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  Gestión de las Transformaciones Sociales - MOST

Documentos de debate - No. 27

Globalización, regiones y fronteras

Roberto Abínzano (1)

Indice


Desde la ventana de nuestra oficina podemos ver la costa de Paraguay, más allá del río Paraná. La ciudad de Encarnación, que actualmente se alcanza con sólo cruzar un puente, queda más cerca que muchos barrios de nuestra ciudad, Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones. En sentido contrario, hacia el sur y el este, está la frontera con Brasil, a sólo 80 o 90 kilómetros, país que muy pronto estará también "más cercano" debido a la construcción de varios puentes proyectados sobre el río Uruguay. 

Aquí en la frontera, tenemos consciencia de la proximidad, de la otredad, de los confines, pero también, de las puertas que se abren hacia tierras hasta hace poco ignoradas o desconocidas y que ahora se han convertido en objeto principal de nuestra atención. Sabemos que estamos envueltos en un vertiginoso ciclo de transformaciones del cual sólo conocemos algunos efectos o algunas generalidades abstractas y nuestros pronósticos sobre el futuro inmediato o mediato de la región y desde la región carecen de la profundidad y solidez necesarias para desarrollar estrategias exitosas. 

En una reciente entrevista realizada por el antropólogo brasileño, Gustavo Lins Ribeiro, a uno de sus más prestigiosos maestros y colegas, Eric Wolf, mientras conversaban sobre la saturación de estudios sobre globalización, ambos reflexionaron sobre un término, propuesto por Lins Ribeiro, que bien podría ser el eje de esta ponencia: glocalización. Concepto expresado mediante un neologismo - no excento de cierto humor - que refleja con certeza la inevitable percepción de los nuevos y viejos problemas locales y regionales; efectos singularizados de los impactos globales que surgen como consecuencia de éstos, y que, a su vez, implican un camino inverso, dialéctico, que retroalimenta los macro-procesos que, en definitiva, orientan, lideran e impulsan los cambios y transformaciones desde las esferas internacionales de mayor gravitación a través de los actores o agentes sociales actuales. El término glocalización posée algunos riesgos ideológicos si se lo lo substancializa y se pierde de vista su escencia procesual y su capacidad para expresar en su singularidad la incidencia de los macroprocesos. 

Entonces, existen sectores que caracterizan la etapa actual de expansión del capitalismo mundial, nuevas formas de acumulación y estrategias de escala planetaria, sustentadas en la revolución tecnológica y especialmente en la informática. 

Toda globalización, usando este término en sentido muy amplio y transhistórico, implica especializaciones regionales o locales, que responden, precisamente, a las determinaciones estructurales externas, tanto para adaptarse a ellas como para enfrentarlas con estrategias alternativas. 
 
Podría afirmarse que la historia de las sociedades humanas es una historia de expansiones e inclusiones progresivas, de especializaciones territoriales y productivas, de formación de grandes sistemas, fracturas, disoluciones y reorganizaciones posteriores de unidades cada vez mayores. Estructuras de gran complejidad, neguentrópicas, auto-eco-organizadas, sometidas tanto al orden como al desorden entrópico. 

La actual globalización es el producto - ¿terminal? - de la expansión de un tipo particular de sociedad que, a partir de una superioridad económica y militar y adoptando diferentes mecanismos y estrategias, se difundió por todo el planeta hasta llegar a la actual etapa en la cual no existe un solo y único centro de difusión e implantación de aquella cultura global sino, múltiples centros que conforman una trama de extraordinaria complejidad y en la que las antiguas naciones -poderosas o débiles, desarrolladas o subdesarrolladas- están dejando paso al protagonismo de nuevas entidades, como las grandes corporaciones transnacionales, las formas de asociación y cooperación entre éstas, los bloques de países, las organizaciones internacionales, las nuevas alianzas políticomilitares, etc. (Wallerstein, 1996). Probablemente las naciones no desaparezcan inmediatamente pero sus funciones están siendo modificadas hasta sus raíces. 

Si actualmente utilizamos el nombre de globalización para denominar esta etapa de la hegemonía de la cultura occidental es porque, por primera vez, nos acercamos a un mercado mundial que está por abarcar la totalidad del "globo", es decir del planeta y, además, por la adquisición de una consciencia también mundial de pertenencia a un habitat común que parece haber señalado en forma dramática sus límites ecológicos porque sólo hay un sistema ecológico en peligro: todo el planeta

El papel a desempeñar por los estados-nación es ahora, precisamente adaptar cada sociedad al nuevo orden mundial; rol que no es neutral. Sus actividades, incluyendo su propia reforma estructural (achicamiento, cesión de roles, etcétera), se orientan hacia la inserción en los nuevos esquemas de poder mundial, a los dictámenes de los centros financieros, y a los vaivenes del mercado, sólo en parte (arbitrariamente) liberado de controles y trabas proteccionistas. 

Ya no se trata tampoco de la exclusiva expansión de occidente sino de las formas occidentales u occidentalizadas de vida, de producción, de consumo, cristalizadas en un modelo económico que llamamos habitualmente neoliberal cuando en realidad se trata de una forma histórica específica del liberalismo caracterizada por su conservadurismo o regresión social, su elitismo político, sus democracias formales, y su programa sistemático de exclusiones socioeconómicas que no circunscriben solamente a clases o sectores sociales sino a países enteros.Pensemos en el Africa Subsahariana, por ejemplo. 

Hay zonas del mundo que están completamente abandonadas a su suerte. El desarrollismo, ya muerto como estrategia de décadas anteriores, dejó por doquier productos inconclusos de algunas modernizaciones parciales cuyas secuelas constituyen hoy graves problemas sociales. Por ejemplo, las megalópolis que habían comenzado a industrializarse, crecieron demográficamente en forma desmesurada sin que los servicios y las mínimas condiciones para una buena calidad de vida lo hicieran al mismo ritmo. 

Al producirse la desindustrialización o parálisis industrial y modernizadora y la crisis de las pequeñas y medianas empresas, estos conglomerados -irreversibles- estallaron en una amplísima gama de carencias, conflictos y necesidades básicas no satisfechas con la compañía de flagelos relativamente nuevos como la delincuencia generalizada en todas las zonas urbanas -aún en las más seguras-, formas de marginación extrema, consumo y tráfico de drogas, etcétera. 
 

    Representación, cambios y alternativa

Las nuevas democracias y los partidos políticos tradicionales se encuentran impotentes para solucionar, no sólo los problemas derivados de la globalización, sino de la interrupción de procesos de crecimiento y desarrollo frustrados, tanto en los ámbitos urbano-industriales como rurales. El proceso de globalización se traduce al interior de cada nación en planes de ajuste, acuerdos rígidos con los organismos financieros internacionales, desempleo, deterioro en las conquistas sociales de vastos sectores de la población y planes de flexibilización laboral que no son otra cosa que formas encubiertas de aplicación de concepciones regresivas sobre el trabajo. 

De allí que hayan surgido por todas partes formas alternativas de representación social y política con características nuevas y demandas sectoriales que todavía no alcanzan a articularse en corrientes estructuradas con posibilidades de acceso al poder, entre otras cosas, debido a que muchas de estas demandas dispersas o atomizadas son contradictorias entre sí. 

Dichas formas de organización y lucha no reemplazan a los partidos políticos porque éstos constituyen un pre-requisito para el funcionamiento de las instituciones democráticas, sino que, aparecen como una dimensión emergente de la realidad social contemporánea que los partidos deberán, como nuevo desafío de nuestro tiempo, comprender, integrar y proyectar hacia la arena política legitimada por las reglas de juego político de las constituciones. 

Por otra parte, existen movimientos sociales que sólo se ciñen a problemas particulares y no regionales, o locales, o bien a fenómenos temporarios. Estos problemas efímeros no carecen de interés para las ciencias sociales. Por el contrario, son síntomas que expresan, generalmente, algo más que reivindicaciones fugaces y localizadas; por lo pronto, ponen en evidencia la falta de mecanismos institucionalizados de vehiculización de sus demandas. 

