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Nota biográfica Seddik Salim Larkeche es experto titular ante la Organización Internacional de Expertos y codirector de la asesoría Matipro International (sede social: 156, avenue Gabriel Péri, 69120 Lyon, Francia). Es autor de numerosos informes de asesoría industrial para bancos de negocios, y desde fecha más reciente para grupos internacionales. A principios de 1999 va a publicar una obra dedicada a la nueva problemática del riesgo en el comercio internacional. Hacia una nueva problemática del riesgo en el comercio internacional: el caso de ArgeliaSeddik Salim LarkecheIntroducciónDesde 1950 hemos entrado en una era postindustrial, que presenta estas dos características especiales: las actividades de las empresas se han trasladado del plano nacional al multinacional, e incluso al mundial; y los sistemas en que vivimos se han ido haciendo más complejos paulatinamente, a causa del incremento de las funciones interactivas que deben desempeñar. Esta complejidad se plasma en:
Esta complejidad de los sistemas ha generado una considerable dificultad de previsión, que dificulta a mediano y corto plazo la visibilidad en la gestión de las empresas. También ha provocado un grandísimo aumento de múltiples riesgos que afectan a todos los ámbitos y protagonistas de las actividades humanas. En efecto, la esfera del riesgo ha llegado a ser inmensa y a estar omnipresente en la sociedad. Los dirigentes de las empresas han tenido que reexaminar su posicionamiento global ante el riesgo y superar el planteamiento tradicional, que consistía esencialmente en protegerse contra él para evitarlo. Nuestra época exige-y el futuro va a exigir todavía más-un posicionamiento diferente frente a la multitud de riesgos que van cobrando un lugar preponderante en la gestión de la empresas, especialmente en lo referente a sus resultados en el plano internacional. Como el campo del riesgo es inmenso, nos vamos a centrar en los riesgos internacionales y en uno de sus aspectos: el político. ProblemáticaHemos optado por articular nuestra investigación en torno al tema de la internacionalización de las empresas en contextos de riesgo. Esta temática presenta múltiples aspectos interesantes para el investigador, porque plantea un sinnúmero de cuestiones relacionadas con las estrategias desplegadas por las empresas por el mundo entero. También nos conduce a comprender mejor los riesgos que se están multiplicando en el plano internacional. Por último, este análisis puede ayudarnos a comprender mejor la lógica de las formas de actuar de algunos protagonistas en contextos de complejidad y turbulencia cada vez mayores. Que nosotros sepamos, los estudios dedicados a este tema son escasos. Las hondas transformaciones que experimenta el mundo actual obligan a las empresas a fomentar el despliegue de estrategias innovadoras en esos contextos. Vamos a tratar de responder a esta pregunta esencial: ¿Por qué y de qué manera deciden las empresas internacionalizar sus actividades en contextos con riesgos? La formulación de esta pregunta nos conduce a plantearnos otras más, a saber:
Nuestro campo de investigación será la situación en Argelia. Esto nos va a permitir poner de manifiesto una nueva problemática del riesgo en el comercio internacional, que a nuestro parecer va a cobrar una importancia preponderante en las inversiones internacionales de las empresas. Las teorías sobre las inversiones internacionales se pueden dividir en dos grupos principales: El primero se refiere al mercado, y en él predominan las corrientes de pensamiento vinculadas a la organización industrial, en las que la teoría de la internalización ocupa un lugar preponderante que nos permite aprehender mejor los fenómenos de integración de las empresas en su sentido más lato, así como los principios de economías de escala que facilitan una organización general óptima de las empresas. El segundo se refiere al capital, y aporta la dimensión financiera a la explicación de las inversiones internacionales. La teoría del mercado no resulta muy fecunda en el ámbito de nuestra temática, y más concretamente en lo referente a las nociones de riesgo en el comercio internacional. En cambio, la teoría del capital concede una importancia más esencial al riesgo para explicar los fundamentos de las inversiones internacionales. De acuerdo con esta teoría, las variaciones de los tipos de cambio pueden ser vectores fundamentales de esas inversiones (R.Z. Allibert, 1971), que se utilizan como elemento de diversificación de los riesgos. Esta teoría presenta la ventaja de ser pertinente porque incorpora a las causas de las inversiones internacionales la dimensión financiera, cuya importancia en las relaciones económicas internacionales viene corroborada por el auge sin precedentes de las inversiones de cartera en el plano mundial. No obstante, esta teoría del capital tiene sus límites evidentes, sobre todo porque se centra principalmente en los