La educación superior es la vía hacia la recuperación económica

06-07-2009

“Todo el mundo tiene derecho a estudiar, en función de su capacidad de aprender, no de pagar”, declaró la Presidenta de la Unión de Estudiantes Europeos, Ligia Deca, durante el panel de las partes interesadas que se celebró en la jornada inaugural de la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior.

“La educación superior no debería considerarse un artículo comercial, con el alumno en el papel de cliente”, afirmó. “Los estudiantes cifran sus esperanzas en esta Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. Confiamos en que la UNESCO elabore un plan de acción”.

El panel se inició con un discurso del Ministro de Educación de China, Ji Zhou, que explicó cómo el crecimiento económico sin precedentes de su país y su población de 3.000 millones de habitantes habían determinado un extraordinario desarrollo de la educación superior, aunque ésta todavía estaba lejos de satisfacer la demanda.

“La educación superior no es sólo una herramienta para el desarrollo económico, sino también un medio de fortalecer la confianza de una nación y de propiciar el cambio social”, afirmó el Ministro. “Pero también tiene que satisfacer las expectativas y necesidades del pueblo”.

El año pasado, seis millones de alumnos se matricularon en las universidades chinas, una cifra seis veces mayor que la registrada en 1998. En la actualidad, el país cuenta con 29 millones de alumnos de tercer ciclo, en una población estudiantil total de 260 millones.

El Ministro Zhou señaló que era necesario crear universidades de rango mundial de amplio acceso, que contaran con el apoyo de un sistema ingreso y financiación amplio y transparente. Ya se han logrado adelantos importantes mediante la tecnología informática, que comprende las bibliotecas digitales, los laboratorios virtuales y los cursos en línea, que han dejado “una huella profunda e indeleble en la enseñanza superior”.

El país estaba ansioso por compartir su educación y su cultura. En 2008, 180.000 estudiantes chinos cursaron estudios en el extranjero y China acogió a 170.000 alumnos extranjeros. El Ministro pidió también que la UNESCO contribuyera a fomentar las iniciativas conjuntas entre China y África en materia de enseñanza de tercer ciclo.

El moderador preguntó a los miembros del panel de qué manera la crisis económica había afectado a sus organizaciones y cómo éstas se habían adaptado en lo relativo a la educación superior. Al señalársele que el Banco Mundial no siempre había apoyado a la educación superior, Joy Phumaphi, Vicepresidenta de esa entidad, respondió que el Banco había dado mayor prioridad a la enseñanza básica, pero que en la actualidad contaba con una larga lista de iniciativas exitosas de colaboración en la educación superior, en particular con la India, China y África.

Añadió que la clave para superar la crisis consistía en dotar a los estudiantes de nuevas herramientas y capacidades, y vincular sus competencias con el mercado laboral.

El Presidente de la Asociación Internacional de Universidades, Juan Ramón de la Fuente, instó a los gobiernos a que no redujeran los presupuestos del sector de la educación. “La educación y la enseñanza superior deben seguir siendo bienes públicos y, además, son la vía hacia la recuperación económica”, declaró.

Irene Duncan-Adanusa, Vicepresidenta de Education International, organización que representa a 30 millones de docentes de todo el mundo, dijo que el personal docente padece de salarios inadecuados, falta de seguridad laboral y menoscabo de la libertad académica. En muchos países, los docentes de la enseñanza superior no tienen derecho a formar sindicatos.

“En la enseñanza superior, lo más importante es el ser humano. La crisis no puede servir de excusa para reducir la financiación pública”, declaró.

La representante de los estudiantes europeos, Ligia Deca, añadió: “Si me preguntan qué cambios ha hecho nuestra organización a causa de la crisis económica, debo responder que ninguno. Siempre hemos apoyado la inversión pública en la educación y hemos advertido de los peligros que entrañan los sistemas de préstamos. Esta no es una crisis económica, es una crisis de valores, y la educación superior es promotora de valores. Los ministros de educación superior deberían aliarse con los estudiantes con el fin de promover el cambio”.

“La educación superior no debería considerarse un artículo comercial, con el alumno en el papel de cliente”, afirmó. “Los estudiantes cifran sus esperanzas en esta Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. Confiamos en que la UNESCO elabore un plan de acción”.

El panel se inició con un discurso del Ministro de Educación de China, Ji Zhou, que explicó cómo el crecimiento económico sin precedentes de su país y su población de 3.000 millones de habitantes habían determinado un extraordinario desarrollo de la educación superior, aunque ésta todavía estaba lejos de satisfacer la demanda.

“La educación superior no es sólo una herramienta para el desarrollo económico, sino también un medio de fortalecer la confianza de una nación y de propiciar el cambio social”, afirmó el Ministro. “Pero también tiene que satisfacer las expectativas y necesidades del pueblo”.

El año pasado, seis millones de alumnos se matricularon en las universidades chinas, una cifra seis veces mayor que la registrada en 1998. En la actualidad, el país cuenta con 29 millones de alumnos de tercer ciclo, en una población estudiantil total de 260 millones.

El Ministro Zhou señaló que era necesario crear universidades de rango mundial de amplio acceso, que contaran con el apoyo de un sistema ingreso y financiación amplio y transparente. Ya se han logrado adelantos importantes mediante la tecnología informática, que comprende las bibliotecas digitales, los laboratorios virtuales y los cursos en línea, que han dejado “una huella profunda e indeleble en la enseñanza superior”.

El país estaba ansioso por compartir su educación y su cultura. En 2008, 180.000 estudiantes chinos cursaron estudios en el extranjero y China acogió a 170.000 alumnos extranjeros. El Ministro pidió también que la UNESCO contribuyera a fomentar las iniciativas conjuntas entre China y África en materia de enseñanza de tercer ciclo.

El moderador preguntó a los miembros del panel de qué manera la crisis económica había afectado a sus organizaciones y cómo éstas se habían adaptado en lo relativo a la educación superior. Al señalársele que el Banco Mundial no siempre había apoyado a la educación superior, Joy Phumaphi, Vicepresidenta de esa entidad, respondió que el Banco había dado mayor prioridad a la enseñanza básica, pero que en la actualidad contaba con una larga lista de iniciativas exitosas de colaboración en la educación superior, en particular con la India, China y África.

Añadió que la clave para superar la crisis consistía en dotar a los estudiantes de nuevas herramientas y capacidades, y vincular sus competencias con el mercado laboral.

El Presidente de la Asociación Internacional de Universidades, Juan Ramón de la Fuente, instó a los gobiernos a que no redujeran los presupuestos del sector de la educación. “La educación y la enseñanza superior deben seguir siendo bienes públicos y, además, son la vía hacia la recuperación económica”, declaró.

Irene Duncan-Adanusa, Vicepresidenta de Education International, organización que representa a 30 millones de docentes de todo el mundo, dijo que el personal docente padece de salarios inadecuados, falta de seguridad laboral y menoscabo de la libertad académica. En muchos países, los docentes de la enseñanza superior no tienen derecho a formar sindicatos.

“En la enseñanza superior, lo más importante es el ser humano. La crisis no puede servir de excusa para reducir la financiación pública”, declaró.

La representante de los estudiantes europeos, Ligia Deca, añadió: “Si me preguntan qué cambios ha hecho nuestra organización a causa de la crisis económica, debo responder que ninguno. Siempre hemos apoyado la inversión pública en la educación y hemos advertido de los peligros que entrañan los sistemas de préstamos. Esta no es una crisis económica, es una crisis de valores, y la educación superior es promotora de valores. Los ministros de educación superior deberían aliarse con los estudiantes con el fin de promover el cambio”.