Vemos, entonces, naciones débiles con organizaciones democráticas poco consolidadas y excesivamente formales empeñadas en una integración que, supuestamente, contribuirá a la solución de muchos de sus problemas pero que también "integrará" los problemas mismos: deuda externa voluminosa e impagable, atraso tecnológico, debilidad política, marcadas desigualdades sociales y espaciales, riesgo de ser víctimas de un efecto "dominó" por la caída de alguna economía en particular, etc., son algunos de los rasgos que nos diferencian de quienes emprenden procesos similares de integración o mercados comunes siendo desarrollados, acreedores, dueños cada vez más omnímodos de las tecnologías de punta, la informática, el control de los servicios, el poderío militar disuasor, etcétera. 

Es necesario recordar lo que ya han afirmado expertos de todo el espectro ideológico en cuanto a la relación entre integración y desarrollo. La primera no es la causa del segundo. Puede haber desarrollo sin integración (aunque en estos tiempos es altamente improbable) y puede haber integración con más subdesarrollo, lo que es altamente probable, sobre todo para ciertas regiones o zonas de algunos países. 

Nuestras naciones están siguiendo un modelo implantado desde afuera (aunque todo "afuera" tiene un "adentro" concomitante) sin que este proyecto exprese o refleje mínimamente un debate entre los sectores más representativos de nuestras sociedades. Y cuando estos debates se producen se sitúan en planos de generalidad y abstracción que no contribuyen a que los diferentes sectores o clases sociales comprendan en qué puede afectarlos a ellos - para bien o para mal - el ciclo de transformaciones en marcha. 

El impacto de la globalización es y será heterogéneo, diferenciado, selectivo, iatrogénico, desde el punto de vista de la construcción misma de sus reglas de juego y será diferente en cuanto a la aplicación de esas reglas en cada bloque de países, en cada país, región, provincia, estado departamento, localidad, etc. De manera que es necesario en, primer lugar, separar la idea de globalización de la idea de uniformidad. 

Nuestro interés en esta ocasión es detenernos en el análisis de un espacio internacional de interacciones múltiples y muy intensas que podemos denominar, en general: la frontera, entendida, no como una línea divisoria que separa y/o contacta subsistemas nacionales diferentes, ni como una membrana que selecciona flujos de diversa índole (personas, mercancías, mensajes, etcétera), sino como un espacio de considerables (y muy variables) dimensiones donde los efectos de las fronteras internacionales (límites) se hacen sentir en forma permanente siendo consubstanciales con la vida social misma de esas regiones, con las identidades culturales, con las actividades, proyectos y expectativas de la mayoría de la población. 

Pero antes de caracterizar la región, a la cual voy a referirme, quiero señalar que, en su proceso de formación y constitución, nuestras naciones, luego de desprenderse del sistema colonial-monopólico-mercantilista, no cumplieron la tarea histórica de su integración intrínseca como tales y esto se refleja en la escasa participación real que algunas zonas (provincias, estados o departamentos) tienen en este nuevo proceso de integración. El diseño de nuestras naciones fue "hacia afuera". Desintegrados - o no integrados- internamente tratamos ahora de lograr una integración mayor y las consecuencias inmediatas serán, sin ninguna duda, un aumento de las desigualdades territoriales. 
 
Toda globalización regionaliza, especializa, espacializa, obliga a una mayor singularización. De manera que, por un lado: 

    a) las diversas regiones deben buscar en sus particularidades los recursos de que disponen, potenciar sus ventajas comparativas (generalmente ligadas a su perfil ecológico) para convertirlas en ventajas competitivas; tributar al sistema mayor aquello que las hace complementarias, necesarias, funcionales y aún irremplazables, y 

    b) por otra parte, cada región está expuesta a recibir los influjos de los macroprocesos traducidos en la adopción de nuevas pautas de consumo, uniformidad cultural e informacional, etcétera. Es la cultura del schoping, del supermarket, de la televisión satelitaria con su "catarata de mundo externo" (lejano y próximo), del consumismo cada vez más alto de sectores cada vez más reducidos, etc.

En este último caso es necesario no perder de vista que aún los fenómenos de mayor generalidad, los determinantes estructurales de mayor intensidad, los más abarcativos, tienen una forma de ser localizada. 

La inflación, por ejemplo, que es un fenómeno económico (y extraeconómico) estructural, tiene múltiples manifestaciones según las regiones e incluso según las microrregiones. En la región de fronteras, por ejemplo, el salario se ve incrementado por las asimetrías comerciales inter-fronterizas que se traducen en un comercio favorable o en contrabando. Las medidas de flexibilización de dicho comercio afectan en forma directa e inmediata a las respectivas poblaciones, de "ambos lados"; de modo que unos compran y otros venden y muchos se benefician y muchos se perjudican situación que depende de fluctuaciones relativas a las asimetrías cambiarias y a las diferentes políticas macroeconómicas. 

La equiparación de la moneda de Brasil al dólar (y por consiguiente a la moneda argentina atada a la divisa norteamericana por ley) llevó a los pueblos brasileños de la frontera con Argentina de una etapa de florecimiento a un rápido letargo. Con lo cual, en ambos lados del río se recuperó rápidamente el aspecto de zona marginal tradicional que tuvieron tradicionalmente las fronteras. Y, aunque resulte difícilmente creíble, existen numerosos antecedentes de un tipo particular de subdesarrollado y atraso - inducidos- de estas zonas por razones estratégico-militares combinadas con planes de ocupación y desarrollo basados en los mismos principios. 

Tratemos ahora de establecer una vinculación entre los conceptos de región y de frontera para luego pasar a analizar la cuestión de los agentes sociales correspondientes, motivo de nuestro interés: los movimiento sociales

Debido a los límites de esta ponencia no nos detendremos en el análisis teórico de los movimientos y organizaciones sociales. Tampoco nos referirernos a los exahustivos estudios que hemos realizado sobre las tranaformaciones territoriales y espaciales de mayor importancia. Y, aunque poseemos un descripción de cada unos de los movimientos y organizaciones, tanto de su historia como de su estrutructuración y acciones henos preferido incuir en la síntesis presente solo los rasgos principales del entramado de las interacciones entre estas unidades de análisis. 

Debemos aclarar, por lo tanto, que solo intentaremos exponer una síntesis de lo que en nuestras investigaciones constituye un debate de considerable espesor en cuyo transcurso fue necesario, muchas veces, desandar y reiniciar diversos caminos, tanto en cuestiones teóricas como en los métodos y técnicas empleados. 
 

    Haciendo y deshaciendo fronteras

Todo proceso de conformación de naciones es una maquinaria trituradora de identidades étnicas, sociales y aún individuales. Contradictoriamente, algunas naciones, luego de siglos, siguen divididas en parcialidades étnicas o en verdaderas naciones de menor escala pero no de menor identidad. Sin embargo, la notoriedad de esta persistencia (vascos, catalanes, bretones, corsos, irlandeses, croatas, bosnios, serbios, etc.) no minimiza en absoluto el hecho incontrastable de la asimilación de la mayor parte de las identidades locales, regionales, subculturales, etcétera, en el cuerpo de la cultura mayor, internacional, dominante y hegemónica. 

Los procesos identitarios son siempre sistémicos y dialécticos. Las identidades se conforman sobre las diferencias y sus contrastaciones. Bajo la pátina estereotipada de la identidad nacional se oculta, aún en la más simple y pequeña de las naciones, un conjunto heterogéneo de formas de sentir, vivir y pensar la pertenencia nacional. Y este hecho es, como veremos, particularmente crítico en las regiones fronterizas. 

Dejemos sentado que asimilación e integración no son términos equivalentes. La asimilación es el proceso por el cual una identidad se transforma hasta convertirse en otra que tiene como modelo. La asimilación puede ser voluntaria o forzosa. Símil quiere decir igual, similar, y quien se asimila se asemeja, se iguala. Y es esta sensación de temor a "disolverse en el otro" (Kafka) lo que aflora ante los vecinos que muestran mucha pujanza, una gran dinámica y una fuerte vocación de proyectar hacia otros su cultura. 

Pero, ese miedo es mutuo; proviene de una cultura que hemos denominado en trabajos anteriores la "cultura de la desintegración"( o de la no-integración), una cultura surgida durante el sistema colonial y el proceso posterior de su desmebramiento, creación de nuestras repúblicas y fijación de las fronteras nacionales, luego de numerosos conflictos, arbitrajes y laudos internacionales, etcetera. 

En cada uno de nuestros países se generaron estereotipos destinados a impedir las alianzas regionales que pudieran crear polos de poder alternativo. Recientemente la cancillería de Estados Unidos expresó oficialmente en el Congreso de ese país, su "preocupación" por la conformación del Mercusor manifestando que esta alianza no favorece sus intereses. 

