Nota sobre la investigación social empírica y las relaciones interdisciplinariasPaul Lazarsfeld*El autor aboga por un examen de las técnicas de investigación social, sobre todo porque hay considerables diferencias en los distintos países por lo que se refiere a su grado de aceptación. Asimismo pone de relieve la importancia que revisten las tendencias a la coooperación entre distintas disciplinas, las controversias metodológicas, y las diferencias entre las generaciones de investigadores y entre las diversas formas de organización científica. Me propongo tomar como punto de partida el tipo de investigaciones sociales empíricas que prevalecen actualmente en los Estados Unidos de América, y de aquí pasaré a abordar las demás ciencias sociales. Por último, examinaré algunos aspectos generales de la encuesta que la UNESCO proyecta efectuar. La investigación sociológica prácticaEn Europa Occidental, la descripción precisa del panorama social contemporáneo comenzó aproximadamente en siglo XIX, y desde entonces se ha convertido en una técnica de importancia considerable. Desde el primer análisis de estadísticas relativas a la delincuencia en Francia, hasta los estudios modernos sobre los ciclos empresariales o el producto nacional bruto, se le ha venido prestando cada vez más atención al análisis cuantitativo. Al principio, tan sólo los organismos estatales podían proporcionar datos, pero hoy en día en muchos países existen institutos anexos a universidades, o financiados por fundaciones, que abarcan la casi totalidad de las actividades humanas con sus especialidades. Los resultados de la labor de investigación efectuada no son ni meras descripciones ni teorías muy generales. El trabajo se orienta primero hacia la búsqueda de fenómenos regulares, y luego hacia una generalización lo más amplia posible. En mi ámbito de estudio propio, me vienen a la mente los siguientes ejemplos: las personas con escasa educación carecen de la ambición suficiente para sacar provecho de las posibilidades que se les ofrecen; la propaganda efectuada en los medios de comunicación es menos eficaz que la influencia personal; la satisfacción de las personas respecto de su situación social depende de los grupos de referencia con los que se comparan.1 Para probar estas afirmaciones se necesita un arsenal metodológico muy perfeccionado. La encuesta de la UNESCO debería determinar en qué medida los distintos países conocen la existencia de las técnicas pertinentes, y cómo se podría contribuir a su difusión. Hago de esto mi punto de partida porque esas técnicas constituyen, probablemente, el mejor ejemplo de una acumulación continua de resultados y aptitudes en materia de investigación. Algunas de las tareas que se están llevando a cabo pausadamente son: la creación de índices para los fenómenos sociales complejos; la distinción entre las relaciones recíprocas verdaderamente causales y las que solamente lo son en apariencia; el análisis de las tendencias en el tiempo; y la determinación de las relaciones entre el comportamiento social y las estructuras sociales. Quiero dejar claro desde ahora que no considero en modo alguno que esta creación de un "lenguaje de la investigación sociológica" sea el único tema digno de atención, ni tampoco que sea el más importante. Pero constituye una base sólida, a partir de la cual se pueden abordar otros problemas con mayor facilidad. Poner el acento en las variaciones nacionalesResulta curiosa la historia de los métodos empíricos que acabo de mencionar. Todos ellos fueron elaborados al principio en Europa Occidental, pero las universidades de este continente nunca los reconocieron verdaderamente. A principios de siglo llegaron a ser preponderantes en los Estados Unidos, y de aquí se volvieron a importar a Europa, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial. ¿En qué medida han suplantado las tradiciones que se consideran más específicamente europeas? La importancia concedida a la historia en Alemania y Francia, o el interés por la macrosociología en los países del Este, podrían verse en peligro a causa de la "invasión americana". La encuesta de la UNESCO debería plantear preguntas de este tipo: ¿Esas tradiciones más antiguas constituyen métodos de investigación válidos? En caso afirmativo, ¿cómo pueden preservarse y desarrollarse? En una comunicación presentada en mi condición de presidente de la American Sociological Association, insté a mis colegas norteamericanos a que "escuchasen con un tercer oído" a sus colegas extranjeros, a fin de sensibilizarse a las distintas maneras en que se suscitan y estudian los problemas en otros países. El problema es más complejo todavía cuando se trata de países que no han elaborado métodos empíricos para investigar en la esfera de las ciencias sociales, aunque posean sus propias tradiciones de análisis sociológico. Jean Stoetzel ya ha señalado la cuidadosa atención que merecen las "hipótesis" que encierran bajo formas diversas los escritos de países orientales, especialmente los de China y la