Corrupción "fin de siglo": cambio, crisis y transformación de valores

Yves Mény

Aunque existe un acuerdo bastante general en torno a la importancia que reviste el problema de la corrupción en la mayoría de las sociedades contemporáneas -democráticas o no democráticas -, este acuerdo desaparece en cuanto se abordan cuestiones tales como la definición de la corrupción, sus causas o su extensión. Este artículo presenta los términos del debate sobre estas cuestiones y se pregunta por las razones del estallido de la corrupción a lo largo del último decenio y sobre los nuevos aspectos de su internacionalización. Finalmente, el autor señala que la sofisticación de las nuevas formas de la corrupción tiende a hacerla invisible haciendo posible así que se sustraiga a la represión penal o a la sanción política.

La busqueda de definiciones: la vitalidad de la política y el problema de la corrupción

Michael Johnston

Aunque la mayoría de la gente afirma que reconoce la corrupción ahí donde la vea, para fines analíticos sigue vigente el debate sobre la mejor manera de definir el concepto. Una larga tradición clásica ha tratado la corrupción como una propiedad de la sociedad en su conjunto y de sus políticos. Más recientemente, la mayoría de las definiciones de la corrupción se ha centrado en la clasificación de la conducta recurriendo a diversos parámetros, como la ley, la opinión pública o la idea de interés público, para definir el abuso de un cargo para obtener beneficios personales. Otra concepción moderna del proceso, que ofrece ciertas ventajas para el estudio de la corrupción burocrática, es el enfoque de patrocinador-agente-cliente. Sin embargo, se ha criticado las definiciones modernas porque no guardan relación con los valores sociales y culturales, y porque nos definen conceptos bastante más limitados y estáticos de lo que muestra el problema mundial de la corrupción. Esto se podría subsanar centrándose en los procesos y conflictos políticos de donde surgen las ideas significativas sobre la corrupción. Algunos enfoques "neoclásicos" adoptan esta perspectiva, ya sea basándose en normas formales y sociales, o creando una categoría de corrupción a la vez "mediatizada" por la vitalidad de la política democrática y perjudicial para ella. En sistemas más estables, las definiciones basadas en clasificaciones de conductas pueden ser operativas; pero en las sociedades en transición o profundamente divididas, tal vez debamos centrarnos en los conflictos políticos que modelan la idea de corrupción, en lugar de buscar categorías claramente definidas de conductas corruptas.

Topografía de la corrupción: investigaciones en una perspectiva comparativa

Arnold J. Heidenheimer

Este artículo analiza los vínculos entre corrupción y escándalo en las tradiciones de los países europeos, y cómo este vínculo ha contribuido a la formación de las percepciones de los fenómenos actuales. Se dibuja un contraste entre Inglaterra e Italia en el sentido de cómo estos países han conservado o transformado las relaciones de patrocinador-cliente y han establecido un control sobre las distinciones entre intercambio social, económico y político. El análisis comparativo se amplía para abarcar las variaciones regionales existentes en Italia, manifestadas en distintos niveles de confianza y tolerancia para con los servicios públicos que desatienden sus obligaciones. Los diferentes modelos para controlar la conducta burocrática permiten explicar por qué la corrupción a niveles inferiores tiene menor incidencia en Francia que en Italia, pero también cómo la conciencia sobre el problema está más desarrollada entre los italianos. El espectro topográfico del estudio se amplía más allá de las fronteras nacionales, haciendo referencia a cuándo y cómo los gobiernos europeos han respondido a las presiones internacionales para controlar los sobornos de funcionarios de otros países. Hemos extrapolado otros indicadores complementarios de las tendencias nacionales en la lucha contra la corrupción a partir de datos que informan acerca de la disposición de las élites nacionales para controlar las prácticas de los representantes de sus empresas en los países en vías de desarrollo.