Los intentos por quebrar el avance de la formación de nuestro bloque son cada vez más evidentes; lo que significa que tanto ahora - en plena globalización - como antes, las divisiones internacionales del trabajo actúan como interferencias de nuestra unidad. Otra ofensiva se refiere a la concepción del Mercosur como un peldaño o etapa hacia la creación del mercado americano bajo la tutela de Estados Unidos. El reciente viaje del presidente Clinton a América Latina responde a alguna de las estrategias posibles para impedir una dispersión y una automía que atentarían contra los intereses unificadores de los países americanos bajo su órbita. 

Volviendo a la diferencia entre los términos asimilación e integración, digamos que integración, en cambio, significa algo muy diferente. Integrarse es pasar a formar parte de una organización, sistema, estructura o ente mayor y múltiple sin perder la propia identidad. Pensemos, por ejemplo, en Suiza con su sistema federativo y sus cantones alemanes, italianos, o franceses coexistiendo en perfecta armonía desde hace siglos. Al des-integrarse, los fragmentos tienden a recuperar su identidad, a veces en forma tan dolorosa como en Yugoeslavia; otras en forma menos cruenta o sin grandes consecuencias, como en el caso de la RAU. Obviamente, toda integración persistente en el tiempo lleva a cierto grado de asimilación en los aspectos que hacen a los mecanismos o códigos que actúan, precisamente como integradores. Por ejemplo, una lengua común en un sistema de integración nacional, puede alterar, o perturbar a otras lenguas precedentes. 

Antes de abordar nuestras actuales investigaciones sobre integración y fronteras en el Mercosur, quisiéramos hacer un breve raconto de intentos anteriores de investigar las fronteras internacionales de la provincia de Misiones y que se remontan a 1979. La inclusión de esta referencia, como podrá verse no es gratuita. 

Dichos proyectos fracasaron inapelablemente por no conseguir apoyo financiero, se trataba de un tema de seguridad no adecuado a la "curiosidad" de las ciencias sociales. Al menos eso entendimos de las crípticas respuestas negativas que recibimos cuando presentamos una propuesta para realizar un estudio de las fronteras entre Argentina y Brasil y entre Paraguay y Argentina desde la provincia de Misiones que posee un 90% de fronteras internacionales, divididas aproximademente en partes iguales con ambos países pero que, además, posee un punto en el cual los tres países se unen en las fronteras. En ese momento nuestra intención era solamente tratar el tema de las fronteras para establecer una tipología de diferentes situaciones fronterizas (urbana-urbana, urbana-rural y rural rural) con el fin de analizar los flujos y grados de permeabilidad (comparativamente entre tipos, situaciones y países), registrar las formas de interacción y las construcciones simbólicas de los agentes sociales de la frontera. 

En este último tópico nos encontrábamos, por hipótesis, ante agentes sociales que poseían formas de articulación sui generis con más de un nación lo que les confería una serie de atributos particulares

    a) manejo de más de una lengua, 
    b) conocimiento actualizado de tipos de cambio y precios de productos y servicios, 
    c) realización de actividades sociales y culturales interfronterizas, 
    d) establecimiento de amistades, y parentescos, 
    e) utilización recíproca de servicios. 
    f) posesión de un cierto tipo de consciencia de un pasado común, códigos compartidos y de una misma sujeción a políticas especiales de seguridad y control así como, en algunos casos de marginalidad o aislamiento.
Digamos asimismo que siempre, desde tiempos muy remotos, estas interacciones fueron intensas y profusamente registradas por numerosos testimonios fidedignos, no sólo de viajeros u observadores oficiales sino de científicos, en algunos casos, célebres. Pero, en la época de aquella propuesta, nuestros actuales "socios" eran los "potenciales invasores" y se desalentaban estos estudios fuera de los que se realizaban en el ámbito de la seguridad nacional, en el marco de las geopolíticas duras ("fronteras duras y blandas") y de la doctrina de la "seguridad nacional". 

A pesar de estos traspiés e inconvenientes, el tema de las fronteras aparecía explícita o implícitamente en todas las investigaciones antropológicas, sociológicas, económicas, históricas, literarias, lingüísticas, geográficas, ecológicas, etcétera que abordaban temas regionales ya que, innumerables fenómenos no podían ser estudiados deteniendo las investigaciones en la línea artificial de los límites juridico-políticos internacionales. 

De allí que empezamos a imaginar un modelo heurístico diferente que nos permitiera definir la región como un espacio que contuviera en su interior las fronteras y no que se detuviera en ellas. La adopción de una nueva definición nos obligaba a alejarnos de otras regionalizaciones anteriores, creadas con diferentes propósitos como, para el caso de Argentina: mesopotamia, litoral, nordeste, norte grande, etcétera. 

Un objeto complejo que fuera, además, la oportunidad de ejercitar una práctica interdisciplinaria concreta, ya que, el objeto de estudio pasaría a ser la región en sí misma, construida teóricamente a priori desde varias ciencias combinadas y no desde una disciplina en particular con el objeto de proponer un modelo de región no exclusivamente espacial sino socio espacial o como diría Milton Santos, una formación socioeconómica y espacial. 

Es así como, a partir de un cierto momento, nuestros investigadores comenzaron a estudiar las realidades de los países vecinos tomando conocimiento de la propia producción de los estudiosos de dichos países ( la mayor parte de los cuales provenía de universidades de áreas de frontera como la nuestra) y de los datos que proporcionaban sus entes oficiales o particulares (etadísticas-informes técnicos-programas-planes-etcétera.). 

Hoy parece casi inexplicable que estando en contigüidad geográfica durante siglos hayamos sido y aun seamos tan ignorantes de escenarios y pueblos que se encuentran "a tiro de cañón". Fue sólo a partir de los encuentros entre los presidentes de Argentina y Brasil con vistas a crear un programa de integración económica, que se cristalizó un poco más tarde en el Tratado de Integración de 1986, cuando se abrieron las compuertas herrumbradas de las fronteras y la cantidad y tipo de interacciones preexistentes se multiplicaron de una manera prodigiosa. De la noche a la mañana diferentes sectores iniciaron un conjunto de acercamientos, descubrimientos, cooperación, intercambios, etc. Y estos nuevos contactos también afirmaron, y recuperaron antiguas relaciones y se desplegaron en todas las escalas y en todas las actividades sociales, culturales, laborales, comerciales, políticas, etc. 

Entre este conjunto de relaciones nuevas, múltiples, inorgánicas y dotadas de un extraordinario dinamismo era necesario comenzar a delimitar campos de interés científico para su estudio empírico y al mismo tiempo esbozar el cuadro de los múltiples impactos que el proceso comenzaba a producir en la región. Lo realmente importante era investigar empíricamente los fenómenos que emergían de la aplicación de las políticas generales de integración. 

En un principio nos volcamos al estudio de las nuevas normativas, los antecedentes históricos de los intentos y logros de proyectos de integración en América Latina y el mundo, los procesos actuales de globalización, los posibles impactos de la integración en nuestra región, etc. Pero esta estrategia nos llevó poco a poco a tomar consciencia de la amplitud del tema y de la necesidad de focalizar nuestro esfuerzo en los aspectos que revestían mayor urgencia. 

Nuestra opción fue la investigación de las vinculaciones entre movimientos sociales de los tres países en la región de fronteras que tuvo lugar en forma bastante espontánea y que se constituyó, al menos por un período, en una red de movimientos llegando a efectuar algunas acciones de gran envergadura. 

Si hemos insistido en la singularidad de los procesos de integración en áreas de frontera es porque consideramos que se trata de los grandes laboratorios de una integración directa entre pueblos en contacto físico y geográfico. Si nuestra concepción de la integración se restringiera a lo meramente económico y comercial la frontera también tendría importancia, porque sería un lugar especialmente sensible, por ejemplo, a la liberación de aranceles, dentro de un cuadro de asimetrías macroeconómicas. 

Pero si, por el contrario, entendemos la integración como un proceso de gran complejidad conformado por un número considerable de niveles, hallaremos en las fronteras una constelación de fenómenos que no volverán a reiterarse porque, entre otras cosas, cuando el Mercosur se concrete con la implementación del arancel cero las fronteras perderán una parte significativa de su valor económico estratégico; dejarán de ser la zona de intercambios especiales, de contrabando, etcétera, manteniendo, en cambio otras ventajas o desventajas específicas y otro conjunto de interacciones que, se irán acrecentando, multiplicando y complejizando. 