India. Nunca he estudiado personalmente esas tradiciones, pero algunos estudios históricos llevados a cabo en países occidentales me han enseñado que el siguiente método suele ser muy fecundo. Consiste en tomar dos textos de dos tradiciones muy diferentes e intentar traducir cada uno de ellos al lenguaje del otro. Esto puede mostrar a las claras tanto los méritos como los defectos de ambos textos y conducirnos a una síntesis enriquecedora. Como no conozco autores orientales, voy a dar un ejemplo tomado en el ámbito norteamericano contemporáneo. Sería sumamente interesar comparar los estudios empíricos contenidos en la obra de Stouffer American Soldier con novelas como The Naked and the Dead de Mailer. De esta forma se podría efectuar un paralelo entre el existencialismo filosófico y las investigaciones sobre la "personalidad autoritaria". Un aspecto específico del problema general anterior es el que gira en torno a los métodos del análisis cuantitativo. Se supone que el planteamiento nomotético exige siempre una cuantificación, mientras que los métodos cualitativos han de dejarse a la intuición del encuestador. No creo que esta distinción sea válida. Algunas observaciones in situ efectuadas por antropólogos, o entrevistas llevadas a cabo por especialistas en psicología clínica, pueden clarificarse mediante un examen metodólogico. La encuesta de la UNESCO podrá proporcionar algunos ejemplos de esfuerzos de este tipo y debería señalar que hay muy poca literatura sobre este particular. En vez de aceptar la distinción estereotipada entre métodos "nomotéticos· e "ideográficos", convendría clarificar más el planteamiento ideográfico. Ya he tenido ocasión de tratar la cuestión de la función del análisis cualitativo en la "investigación social empírica", en una comunicación publicada con ese mismo título. Relación entre las disciplinasEn los países occidentales se han desarrollado algunas disciplinas distintas, por ejemplo la antropología, la sociología, la ciencia política, etc. No está claro en modo alguno que esas divisiones sigan siendo pertinentes. La encuesta de la UNESCO debería determinar meticulosamente cuáles han sido efectivamente los esfuerzos desplegados en materia de colaboración, aun cuando nominalmente sigan subsistiendo en la enseñanza divisiones por departamentos especializados. Esta es una cuestión importante para los países en desarrollo, porque quizás fuese más prudente dotar a las nuevas universidades con departamentos de ciencias sociales más amplios, en vez de organizarlas con los departamentos clásicos. No resulta difícil citar ejemplos que ilustran estas dificultades. En la economía keynesiana, verbigracia, el problema del ahorro es importante. Por eso, son numerosos los estudios empíricos que se han centrado en la cuestión de saber qué clase de personas muestran tendencia a ahorrar y en qué condiciones. ¿Este tipo de encuestas caen dentro del ámbito de la psicología o de la economía? ¿Qué consecuencias puede tener el hecho de que se lleven a cabo con la perspectiva de una u otra de esas dos disciplinas tradicionales? Tomemos otro ejemplo: el de las relaciones entre la sociología y la antropología. El antropólogo está acostumbrado a apoyarse en métodos esencialmente informales, pero en la actualidad se está viendo obligado a elaborar métodos de muestreo más precisos. Y a la inversa, los estudios sobre las comunidades modernas que antes llevaban a cabo principalmente los sociólogos, suelen ser llevados a cabo hoy en día frecuentemente por antropólogos. Otra cuestión que es objeto de múltiples discusiones en muchos países es la de la relación existente entre la teoría política, por un lado, y los datos proporcionados por las estadísticas electorales y las encuestas de opinión, por otro lado. La tarea principal de la encuesta de la UNESCO será describir las tendencias que separan o agrupan a distintas disciplinas de las ciencias sociales. No obstante, puede ser que los coordinadores del estudio deseen poner de relieve el valor de la investigación interdisciplinaria. En ese caso, cabe esperar que la demostración se haga con ejemplos concretos. Los problemas de la educación superior podrían proporcionar uno de ellos. En efecto, los economistas han estudiado su coste y valor en términos monetarios, a los sociólogos les ha preocupado la "anomia" de los estudiantes universitarios, los antropólogos señalan las funciones ambivalentes de las personas instruidas en los países subdesarrollados, y los psicólogos se interesan por el proceso de aprendizaje en distintas etapas del ciclo de la existencia humana. No cabe duda de que se pueden escoger otros temas específicos para examinar esta cuestión de la colaboración de forma muy concreta, y no sólo en abstracto. Al mismo tiempo, la encuesta proyectada tendrá que prestar atención a las controversias sobre cuestiones de métodos que se dan entre las distintas disciplinas, e incluso dentro de ellas. Un debate ponderado sobre esas discrepancias podría ser de hecho una de las contribuciones