fondos necesarios, especialmente para el suministro de libros de texto y de otro material pertinente.
Los libros de texto para los grados 1 a 5 de la enseñanza primaria los facilita el DENA, mientras que el Departamento de Prisiones proporciona los destinados a los reclusos que siguen cursos por correspondencia para obtener el certificado de estudios elementales o el CGE, o para seguir otros cursos de nivel más avanzado. El material didáctico para la alfabetización se utiliza cuando los reclusos participan en programas en este campo. El material lo produce el DENA, ayudado por los instructores adultos que trabajan en las cárceles. Si los reclusos se están preparando para participar en programas ordinarios, como los relativos a la enseñanza primaria, el certificado de estudios elementales o el CGE, utilizan los libros de texto de la educación básica empleados en todo el país. Sin embargo, en los centros urbanos se suele disponer de los libros de texto más fácilmente que en las zonas rurales.
La educación básica en las cárceles de Ghana suele centrarse en gran medida en las necesidades de formación profesional de los reclusos. Ello parece deberse a las normas que rigen los establecimientos penitenciarios(*3), que hacen especial hincapié en las necesidades de formación profesional y de readaptación social de los reclusos. Existen servicios e instalaciones ?aunque no se encuentran en condiciones satisfactorias?, para que algunos presos adquieran una educación básica. A este respecto, parece que únicamente los reclusos concienzudos, ambiciosos y que desean aprender pueden aprovechar las oportunidades existentes. El Servicio de Prisiones facilita ciertos libros de texto en algunas de las bibliotecas adscritas a los establecimientos penitenciarios, y la enseñanza la imparte personal capacitado.
En Sudáfrica, la educación básica se orienta sobre todo a servir los intereses de los delincuentes juveniles y, por consiguiente, se imparte principalmente hasta el nivel del grado 1, con el objetivo de que todos ellos alcancen ese nivel. Así pues, hay en cierta medida un componente de alfabetización en tal objetivo. Ello se aplica especialmente cuando el recluso necesita una educación básica a fin de prepararse para un tipo particular de formación profesional, lo cual explica la razón de que el programa esté al alcance de todos los participantes. El programa se ejecuta en cooperación con el Departamento de Enseñanza y Capacitación y el Departamento de Educación y Cultura con arreglo a un plan que ofrece a todos los adultos de la población en general que no hayan recibido enseñanza académica la oportunidad de recibir educación básica gratuita hasta el nivel del grado 4.
En algunos casos limitados, y cuando existen los servicios correspondientes, los reclusos siguen teniendo la posibilidad de recibir educación gratuita hasta el nivel del grado 10. La enseñanza más allá del grado 10 o cualesquiera gastos de matrícula son pagados por el recluso (es decir, habitualmente la familia de éste); los programas correspondientes suelen llevarse a cabo mediante cursos por correspondencia en instituciones reconocidas, como la Universidad de Sudáfrica.
Se realizaron entrevistas con 11 presos y tres presas, que fueron seleccionados al azar por las autoridades penitenciarias. Más adelante se presenta una sinopsis de los resultados. En las exposiciones no se utilizaron nombres. Es importante observar que no se preguntó directamente a los reclusos si habían optado por un programa educativo diferente si hubieran tenido la oportunidad. Así pues, las respuestas se limitan a la evaluación por los presos de los cursos que realizaban. Los casos son los siguientes:
a) Un varón de 22 años de edad que entró en la cárcel con una instrucción del grado 4 solamente. Ha podido proseguir la enseñanza mientras estaba recluido y ha llegado al grado 5. Actualmente está aprendiendo el oficio de sastre. Considera que el hecho de haber continuado su educación lo ha ayudado mucho a aprender sastrería, y también estima que se ha beneficiado de la enseñanza y de la formación profesional recibida;
b) Un varón de 19 años de edad que había llegado al grado 4 de instrucción antes de entrar en la cárcel. Hasta ahora no ha recibido ninguna enseñanza ni formación profesional en prisión. El problema es que cumple una pena breve, por lo cual no tiene sentido darle educación o formación profesional, ya que no podrá completar ninguno de los programas antes de ser puesto en libertad;
c) Un varón de 21 años que habla inglés perfectamente y que entró en prisión con sólidos antecedentes educacionales. Tiene un diploma en tecnología de vehículos automotores y está siguiendo un curso por correspondencia en mecánica en Sudáfrica. Además de este curso está aprendiendo a pintar en la cárcel. Considera que la pintura es útil ya que le mantiene ocupado dentro de los muros de la cárcel y en ésta no se imparte ningún curso que pueda seguir;