Ahora bien, hasta el momento, los bloques que se fueron constituyendo están conformados por naciones espacialmente contiguas, o al menos muy próximas. El factor espacial es por lo tanto central en este tipo de empredimientos. 

Si esto es así, las zonas que están en contacto directo y que a su vez se hallan reguladas por legislaciones especiales y controles específicos (migraciones, aduanas, áreas de frontera, prefectura, gendarmería, ejército, y programas y proyectos específicos así como una actividad comercial regulada ad hoc, etc) poseen un enorme peso dentro del proceso en general. Y esto es así porque, en realidad, es en las fronteras donde quienes se ponen en contacto son los pueblos concretos y no las normas abstractas. Sociedades en interrelación desde tiempos remotos en algunos casos, donde existen antiguas "situaciones de frontera". En otros casos, solo se trata de fronteras desiertas o pobladas por recién llegados o frentes pioneros. 

El caso concreto que motivó nuestras investigaciones constituye una de las más antiguas situaciones de contactos interfronterizos que tuvieron lugar muchos antes que las fronteras quedaran establecidas legalmente. 

Hemos elegido trabajar con un concepto de región que tuviera en cuenta la espacialización de fenómenos socioculturales situados en una larga secuencia de varios siglos durante los cuales una serie lógica y cronológica de formaciones sociales caracterizó la ocupación de dicho espacio. De manera que los actuales habitantes de la región de fronteras ocupan un espacio que posee una historia común, ecosistemas compartidos, similares problemas productivos, medioambientales, de marginación relativa, de cuestiones agrarias similares, etc. 

La región aparece como una serie de capas superpuestas de sistemas de actividades y formas de ocupación y de utilización del espacio cuyo núcleo central puede ser establecido mediante la determinación del escenario en el cual todos esas formaciones sociales sucesivas se fueron articulando, interactuaron, formaron sistemas de hegemonía/subordinación, etcétera. 

Los tres países involucrados en este estudio son Argentina, Brasil y Paraguay (y en menor medida también Uruguay) poseen expectativas de obtener aportes e informaciones valiosas para poder profundizar el conocimiento de esta secuencia regional caracterizada, como ya dijimos, por matrices socio-culturales. 

La primera de estas matrices socio-culturales estuvo representada por los grupos tribales americanos que habitaban estas zonas en tiempos prehispánicos. De esta época quedan numerosos pueblos aborígenes sometidos a distintas situaciones legales conservando en muchos casos la lengua nativa, tradiciones y hábitos ancestrales, pero habiendo perdido en forma casi completa sus ecosistemas originales sin la posesión de los cuales la plenitud de sus culturas es absolutamente quimérica. 

Luego se implantaron en la región, durante la conquista, al menos tres sistemas socioproductivos: las encomiendas, la esclavitud y las reducciones jesuíticas. Estas últimas, representadas por treinta pueblos con sus respectivas zonas de influencia rural y sus estancias conformaron un sistema de enormes dimensiones que abarcó a los tres países estudiados. Y, en los tres países, han perdurado antiguas tradiciones de las Misiones, a tal punto, que la celebración de encuentros para recordar aquellos tiempos fue hasta hace poco la única fiesta trinacional que se efectuaba alternativamente en cada país. 

Pero, fundamentalmente, la impronta del sistema jesuítico se verifica en la pervivencia del emplazamiento de las ciudades, en la conservación de la lengua guaraní, en la supervivencia de técnicas arcaicas, en la prosecución de cultivos que éstos iniciaron, en cierto ordenamiento territorial, etc. que es diferente en cada uno de los países en cuanto su intensidad y grado de presencia. 

En la siguiente etapa se estableció en toda la región el sistema productivo que hemos denominado en diferentes trabajos: frente extractivo que, luego del sistema de los treinta pueblos jesuíticos, constituyó otro de los procesos comunes a los tres países

Es necesario señalar que el frente extractivo del que hablamos subsiste: o bien en algunos de sus rasgos aislados (pago de salario con bonos, vales o fichas) o bien en pequeñas "islas de selva nativa o virgen ", sobre todo en el nordeste de Misiones y en algunas zonas de la selva paraguaya. Pero, como modo de producción o, si se prefiere, como sistema productivo, es absolutamente marginal y se halla totalmente subsumido en el capitalismo, tanto regional como extraregional. De allí la importancia de conocer la dimensión cultural tradicional de las modalidades del trabajo, su explotación, su valoración social, etc. 

El tercer momento de historia compartida estuvo representado por la colonización agrícola llevada a cabo por una población extranjera (inmigrante en los tres países) y el sugimiento de una amplia capa de pequeños productores rurales que le confirieron a la región su "aire de familia" actual. 

A esta capa se debe en gran parte la creación local de agroindustrias y la especialización agrícola y ganadera que se mantuvo en pié hasta la crisis actual de las economías regionales como consecuencia de la modernización capitalista de los años sesenta en adelante. 

Ahora estamos protagonizando un cuarto momento que es el de la integración y el Mercosur - otra vez impuesto desde afuera, o, si se prefiere surgido como respuesta a determinaciones externas - dentro del cual somos responsables, en gran medida, de una forma de integración: la integración de las investigaciones y el conocimiento referidos a la región, que posee, como he expresado en numerosas ocasiones, múltiples interacciones y una "integración de hecho" basada en la historia, la geografía, la cultura, la economía y muchos otros rasgos compartidos. 

Es, precisamente, a una de esas etapas a la que nos vamos a referir a continuación, insistiendo nuevamente, en que los sucesivas períodos que plasmaron la formación social regional no desaparecieron completamente sino que formaron un entramado de gran complejidad subsistiendo rasgos de algunas etapas pasadas en forma marginal o refuncionalizada. Encontraremos, por ejemplo, colonias muy recientes, o bien, relaciones entre colonos y peones que en muy poco se diferencian de los encuentros iniciales entre estos grupos. 

En tema central de nuestras investigaciones fue el conocimiento de una red de movimientos y organizaciones sociales de los tres países reunidos en la frontera de Misiones, surgida como consecuencia de una mutua preocupación: el posible impacto de la integración (luego el Mercosur) en sus actividades, sus hábitats y sus vidas. Se trata de una red de características muy particulares por su novedad, por su inestabilidad, por su gran dinámica, y por la cantidad considerable de acciones realizadas en un corto lapso. 

El término red no implica otorgarle a este conjunto de interrelaciones una existencia más consistente de la que realmente alcanzó en su momento de mayor presencia. Pero esta red todavía existe bajo diversas condiciones y formas de cooperación parciales o restringidas. 

Insistiremos, entonces que la denominación red debe entenderse en este texto en forma cautelosa aunque su utilización en nuestros estudios haya sido altamente eficaz y no reemplazable, por el momento, por otro término más adecuado. Esta aclaración se debe a que no desconocemos la abundante bibliografía existente sobre las redes sociales y las metodologías para su estudio a partir de las cuales podrían formularse nmerosas y previsibles críticas. 

Una de las mayores sorpresas que debimos analizar los científicos sociales que participamos directa o indirectamente de las acciones de la red fue constatar que los problemas comunes de estos sectores -definibles y autodefinidos como vulnerables- superaron largamente las desconfianzas, los temores, los prejuicios e incluso las barrerras idiomáticas que habíamos imaginado que se harían presentes tarde o temprano en los encuentros iniciales. En el caso de las dificultades lingüísticas, precisamente, quienes tuvieron mayores inconvenientes fueron los representantes de organizaciones que provenían de zonas no fronterizas y en algunos casos de provincias muy alejadas como Santiago del Estero. 

Esto no significa que los aspectos señalados -factores negativos o conflictivos - hayan desaparecido milagrosamente del repertorio de prejuicios y estereotipos de grupos tradicionalmente sometidos a una prédica anti-"vecinos", precisamente por pertenecer a las zonas fronterizas. Pero, quizá, también por esa circunstancia, los protagonistas de estos encuentros hayan podido recuperar con cierta rapidez algunos códigos compartidos de los que no se tenía a priori demasiada conciencia. 