móviles financieros de las inversiones internacionales y deja de lado otras motivaciones (tecnológicas y mercantiles) de la empresas. Aunque nos proporciona una información rica sobre la lógica de diversificación utilizada por las empresas multinacionales como medio estratégico para reducir los riesgos, esta teoría adopta una óptica que no corresponde a la problemática de las inversiones en contextos que presentan riesgos. En efecto, parte de la hipótesis de que el objetivo esencial del empresario es potenciar al máximo el provecho y huir a todo trance del riesgo. Este planteamiento subestima la omnipresencia del riesgo en las inversiones internacionales y sobre todo la necesidad que tienen las empresas de vivir y evolucionar en un contexto arriesgado. Para responder a las preguntas formuladas, recurriremos a otras corrientes del pensamiento teórico que parecen estar surgiendo actualmente a causa de la importancia que ha cobrado el riesgo en los distintos tipos de inversiones internacionales. Lo escrito sobre este particular no constituye todavía una teoría homogénea basada en un conjunto de hipótesis bien establecidas. Para tener en cuenta esta ausencia de teoría claramente establecida, vamos a llamar a estas nuevas aportaciones teóricas "planteamiento organizativo". A nuestro parecer, esta denominación es apropiada porque el conjunto de esos nuevos conocimientos adquiridos está relacionado con la organización de las empresas. Queremos hacer hincapié en que no se debe considerar que esas aportaciones teóricas recientes se contraponen a las teorías elaboradas anteriormente, porque en cierta medida constituyen un complemento de la teoría del capital. Estos nuevos conocimientos nos permiten comprender mejor, en su conjunto, la internacionalización de las empresas en contextos con riesgos, así como los diferentes factores de rendimiento necesarios para desenvolverse con eficacia en esos contextos turbulentos. El paso del riesgo político al riesgo proyectoLas distintas teorías de las inversiones internacionales han reducido a los empresarios a la categoría de protagonistas de la actividad económica con gran aversión al riesgo. Estas corrientes de ideas han presentado un aspecto real de los comportamientos de los administradores de empresas en el comercio internacional. No obstante, han subestimado mucho la forma de actuar dinámica de los inversionistas, y más concretamente su capacidad para asumir riesgos, es decir para situarse de antemano en contextos de incertidumbre que no garantizan los resultados. Esta noción es esencial de entrada para comprender el posicionamiento de los protagonistas ante la problemática de la sociedad actual, en la que el riesgo desempeña un papel preponderante. En efecto, el fenómeno de la mundialización iniciado en estos últimos veinte años ha traído consigo cambios radicales y profundos en los países y las empresas. La complejidad de las sociedades ha generado sistemas con incertidumbres y riesgos omnipresentes y con técnicas de comunicación e información de un rendimiento cada vez mayor. Este doble aspecto parece influir en la naturaleza misma del riesgo. En efecto, parece ser que las empresas están desarrollando estrategias especiales para encaminarse hacia una gestión diferente del riesgo. La tendencia actual se centra al parecer en el riesgo proyecto en vez de en el riesgo país (H. Benmansour y C. Vadcar, 1996), sobre todo porque las empresas han cobrado conciencia de que puede haber riesgos aceptables en países de alto riesgo y riesgos inaceptables en países de escaso riesgo. Este planteamiento lo está reforzando al parecer la competencia cada vez más dura que se da entre las empresas en el plano mundial, y que las impulsa a buscar mercados por doquier, incluso en contextos peligrosos donde se presentan oportunidades de negocios. El hecho de haber cobrado conciencia de la existencia de mercados rentables en regiones con riesgos ha conducido a las empresas a replantearse sus evaluaciones del riesgo en el comercio internacional, y a considerar que ese riesgo no es un factor estricta y exclusivamente negativo sino más bien un medio para acaparar algunos mercados potenciales. En la actualidad, hay numerosos países con riesgos que representan considerables fuentes de beneficios para algunas empresas internacionales. Pensamos sobre todo en el de los hidrocarburos, o en los de otras materias primas que alcanzan un volumen financiero considerable. A este respecto, es significativa la presencia de empresas multinacionales en países de Africa (Argelia, Gabón, Libia, Nigeria, etc.) y Oriente Medio (Irán, Turquía, Líbano, etc.) con contextos turbulentos. Por estos motivos, estimamos útil que se haga evolucionar la apreciación del riesgo en el comercio internacional. En efecto, la tendencia de las empresas a centrarse en el riesgo proyecto, y no en el riesgo político, implica que la opción de llevar a cabo actividades internacionales en contextos arriesgados puede obedecer ante