La EPT Evaluación 2000: Informes de Países Portada del Foro Mundial sobre la Educación
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TERCERA PARTE - Perspectivas

11.Orientaciones políticas para el futuro

Como se señaló en el capítulo correspondiente a los principales problemas encontrados y previstos (p. * y ss.) hemos identificado cuatro temas de crucial importancia para la acción del próximo decenio con miras a asegurar no sólo una educación para todos sino, como ya señalamos, una educación de calidad para todos.

Estos problemas están vinculados a:

Un problema inicial que demanda estrategias creativas está dado por la ya mencionada dispersión de la población. El actual desarrollo de las tecnologías de información y comunicaciones es una oportunidad que debemos aprovechar de modo creciente.

Este es un terreno en el que el Ministerio de Educación viene trabajando bajo la forma de un programa de Mejoramiento de la Educación Rural actualmente en diseño y para el cual, se viene negociando una operación de crédito con el Banco Mundial.

Como ya se señaló (p. * y ss.), la presente década ha mostrado niveles muy importantes de recuperación en el Gasto Público en Educación; sin embargo, se revela insuficiente para asegurar la calidad; lo que conlleva al mantenimiento de niveles importantes de participación del gasto de las familias en la educación pública con los consiguientes riesgos relativos a la equidad.

Esto nos lleva a preguntarnos acerca de cómo elevar el Gasto Público por alumno en un país con un limitado producto, con un Estado relativamente pequeño (que sólo explica poco más del 15% del PBI) y con una población mayoritariamente jóven, incorporada en alguno de los niveles educativos existentes y en Centros Educativos básicamente públicos; sin que esto afecte el equilibrio fiscal existente.

Este tema no tiene una solución fácil. Es preciso buscar opciones complejas que den soluciones sostenibles. Así, por ejemplo, algunos sectores plantean la conveniencia de buscar acuerdos internacionales que permitan aligerar la carga financiera que significa la deuda de países como el Perú. Esto podría cobrar una forma análoga a las que se vienen manejando a favor de políticas conservacionistas (canje de deuda por inversión en determinada área) u otras. Aunque, conviene tener presente que incluso en la hipótesis extrema de destinar todo lo que hoy se dedica al servicio de la deuda, se alcanzaría un monto limitado desde el punto de vista de la calidad a la que legítimamente aspiramos y de los niveles de gasto medios de América Latina.

Así, es necesario buscar varias opciones de respuesta que sea desarrolladas de modo convergente.

Hasta la fecha la gran mayoría de los Centros Educativos son gestionados por el Estado a través del gobierno central y con participación de instancias regionales designadas por el gobierno central.

Este esquema administrativo, si bien puede significar en términos de gasto, ciertas economías asociadas a la escala; no necesariamente asegura que el sistema tenga la flexibilidad necesaria para adaptarse exitosamente a cada situación local, con lo cual, no necesariamente garantiza la calidad del servicio. Por otra parte, tampoco estimula una gestión caracterizada por una mayor participación de la comunidad, ni por una tendencia a que ésta sea provista de una adecuada rendición social de cuentas por parte de los funcionarios que, al menos en principio, actúan en su representación.

Así; si bien en la última década los directores de los Centros Educativos han sido facultados con competencias en la gestión de recursos que antes no tenían, así como con una política de capacitación en gestión, se necesita pensar en modelos tal vez más radicales de descentralización, desconcentración y conjunción de esfuerzos entre los distintos niveles de gobierno, el Sector Privado y la comunidad en general.

Esto es actualmente objeto de debate público y deseamos que de éste resulte un esquema que atienda a las interrogantes aquí planteadas.

Finalmente, aunque no de menor importancia, es necesario mencionar el tema de los docentes. La situación actual del magisterio nacional incluida su formación y su régimen laboral (formas de reclutamiento, salarios y condiciones laborales en general), no nos permiten asegurar que el Sector cuente con los docentes que la nueva orientación y los nuevos desafíos de aprendizaje y calidad requieren.

Es preciso preguntarnos como sociedad cuál es el perfil (o los perfiles) de maestro que requerimos; cuál es la formación que éstos deben poseer; cuáles las calidades personales que debemos demandar al reclutarlos; que régimen laboral deben tener; y cómo asegurar su adecuado desempeño.

Estas, ciertamente, son preguntas difíciles de abordar dado que el magisterio representa en el Perú no sólo un Sector muy numeroso, sino que ha sido objeto, y en ciertos casos sujeto, de una actuación inadecuada que ha desvalorado su función y reconocimiento social.

Adicionalmente, es posible enfrentar aspectos de una diferente magnitud y centralidad, pero que resultan importantes para el quehacer nacional en educación. Así es posible establecer la necesidad de desarrollar esfuerzos destinados a:

Con al menos estos retos en mente, el Perú cierra la década consciente de sus logros y también de sus dificultades.


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