Lo cierto es que, desde los primeros contactos, los participantes, líderes o dirigentes de organizaciones no gubernamentales o movimientos sociales, formularon el carácter "cupular" de la integración y la falta de participación de sectores quienes se hallaban en la mayor ignorancia respecto a los cambios previstos por las nuevas normas. Se percibía al Mercosur como parte del mismo modelo económico neoliberal que se estaba implementando en los tres países con sus diferentes matices y grados de aplicación. Y para dar respuesta a esa integración, impuesta desde los gobiernos nacionales, se comenzó a pensar en la posibilidad de impulsar desde "abajo hacia arriba" un proyecto de integración alternativo que reflejara la situación concreta de sectores que estaban atravesando una situación de riesgo y que carecían de perspectivas alentadoras para aprovechar las oportunidades que la integración generaría. 

Las organizaciones que participaron en estos encuentros conforman un conjunto hetereogéneo en cuanto a sus objetivos y niveles de organización así como en cuanto a las escalas en que operan. Desde pequeños sindicatos rurales locales, hasta filiales de grandes organizaciones gremiales de alcance nacional y aún internacional; desde grupos de ecologistas y conservacionistas hasta representantes aborígenes, sin olvidar a los grupos de apoyo: organizaciones no gubernamentales, universidades, investigadores o técnicos independientes, cooperativas, etc. E incluso militantes de partidos políticos regionales o nacionales. 

Para poder evaluar correctamente las acciones de esta red fue necesario iniciar una serie de estudios específicos para establecer cual sería el impacto del Mercosur en diferentes aspectos y sectores para lo cual se ensayaron algunas hipótesis basadas en unidades de análisis consistentes en tipos diferentes de sectores vulnerables construidos sobre datos objetivos acerca de la situación económica y social de la región y datos subjetivos obtenidos de las propias representaciones que los sectores construían a partir de su situación concreta. Ya volveremos más adelante sobre los avances logrados en esta dirección pero, como una forma de adelanto podemos señalar que sin ninguna duda los grupos aborígenes aparecían claramente como los sectores más indefensos ante los cambios económicos y territoriales previsibles. 

Estos cambios territoriales son de gran importancia para el análisis regional que nos hemos propuesto. Ya describiremos las grandes transformaciones que se están produciendo y las que posiblemente ocurran en la localización de actividades económicas, el rediseño de las tramas circulatorias, la creación de infraestructura, la construcción de represas, el impacto mediombiental, etc. 

Al estudiar la conformación de la red de movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales que contó muchas veces con la intervención de instituciones oficiales (nacionales, provinciales e internacionales) henos podido establecer la existencia de un conjunto de factores que denominamos cohesionantes o conflictivos. Dichos factores fueron denominados así exclusivamente en función de su incidencia positiva o negativa para el crecimiento y consolidación de la red. ¿Qué tenían en común o que podían llegar a tener en común en el futuro estas heterogéneas organizaciones de diferentes países sometidas a presiones y fuerzas centrípetas nacionales? 
 
El interrogante no podía ser de mayor interés para las ciencias sociales y para cualquier militante, colaborador o asesor de estas organizaciones. De todas maneras nos hallamos en un proceso en marcha para responder a esta cuestión, o al menos para confirmar una serie de hipótesis, síntesis surgida de nuestros estudios empíricos y que refleja las posiciones de los agentes sociales involucrados. 

Como en primer término nos propusimos establecer la sociogénesis, estructuctura, desarrollo, políticas, actividades y perspectivas de una red de movimientos sociales, generada en una región de fronteras (Argentina-Brasil y Paraguay) como respuesta a los cambios producidos -o previsibles- por la aplicación de las políticas públicas de integración y creación de un mercado común, para poder luego evaluar el impacto de dichas políticas en los sectores más vulnerables y también las estrategias de la red, analizando en forma simultánea y contrastante las ideas y las acciones concretas. Nos encontramos en este recorrido con diferentes actitudes, a veces contradictorias, que o bien impulsaban las interacciones y la cooperación, o bien, bloqueaban voluntaria o involuntariamente el desarrollo de este "movimiento de movimientos". 

Entre los factores favorables podemos mencionar en, primer lugar, una misma preocupación por conocer los alcances del proceso de integración y el Mercosur debido a que existe en general una ignorancia casi absoluta sobre los cambios que podrían afectar específicamente a estos sectores. Luego se destaca una consciencia, tal vez por el momento embrionaria, de solidaridad internacional frente a problemas similares basada en una identificación de clases que neutraliza las diferenbcias nacionales, étnicas o lingüísticas sin anularlas. 

Un tópico central de coincidencias radica en la preocupación por la defensa del medio ambiente y la necesidad de desarrollar técnicas alternativas, redes de agricultura orgánica (que ya están trabajando), centros de demostración, y la recuperación y revitalización de conocimientos tradicionales. También existe un marcado interés por establecer programas conjuntos de agricultura integral y agroindustrias de pequeña escala. 

Un problema que ha agobiado en forma crónica a los productores es la concentración de sus productos por parte de los acopiadores e intermediarios. De allí que aspiren a crear ferias francas o mercados regionales donde vender en forma directa sus mercancías. 

Para poder enfrentar exitosamente la reconversión económica que les permitiría aprovechar algunas ventajas comparativas/competitivas deberían contar con apoyo externo: créditos, asesoramiento técnico, de comercialización, créditos rotativos bajo la cobertura de mutuales o cooperativas, creación de Pymes bi o tri-nacionales, y ongs de las mismas características. 

En el caso de todas las propuestas de tipo económico existe un rechazo manifiesto al modelo económico neoliberal o neoconservador, sus planes de ajuste y la desregulación generalizada debido a que los sitúa en un punto de partida desfavorable en relación a los productores de gran escala o empresas agrícolas que cuentan con todos los recursos necesarios como para aprovechar la apertura del mercado. 

Pero no todas las reivindicaciones compartidas son del campo económico. Existe una clara definición de defensa de la forma de vida campesina, de la tierra, de la normalización y legitimación de sus parcelas; de la defensa de los derechos humanos en general, de la búsqueda de mecanismos de información, capacitación y organización más eficaces tratando de vincularse con instituciones con capacidad científica y técnica, como universidades, ongs, pastorales religiosas, programas de cooperación internacional, etc. 

Existe un fuerte consciencia de la mayor presencia que podría tener en la región una acción conjunta de estas organizaciones para peticionar ante las autoridades (nacionales, provinciales o muncipales) en su lucha por mejores sistemas de educación, salud, servicios e infraestructura en general. Pero, junto estas grandes líneas de coincidencias, actúan otras fuerzas que afectan las tareas comunes priorizando otras cuestiones de orden nacional. Por ejemplo, los procesos políticos nacionales -como las épocas de elecciones- ejercen una fuerza de succión centrípeta sobre militantes y líderes que se substraen temporariamente de las actividades gremiales ligadas a la red. 

Existen dentro de la red, importantes diferencias en cuanto a los grados de consciencia político-gremial de articulación con instancias extrarregionales.También se observan desniveles en cuanto a la formación de los líderes y dirigentes de diferente rango y a su mayor o menor compromiso con fuerzas u organizaciones políticas, sociales, religiosas o gremiales extrarregionales. También debemos agregrar que existen resabios de tradicionales desconfianzas que se remontan hasta las más antiguas tradiciones regionales y que se manifiestan en prejuicios, temores, rivalidades, estereotipos, etc. que son, sin embargo, ( y sorprendentemente) muy atenuados y facilmente controlables por los mismos agentes, aunque en un clima de exagerada prudencia

Las asimetrías económicas cosntituyen un obstáculo innegable ya que la posibilidad de obtener buenos precios "del otro lado" genera un estado de ánimo negativo en el sector comercial y en el mercado de trabajo ligado a éste. Al no existir políticas migratorias claras, el mercado laboral regional se ve distorsionado y la competitividad desleal entre inmigrantes y trabajadores locales se acentúa por las diferencias salariales y el trabajo en negro. 

La capacidad de los poderes locales (municipios), su estilo de trabajo y su vocación de impulsar iniciativas de desarrollo local es muy diferente en los tres países. Tradicionalmente Brasil ha prestado a sus poderes locales una importancia comparativamente muy superior a la que le otorgaron sus vecinos. Si bien es cierto que en los últimos tiempos en Argentina y Paraguay los municipios adquirieron mayor relevancia la escasez de recursos los condena a realizar solo una mínima parte de sus proyectos. 

