La EPT Evaluación 2000: Informes de Países Portada del Foro Mundial sobre la Educación
   Guatemala
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Parte 2 Secciones analíticas

PROGRESOS CON RESPECTO A LOGROS Y OBJETIVOS

Constitucionalmente, en Guatemala los habitantes tienen el derecho y la obligación de recibir la educación inicial, preprimaria, primaria y básica, dentro de los límites de edad que fije la ley; la alfabetización se declara de urgencia nacional y es obligación social contribuir a ella; y en las escuelas establecidas en zonas de población predominantemente indígena, la enseñanza deberá impartirse preferentemente en forma bilingüe.

En Guatemala, la educación en general constituye un renglón de primer orden para el desarrollo social; pero la educación primaria continúa siendo la más ampliamente apoyada. La atención que se proporciona en todos los niveles ha requerido de programas específicos de sustento a los procesos de la educación. Dichos requerimientos han surgido como respuesta a necesidades de la población guatemalteca, cuyas características son múltiples y complejas debido a la multietnicidad y al plurilingüismo.

El análisis de la situación educativa de Guatemala en el decenio 1990-1999, se presenta a continuación en su relación con las dimensiones establecidas en la Declaración Mundial de Educación para Todos y el Marco de Acción para la Satisfacción de Necesidades Básicas de Aprendizaje, que fueron consideradas en el Plan Nacional de Acción de Educación para Todos, formulado entre 1991 y 1992.

Expansión de la asistencia y de las actividades de desarrollo de la primera infancia

En relación con este ámbito de evaluación de Educación para Todos y su objetivo de expandir sus efectos, en el período 1990-1998, en su consideración legal y práctica, se han desarrollado múltiples esfuerzos en acciones de educación, salud, nutrición, prestaciones sociales y otros que se vinculan directa e indirectamente, con la protección y desarrollo de la primera infancia.

La participación familiar y comunitaria en este ámbito, se observa en diversos programas destinados a instruir a las madres en el cuidado personal y los cuidados específicos que debe proporcionarse a niños y niñas, desde antes del nacimiento hasta el momento en que deben iniciar el nivel preescolar (4 años de edad); y los programas destinados al aprestamiento de niños y niñas en el nivel preescolar (5 y 6 años de edad).

Para el caso de Guatemala, en el análisis de esta dimensión se incluyen los dos grupos de edad: el de niños y niñas de 0 a 4 años, que han sido atendidos en programas de educación inicial y el de niños y niñas comprendidos entre los 5 y 6 años, atendidos en los programas de educación preescolar.

Evaluación general de la educación inicial

La educación inicial se ha venido proporcionando a los niños de 0 a 4 años de edad, mediante el desarrollo de programas y proyectos que vinculan distintos aspectos de la vida cotidiana en salud, alimentación y nutrición, lactancia materna, cuidado personal de madres, niños y niñas, saneamiento ambiental, organización comunitaria y otros. Desde el punto de vista cuantitativo, se estima que la dimensión de la población beneficiada en el período es fuerte, sobre todo en cuanto a programas en salud tanto gubernamentales como no gubernamentales.

En Guatemala funcionan varias organizaciones privadas nacionales e internacionales que llevan a cabo actividades de desarrollo y protección de la primera infancia, especialmente en ámbitos sociales conflictivos, coincidentes con problemas de violencia, pobreza, desarraigo, mendicidad, discapacidad y otras causas. En estudios realizados se ha logrado cierta aproximación a los problemas generados; sin embargo, su cuantificación en relación con beneficiarios atendidos aún resulta difícil de establecer.

En el ámbito gubernamental, dentro del Ministerio de Educación, ha venido funcionando el Proyecto de Atención Integral al Niño Menor de Seis Años -PAIN-, que hasta 1997 dependió de la Dirección General de Educación y en 1998, pasó a formar parte de la Dirección General de Programas de Apoyo -DIGEPA-. Este proyecto que funciona a nivel departamental, proporciona apoyo al desarrollo de la educación preescolar y escolar. Es un componente alimentario de la DIGEPA, pero técnicamente depende del Sistema de Mejoramiento y Adecuación Curricular –SIMAC-.

