La EPT Evaluación 2000: Informes de Países Portada del Foro Mundial sobre la Educación
   Perú
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SEGUNDA PARTE - Sección Analítica

  1. Progresión hacia las metas y objetivos (cubriendo la década 1990-1999)

El análisis que a continuación se presenta se basa principalmente en la estadística oficial producida por la Unidad de Estadística Educativa (UEE) del Ministerio de Educación (MED). Las tres fuentes principales han sido: el Censo Escolar de 1993; las Estadísticas Básicas de 1998; y la información preliminar del Censo Escolar de 1998.

1993 es un año importante para la estadística peruana dado que coinciden en él la realización del último Censo Nacional de Población y Vivienda; del Censo Escolar y del Censo de Talla escolar. Por otra parte, en 1998 la Unidad de Estadística Educativa del Ministerio de Educación ha podido generar una Estadística Básica para cada Centro Educativo del país, lo que permite contar con información de mayor nivel de desagregación y, por lo mismo, con mayor precisión y calidad. Adicionalmente, ya se cuenta con información preliminar del Censo Escolar 1998 con información que incluye un mayor número de variables a nivel de cada Centro Educativo.

En el caso de las Estadísticas Básicas de 1998, la información utilizada para este informe consiste en la base de datos de información reportada por Centro Educativo que no incluye la estimación de omisos que la Unidad de Estadística Educativa del Ministerio de Educación señala es del orden del 1.25% en primaria y 3.58% en secundaria.

En el caso del Censo Escolar de 1998, debido a su carácter preliminar, se ha utilizado la información como fuente para obtener tasas (por ejemplo de repetición) y estructuras (de matrícula por edades y grados), no magnitudes. Las magnitudes han sido tomadas de las Estadísticas Básicas de 1998.

Iniciamos el análisis mediante la presentación en una sola tabla de los 18 indicadores considerados para la evaluación, para dos momentos en el tiempo (1993 y 1998), de modo que pueda observarse la dinámica del sistema educativo peruano. Se indica los casos en los que el indicador no ha podido ser calculado, así como otras precisiones.

Posteriormente abordamos el análisis de la información presentada. Este análisis ha sido organizado alrededor de los siguientes aspectos:

Por último, se abordan los objetivos de política reseñados en la primera sección de este informe.

Antes de continuar, consideramos necesario recoger una opinión expresada por la mayor parte de quienes han participado de esta evaluación. Es sentir general que los 18 indicadores propuestos no dan cuenta de la complejidad y alcance de los acuerdos de Jomtien, en la medida que se centran en las primeras dimensiones de los acuerdos.

Estas observaciones fueron consideradas muy importantes en la medida que en el caso peruano, los indicadores propuestos miden mayormente los aspectos en los que el país presenta mayores progresos y no permiten captar los problemas de calidad y pertinencia que constituyen preocupaciones centrales del Estado y la comunidad educativa en general.

PERU 1993, 1998: Resumen de Indicadores EFA

 

Indicador

1993

1998

1

Tasa bruta de matrícula en Educación Inicial

52,27

61,49

Tasa bruta de matrícula en Educación Inicial (niños de 5 años)

77,49

87,69

2

Porcentaje de ingresantes a primer grado con experiencia en Educación Inicial

 

73,29

 

83,93

3

Tasa aparente de ingreso en Educación Primaria

122,84

121,58

4

Tasa neta de ingreso en Educación Primaria

82,66

92,36

5

Tasa bruta de matrícula en Educación Primaria

Tasa bruta de matrícula en Educación Secundaria

117,69

64,13

121,90

71,91

6

Tasa neta de matrícula

En Educación Primaria

En Educación Secundaria

 

94,62

52,11

 

100,00

55,28

7

Gasto Público corriente en educación como porcentaje del PBI

2,32

2,67

Gasto Público corriente por alumno como % del PBI per capita

En Educación Primaria

En Educación Secundaria

 

5,06

7,83

 

8,19

9,18

8

Gasto Público corriente como % del total en educación

En Educación Primaria

En Educación Secundaria

 

38,14

24,15

 

52,93

27,36

9 10

Porcentaje de profesores con calificación/certificación requerida

En Educación Primaria

En Educación Secundaria

 

52,09

56,67

 

73,51

69,29

11

Relación alumno-profesor

En Educación Primaria

En Educación Secundaria

 