Para poder comprender el proceso histórico que informa el devenir de la región que estamos considerando es necesario pasar revista muy suscintamente a la secuencia de formaciones sociales que actuaron como matrices culturales regionales y analizar la impronta que éstas dejaron en la sociedad actual en cuestiones tales como la posesión de una subcultura compartida, la especialización económica, la localización de actividades e infraestructuras, un conjunto de técnicas y modalidades de trabajo, etc. 
 

    Cuando la historia explica, enseña

En este apartado analizaremos algunas cuestiones históricas seleccionadas del conjunto de factores regionales que pueden ser la base de la construcción de una consciencia regional y de una cultura de la integración. Hubiéramos podido elegir otro tópico como los ecosistemnas compartidos, las intensas relaciones comerciales o las interacciones sociales, pero pensamos que desde un punto de vista socio-antropológico lo correcto es situar la problemática en sus parámetros dinámicos, es decir en su escencia estructural / procesual. 

Es necesario aclarar, antes de iniciar este recorrido histórico de la secuencia regional de formaciones socioeconómicas espaciales, que hemos otorgado mayor peso a uno de los períodos, el del frente extractivo, por considerar que es el menos estudiado y conocido y por lo tanto el que cuenta con un menor desarrollo teórico. 

1) Antes de la llegada de los hipanoportugueses, las frontreras entre los pueblos americanos estaban determinadas por su capacidad de defender un territorio del que dependían para su sustento integral y al que estaban vinculados por lazos materiales, simbólicos y sagrados. La tierra no era entonces una mercancía sujeta a la compra y venta en un mercado inmobiliario. 

Algunos pueblos poseían, entre su rasgos centrales, la necesidad de una gran mobilidad. Los cazadores del Chaco o las llanuras pampeanas, por ejemplo, debían desplazarse según un ritmo estacional en función de las migraciones cíclicas de sus presas lo que permite hablar de un nomadismo importante, aunque relativo, y condicionado fuertemente por las condiciones ecológicas. Otros pueblos, como los pertenecientes a la macrofamilia lingüística Tupi-Guarani, ocupaban el espacio a un ritmo muy lento ya que se trataba de agricultores sedentarios o semi-sedentarios cuyos desplazamientos estaban regidos por la fertilidad de las tierras, el crecimiento demográfico, y la inexistencia -causada por mecanismos culturales - de complejos agregados políticos. 

Las grandes migraciones de estos pueblos -masivas y vertiginosas- fueron excepcionales tanto en el período pre-europeo como en el posterior y si bien podemos considerarlas consustanciales con la cultura guaraní (migraciones mesiánicas) no debemos confundirlas con las formas de desplazamiento y asentamiento propias de la agricultura itinerante de las selvas tropicales y subtropicales. En la actualidad los grupos tribales Mbya de Paraguay y Argentina se hallan inmersos en procesos de migraciones hacia Brasil localizándose tan lejos de las fronteras como por ejemplo la Serra Do Mar o las cercanías de Río de Janeiro. 

Con la llegada de los europeos se impuso a los pueblos americanos una nueva concepción del espacio: el espacio recurso, el espacio soberanía, el espacio mercancía, el espacio "reparto de indios", todo lo cual se realizó dentro de una filosofía particular: la perspectiva mercantilista y capitalista, impregnada todavía por formas jurídicas y políticas feudales. Los imperios comenzaron en tierras americanas a pugnar por la ocupación de inmensos territorios en busca de riquezas, mano de obra esclava, especias, minerales, etc. En la zona que estamos tratando se produjeron numerosas fricciones entre portugueses y castellanos hasta que las fronteras quedaron consolidadas definitivamente varios siglos más tarde, subsistiendo aún algunas cuestiones por resolver entre Brasil y otros países de América del Sur; entre Argentina y Paraguay (por el río Pilcomayo),etc. 

Debido a que los mapas se confeccionaron en las cancillerías y no son el reflejo de lo que realmente ocurría en las zonas más apartadas de los enclaves hegemónicos de las colonias o del imperio, la existencia de frontreras de fricción permitió que los agentes sociales circularan libramente atravesando los límites ideales de los tratados y protagonizaron inumerables hechos históricos a despecho de los poderes centrales. 

2) Los treinta pueblos jesuíticos conformaron un verdadero sistema reduccional, económico, tecnológico, militar y político que integraba armoniosamente las actividades rurales y urbanas, la agricultura y la ganadería, los transportes y las comunicaciones y que funcionaba dentro del sistema colonial como un modo de producción dependiente de otros centros externos pero que, en forma progresiva, avanzó hacia su autonomía económica llegando incluso a retar a los poderes centrales en cruentas guerras donde llevó la peor parte. 

Los treinta pueblos dejaron su impronta en numerosos aspectos de la economía regional, la cultura, las transformación espaciales, las tecnologías, etc. No realizaremos aquí ningún balance crítico de este sistema ya que lo importante es la medida en que su existencia condicionó las estapas posteriores de la secuencia histórica. 

El límite de las reducciones se constituyó practicamente en lo que mucho después serían los límites entre la América portuguesa y la española, salvo el caso de Rio Grande Do Sul. Picadas y caminos, centros urbanos, yerbales plantados, árboles frutales, pequeños lagos artificilales, etc. sirvieron a los pobladores remanentes del colapso demográfico que siguió a la expulsión de la orden. Pero también quedaron como testimonio vivo la lengua guaraní -obligatoria y conservada en las reducciones - y un número muy alto de costumbres, hábitos, ideas, técnicas, etc. Entre los aspectos heredados de aquel período debe señalarse la pauta cultural tan arraigada en los pobladores regionales del trabajo no asalariado. Un trabajo retribuido por la comunidad, cuyas ganancias globales, que fueron muy significativas, servían para mantener la Orden en otras partes y para rendir tributo al Rey. Fue sin dudas un trabajo servil que se diferenciaba del esclavismo en dos puntos centrales: 1- los hombres no eran mercaderías que se compraban y vendían y 2- existió por parte de los indios reducidos un altísimo grado de consenso sin cuya existencia sería imposible explicar el alto grado de adhesión de éstos a la Orden despues de la expulsión. Los indios debían elegir, si podían, entre la encomienda española o el esclavismo portugués, y la elección no era tan difícil. 

Los jesuitas poseyeron una economía muy organizada dentro de la cual la extracción de yerba mate tuvo una importancoia vital. Para su extracción se organizaban partidas que debían recorrer grandes distancias, superar peligros de todo orden y transportar sus cargas sin que se deterioraran. La mayor parte de las técnicas yerbateras empledas posteriormente tuvo origen en este período: búsqueda de los manchones, elaboración en el lugar de la yerba verde con un "sapecado", transporte, secado y molienda posteriores, etc. La yerba jesuítica llegó a ser la de mejor calidad y mejor precio de la colonia, se exportaba a lugares remotos como Chile y Perú. 

Pero luego los jesuitas descubrieron la forma de plantar el "ilex paraguayensis" y de allí surgieron los yerbales artificiales de cada pueblo, no se requirió la realización de las largas y costosas expediciones, se cerraba más el cerco sobre un sistema en progresiva autonomía. 

3) Al ser expulsada la Orden se abrió un período de desmembramiento del sistema y esta atomización fue diferente en los tres países. Otras órdenes religiosas se hicieron cargo de las reducciones pero sin demasiado éxito aunque en Paraguay subsistieron hasta mediados del siglo XIX manteniendo la propiedad comunal de las tierras. En Brasil, las reducciones quedaron practicamente cercadas y controladas por un movimiento envolvente que culminó con la llegada de los portugueses al río Uruguay en 1801 lo que no impidió que los guaraníes reducidos intervinieran en las disputas rioplatenses entre castellanos y portugueses hasta su dispersión definitiva. 

4) El período comprendido entre la expulsión de los jesuitas y la Guerra de la Triple Alianza es uno de los menos estudiados por la historiografía regional y uno de los más interesantes y controvertidos. No analizaremos esta fase de la secuencia regional por obvias razones de espacio y tiempo. Solo interesa señalar que una de las discusiones planteadas habitualmente se refiere a la cantidad de población real que habitaba Misiones, el borde occidental de los tres estados del sur de Brasil y Paraguay al comenzar y finalizar la Guerra. 