Este proyecto ha desarrollado, entre 1992 y 1998, actividades vinculadas a la Educación para Todos, mediante las cuales logró en el último año, beneficiar a 13,413 niños, 10,687 niñas y 18,186 madres de familia, radicados en zonas urbanas marginales y rurales del país, lo que significa un aumento de 2.7, 2.3 y 2.3 veces respectivamente, en relación a 1992.

Cuadro No. 2

GUATEMALA: Población de 0 a 6 años atendida por PAIN

1992, 1995 y 1998

 

Rango de edad

 

 

1992

 

1995

 

1998

0 – 3 años      
Niños

1,625

2,340

5,194

Niñas

2,275

3,338

4,546

Madres

3,113

4,987

8,186

4 – 6 años      
Niños

3,190

5,626

8,219

Niñas

2,246

3,268

6,141

Madres

4,246

7,619

10,000

TOTALES      
Niños

4,865

7,966

13,413

Niñas

4,551

6,606

10,687

Madres

7,859

12,606

18,186

Fuente: Proyecto de Atención Integral al Niño de 0 a 6 años PAIN, Dirección General de Programas de Apoyo – DIGEPA-,

Ministerio de Educación. Guatemala

En 1993, se inició la ejecución del Proyecto GUA 2705 -II- auspiciado por el Programa Mundial de Alimentos, dentro del PAIN. Mediante este proyecto se ha distribuido alimentos trimestralmente, habiéndose logrado al momento un registro acumulativo de 13,880 madres favorecidas, equivalentes a igual número de familias.

El PAIN realiza censos comunales y diagnósticos cada dos años, con lo cual ha contribuido al nombramiento de nuevos maestros, dotación de refacciones y desayunos escolares, distribución de materiales educativos y construcción de módulos. Estos módulos consisten en un edificio con dirección, dos aulas, una cocina pequeña y bodega. Son construidos en terrenos autogestionados por comités comunitarios y el docente de PAIN, con financiamiento del Fondo de Inversión Social –FIS-, del gobierno de la República.

Evaluación general de la educación preescolar

Evaluación cuantitativa en 1998

En 1998, el Sistema Educativo de Guatemala recibió, en el nivel de educación preescolar o de educación preprimaria, a 245,831 niños y niñas de 5, 6 y más años de edad (Cuadro 1 de Anexos). El 67.5% correspondió a la modalidad de educación parvularia y el 32.5% a la modalidad de educación preprimaria bilingüe. El 51.4% correspondió a niños y el 48.6% a niñas.

De 656,721 niños y niñas con la edad para cursar la educación preprimaria (5 y 6 años de edad), en 1998 se atendió únicamente al 37.4%. Este indicador muestra, que la capacidad del sistema para expandir la asistencia y las actividades de desarrollo de la primera infancia, es aún limitada, particularmente en el área rural, donde por cada 100 sólo se atendió a 31.

La participación nacional por sexo es bastante equilibrada, pues los niños atendidos con la edad correspondiente constituyen el 37.6% del grupo de población y las niñas, el 37.2%; eso da una relación de uno a uno entre ambos sexos, aun cuando la matrícula de niños es un poco mayor que la de niñas.

Por área sociodemográfica, el comportamiento varió, pues en la urbana se inscribió el 47.3% del grupo de edad correspondiente y en la rural, el 31.2%.

Evaluación cuantitativa en el período 1990 – 1998

En el período histórico de educación para todos, la educación preeescolar en su totalidad evolucionó con un crecimiento del orden del 6.1%. En 1992, el sistema logró captar un 31.3% de la población de 5 y 6 años de edad; en 1995, un 32.2%; y en 1998, un 37.4%.

La captación fue mayor en el área urbana. En esta área estuvo ligeramente arriba del 50% en 1992, pero en 1995 y 1998 se mantuvo por debajo de ese porcentaje. En el área rural fue menor, pues estuvo ligeramente arriba del 20% en 1992 y 1995; pero en 1998 subió arriba del 30%. De todas maneras, los índices evidencian que en este nivel aún se tiene mucho por hacer, especialmente en el área rural, para estar a tono con lo normado en la ley constitucional y otras leyes vigentes en el país.