d) Un varón de 22 años de edad que aprobó el examen de Cambridge en 1989 y está siguiendo un curso por correspondencia en dibujo técnico. Sólo ha participado en el programa durante tres meses y, pese a que este período es relativamente breve, estima que los estudios son sumamente útiles. Aún no participa en ninguna actividad directa de formación profesional;
e) Un varón de 23 años de edad que asistió a la escuela elemental hasta el segundo grado y que no ha participado en ninguna actividad de enseñanza, pero está dispuesto a estudiar hasta el nivel de Cambridge, ya que ha llegado a comprender el valor de la educación. No obstante, como sólo tiene que cumplir una pena de prisión breve y pronto será puesto en libertad, no se ha inscrito en ningún curso en la cárcel. Tiene la intención de entrar en contacto con el DENA cuando lo pongan en libertad, a fin de proseguir su educación hasta el nivel de Cambridge. Está aprendiendo carpintería, pero no ha podido adelantar lo bastante a causa de su breve pena de prisión. Proyecta continuar los estudios una vez que lo pongan en libertad y espera obtener un certificado del Centro de Enseñanza de Oficios y Exámenes de Madirelo;
f) Un recluso de sexo masculino y de edad no especificada que no había recibido enseñanza alguna, antes de ingresar en la cárcel y que tampoco ha recibido ninguna instrucción en ésta. Sin embargo, está aprendiendo carpintería, que considera sumamente beneficiosa para él. Cree que puede aprender bastante carpintería bien sin ninguna instrucción básica. Está confirmado que logra resultados satisfactorios. Con todo, no puede pasar el examen para conseguir un certificado, ya que carece de los estudios teóricos necesarios. Ello contradice la posición adoptada por el Departamento de Prisiones en el sentido de que la educación básica es un requisito para recibir formación profesional en carpintería. Presumiblemente, esa educación sólo se requiere para pasar un examen;
g) Un varón de 24 años que había llegado al grado 7 antes de ingresar en la cárcel y no ha recibido ninguna enseñanza académica ni formación profesional en ésta, pues ha estado recluido menos de seis meses y en breve será puesto en libertad;
h) Un varón de 21 años de edad que no habla inglés, aunque había alcanzado el grado 7 de instrucción antes de ser recluido, que ha estado en la cárcel ocho meses y que no recibe ninguna enseñanza en ella. Tampoco se le imparte ninguna formación profesional. Sin embargo, está en una sección donde ayuda a entrenar perros para que impidan fugas;
i) Un varón de 21 años de edad que llegó al grado 7, pero que no habla inglés, y está cumpliendo una condena de 10 meses. Mientras ha estado en la cárcel no ha recibido ninguna enseñanza ni formación profesional. Aun así, participa en algunas actividades de jardinería;
j) Un varón de 22 años de edad que no recibió ninguna enseñanza académica ni habla inglés; está encarcelado para cumplir una pena de 10 meses y no ha recibido ningún tipo de enseñanza mientras ha estado en la cárcel. Con todo, está aprendiendo herrería, que a su juicio no requiere ningún antecedente educativo. Está interesado en recibir alguna forma de educación(*4);
k) Un varón de 20 años de edad que habla muy poco inglés y ha recibido enseñanza académica hasta el grado 5; no ha tenido ninguna formación profesional en la cárcel, ya que su condena es por un período breve. Se está capacitando para ser albañil. Considera que sus estudios de grado 5 no son suficientes para esa capacitación, y por consiguiente quiere proseguir su educación incluso una vez puesto en libertad;
l) Una mujer de 24 años de edad, que cumple una condena de cuatro años y ya ha pasado dos años y nueve meses en la cárcel. Prefería hablar a través de un intérprete, aunque podía haber tratado de hacerlo en inglés, ya que había completado el grado 7 antes de entrar en prisión. Está estudiando para obtener el certificado de estudios elementales y considera que el programa de enseñanza es bueno y la beneficiará en el futuro. También participa en un curso de formación profesional de costura y tejido de punto. A su juicio, el certificado de estudios elementales es indispensable para su formación profesional;
m) Una mujer de 26 años de edad que habla inglés y ya ha cumplido dos años de su condena de cinco, quien antes de entrar en la cárcel había completado el grado 7 de instrucción. Ha llegado al segundo nivel y, por consiguiente, terminará los estudios del certificado de estudios elementales. Desea proseguir su enseñanza académica y continuará más allá de este certificado. En el marco de la formación profesional está aprendiendo tejido de punto y horticultura. Considera que el programa correspondiente al certificado de estudios elementales le sirve de ayuda para aprender tejido de punto;
n) Una mujer de 25 años de edad condenada a una pena de prisión de tres años que ya ha pasado dos en la cárcel. Cuando entró en ella estaba en el grado 7 de la enseñanza. Durante su encarcelamiento ha aprobado el examen correspondiente a la terminación del grado 7 y no cree que exista en la cárcel muchas oportunidades para recibir enseñanza académica. En el marco de la formación profesional está aprendiendo costura.