Los actores de la corrupción: los políticos de negocios en Italia

Donatella della Porta

El auge de la corrupción política ha provocado importantes cambios en el sistema político y, en particular, en las características de la clase política. Utilizando ejemplos procedentes de un estudio realizado en Italia -basado en documentos judiciales, análisis de la prensa, informes de comisiones parlamentarias, y en entrevistas-- este artículo explica el nacimimiento de una clase de "políticos de negocios", los recursos que invierten en sus carreras políticas y su capacidad de generar recursos de consenso y lealtad para los tratos ilegales. La crisis de los partidos de masas es la causa de que surjan políticos que consideran la política "un negocio como otro cualquiera". Invirtiendo en su carrera política los recursos que obtienen en el mercado ilegal, los políticos de negocios extienden su poder en el sistema de partidos y en la administración pública, compitiendo con ventaja con los políticos "tradicionales". Su poder creciente contribuye a una transformación profunda de las reglas del juego político, dando lugar a un sistema de valores alternativo en el que las actividades ilegales no están estigmatizadas, y transformando a los partidos políticos en órganos sociales para actividades ilícitas.

Democrácia y "alta" corrupción

Susan Rose-Ackerman

Aunque las prácticas deshonestas sean moneda común en todos los niveles del sistema político y económico, los sobornos de altas autoridades constituyen un problema especialmente preocupante. La "alta" corrupción, o corrupción de los altos estamentos, se traduce en grandes cantidades de dinero e involucra a empresas multinacionales que son las que suelen pagar los sobornos y las comisiones ilegales. La dimensión más importante del impacto de la corrupción no son las sumas implicadas. Los costes en fondos de inversión perdidos y en términos de distorsión de las prioridades pueden ser elevados aunque los sobornos sean poco importantes. La democracia y el libre mercado no son necesariamente un remedio. Los países que se democratizan sin crear una legislación ni velar por el cumplimiento de las normas que diriman los conflictos de intereses, el enriquecimiento financiero y los sobornos, corren el riesgo de socavar sus frágiles instituciones recién creadas, vulnerables frente a la búsqueda de beneficios personales. Los países que liberalizan su economía sin proceder a una reforma paralela del Estado se arriesgan a crear graves presiones entre sus funcionarios, que tenderán a participar de la nueva riqueza creada por el sector privado. Los incentivos de la corrupción existen tanto en las democracias de libre mercado como en las autocracias. Para conservar su estabilidad, los gobiernos interactúan con controles externos independientes que alientan la corrupción o que luchan contra ella. En los países democráticos, se observa que tanto los políticos enfrentados a difíciles situaciones de reelección como aquellos que se encuentran al final de su carrera política son especialmente vulnerables a la tentación de ceder a prácticas de corrupción. Sin embargo, la compleja estructura de organización de las legislaciones democráticas y la separación formal de poderes aumentan el costo de los sobornos y pueden desalentar las prácticas ilícitas.

La corrupción política y los medios de comunicación: el caso Tangentopolis

Pier Paolo Giglioli

En febrero de 1992, el descubrimiento de un episodio menor de corrupción política en Milán desató una amplia investigación judicial que condujo rápidamente al colapso del régimen político que había gobernado en Italia durante más de cuarenta años. En este artículo, se analiza el papel desempeñado por los medios de comunicación en este proceso. La comercialización de los medios de comunicación, que los había vuelto más independientes del sistema político, aparece como el factor que impulsó la amplia cobertura que la prensa y la televisión realizaron de estos acontecimientos. Al interpretar Tangentópolis en términos morales como un síntoma de profundo deterioro de la vida pública que amenazaba los valores básicos de la democracia, más que como un episodio rutinario de la política, las noticias de los periódicos y la televisión fomentaron la deslegitimización del sistema político italiano. La cobertura televisiva del primer gran juicio por corrupción que emanó de la investigación judicial transformó a éste en un ritual de degradación de los políticos implicados, que simbólicamente selló la caída del régimen, y eliminó a toda una élite gobernante de la política.

La corrupción política en Japón

Steven R. Reed

Aunque las comparaciones internacionales entre niveles de corrupción sn sumamente difícicles, es evidente que Japón tiene un grave problemo. En ningún otro país industrializado democrático ha sido tan destecado el papel desempeñado por los escándalos de primer orden hayan salpicado a tantos primeros ministros. Aunque el problema de Italia pudiera parecer peor, ningún otros país se acerca tanto al case italiano como Japón. Al igual que Italia, Japón ha vivido en tiempos recientes una serie de escándalos que han salpicado a un alto porcentaje de la clase política y que ha impulsado una amplia reforma política. Cabría pensar que en Japón esta reforma política representa un intento de avanzar de un "sistema moderno de patrocinio" hacia un "sistema moderno basado en una cultura civica".