Los niños y las niñas, que han recibido educación preescolar, tienen una alta posibilidad de continuar con éxito su educación en el nivel primario. Sin embargo, los porcentajes que resultaron de comparar las cifras de niños y niñas de seis años, con el total de la inscripción nueva en primer grado, demuestran que son bastante bajos los índices de niños y niñas que ingresan a primer grado con experiencia en programas de desarrollo de la primera infancia.

Como puede observarse en el Gráfico No. 2, del total de niños y niñas ingresados por primera vez a primer grado en 1992, sólo el 11.2% tenía experiencia en programas de educación para el desarrollo de la primera infancia. De 1992 a 1995, el indicador se duplicó (22.6%) y de 1995 a 1998 creció moderadamente (24.0%). Esta situación se replica tanto en el sector público, como en el privado.

En 1992, el porcentaje de niños y niñas con experiencia previa, en el área urbana fue del 21.1%; en 1995 se duplicó a 43.2%; y en 1998, aumentó a 47.0%. En el área rural, el porcentaje para 1992 fue de 6.5%; en 1995, aumentó a 12.9%; y en 1998 al 15.3%. Como puede observarse, en ambas áreas hubo crecimiento, pero la población rural continua teniendo menos acceso que la urbana.

Fuente: Indicadores de EPT elaborados con base en los Anuarios Estadísticos y Tabulaciones Estadísticas  1992, 1995 y 1998, Unidad de Informática –UDI-. Ministerio de Educación. Guatemala.

La modalidad educativa bilingüe preprimaria, permite impartir en idioma materno, la preparación formal necesaria a niños y niñas mayas y de otras etnias, previo a su ingreso a la enseñanza primaria. En las acciones educativas desarrolladas en el nivel preescolar, durante el período, el desarrollo nacional de la educación preprimaria bilingüe, acusó crecimientos. En términos globales, la evolución de la educación preprimaria bilingüe, entre 1992 y 1998 acusa mayor atención a los niños del área rural y mayor participación del sector público.

Cuadro No. 3

GUATEMALA: Evolución de la educación preprimaria bilingüe

1992, 1995 y 1998

 

Total

Urbana

Rural

Total

Púb.

Priv.

Total

Púb.

Priv.

Total

Púb.

Priv.

1992

                 
TOTAL

79,312

90.9

9.1

7,999

89.2

10.8

71,313

91.1

8.9

Masculino

43,464

90.3

9.7

4,340

88.7

11.3

39,124

90.5

9.5

Femenino

35,848

91.5

8.5

3,659

89.6

10.4

32,189

91.7

8.3

1995

                 
TOTAL

76,799

89.2

10.8

7,953

86.8

13.2

68,846

89.5

10.5

Masculino

41,145

88.7

11.3

4,124

86.9

13.1

37,021

88.9

11.5

Femenino

35,654

89.7

10.3

3,829

86.7

13.3

31,825

90.1

9.9

1998

                 
TOTAL

79,855

90.1

9.9

7,207

85.6

14.4

72,648

90.6

9.4

Masculino

42,209

89.8

10.2

3,850

85.7

14.3

38,359

90.3

9.7

Femenino

37,646

90.4

9.6

3,357

85.5

14.5

34,289

90.9

9.1

Fuente: Anuarios Estadísticos 1992, 1995 y 1998, Unidad de Informática –UDI- Ministerio de Educación Guatemala.

En esta modalidad de educación preescolar, en el sector público, ha tenido amplia participación la Dirección General de Educación Bilingüe Intercultural -DIGEBI-, que norma las acciones educativas bilingües interculturales, para todas las escuelas bilingües del país. La DIGEBI atendió en las escuelas de preprimaria bilingüe, en 1992 al 90.9% y en 1998 al 90.1%, de la inscripción total que aparece en el Cuadro No. 3. El crecimiento que se observa indica mejor control en la atención de la educación bilingüe en Guatemala.