26,92

16,22

 

25,72

16,85

12

Tasa de repetición en Educación Primaria:

Primer grado

Segundo grado

Tercer grado

Cuarto grado

Quinto grado

Sexto grado

Tasa de repetición en Educación Secundaria:

Primer grado

Segundo grado

Tercer grado

Cuarto grado

Quinto grado

14,57

23,94

17,63

15,02

10,19

8,42

4,11

5,90

8,46

7,36

6,08

3,60

1,90

9,82

6,41

16,83

13,91

8,26

7,14

3,52

3,44

5,28

4,77

3,33

2,03

1,27

13

Tasa de sobrevivencia al quinto grado de primaria

Tasa de sobrevivencia al sexto grado de primaria

78,70

74,30

86,56

83,37

14

Coeficiente de eficiencia en quinto grado de primaria

Coeficiente de eficiencia en sexto grado de primaria

71,82

69,26

76,05

69,18

15

Porcentaje de alumnos con las competencias básicas de aprendizaje

n.d.

n.d.

16

Tasa de alfabetismo de la población de 15 a 24 años

n.d.

n.d.

17

Tasa de alfabetismo de la población de 15 años o más

87,20

92,97

18

Indice de paridad de género para alfabetización 15 años o más

0,88

0,92

Educación Inicial o pre-escolar (indicadores 1 y 2)

En virtud de lo señalado en la primera sección; para el análisis de la Educación Inicial hemos procedido a distinguir lo que es la situación de la Educación Inicial en general de la dirigida a niños de 5 años, ya que la política diseñada es diferenciada.

Como podemos ver en los indicadores, que en nuestro caso son tasas netas de matrícula ya que en Educación Inicial no tenemos un fenómeno sustantivo de extraedad, la cobertura general se ha visto incrementada, especialmente en el caso de los programas escolarizados y no escolarizados dirigidos a niños de 5 años de edad.

La cobertura a 1998 superaba el 85% y estimamos que para el año 2000 alcanzará más del 90%.

Cabe señalar que el Perú es un país con una alta dispersión de la población. Si bien es cierto que alrededor de un tercio del país vive en Lima, la ciudad capital, existen (de acuerdo al Censo de Población de 1993) más de 84 000 centros poblados. De éstos, la mayoría cuenta con muy poca población y se encuentra dispersa a lo largo del país, en especial en la zona definida por la Cordillera de los Andes y en la Amazonía. Esta característica del país, lleva a que los esfuerzos marginales por incrementar la cobertura de los servicios educativos, o de cualquier otra naturaleza, resulten muy elevados en la medida que nos vamos acercando a la universalización.

El sistema estadístico del Ministerio de Educación no genera la información necesaria para estimar el segundo indicador. Sin embargo, cabe esperar una baja tasa de deserción entre la Educación Inicial para niños de 5 años y el primer grado de educación básica, por lo que más del 80% de los estudiantes que ingresaron a la educación básica en 1998, lo hicieron habiendo tenido experiencia pre-escolar.

Educación básica (indicadores 3 a 6)

Los indicadores calculados en este punto corresponden a las usuales tasas brutas y netas de escolarización que, en nuestra opinión, deben considerarse como indicadores gruesos de la cobertura en la medida que presentan algunas dificultades metodológicas fácilmente identificables. En este sentido, creemos que es importante hacer un esfuerzo internacional de revisión de indicadores a fin de contar con instrumentos descriptivos más precisos y útiles para la definición de políticas.

Más allá de estas dificultades, en la situacíon peruana es posible observar una clara tendencia al incremento de la cobertura y de la cobertura en edad del sistema tanto en la Educación Primaria como en la Secundaria; siendo que en el primer caso es posible hablar del logro de la universalización.

A inicios de la década se realizó un importante esfuerzo para diagnosticar la situación general de la educación peruana.

Uno de los elementos más importantes para el conocimiento de nuestra situación, consistió en rehabilitar las capacidades del sistema para generar información confiable. Así, en 1993 se realizó un Censo Escolar que permitió identificar o cuantificar la magnitud de algunos problemas centrales de la educación.

El gráfico siguiente muestra el perfil de la matrícula para los 11 grados de la educación básica en 1993.