Las antiguas frontreras del sistema jesuítico desaparecieron y poco a poco avanzaron sobre sus antiguos territorios tres fronteras nacionales jurídicopoliticas mientras las fronteras reales de la sociedad respondían a la propia dinámica de los pueblos remanentes del colapso demográfico. Existieron intentos por parte de los aborígenes provenientes de las reducciones aliados al caudillo uruguayo Artigas de reconstruir la antigua provincia jesuítica de las Misiones, pero éste proyecto fue totalmente derrotado. 

5) El frente extractivo posterior fue un modelo de ocupación del espacio y un sistema productivo de características sui generis, locales y particulares, que compartió numerosos rasgos con formas similares de explotación del trabajo humano ocurridas en otras partes de América Latina y del Tercer Mundo. No existe una bibliografía abundante sobre el particular fundada en estudios antropológico-sociales o históricos pero, en cambio, existe sí una copiosa documentación política, periodística, informes oficiales, expedientes judiciales y parlamentarios contemporáneos a los hechos tratados e incluso se cuenta con un importante caudal de obras literarias de interés nada despreciable como fuente de las modernas metodologías etnoliterarias. Tampoco es demasiado lo que se ha progresado en cuanto a la interpretación teórica de estos sistemas productivos tan característicos de un período de transcisión hacia un capitalismo pleno. 

El frente extractivo fue tributario de un sistema capitalista hegemónico pero, en sí mismo, operó y aún continúa operando con mecanismos precapitalistas en cuanto a su relaciones de producción. 

Algunas de sus características, compartidas con otros frentes similares (del caucho en la Amazonia, del quebracho en el Chaco, etc.) fueron las siguientes: 

    a) Baja inversión de capital; la mínima para sustentar el aprovechamiento de un recurso agotable a corto plazo. 

    b) Destrucción de recursos no renovables y del ecosistema en general. 

    c) Construcción de infraestructura exclusivamente destinada a extraer y exportar el recurso. 

    d) Mantenimiento de relaciones de producción pre-capitalistas; condiciones de trabajo de servidumbre o esclavitud. 

    e) Utilización de mano de obra indígena o mestiza; muy excepcionalmente de inmigrantres extranjeros. 

    f) Intervención de grandes empresas o compañías como representantes in situ de propietarios latifunditas ausentistas. 

    g) Formas de reclutamiento de mano de obra y retención de la misma por endeudamiento provocado y aplicación de mecanismos compulsivos extraeconómicos, complicidad con las autoridades, la policía y la justicia. 

    h) Diferenciación de la mano obra por especialidades. 

    i) Dependencia absoluta del mercado capitalisma externo: nacional o internacional. 

    j) Aprovisionamiento también externo con desaliento o negativa a coexistir con sistemas productivos agrícolas o ganaderos. 

    k) Inexistencia de asentamientos humanos permanentes; éstos estaban expresamente prohibidos. 

    l) Creación de un sistema cerrado de control, vigilancia, castigos y justicia tolerado por el poder político.

Los empresarios, contratistas, permisionarios, propietarios, etc., solo buscaban extraer la mayor cantidad de materia bruta disponible y convertirla in situ en materia prima. Esto suponía la realización de algunos trabajos especializados de dificil factura. La materia prima asi elaborada tenía como destino las industrias extra-regionales hasta que poco a poco surgieron algunas agroindustrias locales fundamentalmente destinadas en principio a satisfacer las demandas del mercado local y regional. 

Los dos productos principales implicados en este proceso fueron la yerba mate y la madera de ley. Los yerbales naturales fueron explotados con tanta irracionalidad que comenzaron a extinguirse rapidamente. Los bosques corrieron la misma suerte aunque todavía quedan varios miles de hectáreas de selva nativa y algunos pequeños yerbales fiscales que se explotan por licitación. De todas maneras la pérdida de la cubierta vegetal original ha sido en la región de dimensiones colosales. 

El frente extractivo impulsó el surgimiento de una serie de epifenómenos complementarios como el trazado de caminos y picadas, el desarrollo del transporte, fundamentalmente fluvial, la construcción de instalaciones portuarias, la instalación y desarrollo de una clase comercial intermediaria radicada en Posadas, y desde el punto de vista social el surgimiento de una clase nacida al amparo de la extracción y luego propietaria de servicios fundamentales. Esta fue una elite capaz de desempeñar roles políticos, sociales, culturales y económicos cuando se organizó el Territorio de Misiones (1881) y aún antes, en los años inmediatamente posteriores a la Guerra del Paraguay. 

Toda región supone la existencia de un centro urbano, sostienen algunos especialistas y Posadas pasó rapidamente a ejercer esa función como un punto nodal en una extensa red de interacciones de todo orden. Allí se instalaron las primeras industrias como molinos, obrajes, aserraderos, que no llegaron a competir jamás con los establecimientos homólogos de Rosario o Buenos Aires. 

Si situamos el surgimiento del frente extractivo teniendo en cuenta una perspectiva "misionera" es correcto fijar su inicio al comenzar la guerra del Paraguay pero eso no significa que mientras los paraguayos estuvieron asentados al sur del Paraná no hayan realizado extracción de yerba y madera en cantidades apreciables aunque los yerbales de mayor magnitud eran los situados en su propio territorio en la localidad denominada Tacuru Pucú, cuya entrada estaba a la altura del actual puerto Presidente Franco, sobre el rio Paraná muy próximo, por lo tanto, a la frontera de Brasil. Pero no debe perderse de vista que desde Brasil avanzó un frente de iguales características en dirección este-oeste que no solo poseía una vocación extractivista sino que también incluía colonos campesinos. 

Ya formulamos anteriormente que existieron dos momentos en la modalidad de explotación del frente extractivo. Uno corresponde a la época de los yerbales en tierras fiscales y otro, luego de la privatización de la casi totalidad de la superficie de Misiones y de Paraguay. Antes de la federalización de Misiones la casi totalidad de las tierras eran fiscales. En Paraguay el estado monopolizaba también la mayor parte de las tierras. 

En la primer etapa, las comitivas estaban integradas por un personal más o menos estable y la relación entre los permisionarios y peones era directa. En la segunda etapa los propietarios ausentistas utilizaban compañías intermediarias; las relaciones se despersonalizaron, y la explotación de los peones se hizo entonces mayor llegando a los episodios más tritemente célebres. Muchos de los empresarios de las comitivas más antiguas formaron la clase comercial e industrial mencionada más adelante. 

El concepto de frente pionero que algunos autores utilizan no presenta mayores dificultades teóricas. Es un término descriptivo de una prioridad en la ocupación espacial. Otra cuestión diferente es establecer la escencia del frente en sí: en qué consiste. El concepto de frente (del latin frontis- frente- la parte frontal de una cosa) es de menor abstracción que el de frontera. 

A su vez el concepto de frontera posee por lo menos dos sentidos: a) la frontera jurídico política nacional y b) la frontera real, aquella que está representada en el espacio por las acciones de los hombres y también por sus representaciones simbólicas. Esta frontera se hace presente en el espacio mediante la irrupción de varios frentes combinados. El frente extractivo, por ejemplo, debe ser estudiado en sus articulaciones con otra serie de frentes como el agrícola (colonización), el ganadero, el comercial o mercantil, el militar o de seguridad, el administrativo estatal, etc. 

Por razones de espacio no desarrollaremos aquí la problemática de la tierra y la propiedad de los yerbales y bosques en todos sus detalles ni las restantes características de ete sistema extractivo/productivo. Tampoco nos detendremos en el análisis de todos los frentes mencionados; ya que lo que nos interesa es destacar la existencia de formaciones socioeconómicas y espaciales que trascendieron las fronteras nacionales y que hoy forman parte de la historia, las tradiciones, y la cultura de los tres países en el área que venimos analizando. 

Hacia fines del siglo pasado las nuevas naciones independientes desde sus repúblicas oligárquicas y autoritarias de credo positivista, "modernizaron" sus economías insertándolas en la nueva división internacional del trabajo utilizando numerosos sistemas arcaizantes y precapitalistas como mecanismos eficaces de acumulación sobre todo en los espacios "vacíos" que en realidad estaban poblados por indígenas que fueron rapidamente incorporados al trabajo o exterminados. 