todo a criterios microeconómicos relacionados con los proyectos, que relegan a un segundo plano las consideraciones de orden macropolítico. Al parecer, se está evolucionando de una lógica general que da primacía al riesgo político hacia una lógica microeconómica guiada principalmente por la rentabilidad de los proyectos. En este nuevo planteamiento, el proyecto empresarial parece ser el marco de referencia principal. Una empresa puede efectuar una opción estratégica para invertir en un contexto con riesgos, en la medida en que el proyecto concreto obedezca a criterios económicos de rentabilidad de la inversión. Al parecer, esta opción da prioridad más bien a los aspectos técnicos (calidad del proyecto) que al riesgo país, por ser éste demasiado general y por presentar un desfase con la situación económica real de las empresas, especialmente en lo que se refiere a las oportunidades de negocios. Con respecto a las consideraciones generales de apreciación del riesgo, los análisis del riesgo país efectuados por los organismos especializados parecen estar netamente orientados hacia las compañías de seguros, que establecen los distintos tipos de primas de los exportadores. Para los empresarios, estos análisis parecen representar instrumentos indicativos, pero aparentemente las empresas ya no los consideran instrumentos pertinentes para elegir su implantación. En efecto, hoy en día las empresas se inclinan a colaborar cada vez más con asesorías muy especializadas para llevar a cabo un estudio exhaustivo de las oportunidades de negocios que pueden presentarse en todos los países del mundo, incluidos aquellos que presentan riesgos. Esta nueva dimensión de la noción del riesgo político nos permite responder parcialmente a la pregunta sobre el supuesto freno que puede representar el riesgo en la internacionalización de las actividades de las empresas. Como el riesgo proyecto prevalece sobre el riesgo político general, eso explica que las empresas puedan invertir en contextos con riesgos en función de la rentabilidad esperada, y también explica la presencia numerosa de empresas extranjeras en regiones turbulentas. No obstante, queda por matizar esta nueva dimensión de la estimación del riesgo en el comercio internacional, especialmente por lo que se refiere a la delicada dosificación de los dos riesgos que se superponen inevitablemente en toda opción de internacionalización de la actividad empresarial: el riesgo proyecto y el riesgo político. Al parecer, el riesgo político ya no queda circunscrito exclusivamente a una dimensión negativa, sino que puede ser una fuente de oportunidades de negocios en las luchas de competencia que enfrentan a las empresas. En efecto, algunas firmas están cobrando conciencia de que efectuar la opción estratégica de invertir en un contexto arriesgado, cuando los demás competidores han optado por no comprometerse, puede representar una aportación de rentabilidad considerable para el inversionista. Esta idea clave constituye el elemento esencial de nuestro análisis, y no corresponde exactamente a las teorías clásicas sobre inversiones internacionales. En efecto, estas teorías han menospreciado durante mucho tiempo la capacidad de los empresarios para asumir riesgos-y más concretamente, para invertir en contextos peligrosos-y sobre todo para enmarcarlos en una dimensión dinámica. El nuevo planteamiento ya no sólo considera exclusivamente el riesgo político como un freno para la internacionalización de las actividades de determinadas empresas, sino también como un posible acelerador para conquistar una posición ventajosa en un mercado. En otras palabras, plantea el problema de fondo de la capacidad de las empresas para proseguir con sus opciones de llevar a cabo actividades internacionales mediante acciones estratégicas in situ, especialmente efectuando una gestión operacional del riesgo. La gestión operacional del riesgo político internacionalEl interés esencial de este nuevo planteamiento estriba en el hecho de que puede esclarecer los criterios de rendimiento en contextos con riesgos, especialmente por lo que respecta a los procesos de decisión y a los distintos aspectos técnicos. Procesos de decisión y gestión del riesgoEn contextos turbulentos en los que el riesgo se halla omnipresente, las empresas aplican determinadas estrategias de organización en sus procesos de decisión. En efecto, en el proceso de inversión de las empresas-sobre todo de las grandes-se da una centralización muy acusada, especialmente en el ámbito financiero, con miras a reducir los riesgos de cambio. Esta fuerte centralización empresarial se explica también por el rápido crecimiento de algunas empresas que experimentan la necesidad de contar con estrategias globales para coordinar mejor sus actividades. La descentralización es la segunda tendencia que se da en el proceso de decisión de las empresas cuando el contexto presenta riesgos. Esa descentralización permite a las firmas adaptarse rápidamente a los