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Para combatir la desertificación, la asociación más importante que se ha de forjar es la que unirá a los agentes donantes con los gobiernos, la administración local y los habitantes de las zonas áridas. La experiencia ha demostrado que este fenómeno sólo podrá ser combatido con el compromiso y la participación de las personas afectadas. En efecto, las poblaciones de las regiones áridas son el recurso más valioso en este combate, porque ellas conocen sus tierras mejor que nadie. Sus capacidades son esenciales, puesto que se enfrentan a condiciones mucho más difíciles que las poblaciones de otras regiones. Por lo tanto, cada hombre, mujer o niño está llamado a luchar contra la desertificación.

4.La lucha contra
la desertificación no
puede llevarse acabo sin
la movilización de todas
las capas de la población.
Mediante la organización
de días de información,
de actividades prácticas
y de acciones colectivas,
se puede involucrar a
las comunidades locales,
incluyendo a las mujeres,
los jóvenes y las personas
mayores.
© UNESCO-MAB
La mayoría de los intentos llevados a cabo para combatir la desertificación se han concentrado más en los síntomas que en las causas. El objetivo esencial era aliviar los efectos de la desertificación reduciendo las actividades humanas que parecían tener efectos agravantes. Así, se dio prioridad a la lucha contra la sobreexplotación de los suelos, el sobrepastoreo, la deforestación y los métodos de irrigación inadecuados, sin abordar los problemas sociales y económicos de base que los originan. Esta situación tuvo por resultado a menudo la culpabilización de las víctimas de la desertificación por el daño causado, sin comprender las fuerzas externas y fuera de su control que los condujeron a sobreexplotar sus tierras.
La lucha contra la desertificación es muy costosa. Todos los países, aun los más desarrollados y los que no se encuentran directamente afectados por este fenómeno, son llamados a financiar proyectos que contribuyan a detener la desertificación. Los fondos pueden venir de proyectos de cooperación, donaciones, colectas, etc. Este dinero es utilizado para detener la deforestación, controlar la erosión del suelo, crear asociaciones y planes de acción comunes, desarrollar nuevos métodos o adaptar los ya existentes para combatir las sequías, educar a la población, etc. La Convención intenta integrar los aspectos sociales y económicos en el análisis del problema y en la formulación de soluciones, otorgando la misma importancia a los factores físicos y biológicos de la desertificación. Combatir la desertificación también requiere la elaboración de planes de acción nacional. Cada país debe adoptar un método participativo por medio del cual todos los miembros de la sociedad unan sus fuerzas para luchar contra la degradación de la tierra. Este método y los planes de acción deben contar con el apoyo del gobierno, quien debe aceptar por ejemplo atribuir poder a las mujeres, campesinos y ganaderos con miras a aunar los esfuerzos para la lucha contra la desertificación. Los niños también deben ser integrados en el proceso, ya que desempeñan un papel importante y activo en la protección del medio ambiente.
Los adultos deben ser sensibilizados e informados a cerca de la existencia de soluciones simples y poco costosas para atacar la sequía. Para ello es bueno organizar:

5. Saber leer y escribir
ayuda a desarrollarse,
a ser dueño de su propio
porvenir y a luchar
contra la desertificación.
© Ines Forbes, UNESCO
Aprender a luchar contra la desertificación en la escuela
La escuela es un instrumento indispensable para hacer circular la información en relación con la lucha contra la desertificación. Saber leer, escribir y calcular es uno de los primeros pasos para combatir la desertificación. La escuela es una institución muy valiosa para transferir y difundir la información, la cual permite que la gente se comunique entre sí. Más importante aún, la escuela contribuye a desarrollar herramientas para luchar contra la desertificación, al mismo tiempo que promueve técnicas que podrían ayudar a otros. Los manuales y guías educativas desarrolladas para las escuelas no se dirigen sólo a alumnos y profesores, sino también a los padres y a la población local a través de los niños.
Organiza una entrevista con un representante político local: alcalde, jefe o líder de la comunidad, y pregúntales acerca de las acciones concretas que se están llevando a cabo (o no) para detener los efectos de las sequías y la desertificación. Escribe lo que te han dicho en tu cuaderno. Invítalos a la clase para conversar y discutir del asunto. Invita también a tus padres y otras personas de la comunidad para discutir con ellos sobre los problemas encontrados a nivel local.
Organiza una exposición sobre la lucha contra la desertificación. Utiliza carteles, esculturas, tareas de la escuela y el diario mural que la clase ha hecho durante las lecciones sobre la desertificación. Invita a todos a visitar la exposición.
Discute en clase sobre el modo de explicar a una persona recién llegada a tu ciudad la importancia de combatir y luchar la desertificación. Da ejemplos concretos sobre las actividades que se han llevado a cabo o las que se que van a realizar en el futuro en tu escuela o la comunidad.