De los 14 reclusos entrevistados, seis participaban en cursos de educación básica (con inclusión de las tres mujeres), mientras que ocho no estaban matriculados en ningún curso. Estos ocho incluían reclusos que cumplían condenas breves y que, por consiguiente, quedan normalmente excluidos de los programas educacionales. Si se toma esto en consideración, el número de presos que participaban en tales programas es razonablemente elevado.
Como ya se ha indicado, no se ha hecho anteriormente ningún estudio sobre la educación en las cárceles de Botswana. Para determinar los efectos de esta educación, se mantuvieron también entrevistas con algunos funcionarios del Departamento de Prisiones de Botswana, que participan en el programa de educación básica, así como con los funcionarios del DENA encargados de mantener el enlace con las autoridades penitenciarias en lo tocante a atender algunas de las necesidades en esa esfera en las cárceles. Parte de la información que antecede se obtuvo mediante esas entrevistas.
También se entró en contacto, con ayuda de asistentes sociales del Departamento de Prisiones, con unos 23 ex delincuentes que habían recibido enseñanza en la cárcel; se realizaron entrevistas con ellos para determinar si la enseñanza había producido algún efecto en sus vidas, sobre todo en lo concerniente al empleo práctico de la educación y la capacitación adquiridas en la cárcel. Por razones evidentes no se utilizan los nombres en los estudios de casos siguientes:
a) El Sr. "A" fue encarcelado el 4 de diciembre de 1986 y puesto en libertad el 15 de enero de 1993. Actualmente trabaja por cuenta propia y opera una tienda de venta al por menor de tamaño medio. Terminó los estudios del grado 7 y ha hecho progresos considerables hacia el certificado de estudios elementales. Es evidente que no ha utilizado en forma directa la educación recibida en la cárcel, ya que el comercio a que se dedica no requiere ningún antecedente educativo especial. Además, no practica el oficio de soldador que aprendió en la cárcel. Sin embargo, tiene éxito en sus actividades comerciales. No puede indicarse con certeza si la enseñanza en la cárcel produjo algún efecto en él. Presumiblemente, la capacidad para volver a la normalidad y llevar una vida ordinaria puede atribuirse a los programas de reforma y readaptación generales en la cárcel, inclusive la enseñanza y la capacitación que adquirió allí. También cabe sostener que la capacidad para administrar un negocio, que requiere mucha disciplina y conocimientos de contabilidad, puede estar relacionada indirectamente con la educación general adquirida en la cárcel;
b) El Sr. "B" estuvo encarcelado entre el 19 de junio de 1987 y el 18 de octubre de 1991. Antes de su encarcelamiento había realizado estudios hasta el grado 5. Consiguió completar el grado 7 mientras estaba en la cárcel y también aprendió el oficio de mecánico de automóviles. Algunos meses después de su puesta en libertad, logró obtener empleo en una de las principales compañías fabricantes de motores del país, donde en la actualidad está empleado;
c) La Sra. "X" entró en la cárcel el 24 de agosto de 1986 y fue puesta en libertad el 24 de agosto de 1992. En prisión realizó un curso de educación básica, ya que cuando fue condenada era analfabeta. Además tomó lecciones de costura, y su caso depués de la puesta en libertad es uno muy positivo. Ahora opera un establecimiento de costura propio y espera expandirlo y dar empleo a unas pocas personas en el futuro. En la actualidad la ayuda una antigua colega;
d) El Sr. "C" trabaja en una institución financiera renombrada del país. Inicialmente se le condenó como menor delincuente, entrando en la cárcel el 20 de diciembre de 1981 y saliendo en libertad el 24 de abril de 1987. Mientras estaba en la cárcel aprobó el examen de terminación de los estudios de enseñanza primaria (ETEP) y comenzó un curso por correspondencia de contabilidad, que terminó después de ser puesto en libertad. Los conocimientos contables así adquiridos le han permitido conseguir empleo en una importante institución financiera;
e) El caso del Sr. "D" es una experiencia triste. En la cárcel no recibió nunca ni educación básica ni formación profesional. Semianalfabeto, fue encarcelado el 19 de agosto de 1981 y puesto en libertad el 18 de abril de 1986. En la cárcel no logró progresos en su instrucción, aunque adquirió algunos conocimientos de soldadura. Una vez puesto en libertad, sólo pasó seis meses fuera de la cárcel, entrando nuevamente en ella para cumplir una pena de otros dos años. Actualmente, lo han vuelto a encarcelar por tres años.