cambios locales, lo cual facilitará la capacidad de reacción de sus filiales y una mayor motivación de los encargados de la gestión en el plano local. Hoy en día, las empresas se orientan hacia una gestión de centros de beneficios semiautónomos que les permitan aprovechar a un tiempo las ventajas de la centralización (control de la dimensión financiera) y de la descentralización (capacidad para satisfacer las necesidades locales). Por eso, en los contextos con riesgos el proceso de decisión se centraliza mucho, lo cual permite realizar economías de escala, y al mismo tiempo se descentraliza para satisfacer las necesidades locales. Ante estas dos tendencias, la cuestión delicada parece ser el equilibrio entre ambas, que por definición resulta difícil lograr. Gobernar con tiento estas dos tendencias será un factor esencial de los resultados en contextos con riesgo, y esto nos lleva a interrogarnos sobre el tipo de estructura que será menester crear para obtener resultados en un contexto arriesgado. Un análisis de las empresas que invierten en este tipo de contexto nos indica que suelen dotarse de estructuras complejas en casi todos los casos. Los tipos de estructuras que es menester adoptar en contextos con riesgosH. Mintzberg (1995) define la estructura de una organización como la suma total de los medios empleados para dividir el trabajo en distintas tareas, y para asegurar a continuación la coordinación necesaria entre ellas. Para A. Desreumeux (1992), se impone una nueva estructuración de las empresas habida cuenta de las transformaciones que experimenta hoy en día el contexto mundial, y sobre todo de la turbulencia de algunos mercados. ¿Qué estructura resulta más apropiada para responder a las necesidades de las empresas en los contextos con riesgos? Cuando se trata de contextos turbulentos, la estructura organizativa más adecuada parece ser la estructura matricial. En efecto, esta estructura permite llevar a cabo la gestión de un gran número de líneas de productos y una integración más estrecha en todos los niveles jerárquicos de la empresa, lo cual permite asociar una adaptación fácil y una integración dinámica. La combinación sutil de centralización y descentralización mediante una estructura de tipo matricial permite a las firmas coordinar sus actividades, y sobre todo generar una capacidad de reacción frente a los cambios súbitos que se producen en los contextos turbulentos. Reducción de riesgos mediante la cooperaciónSegún A. Edstrom y S. Gullander, los objetivos de una empresa se definen en función del resultado económico y del riesgo. Estos autores señalan que la cooperación posibilita la reducción de los riesgos individuales-especialmente los políticos-y una mejora del rendimiento global. Para ahondar en esta dimensión de factor reductor del riesgo que tiene la cooperación, vamos a tratar de definirla tanto en el plano de su índole propia como en el de las distintas formas en que se expresa. L. Saglietto y C. Thomas (1995) consideran que las operaciones de cooperación se basan en la utilización común de medios (información, tecnología, conocimientos y aportaciones financieras). En otras palabras, estiman que la cooperación consiste en un acuerdo contractual entre empresas para la utilización de recursos, y distinguen tres tipos: Estratégica: expresa la voluntad de los socios para conseguir un fin estratégico, si bien los objetivos de las partes pueden ser diferentes. Praxeológica: condiciona el funcionamiento de la cooperación al compartimiento de medios riesgos y resultados, al reparto y coordinación de las actividades, y a las modalidades del derecho a una gestión conjunta. Temporal: indica la duración de los acuerdos de cooperación y las condiciones de su ruptura. La cooperación puede revestir formas muy diversas y plasmarse en empresas conjuntas, adquisiciones y concentraciones. La adquisición se produce cuando uno de los futuros socios adquiere la otra empresa y la somete a su estrategia. La concentración es la agrupación de varias empresas en una sola. La empresa conjunta puede definirse como la realización de un proyecto común por parte de dos o más firmas, en las que cada una aporta su contribución en un ámbito determinado (capital, trabajo, o pericia técnica). Cuando se ha adoptado la decisión de establecer una empresa conjunta conviene escoger los socios, que pueden ser de tres clases: Empresas privadas locales. Autoridades gubernamentales (empresas públicas). Empresas extranjeras. Cabe señalar que la aparición de un sector privado local puede hacer que las empresas extranjeras inversionistas cuenten con firmas locales susceptibles de tener el mismo interés por los resultados. Estas empresas privadas tienen algunas limitaciones en materia de gestión, sobre todo por falta de información inicial. Por otro lado, hay que señalar también que la colaboración con socios del sector público sigue revistiendo especial importancia en los países del Tercer Mundo, donde el Estado sigue