Los Centros de Aprestamiento Comunitarios en Educación Preescolar -CENACEP-

Este programa del Ministerio de Educación es una modalidad de ampliación de cobertura, mejoramiento del nivel preprimario y creación de bases preparatorias para los niños y niñas que van a ingresar a primer grado de primaria, para quienes no han tenido acceso a ningún programa de educación preescolar.

Esta modalidad educativa se inició en 1994, en el departamento de Guatemala, donde fueron atendidos 2,070 niños y niñas en 46 centros, como un proyecto para mejorar los niveles de aprestamiento, que los niños y niñas que no son atendidos por los programas regulares de educación preescolar, necesitan para ingresar al primer grado de primaria.

En 1995, se amplió a los departamentos de Quetzaltenango, Retalhuleu y El Quiché, aplicándose en este último con un enfoque bilingüe intercultural. En ese año fueron atendidos 3,427 niños y niñas, en 147 centros. A finales del año, como resultado del éxito obtenido, el Ministerio de Educación lo convirtió en un programa y decidió su expansión a todo el país.

En 1998, el Programa CENACEP abarcó 19 departamentos, en los que se dio atención a 56,644 niños y niñas, en 1,876 centros.

Cuadro No. 4

GUATEMALA: Población atendida por el Programa CENACEP 1994 a 1998

Años

Población atendida

Número de Centros

1994

2,070

46

1995

3,427

147

1996

13,557

436

1997

26,661

827

1998

56,644

1,876

Fuente: Anuarios Estadísticos 1994 -1998, Unidad de Informática, Ministerio de Educación. Guatemala.

Evaluación cualitativa de la educación pre-primaria

En el período 1990-1999, las tendencias de la política educativa relacionadas con la educación inicial y preescolar, son muy coincidentes con el planteamiento de la dimensión que, en Educación para Todos, se planteó para la atención de los niños y niñas más pequeños. La expansión de la asistencia y de las actividades de desarrollo de la primera infancia, se ha atendido modestamente implementando medidas de apoyo y reforzamiento con acciones como las siguientes:

Acciones legales:

Acciones administrativas:

Acciones técnicas:

Universalización de la enseñanza primaria o de la educación básica, así como del acceso a este nivel de educación, a partir del año 2000

Con relación a esta dimensión y su objetivo de universalización de la enseñanza primaria al año 2000, es necesario explicar que en Guatemala, el nivel de educación primaria está destinado a la atención regular de niños y niñas comprendidos entre los 7 y 12 años de edad.

Este nivel educativo comprende seis grados; históricamente ha sido el que mayor atención ha merecido, pues constitucionalmente siempre se le consideró como el de mayor obligación por parte del estado guatemalteco. Sin embargo, la Constitución Política de la República de Guatemala, en vigencia, norma la existencia de un sistema educativo integral en mayor correspondencia con las necesidades de la población.

La participación sectorial en la educación primaria comprende dentro del sector público al gobierno y las municipalidades y en el sector privado, a los colegios y empresas cooperativas no gubernamentales.

Para la educación de los niños y niñas mayas, la enseñanza toma en cuenta el idioma materno, en los tres primeros grados. En el año 1990 se inició la atención educativa bilingüe con el funcionamiento del Programa de Educación Bilingüe Intercultural PRONEBI, el cual se transformó en 1995 en la Dirección General de Educación Bilingüe DIGEBI, con tendencias durante el período hacia la ampliación de los servicios para atender más población indígena.

Desde 1992 se comenzó a generar la idea de diseñar proyectos descentralizadores de la ejecución presupuestaria y que introdujeran sistemas innovadores para administrar los recursos de la educación. De ahí surgió el Programa Nacional de Autogestión para el Desarrollo Educativo –PRONADE-, el cual quedó debidamente legalizado en 1996. Este programa está destinado, dentro de la política de ampliación de cobertura, a la atención de niños y niñas de las comunidades del área rural, donde no se cuenta con servicios educativos.