f) El caso de la Sra. "Y" es otro positivo. Estuvo en la cárcel entre el 29 de mayo de 1984 y el 28 de mayo de 1987. Aprobó el ETEP mientras estaba encarcelada y, una vez en libertad, continuó hasta la enseñanza secundaria para obtener el certificado de Cambridge, cuyo examen aprobó. En la actualidad está empleada en una estación de radio del país.
g) El Sr. "E" trabaja en una institución docente. Entró en la cárcel en 1982 como menor delincuente y fue puesto en libertad en 1987. Mientras estuvo encarcelado aprobó el ETEP, inició un curso por correspondencia para obtener el CGE de nivel ordinario. Tras ser puesto en libertad continuó la enseñanza secundaria y obtuvo este certificado. Su éxito lo ha ayudado a obtener su empleo actual en dicha institución.
h) La Sra. "Z" no ha logrado resultados muy positivos. Fue encarcelada inicialmente en 1982 y puesta en libertad en 1986. Trató sin éxito de completar los estudios correspondientes al ETEP. Sin embargo, adquirió algunos conocimientos elementales de costura. Volvió a la cárcel en 1988. En la fecha de su segunda condena estaba embarazada, de forma que no había posibilidad alguna de una enseñanza seria. Fue puesta en libertad en 1991, pero hasta la fecha está desempleada. Está tratando de iniciar una pequeña actividad comercial, pero carece del capital necesario, y como tiene a cargo una persona a la cual alimentar, existe el peligro de que vuelva a la cárcel;
i) El Sr. "F" fue encarcelado el 24 de junio de 1982 y puesto en libertad el 23 de junio de 1986. Cuando fue detenido era analfabeto, pero consiguió adquirir alguna educación básica. Además aprendió el oficio de soldador y ha abierto un establecimiento de soldadura, que le proporciona suficientes ingresos para su propio sustento y el de su familia de tres miembros. Considera que la cárcel le sirvió para algo, ya que no conocía ningún oficio cuando fue condenado. Esto plantea un problema sumamente polémico en el país. Sobre todo en las zonas rurales, existe resentimiento por el hecho de que los ex delincuentes pueden encontrar empleo gracias a los conocimientos adquiridos en la cárcel, en tanto que los ciudadanos respetuosos de la ley continúan desempleados;
j) El Sr. "G" estuvo cinco años en la cárcel entre 1982 y 1987. Cuando lo encarcelaron estudiaba en una escuela normal. En la cárcel siguió un curso por correspondencia para obtener el CGE, el cual completó después de su puesta en libertad. Posteriormente ingresó en la universidad gracias a ese certificado y actualmente está empleado como profesor en una de las escuelas secundarias del país;
k) El Sr. "H" entró en prisión el 3 de septiembre de 1983 y fue puesto en libertad el 20 de septiembre de 1988. Cuando fue encarcelado era analfabeto y se matriculó en el programa de alfabetización, que contribuyó a impartirle algunos conocimientos básicos. Ello le sirvió de gran ayuda en sus actividades de capacitación como carpintero. Desde que fue puesto en libertad ha estado operando un pequeño establecimiento de carpintería, que le proporciona suficientes ingresos para sufragar su sustento y el de su familia de cuatro personas;
l) El Sr. "I" pasó tres años en la cárcel, entre 1989 y 1992. Aprobó el ETEP en la cárcel y recibió capacitación en sastrería. Sin embargo, está desempleado. Atribuye esto al hecho de no haber tenido nadie que lo ayude a comprar una máquina de coser. Sin embargo, admite que no recibió bastante formación profesional en sastrería para poder trabajar de forma independiente. Sostiene que la enseñanza que recibió en la cárcel, junto con sus estudios anteriores, facilitaron algún tanto la formación como sastre;
m) El Sr. "J" pasó tres años en la cárcel entre 1987 y 1990. En ella sólo adquirió una educación básica limitada, equivalente, como máximo, al grado 3. Esto no le sirvió en absoluto de ayuda en cuanto a oportunidades de empleo. Por otra parte, sus intentos para aprender el oficio de sastre no fueron lo bastante amplios. Desde que lo pusieron en libertad no ha encontrado empleo. Vive con su hermano mayor en una zona rural donde ayuda a cuidar el ganado;