desempeñando un papel de primer plano en la esfera económica. Por último, respecto de las formas de intervención en contextos con riesgos, cabe decir que es una práctica corriente la cooperación entre socios extranjeros para concentrar las posibilidades de éxito, y sobre todo para reducir al mínimo los riesgos en caso de siniestro. Con respecto a los imperativos vinculados con las estrategias de cooperación, hay que señalar que proceden tanto del exterior como del interior de la empresa. Los imperativos externos se deben principalmente a la legislación del país en que se invierte (participación en el capital social, transferencia de beneficios, etc.). Sin embargo, la dificultades planteadas por la cooperación parecen proceder esencialmente del interior de la empresa, por eso es menester superar las diferencias de cultura y gestión para que la cooperación resulte un éxito. Además, la cooperación con un socio local ha de llevarse a cabo con pleno conocimiento de causa, especialmente por lo que se refiere a las aportaciones y límites de cada una de las partes asociadas. La reducción de los riesgos en función del tipo de inversiónHay que preguntarse si el riesgo influye de la misma manera en todas las inversiones, o si hay inversiones específicas que permiten reducir el riesgo global que corren las empresas. Creemos que las inversiones de las empresas en los países en desarrollo pueden clasificarse en tres tipos: orientadas hacia la exportación, dirigidas hacia el mercado local, e impulsadas por los Gobiernos. Existe una estrecha relación entre esas orientaciones y la reducción del riesgo. Las inversiones dirigidas hacia el mercado local parecen ser las menos arriesgadas, porque tienden a efectuarse con una cooperación local y su rentabilidad es segura a mediano y largo plazo. No obstante, parece ser que para responder a la preocupación de obtener resultados en contextos arriesgados, las estrategias de cooperación en las inversiones encaminadas a desarrollar el mercado local han de completarse con otras estrategias, especialmente financieras, técnicas y humanas. La dimensión financiera y el volumen de las inversiones en contextos con riesgosEn los contextos con riesgos, el objetivo principal de las empresas es reducir al mínimo las pérdidas en caso de siniestro. Para ello, el método suele consistir en reducir el volumen de las inversiones a fin de disponer de una estrategia prudente y eficaz que permita hacer frente al riesgo. En efecto, si la inversión es escasa, el costo de una posible expropiación no representará gran interés para el país expropiador. Hay varios medios posibles, especialmente el de limitar la dotación en capital de la filial y el monto de las inmovilizaciones, dando prioridad por ejemplo al alquiler de bienes mobiliarios o inmobiliarios. La esfera técnica en los contextos con riesgosEl hecho de poseer una ventaja específica es la base de la ventaja competitiva de una empresa con respecto a sus rivales, y este hecho constituye un capital esencial. Cuando se da una situación de riesgo, se acentúa la preocupación de la empresa por proteger su pericia técnica a causa de la volatilidad del contexto. Para responder a a preocupación, la empresa tendrá que conceder una atención sumamente especial al control de su proceso de producción. Hay una serie de medios técnicos constrictivos que las empresas utilizan para hacer que su presencia resulte indispensable. El método más utilizado por las empresas consiste en explotar las filiales en el marco de un proceso de producción global, en el que la interdependencia de las unidades de producción imposibilita el funcionamiento de una sola unidad por separado. En este ámbito se han utilizado tres procedimientos eficaces: La división geográfica de la producción y la investigación. La conservación de conocimientos esenciales en el proceso de fabricación. La cesión de tecnología a las filiales mediante licencias. Esta actitud de protección permite a las empresas crear condiciones que impidan la rentabilidad de la explotación de la filial por parte del Estado, en caso de expropiación o de siniestro. Asimismo, en materia de control de mercados el objetivo es controlar a la vez las marcas poseídas por la empresa-patrimonio estratégico-y el conjunto de la cadena del producto, especialmente el circuito de distribución. La gestión de los recursos humanos en los contextos con riesgosLa dimensión de los recursos humanos constituye un ámbito delicado en el que deben aplicarse las mejores estrategias. Esto es esencialmente verdad en el caso de contextos complejos y turbulentos. La "tropicalización" de la gestión responde a los objetivos de obtención de buenos resultados en contextos con riesgos. Consiste en emplear personal local en todos los niveles jerárquicos de decisión, incluidos los de la dirección suprema. Este método reporta dos ventajas importantes: La reducción de conflictos entre la central y las filiales. En efecto, en éstas pueden producirse