En dicho gráfico se muestra no sólo las magnitudes de la matrícula por grado comparadas a la población de las edades correspondientes; sino también la composición de la matrícula por grado, sea que se trate de matrícula en edad o en edad adelantada, repetidores del año anterior y otros en extraedad (resultado del ingreso tardío, repetición anterior o reingresantes al sistema).

Así, pudimos identificar que el sistema mostraba altas tasas de repetición e ingreso tardío. Asimismo, pudimos estimar que la probabilidad de culminación de cada uno de los 11 grados de estudio estaba asociada a la extraedad derivada de estos dos factores. Observamos también que la repetición era mayor en el primer grado.

Así, junto a los esfuerzos destinados a mejorar el currículo, mejorar la infraestructura y mobiliario escolar, capacitar a los docentes y dotar a los estudiantes de materiales educativos, y considerando la ampliación de la oferta de educación pre-escolar que debía contribuir a un mejor desempeño de los niños de primer grado; se decidió, en 1995, crear el programa de Articulación que convierte a la Educación Inicial para niños de 5 años junto con los dos primeros grados de la Educación primaria en un primer ciclo formativo de la Educación Básica, en cuyo interior no existe repetición o, dicho de otra forma, existe promoción automática.

Esta decisión, atiende al hecho que el desarrollo de los aprendizajes, punto focal del sistema actualmente, es función del grado de madurez de las personas, y que éstas tienden a lograr un nivel suficiente de ésta hacia los 7 años de edad.

Este cambio se manifiesta en la importante variación en la tasa de repetición que se muestra para el primer grado de primaria (Indicador 12).

Este conjunto de medidas viene provocando una transformación en el perfil de la matrícula que se está traduciendo paulatinamente en una cobertura de mejor calidad.

Este desarrollo, muestra las características esperadas.

Por una parte, la promoción automática generó, a partir de 1996, un efecto de "ola" sobre los grados siguientes y empieza a estabilizar la matrícula de los grados anteriores, por encima de la curva demográfica. Es decir, se atiende a una proporción cada vez mayor de la población en edad, más un exceso derivado de la extraedad por repetición y/o ingreso tardío.

Este nuevo perfil da cuenta de una tendencia cada vez más consolidada al logro de mayores años de escolaridad en la población.

El gráfico siguiente muestra dichos perfiles entre 1993 (línea roja) y 1998 (línea azul); así como la proyección al año 2010 (línea verde).

Como se puede apreciar este efecto de "ola" ha aumentado de modo significativo la retención del sistema e incrementa la demanda sobre los siguientes grados de toda la educación básica. La línea para el año final se aproxima de modo importante a la distribución de la población total para ese año.

Así, contamos con un perfil de matrícula que se va ajustando crecientemente al perfil demográfico del país gracias a un incremento de la cobertura, y una reducción de la extraedad.

Ahora bien, adicionalmente a los efectos de dicha ola, se observa un fenómeno concomitante de ampliación de la matrícula en Educación Secundaria.

Así, mientras entre 1993 y 1998 la matrícula en Educación Primaria escolarizada de menores se ha incrementado en 5.90%; la correspondiente a secundaria ha crecido en 15.44%.

Entendemos que la pacificación del país, la obligatoriedad de la secundaria y las expectativas nacionales respecto de la educación dan cuenta de este importante crecimiento.

Por otra parte, la propuesta de reforma de la Educación Secundaria y creación del Bachillerato, anteriormente mencionada, debe contribuir a una ampliación de la retención en la misma, dado que la menor duración produce una reducción del esfuerzo marginal que las familias deben hacer por cada año de escolaridad básica adicional.

Gasto en educación (indicadores 7 y 8)

Como se puede apreciar en los indicadores propuestos, en el período 1993-1998 se ha experimentado un incremento importante en el gasto en educación tanto en términos globales (como porcentaje del PBI) como en su participación dentro del Gasto Público.

El Gasto Público en Educación en términos reales ha venido aumentando de manera sostenida desde 1990, año en que se inició las políticas de ajuste estructural en el Perú. Entre 1990 y 1999, el Gasto Público en Educación aumentó en 113% en términos reales. Cabe señalar que este aumento real del gasto total fue mayor que el crecimiento de la matrícula, de lo que resulta un aumento en términos reales del gasto por alumno, aunque aún no se ha recuperado los niveles de la década del 70.