Evaluación cuantitativa de la educación primaria

Evaluación cuantitativa en 1998

En 1998, el sistema educativo de Guatemala atendió, en el nivel de educación primaria, 1 685,411 niños y niñas, de 7 a 12 y de 13 a 15 años de edad, como se puede observar en el cuadro 4 de anexos. De ellos, los niños equivalen al 53.9% y las niñas, al 46.0%. Por áreas, el 35.7% correspondió a la urbana y el 64.3% a la rural.

La información del año 1998 revela por una parte que el sector público continúa teniendo un peso preponderante de atención en la enseñanza primaria (84.1%); y por otra, que en el sistema educativo de Guatemala, una significativa proporción de niños y niñas ingresan tardíamente al primer grado de la educación primaria o lo repiten (48.5%).

De 399,061 niños y niñas que ingresaron a primer grado en 1998, más de la mitad (59.3%) tenían la edad de 7 años. De ese total, los niños y niñas que ingresaron a primer grado, con mayor edad que la oficial, elevaron la tasa bruta de matrícula a 125.9%.

De una población de 7 años de edad compuesta por 316,870 niños y niñas, el 74.7% fue atendido por el sistema, quedando por fuera el 25.3% de los niños y niñas de esa edad.

Por otra parte, también se revela que, en el nivel de educación primaria, del total de niños y niñas que se inscribieron, el 82.5% tenía las edades de 7 a 12 años, que son las edades oficiales para cursar este nivel educativo; esto indica que la sobreedad alcanzó 14.5% de la inscripción en el nivel educativo. El sistema atendió a 1 389,729 niños y niñas, equivalentes al 77.7% de la población de 7 a 12 años de edad (Cuadro 4 de Anexos).

Con respecto a la población total atendida en la enseñanza primaria, la tasa bruta fue 94.2%. Esto indica que el sistema tuvo oportunidad de poder incorporar más niños y niñas con la edad escolar oficial (7-12 años de edad) en puestos ocupados por el grupo de sobreedad (13 y más años de edad). Esta situación evidencia que para llegar a la universalización de la educación primaria en el año 2000, falta normalizar aún más las edades para cursar el nivel.

En 1998, el sistema educativo utilizó los servicios de 47,475 maestros de enseñanza primaria, de los cuales el 75.5% trabajó en el sector oficial y el 24.5% en el sector privado. La relación entre el número de alumnos y maestros fue de 36 para el país, de 40 para el sector oficial o público y de 23 en el sector privado. Las relaciones dadas, permiten considerar que la atención de los alumnos por parte de los maestros, es aceptable. Sin embargo, en las zonas rurales las relaciones tienden a elevarse, debido a que muchos docentes atienden escuelas de varios grados y con matrículas superiores a los promedios nacionales.

El análisis por grado revela que en primero se registraron las más altas tasas de repitencia: 28.4% a nivel nacional; por departamento, en este mismo grado, oscilaron entre 19.0% en Guatemala y 36.1% en Petén. En el análisis de los siguientes grados, tanto a nivel nacional como departamental, se nota que la repitencia disminuyó, alcanzando en el sexto grado su más baja expresión con un 2.4%. La repitencia como promedio por género, en los niños fue de 14.4% y en las niñas de 12.2%.

Evaluación cuantitativa en el período 1990 - 1998

Con respecto a los indicadores nacionales de ingreso a la enseñanza primaria, la tasa aparente de ingreso, que equivale a la tasa bruta de ingreso, denota que en el período, el sistema educativo ha tenido una elevada posibilidad para dar acceso a la enseñanza primaria; mientras que la Tasa Neta permite deducir que entre 1990 y 1999 una porción de la población, con la edad de ingreso al primer grado de la enseñanza primaria, ha permanecido por fuera del sistema.

Como puede observarse en el gráfico No. 3, el comportamiento de la atención en primer grado, en el período 1990 – 1998, revela que a nivel nacional, entre 1992 y 1995, la tasa bruta pasó de 109.4% a 109.5% (0.1% en tres años); en tanto que entre 1995 y 1998 creció, pues se alcanzó una tasa bruta de 125.9% (16.4% para tres años).