riesgos de tensiones porque el envío de personal exterior no siempre es aceptado de buen grado por el personal local. La mejora del rendimiento de las filiales merced a un conocimiento detallado del medio local. Las empresas que desarrollan sus actividades en contextos con riesgos específicos, y sobre todo las que tienen talla internacional, han evolucionado de una visión de tipo etnocéntrico a una perspectiva de índole geocéntrica, que les permite diferenciar a su personal e incorporarlo al mismo tiempo a estrategias globales en las que el contexto local está mejor captado. Esta nueva orientación geocéntrica de las empresas en la gestión de sus recursos humanos ha posibilitado la aparición de comités consultivos internacionales, a través de los cuales un número cada vez mayor de dirigentes de filiales participan en la política general de la empresa. Podemos añadir una tercera ventaja: la de convertir en empresa "nacional" a la sociedad extranjera que invierte en el país. Este aspecto no conviene descuidarlo porque suele tener un impacto psicológico en los dirigentes de los países que reciben las inversiones. Estrategias de relaciones públicasEn un país con riesgos, al inversionista extranjero le resulta imprescindible contar con una estrategia de relaciones públicas, porque eso le va a permitir la consolidación de una imagen positiva de la empresa que va reducir diversos riesgos (segregación y nacionalización, por ejemplo). Esta estrategia puede plasmarse en: Campañas publicitarias sobre la imagen de la empresa. Apoyo a actividades sociales, culturales o caritativas. Mantenimiento de buenas relaciones con la prensa. Creación de una atmósfera de buena voluntad con respecto a la empresa, sin inmiscuirse en las pugnas de política interior. La empresa que invierta en un país con riesgos también tendrá que establecer buenas relaciones con los distintos protagonistas del mercado. Al parecer, un factor eficaz de reducción de riesgos es la estrategia de creación de redes, que en líneas muy generales puede definirse como un conjunto de relaciones contractuales entre distintos protagonistas. En otras palabras, las estrategias de relaciones públicas constituyen un elemento imprescindible para la gestión en contextos con riesgos, ya que permiten consolidar la imagen positiva de la empresa y disminuir el riesgo global que ésta corre. La dimensión jurídicaVamos a finalizar con la dimensión jurídica, que en teoría se sitúa al comienzo de cualquier proyecto de inversión, especialmente en los contextos con riesgos. El método consiste en incluir en los contratos una serie de garantías y medidas que salvaguarden los intereses de la empresa, y también en prever una serie de medidas para retirarse del país en buenas condiciones, en caso de siniestro. Como las cláusulas que es menester incluir son numerosas, nos limitaremos a señalar la necesidad de contar con una estrategia jurídica para hacer frente al riesgo en el comercio internacional. El caso de ArgeliaLa especificidad de ArgeliaEl ejemplo de Argelia es útil porque entra plenamente en el nuevo marco del riesgo en el plano internacional. En efecto, en este país se dan a la vez un riesgo político muy elevado y la presencia de un volumen considerable de inversiones extranjeras directas. El análisis del caso argelino es complejo, y resulta difícil de entender porque presenta numerosas contradicciones hasta en el ámbito económico. Argelia cuenta con numerosos puntos fuertes a su favor, y entre ellos está el de disponer de una riqueza importante en su territorio. En efecto, Argelia es uno de los primeros exportadores mundiales de gas natural y figura entre los veinte primeros países exportadores de petróleo. Sus exportaciones de hidrocarburos van destinadas principalmente al mercado europeo, al norteamericano y al japonés. El futuro de este tipo de recursos-sobre todo el gas-parece prometedor, gracias a la reciente realización del gasoducto transmediterráneo y a los importantes descubrimientos de yacimientos efectuados en los dos últimos años. Se calcula que los ingresos obtenidos por Argelia con los hidrocarburos ascienden aproximadamente a una cifra que oscila entre siete mil y diez mil millones de dólares anuales. El segundo punto fuerte de Argelia es el volumen de su mercado interno: unos treinta millones de personas. El último de los principales puntos fuertes de Argelia es el dispositivo industrial que se ha venido instalando ininterrumpidamente desde hace veinte años. En efecto, a pesar de que hoy está infrautilizada, la estructura industrial argelina se extiende a numerosos ámbitos-fábricas de cemento, centrales eléctricas, construcciones mecánicas, y química pesada y fina-y se puede considerar como una de las más importantes de Africa. A pesar de estos puntos fuertes de su economía, Argelia experimenta numerosas dificultades que afectan a una gran parte de su sociedad. A comienzos de los años ochenta, Argelia sufrió el implacable azote de la crisis económica