En relación con el gasto en Educación Básica, la participación de éste en el gasto total ha venido aumentando desde 1992 hasta 1999, pasando de un 60% a casi un 80% del gasto total. Este cambio en la participación refleja no sólo que el gasto en educación básica ha venido aumentando, sino también que se está transfiriendo más recursos a la educación básica respecto del resto de niveles educativos.

Gran parte del incremento en el gasto en Educación Básica está explicado por la creación de los llamados Programas Nacionales en el Sector Educación, cuyo principal objetivo es promover la igualdad de oportunidades en educación así como la mejora en la calidad educativa. Estos programas, creados en 1993, entran en funcionamiento a partir de 1994. Uno de ellos fue el de Educación Básica para Todos, programa que es financiado con recursos del Tesoro Público y forma parte de uno mayor llamado Programa del Gasto Social Básico. Educación Básica para Todos, es un programa dirigido principalmente a Educación Inicial y primaria.

En el mismo año, se creó el Programa Especial de Mejoramiento de la Calidad de la Educación Primaria (MECEP), que es financiado con fondos del Tesoro Público (contraparte) y con un préstamo del Banco Mundial; este prorama entra en operación el año siguiente (1995). Adicionalmente el Programa Especial MECEP es ampliado incorporando, a partir de 1996, un segundo grupo de acciones orientado a la Educación Inicial de niños de 5 años, Educación Primaria y Formación Magisterial, a partir de un crédito celebrado en 1995 con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también compromete una contrapartida del Tesoro Público.

Así, el actual programa MECEP no sólo se dirige a la Educación Primaria, sino también a la Educación Inicial, Secundaria y para el trabajo convirtiéndose en un importante elemento impulsor de los procesos de reforma en curso. El programa incluye acciones de mejoramiento de la calidad de los procesos de enseñanza aprendizaje; modernización de la administración; infraestructura y fortalecimiento institucional.

Con los créditos obtenidos, las contrapartidas del Tesoro Público y el programa de Educación Básica para Todos, el gasto en educación básica comienza a recuperarse en términos reales de manera significativa a partir de 1994. Dentro de los principales avances destaca la construcción de escuelas y rehabilitación de aulas, la nueva estructura curricular, la entrega de materiales educativos (cuadernos de trabajo y bibliotecas de aula) y la capacitación docente. Cabe señalar que entre 1997 y 1998, cuando el país se vió afectado por el Fenómeno de El Niño, el Estado tuvo que gastar adicionalmente aproximadamente 75 millones de dólares para la reconstrucción o rehabilitación de aulas afectadas.

Gasto Corriente y de Capital

El Gasto Público en Educación en el Perú es básicamente gasto corriente. Esta es una característica no sólo del Perú, en el resto de América Latina encontramos que el gasto corriente oscila alrededor del 90% del Gasto Público total en educación (UNESCO; Yearbook 1997; http://unescostat.unesco.org).

El gráfico correspondiente muestra la estructura del Gasto Público en Educación desagregado en gasto de capital y gasto corriente. En él se puede observar cómo el crecimiento a partir de 1993 hasta 1995 fue más acelerado en gastos de capital, siendo 1995 el año con el incremento más importante. Eso tiene que ver con la agresiva política de construcción de infraestructura escolar del último año y medio del primer período del actual gobierno. En 1996, el gasto real descendió, como se mencionó anteriormente, a causa de la reducción de los gastos de capital.

Gasto Público según Grupo Genérico de Gasto

No se cuenta con información sobre el gasto de capital desagregado por niveles educativos, pero dado que la educación básica representa casi la totalidad del gasto en educación en el Perú, a partir de las cifras agregadas podemos aproximarnos bien al comportamiento de la educación básica según el grupo genérico de gasto (remuneraciones, bienes y servicios, inversiones, etc.).

El siguiente cuadro permite identificar una serie de cambios en la estructura del gasto en educación, efecto que asumimos se da de modo similar en la educación básica. En primer lugar, es claro que a partir de 1993, luego del ajuste estructural y el inicio de la estabilización económica, se inicia un importante proceso de inversiones, pasando de destinar el 3% del gasto total a inversiones en 1990, a destinar un promedio de 13,95% del gasto total en educación en el período 1993-1998. El incremento principal se da hacia fines del primer período de este gobierno, llegando en 1995 al 17,6% del gasto total. Al inicio de la segunda mitad de la década la participación del gasto en inversiones cayó, aunque, para 1998, se recuperó (15,6%). Este incremento responde, en parte, a los trabajos de construcción y rehabilitación de las aulas afectadas por el Fenómeno de El Niño.