Fuente: Indicadores de EPT elaborados con base en los Anuarios Estadísticos y Tabulaciones Estadísticas

1992, 1995 y 1998, Unidad de Informática UDI. Ministerio de Educación. Guatemala

En cuanto a las tasas netas de atención a nivel nacional, en el gráfico anterior se observa que entre los años 1992 y 1995 hubo un mejoramiento del 0.4%, en el ingreso de niños y niñas con la edad oficial para cursar el primer grado de la enseñanza primaria; y entre 1995 y 1998, el ingreso de niños y niñas de 7 años de edad llegó al 74.7%.

En los tres años, la tasa bruta por áreas es más alta en la rural; pero en 1992 y 1995, la tasa neta es más baja. En 1998, la tasa neta del área rural (75.0%) superó a la urbana (59.7%).

A nivel nacional, el comportamiento de la atención en el nivel de educación primaria, en el período 1990 – 1998, presenta un crecimiento bajo entre 1992 y 1995, pues como se observa en el gráfico No. 4, la tasa bruta pasó de 82.5% a 84.0% (1.5% para tres años); en tanto que entre 1995 y 1998 fue más alto el crecimiento (10.2% para tres años), pues se alcanzó una tasa bruta de 94.2%.

En cuanto a las tasas netas de atención, a nivel nacional, en el gráfico citado anteriormente, se puede observar que entre 1992 y 1995, subió el ingreso de niños y niñas con la edad oficial para cursar la enseñanza primaria en un 1.2%; y entre 1995 y 1998, hubo un crecimiento de 8.5%.

En 1992 y 1995, las tasas bruta y neta fueron más altas en el área urbana; y en 1998, el área rural superó a la urbana. Las cifras pueden verse a detalle en los anexos, Cuadro 3 de 1998.

La educación primaria bilingüe a cargo de la Dirección General de Educación Bilingüe Intercultural –DIGEBI-, participó con una atención equivalente al 1.5% del total de la inscripción en primaria para 1992; y en 1998, con el 5.6%. La baja participación se debe a que en el período, el mayor énfasis en acciones de educación bilingüe fue en el nivel preprimario.

Fuente: Indicadores de EPT elaborados con base en los Anuarios Estadísticos y Tabulaciones Estadísticas  992, 1995 y 1998, Unidad de Informática UDI. Ministerio de Educación. Guatemala

Por ser mayor la participación de los niños, los indicadores nacionales no denotan una relación de uno por uno entre ambos géneros, pero al interior del país se descubre que hay varios departamentos en que la relación es más equilibrada; así también en el área urbana.

Cuadro No. 5

GUATEMALA: Relaciones alumnos por maestro

1992, 1995 y 1998

 

1992

1995

1998

Nacional

35.6

33.9

36.4

Menor

28.8

28.1

27.8

Mayor

46.1

46.7

51.2

Público

39.3

37.3

40.7

Menor

33.7

29.0

32.9

Mayor

47.3

46.6

53.3

Privado

24.3

23.3

23.2

Menor

18.3

17.9

17.0

Mayor

34.4

49.8

41.6

Area Urbana

30.7

29.5

29.8

Público

36.7

35.5

37.1

Privado

21.3

21.3

20.5

Area Rural

40.4

37.6

41.5

Público

40.9

38.3

42.5

Privado

34.9

30.6

32.4

Fuente: Indicadores de EPT elaborados con base en los Anuarios Estadísticos y Tabulaciones Estadísticas 1992, 1995 y 1998,

Unidad de Informática UDI. Ministerio de Educación. Guatemala.

Entre 1992 y 1998, la relación entre alumnos y maestros de enseñanza primaria, que se ilustra en el cuadro anterior, se ha mantenido muy estable, tanto a nivel nacional como por sector y área.

En cuanto a los índices de repetición en la educación primaria, por grados y en el nivel, durante el período de evaluación se han mantenido con poca variación. Entre 1992 y 1998, el indicador nacional se redujo en un 2.0%; en un 1.0% en los niños y en 2.0% en las niñas.


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