que puso al descubierto un nivel de endeudamiento exorbitante. En efecto, el servicio de la deuda representa de por sí solo más del 70% de los ingresos obtenidos con las exportaciones. Otro obstáculo con el que tropieza esta nación es la estructura de sus intercambios con el exterior, que es sumamente dependiente habida cuenta de la índole de sus exportaciones-es un país monoexportador-y de sus necesidades vitales-agrícolas e industriales. Estos dos graves obstáculos han conducido a Argelia a una situación frágil en el plano económico, lo cual ha tenido importantes repercusiones sociales. En efecto, la crisis estructural del sistema argelino ha colocado al país en una situación al borde del estallido, que se caracteriza por una tasa de desempleo elevada-casi el 30% de la población activa, lo cual viene a representar una cifra de casi tres millones de personas- y por un descenso sensible del poder adquisitivo de una población cada vez más numerosa. Esta crisis se intenta remediar con la actual política de liberalización del sistema económico bajo los auspicios del Fondo Monetario Internacional. La liberalización se va efectuando progresivamente, y al parecer está provocando una profunda transformación en las relaciones entre los distintos protagonistas de la vida económica. En efecto, las cifras de las estadísticas del desempleo han aumentado con el coste social acarreado por los cierres de un gran número de empresas públicas municipales, así como de empresas privadas confrontadas con la liberalización del comercio exterior que ha favorecido la importación masiva de productos extranjeros. El último de los obstáculos con que tropieza este país-y el peor quizás-es la situación política y militar por la que atraviesa desde hace cinco años, y en la que han perdido la vida casi cien mil personas. El riesgo Argelia se materializa en numerosos atentados, secuestros, extorsiones, violaciones y asesinatos de todo tipo. Este estado de extrema violencia ha provocado un importante éxodo de intelectuales, que se han visto obligados a exilarse por todo el mundo al no poder ejercer su profesión de abogados, profesores, arquitectos, etc. Ante esta situación específica, el riesgo Argelia se ha solido plantear con demasiada frecuencia en términos políticos, aun cuando su primera causa estribe en los problemas económicos. En efecto, la crisis económica ha sido la que primeri ha puesto de manifiesto el funcionamiento deficiente del sistema y la que ha provocado el nacimiento de grupos radicales cuyos intereses se confunden y confrontan a la vez. Todo ello ha colocado a Argelia en una situación paradójica. Los organismos especializados consideran que este país presenta uno de los mayores riesgos del mundo, y al mismo tiempo lo contemplan como un mercado potencial, sobre todo a causa de los recursos financieros que obtiene con los hidrocarburos. Desde hace dos años, la balanza comercial argelina presenta un superávit merced a la subida del precio del petróleo principalmente, y gracias también al descenso de las importaciones de bienes de consumo. Esta coyuntura económica ha permitido que Argelia disponga de unas reservas de divisas de más de seis mil millones de dólares, lo cual constituye un hecho sin precedentes en los últimos diez años. Esta situación ha colocado a muchas empresas extranjeras ante una difícil disyuntiva con respecto al mercado argelino: proseguir comerciando con este país o renunciar a ello. En otras palabras, el caso de Argelia plantea de una manera precisa la problemática de la influencia del riesgo en las inversiones extranjeras. La influencia del riesgo Argelia en las empresas extranjerasPodemos señalar que el riesgo Argelia no ejerce la misma influencia en todas las empresas extranjeras, entre las que podemos distinguir tres categorías principales. La primera categoría la forman las empresas que han preferido desertar el mercado argelino por miedo a que el riesgo político se materialice en atentados contra sus personas y bienes. Estas empresas siguen comerciando a distancia con Argelia, limitándose simplemente a efectuar meras exportaciones protegidas con garantías financieras considerables-seguros, principalmente. La mediocre apreciación de Argelia por parte de los organismos especializados en la evaluación del riesgo país ha tenido repercusiones directas en los importadores argelinos, que han tenido que habérselas con elevados recargos en las primas de las compañías de seguros. La segunda categoría de empresas extranjeras ha decidido conservar un mínimo de presencia en el mercado argelino, a la espera de días mejores. Su representación en Argelia se suele limitar a un agente local, cuya misión principal es hacer acopio de datos y tratar la información relativa al sector de actividad de la empresa. Estas empresas son conscientes del potencial del mercado y tratan de mantener esa presencia mínima para no perder contacto con él. La tercera categoría de empresas es la más dinámica, y la