Gasto Público en Educación sin pensiones según Grupo Genérico de Gasto, 1990 - 1998*/Porcentajes

Años

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

1998 **/

5.1 Personal y oblig. Sociales

90,0

82,5

86,4

78,5

71,7

69,8

75,5

72,5

70,3

5.3 Bienes y Servicios

5,3

4,9

4,5

6,3

7,8

9,5

10,8

12,5

10,8

5.4 Otros gastos Ctes.

0,9

1,0

1,3

1,5

1,4

1,4

1,5

2,3

1,9

6.5 Inversiones

1,9

5,8

2,7

10,3

18,8

17,6

11,3

10,1

15,6

6.6 Inversiones Financieras

0,0

0,0

0,0

0,0

0,0

0,1

0,1

0,1

0,2

6.7 Otros gastos de capital

1,9

5,8

5,1

3,4

0,3

1,6

0,7

2,6

1,3

T o t a l

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

*/ Para discriminar el pago de pensiones que está incluido en Transferencias Corrientes entre 1990 y 1996, se aplicó la estructura de 1997 (73% del total de remuneraciones y pensiones es remuneraciones).

**/ Presupuesto.
/Fuente: MEF/DNPP - Calendarios de Compromiso, 1990 - 1997, Presupuesto del Sector Público 1998, MEF
Elaboración: Ministerio de Educación, PLANMED.

Una segunda categoría que aumenta su participación en el gasto total es la que corresponde a bienes y servicios. Dentro de esta categoría se considera, principalmente, los gastos en materiales educativos, servicios de energía eléctrica, agua y teléfono. Se puede observar que el crecimiento tiende a ser sostenido a lo largo de los 9 años que se presentan en la tabla. Este incremento está explicado también por la creación de los Programas Nacionales, los que destinan un importante porcentaje al gasto a bienes y servicios.

Cabe anotar que la disminución relativa en el rubro Personal y Obligaciones Sociales es resultado del incremento de los otros grupos de gasto, ya que no se ha experimentado ni reducciones de personal, ni reducciones salariales reales; por el contrario, se ha tendido a incrementar las posiciones permanentes mediante concursos; así como se ha experimentado un incremento real de las remuneraciones docentes, tras la caída resultante arrastrada de décadas previas y agudizada en la crisis y ajuste de fines de los 80 e inicios de los 90.

Gasto Público Corriente por Niveles Educativos 1990-97

Como ya se mencionó líneas arriba, el gasto en educación básica representa un porcentaje muy elevado del gasto en educación. Como se puede deducir del cuadro siguiente, el gasto corriente en educación básica se encuentra alrededor del 80% del gasto corriente total.

Si descomponemos el gasto corriente por niveles educativos podemos encontrar que la Educación Primaria es el nivel educativo al que el Estado destina la mayor parte de sus recursos. Entre 1990 y 1997 se asignó, en promedio, a este nivel un 43,49% del gasto corriente. El segundo nivel con mayor participación es la Educación Secundaria con una asignación promedio del 27,73% de dicho gasto. Estos dos niveles concentran más del 70% del gasto total. Luego se encuentran las universidades con 16,51%.

Gasto Corriente por Niveles Educativos, 1990 - 1997 Porcentajes

Años

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

1997

Educación Inicial

8,8

8,7

9,1

9,0

9,0

9,2

9,3

9,5

Educación Primaria

45,6

43,4

44,9

44,3

42,6

42,3

41,4

43,4

Educación Secundaria

30,4

27,5

28,6

28,1

26,7

26,6

26,8

27,1

Educación Superior no Universitaria

2,9

3,1

3,5

3,3

3,2

3,3

3,1

3,1

Universitaria

12,3

17,2

13,9

15,3

18,5

18,6

19,4

16,9

TOTAL

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

100,0

Fuente: MEF/DNPP - Calendarios de Compromiso, 1990 – 1997
Nota: No incluye el gasto administrativo general.
Elaboración: Ministerio de Educación, PLANMED.