más importantes de esta encuesta, sobre todo si resulta que se encuentran los mismos problemas a nivel internacional y en el plano de los conflictos entre escuelas específicas. La finalidad de un inventario de esta suerte sería poner de manifiesto claramente los argumentos a favor y en contra de una posición determinada, y también prever lo más concretamente posible las consecuencias probables de cada uno de ellos. En cada país, la encuesta proyectada tendría que tener en cuenta las diferencias entre generaciones. En Francia, por ejemplo, a la generación joven le interesa más la microsociología y a la generación anterior la macrosociología. Será importante tratar de observar si en otros países se dan tendencias similares o diferentes. En Estados Unidos, es probable que la situación sea al revés que en Francia, porque la vieja escuela es representante de una tradición "behaviorista", mientras que los universitarios más jóvenes tratan de desarrollar la "teoría" y se centran en los problemas de sociedad a gran escala. Tendrá su importancia localizar a los "jóvenes turcos" de cada país. Uno de los problemas metodológicos que habrá de ser examinado es la función que desempeñan las matemáticas en las ciencias sociales. Es importante, por supuesto, que este tema primordial figure en la encuesta, aunque no debe confundirse con la cuestión de tratar de saber si las ciencias sociales se asemejan o no a las ciencias naturales. Considero que esta cuestión es vacua y espero que la encuesta evite tratarla. Una de las versiones más irritantes de este falso problema es sostener que los valores desempeñan un papel especial en las ciencias sociales. ¿Qué significa esto? ¿Que estudiamos los valores efectivamente mantenidos por la gente, o que describimos el universo de valores en el que trabajan los especialistas en ciencias sociales? Por supuesto que lo hacemos, pero es algo tan obvio como decir que a algunos fisiólogos les interesa estudiar la composición de la sangre. Sin embargo, esto podría significar también que los problemas estudiados en un país determinado dependen de su universo de valores. Esta afirmación también sería exacta, pero se podría aplicar a cualquier empresa científica. La encuesta de la UNESCO ofrecerá evidentemente la posibilidad de poner de manifiesto por qué un país determinado prefiere unos métodos determinados, y por qué de un país a otro varían las prioridades concedidas a los distintos temas. Pero esto no es un problema filosófico, sino un hecho empírico que forma parte de la ya mencionada atención que es menester prestar a las diferencias nacionales. Otra cuestión que la UNESCO no tiene que perder de vista es la forma de organización de las ciencias sociales en los distintos países. A este respecto se puede mencionar el papel que desempeñan las academias de ciencias en los países de Europa Oriental y las fundaciones privadas en los Estados Unidos de América, así como la aparición de laboratorios de ciencias sociales. Con respecto a la encuesta se ha dicho que su ámbito serán las ciencias sociales y humanas. Estos términos no tienen la misma acepción en todos los idiomas, y por consiguiente hay que ser muy preciso a la hora de formular observaciones sobre este particular. Mi parecer es que la historia, la filosofía y el derecho no han de tratarse como disciplinas independientes, sino en función de su relación recíproca con las ciencias sociales. Para el proyecto que nos ocupa, me parece importante determinar qué es lo que aportan esas tres disciplinas a las ciencias sociales y qué influencias reciben de ellas. No obstante, opino personalmente que las ciencias sociales consideradas como disciplinas independientes e importantes de por sí -que en inglés designamos con el nombre de humanities- no deben figurar en el proyecto actual de la UNESCO, sino que han de ser objeto de otra encuesta aparte. Para acabar diremos unas palabras sobre el tipo de trabajo que el proyecto de la UNESCO va a implicar en el plano del personal. Es evidente que el trabajo se repartirá principalmente entre consultores especializados en las distintas materias, en países diferentes. Pero al mismo tiempo será menester contar con otro tipo de consultores para evaluar el equilibrio general de la labor que se lleve a cabo en cada país. Los dictámenes de estos últimos expertos revestirán una importancia especial en los países pequeños y poco desarrollados, donde la escasez de personal y el peso de las tradiciones locales desequilibran los esfuerzos realizados. En esos países, uno de los aspectos más valiosos del proyecto será señalar los ámbitos de estudio que han sido desatendidos. Traducido del inglés Notas * En la fecha de preparación de este artículo para la ISSJ, Vol.XVI, No.4, 1964, Paul Lazarsfeld era profesor en la Universidad de Columbia, Nueva York, E.E.U.U. 1. Un inventario de este tipo de proposición puede encontrarse en la reciente obra de Berelson y Steiner intitulada Human Behaviour - An Inventory of Scientific Findings, Harcourt, Brace, 1964. |