integran sociedades con perspectivas estratégicas que han optado por invertir en este periodo para sacar provecho de la importante corriente de liberalización de la economía argelina. Estas empresas parecen reaccionar de distinta manera, en función de dos criterios principales: el origen nacional de la compañía y el sector de inversión. Respecto del origen de las empresas extranjeras instaladas en Argelia, hay que señalar que las empresas de los países del "arco latino" (Italia, Francia y España) siempre han tenido muchos intereses en este país. Francia sigue siendo un socio comercial de primer plano en los intercambios con Argelia, ya que actualmente el 25% de las importaciones argelinas proceden de este país. No obstante, Francia tiende a disminuir sus exportaciones a Argelia; en los años setenta representaban el 50% de las importaciones argelinas y a finales de los ochenta todavía llegaban al 30%. Además, Francia ya no es el primer cliente de Argelia porque le han tomado la delantera algunos países como Italia y los Estados Unidos. La actitud francesa ante cualquier clase de inversiones en Argelia es prudente y pusilánime. España, Italia y los Estados Unidos muestran una actitud más ofensiva en el mercado argelino, como lo demuestra la firma reciente de contratos importantes entre esos países y Argelia. El segundo criterio se refiere a la elección de sectores rentables para las inversiones extranjeras. El primero es el de los hidrocarburos, en el que más de treinta sociedades occidentales-anglosajonas principalmente-han invertido capitales considerables para la prospección, explotación y exportación de hidrocarburos en el sur del país. El segundo mercado es el de los medicamentos, que con un volumen financiero de unos cuatrocientos cincuenta millones de dólares anuales está considerado por la Organización Mundial de la Salud como uno de los más importantes del Tercer Mundo. Algunas firmas anglosajonas como Pfizer o Smith Kline Beecham ocupan una posición dominante en este mercado, aunque algunas empresas francesas como Rhône-Poulenc sigan conservando una situación privilegiada. Para algunas de esas empresas, el riesgo Argelia ya no es un freno sino un medio de posicionarse en el mercado cuando otras sociedades han optado por abandonarlo. La gestión cuidadosa del riesgo se convierte por consiguiente en un medio de creación de una ventaja competitiva, cuando el propio riesgo se contempla con una perspectiva dinámica y se considera una fuente de oportunidades de negocios. La gestión operacional del riesgo ArgeliaLa presencia en Argelia de empresas extranjeras conscientes de los peligros-pero dispuestas a desarrollarse en este país-confirma los fundamentos de una nueva problemática del riesgo en el comercio internacional, especialmente en lo referente a su gestión operacional, en la que se puede comprobar un predominio de las estrategias de cooperación con los protagonistas de la vida económica local, ya sean del sector público o del privado. En efecto, las principales empresas extranjeras que intervienen dinámicamente en el mercado argelino están asociadas a empresas autóctonas, que les permiten penetrar en el mercado y sobre todo afrontar el riesgo político. Por otra parte, la gestión de los recursos humanos se orienta hacia la contratación de personal de base y de dirección autóctono. La contratación de personal argelino resulta posible por la existencia de una mano de obra local calificada y poco onerosa. Esta "argelianización" del personal ofrece a las empresas extranjeras la posibilidad de satisfacer las necesidades locales, y sobre todo de afrontar los distintos riesgos que se presentan gracias a un mejor conocimiento del medio local. Nuestro análisis no puede pasar por alto el actual deterioro de la situación política argelina. La violencia plantea una cuestión de fondo. Cabe preguntarse si la situación de Argelia en el plano político y en el ámbito de la seguridad va a permitir a las firmas extranjeras proseguir con su estrategia empresarial-generadora de riquezas para todas las partes interesadas-, o si por el contrario va a acentuar el estancamiento del país, agravando así su aislamiento internacional. Traducido del francés Referencias ALLIBERT, R.Z., 1971. "A Theory of Direct Investment" en C.P. Kindleberger (compilador), The International Corporation: A symposium. Cambridge, Massachusetts: MIT Press. BENMASOUR, H. y VADCAR, C., 1996. Le Risque Politique dans le Nouveau Contexte International. París: Dialogues. EDSTROM, A., y GUILANDER, S., 1980. Cooperative Srtrategies in International Operations, Research Papers Series Nº 100, The European Institute of Business Administration, en PRAS, B., Les Firmes Multinationales face au Risque. París: Editions Economica. MINTZBERG, H., 1981. The Structuring of Organization: a Synthesis of the Research. Englewood Cliffs, Nueva Jersey: Prentice-Hall. SAGLIETTO, L. Y RAINELLI, M., 1979. La Multinationalisation des Firmes. París: Editions Economica. |