n) La Sra. "XX" está aprendiendo el oficio de costurera. En la cárcel aprendió, en cierta medida, corte y confección. Fue encarcelada el 26 de mayo de 1988 y puesta en libertad el 20 de agosto de 1992. Mientras estuvo en la cárcel logró terminar los estudios de grado 7 y aprobar el ETEP. Tras ser puesta en libertad tomó más lecciones de corte y confección que le impartió un particular, gracias a la intervención de un asistente social. Considera que ha avanzado considerablemente y que ahora es capaz de iniciar un pequeño establecimiento propio de costura;
o) La Sra. "XY" presta asistencia en la enseñanza en una escuela de párvulos. Entró en la cárcel en 1987 y fue puesta en libertad en 1990. Había aprobado el ETEP antes de ser condenada. Mientras estaba en la cárcel siguió un curso por correspondencia, pero no pudo avanzar mucho en los estudios para obtener el CGE. Tras ser puesta en libertad trató sin éxito de proseguir sus estudios. Posteriormente un asistente social la ayudó a encontrar empleo como maestra adjunta en una escuela de párvulos. Sus estudios son demasiado avanzados para esta escuela, pero cree que ello es mejor que estar sin hacer nada. En todo caso, como no tiene un CGE, no ve posibilidad alguna de conseguir otro trabajo;
p) El Sr. "K" opera una tienda de bebidas y licores. Estudió en la cárcel después de cumplir una condena de cuatro años (1986-1990). Afirma que ha adquirido cierta educación básica en la cárcel, que le sirve de ayuda para llevar las cuentas. En la cárcel recibió formación profesional en el sector de la soldadura, pero no encontró ningún empleador en este campo. Al final abrió una pequeña tienda al por menor en 1991 y posteriormente la amplió para vender bebidas alcohólicas;
q) La Sra. "XZ" está desempleada y vive en una zona rural. Estuvo en la cárcel dos años, de 1989 a 1991. Cuando fue condenada trabajaba en una institución financiera. Trató de seguir un curso de contabilidad por correspondencia, pero el período de su encarcelamiento fue demasiado breve para poder lograr progresos importantes. De manera análoga, no pudo adquirir otros conocimientos en la cárcel, aunque siguió un curso de tejido de punto. Aun cuando quiere practicar esta profesión, no puede hacerlo ahora ya que está criando a un niño de seis meses. Espera poder dedicarse a la profesión de modista en el futuro;
r) Cuando fue encarcelada para cumplir una pena de tres años, la Sra. "XXX" había aprobado el ETEP y trabajaba como ayudante de enfermera. En la cárcel inició un curso por correspondencia para obtener el certificado de estudios elementales, pero no pudo terminarlo. Una vez puesta en libertad prosiguió sus estudios y obtuvo ese certificado en dos años. Tiene la intención de ingresar en una universidad en el futuro, una vez que haya obtenido el CGE. Entretanto trabaja a tiempo parcial como vendedora en una pequeña tienda al por menor. Aunque aprendió jardinería, no quiere hacer de ella su profesión;
s) El Sr. "L" está estudiando informática en un instituto privado. Entró en la cárcel en 1990 y fue puesto en libertad en 1992. Estaba preparando el examen para la concesión del certificado de estudios elementales cuando fue encarcelado. Lo terminó en la cárcel, y cuando fue puesto en libertad pasó un año tratando de encontrar trabajo. Como no tuvo éxito, decidió mejorar sus conocimientos. Ello lo indujo a matricularse en el programa de informática;
t) El Sr. "M" es profesor en una de las instituciones de Brigade del país. Estas instituciones fueron establecidas para impartir formación profesional a los que no podían avanzar más en la enseñanza académica. El ex recluso estuvo encarcelado entre 1982 y 1989, período durante el cual consiguió obtener el certificado de estudios elementales e inició un curso por correspondencia para recibir el CGE. Tras su puesta en libertad decidió ingresar en una escuela normal, cuyos estudios terminó en 1992. Desde entonces está trabajando en la institución Brigade;
