Equidad, acceso y calidad


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La equidad no sólo atañe al carácter abierto de la enseñanza superior en materia de acceso – que suele ser el centro habitual de la atención - sino que también concierne al éxito. Las tasas de acceso elevadas no significan gran cosa si van acompañadas de índices también altos de fracaso y abandono escolar. Por consiguiente, las instituciones de educación superior tienen la responsabilidad fundamental de lograr que los estudiantes que en ellas se matriculan lleguen a graduarse. 
 
Esta tarea exige procesos de enseñanza/aprendizaje más eficaces, orientados hacia una mayor pertinencia social lo que a su vez suele exigir una renovación exhaustiva de la metodología y los planes de estudio- y mecanismos adecuados de control de calidad. Los sistemas que garantizan la calidad deberían alentar la aplicación de mejores procesos de aprendizaje, adaptados a diversas categorías de alumnos. Esos procesos deberían abarcar no sólo a los programas de enseñanza superior, sino también a la educación transfronteriza, la privada y la continua.
 
En las sesiones de trabajo de la CMES 2009 se abordará una amplia gama de demandas sociales y respuestas educativas. Entre otros temas figuran los siguientes:
 
- la función y el crecimiento de la educación superior privada y los nexos entre la prestación diferenciada de enseñanza superior, los índices de acceso y los resultados académicos;
 
- las consecuencias de las nuevas modalidades de aprendizaje centrado en el alumno y aprendizaje a lo largo de toda la vida para las estrategias de acceso y el aprendizaje;
 
- los efectos de las nuevas y más diversas modalidades de prestación de servicios educativos basadas en el uso de las TIC (comprendidos el aprendizaje electrónico, los recursos educativos de libre acceso y las tecnologías móviles);
 
- la necesidad de que las inversiones se orienten en el sentido del cambio hacia las direcciones antes apuntadas, más que a la simple preservación del estado actual de los sistemas educativos. 
  
En este espectro temático se examinará también la necesidad de crear marcos de regulación para la enseñanza superior, dotados de autonomía y responsabilidad.  Dichos marcos deberán operar en sintonía con el sistema educativo y de formación, la investigación y la innovación, comprendido lo referente a la planificación, ejecución y retribución del cambio.