En síntesis, a partir de 1993 se inició una dinámica de crecimiento del gasto real en educación que ha tendido a sostenerse a lo largo de todos los años. Dentro de este proceso, destaca el crecimiento del gasto en educación básica por encima del crecimiento promedio del gasto total. Además, se encuentra un comportamiento oscilante del gasto en inversión pero superior siempre a los niveles en los que se inició la década. Por último, se observa un crecimiento sostenido en la partida de bienes y servicios, componente que incorpora el gasto en materiales educativos.

Esta política de gasto creciente en el Sector ha permitido un incremento sustancial en el número de aulas existentes y en uso en el país, en la medida que no sólo ha permitido ampliar la capacidad instalada de sistema, sino también sustituir ambientes que se encontraban en muy mal estado de conservación. Así, entre 1993 y 1998 el número de aulas en uso en Centros Educativos del Ministerio de Educación creció en 22,29% y 35,697% en el caso de la Educación Primaria y Secundaria escolarizada de menores, respectivamente.

Asimismo, este gasto creciente viene permitiendo al Ministerio de Educación dotar de materiales educativos, en una dimensión significativa, a todos los Centros Educativos primarios, así como a los docentes y estudiantes que éstos atienden. El siguiente cuadro muestra la manera como se ha distribuido el material y las previsiones para los años 1999 y 2000.

Distribución de materiales 1997-2000

Rubro

1997

1998

1999

2000

Cuadernos de trabajo  

2º a 4º grados

2º a 6º grados

2º a 6º grados

Guías para el docente  

2º a 4º grados

2º a 6º grados

2º a 6º grados

Material didáctico

1º y 2º grados

 

3º a 4º grados

5º y 6º grados

Biblioteca de aula

1º y 2º grados

3º y 4º grados

5º y 6º grados

5º y 6º grados

Textos área personal-social      

5º y 6º grados

Textos área ciencia y ambiente    

5º y 6º grados

 

Gasto en Educación y Finanzas Públicas

Con el propósito de especificar mejor las características del gasto anteriormente señaladas, consideramos necesario plantear algunos elementos adicionales.

En primer lugar, creemos que es importante mencionar que el Perú inició la década en una situación política, económica y social muy difícil. Las dificultades institucionales iban acompañadas por una muy difícil situación de violencia armada y por la crisis económica más grave de nuestra historia.

En el terreno económico, el proceso de ajuste, estabilización y recuperación del país es un proceso arduo en el que se ha establecido como uno de sus principios básicos el equilibrio de las finanzas públicas; que es objeto de una importante presión resultado de los compromisos financieros con el exterior.

Así, a diferencia de otros momentos de nuestra historia, el Gasto Público total se empieza a explicar directamente por el nivel de ingresos del gobierno central, los mismos que son dependientes de los niveles de recaudación tributaria (el 85% de los ingresos corrientes se explican por ingresos tributarios).

Para 1990, la agencia estatal de recaudación de tributos internos del gobierno central prácticamente no operaba, y la recaudación descendió a 9% del Producto Bruto Interno (en adelante PBI). A partir de 1991 se experimenta una recuperación de la recaudación, luego de una intensa reforma del sistema y administración tributarios, que permite que hacia 1994 la recaudación alcance un 14% del PBI nivel alrededor del cual se ha mantenido desde entonces.

En este contexto, la asignación presupuestal a educación se ha incrementado a lo largo de la década llegando a alrededor del 2,67% del PBI sin incluir pensiones. Asimismo, la participación del gasto en educación en el Gasto Público total se ha incrementando logrando alcanzar un 17% del total; es decir, ha habido una efectiva priorización del gasto en educación con relación a los demás Sectores.

Gracias a estos esfuerzos el gasto corriente en 1997 ascendió a 158 dólares americanos (en adelante USD) por alumno por año en la Educación Inicial, a 206 USD en primaria y a 267 USD en secundaria; sin embargo, dichas cifras se encuentran por debajo del gasto que realizan otros países latinoamericanos o de igual desarrollo relativo y de lo necesario para asegurar los estándares de calidad a los que aspiramos.

Así, nos encontramos en una situación en la cual la inversión pública en educación representa una porción importante del Gasto Público y, sin embargo, aún requerimos una elevación sustancial del mismo.

Esto plantea un problema de una gran envergadura ¿cómo financiar una mayor inversión en educación sin que esto represente desequilibrar las finanzas públicas o una asignación presupuestal intersectorial desproporcionada?


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