u) El Sr. "N" fue puesto en libertad en marzo de 1993, tras haber pasado dos años y siete meses en la cárcel. Estudió para obtener el certificado de estudios elementales, pero no pudo terminar el curso. No ha podido seguir estudiando después de su puesta en libertad. Tampoco ha podido encontrar empleo, ya que su salida de la cárcel es muy reciente. Por otra parte, la formación profesional en mecánica de automóviles que realizó no fue lo bastante amplia para poder obtener empleo en esta especialidad;
v) La Sra. "XXY" vende flores a compañías e iglesias en la capital. Salió de la cárcel en 1991 tras cumplir una pena de tres años. Cuando fue encarcelada era analfabeta y siguió el curso de formación profesional en jardinería. También se interesó mucho por el programa de alfabetización. Está ejerciendo su profesión de jardinera con entusiasmo.
w) El Sr. "O" fue a la cárcel después de haber conseguido su CGE. En el establecimiento penitenciario siguió un curso por correspondencia para el CGE de nivel avanzado. Pasó tres años en prisión, entre 1989 y 1992. Se matriculó para el examen de nivel avanzado, que realizó en mayo y junio de 1993, aprobando dos materias. Proyecta ingresar en la universidad durante el año académico 1994/95,
Los ejemplos que anteceden dan una clara idea de que, en la mayoría de los casos, la enseñanza en la cárcel ha ayudado a los reclusos en su vida social posterior. Sin embargo, esos ejemplos pueden ser engañosos, en el sentido de que el material se refiere principalmente a casos en que se lograron resultados satisfactorios, a los cuales se tuvo acceso a través de los asistentes sociales del Departamento de Prisiones. Hay otros casos, especialmente de personas que no participaron en actividades educativas, que siguen vagando por las calles, bien porque la sociedad les ha rechazado, bien porque no tienen conocimientos o aptitudes que les permitan encontrar empleo. Este es el camino más seguro para reincidir en el delito.
Se ha examinado más arriba la enseñanza en las cárceles tal como se practica en un país africano. Se ha tratado de hacer alguna referencia a las prácticas de otros países africanos. Aun cuando esa enseñanza es considerada seriamente por el Servicio de Prisiones de Botswana, el estudio pone de manifiesto algunas deficiencias que hay que corregir. Por ejemplo, se podría impartir también alguna forma de enseñanza a las personas que cumplen condenas de breve duración, incluso si no se prevé que terminarán sus programas en la cárcel. En tales casos, se les debería alentar y, cuando procediera, prestar asistencia para proseguir los programas una vez puestas en libertad. La mayoría de los reclusos entrevistados expresó la opinión de que la enseñanza les ayudaría a desarrollar sus intereses, a adquirir conocimientos útiles y a establecerse por cuenta propia una vez en libertad.
En lo concerniente a la formación profesional, del estudio se desprende que la mayoría de los ex reclusos entrevistados había logrado utilizar en forma práctica los conocimientos profesionales adquiridos mientras estaban en la cárcel. No obstante, y como ya se ha señalado, el panorama puede no ser tan satisfactorio como parece, a causa del carácter de la muestra que se facilitó.
A. Marco jurídico
B. El sistema
educacional de Botswana
C. Especial
atención a la educación básica
D. La enseñanza
en los establecimientos penitenciarios de Botswana
E. Provisión de recursos
F. Educación
básica en otros regímenes penitenciarios de África
G. Opiniones
de los reclusos acerca de la enseñanza en las cárceles de
Botswana
H.
Efectos de la educación en establecimientos penitenciarios
I. Conclusiones