El frente extractivo se caracterizó por sus formas de organizar sus actividades sobre la base de relaciones de producción precapitalistas disfrazadas de capitalistas. Y estas relaciones precapitalistas existen en algunos bolsones actuales; solo que en esta caso, a las tres fuentes de la cultura de la explotación del trabajo no asalariado (encomiendas, reducciones y esclavitud) se suma la más negra de las explotaciones contemporáneas: la del peón de los yerbales; a tal punto que en Argentina y Paraguay - posiblemente también en Brasil - capanga es sinónimo de explotador y mensú de explotado. 

Cuando decimos que las relaciones de producción no eran capitalistas me refiero a la existencia de mecanismos que convertían al salario en una ficción. Y el salario es el factor que define la existencia misma del capitalismo porque supone un mercado de trabajo libre donde los trabajadores (proletarios) cobran efectivamente un salario nominal (sueldo- precio de su trabajo) y un salario real (cantidad de mercancías equivalentes a la mercancía trabajo) . 

En el caso que tratamos el peón recibía un adelanto y firmaba un contrato. Luego era embarcado hacia los yerbales donde solo podía abastecerse en el almacén de la "compañía". A partir de ahí el salario era tragado rapidamente por las deudas contraidas progresivamente y por lo tanto no se podía devolver el adelanto recibido. El peón recibía su paga en forma de vale, o ficha para ser canjeado en la proveduría de la compañía. En los hechos el capital invertido en capital variable era recuperado salvo la parte correspondiente a la manutención mínima de los peones para garantizar su supervivencia física como en el caso de la esclavitud. 

En el caso del Frente Extractivo no puede hablarse de servidumbre feudal ya que el feudalismo como sistema ideal garantizaba a los campesinos una parcela de tierra donde practicar una agricultura destinada a su subsistencia, sistema que tuvo vigencia en algunos sistemas de plantaciones y no en las formas extractivas incluyendo la minería. El frente extractivo, por el contrario, repelía cualquier intento de convivencia con la agricultura y este rasgo fue también característico de frentes similares como el del quebracho colorado en el Chaco, tanto en Argentina como en Paraguay. 

Decir que las relaciones de producción en el sistema extractivo eran precapitalistas solo informa sobre lo que no eran. Necesitamos una definición más científica y precisa debido a que en realidad sus aspectos precapitalistas fueron compartidos con numerosas actividades similares de América Latina donde el capitalismo fue impuesto desde afuera a una inmensa y heterogénea variedad de sistemas socioculturales preexistentes con resultados que deben ser estudiados en cada caso. 

"Las relaciones de producción - afirma Luis Vitale siguiendo a Marx - son los vínculos que se dan entre los hombres en el proceso productivo, relación que está basada en la propiedad de los medios de producción" (Vitale, 1992:73). Pero muchas veces el usufructo de la propiedd es equivalente a su apropiación. Este sería el caso de las intermediaciones que precisamente establecen una cadena que mediatiza las relaciones entre propietarios y trabajadores finales complejizando el modelo de análisis. Estas son las realidades que debe tener en cuenta la investigación empírica. 

" ...en ningún modo de producción ni siquiera en el más consolidado, las relaciones de producción son totalmente homogéneas, aunque una de ellas sea la preponderante" (Vitale, 1992: 74). La secuencia de períodos de transcición de unos modos de producción a otros que se dió en Europa desde la antigüedad clásica no se verificó en América Latina ni en el Tercer Mundo. 

La transcición hacia el capitalismo adquirió numerosas modalidades que fueron y aún siguen siendo funcionales a la acumulación y que poseen un carácter arcaizante y precapitalista. Utilizamos el término precapitalistas sin darle a este término un sentido evolucionista ingenuo sino desde la perspectiva de la tendencia mundial dominante. "Solo la categoría de formación social puede arrojar luz sobre los períodos de transcición porque incluye los diveros modos de producción" (Vitale,1992:77) 

El comportamiento de las supuestas elites progresistas y positivistas saint-simonianas hacia la población nativa indígena, negra o mestiza fue común a los tres países considerados. Una cosa eran las leyes laborales y otra su cumplimiento por parte de una justicia parcial y arbitraria. 

Todo el espectro social ligado al frente: empresarios, acopiadores, bolicheros, jueces, agentes de seguridad reposaban en la explotación del trabajo de los mensúes. Las formas de contratación eran en sí mismas inadmisibles. El frente extractivo incorporó rapidamente a la población preexistente, cuya cantidad y características no pueden ser descriptas aquí; solo podemos afirmar que en un momento determinado las resistencias indígenas cesaron y los aborígenes se incoporaron a los yerbales y obrajes. 

Cuando a principios del siglo comenzó a cultivarse nuevamente la yerba mate, luego del redescubrimiento del sistema de plantación, cuyo secreto habían ocultado los jesuitas, la yerba mate cultivada - al pasar a formar parte de la agricultura - se convirtió en competidora de la yerba extraída. Su producción paso a formar parte de otro modo de producción definible como campesino, también subordinado al sistema capitalista hegemónico dentro de la formación social global. 

Uno de los rasgos que diferencian estrictamente al frente extractivo de las plantaciones es la inexistencia de asentamientos fijos en torno a tierras privadas. Los dueños de la tierra donde existían riquezas naturales (yerba y madera) no aceptaban ninguna otra actividad que no fuera la extracción con presencia temporaria de población. Solo cuando en sus tierras se fueron agotando los recursos mencionados se vendieron parcelas a compañias colonizadores privadas dando comienzo a la etapa homónima de la colonización agrícola. 

El auge de la actividad yerbatera llevó a los más audaces a internarse en las selvas con el fin de descubrir "manchones" de "oro verde". Estas largas, penosas y sacrificadas travesías eran protagonizadas por los "descubierteros" individuos altamente especializados en la supervivencia en la selva. Muchos de estos descubierteros eran en Misiones de origen brasileño donde los frentes de ambos países se encuentran en la zona de influencia del rio Uruguay. Actualmente todavía se utiliza esta denominación para quienes ejercen la misma función pero en la explotación forestal. 

El frente extractivo de la yerba y la madera constituyó una de las etapas de la génesis de la formación social regional quedando dentro de su seno las fronteras internacionales. Es, por lo tanto, un antecedente fundamental para la comprensión científica de nuestra región compartida por Argentina, Brasil y Paraguay

6) El otro gran período o ciclo compartido por los tres países fue la colonización extranjera producto de una inmigración promovida por los gobiernos con el fin de reemplazar a la población nativa, desarrollar la agricultura, ocupar los espacios vacíos y defender las fronteras. 

Nuestros países recibieron verdaderos aluviones de inmigrantes siendo Argentina el país que recibió mayor cantidad de población en relación a su población original. Entre 1882 y 1925 ingresaron 5.000.000 de extranjeros provenientes de más de 100 países diferentes en 1.600 barcos. El saldo migratorio es menos de la mitad pero el impacto migratorio cambió completamente la fisonomía del país aunque los efectos deseados no se hayan producido salvo en algunas zonas como las que, precisamente, estamos considerando. 

Cuando, a fines del siglo pasado se inicia el proceso colonizador de Misiones en forma sistemática la mayor cantidad de inmigrantes eran de origen brasileño, quienes, a su vez procedían de colonizaciones e inmigraciones de Brasil, cuyo proceso de colonización /inmigración es mucho más antiguo que en Argentina y Paraguay. 

En las diveras etapas de colonización de Misiones (antigua, privada, secundaria, derivada, y actual) intervinieron colonos de origen brasileño y paraguayo. Algunas de las compañias privadas de colonización como la fundada por Carlos Culmey fundaron colonias en Brasil y en Argentina. Estas colonias, en su mayor parte pobladas por alemanes estuvieron en contacto permanente desde los tiempos lejanos de comienzos de siglo y al producirse la apertura del la integración reforzaron los antiguos vínculos mediante una serie de proyectos de acercamiento personal, cultural e institucional. 

Los procesos de colonización y ocupación del espacio en cada uno de los países, la conformación de las estructuras agrarias particulares, la tipología de productores y colonos, los diferentes patrones de asentamiento, los diversos corpus legales en relación a la tierra, las experiencias de reformas agrarias, etc. imponen a la investigación un ciudadoso estudio comparativo que nos conduce a establecer tanto las diferencias como las concidencias. 

Y es sobre la base de las coincidencias generales que podemos hablar, para toda la región, de una capa de productores familiares de pequeña escala que abarcan una gama amplia de subtipos que van desde los productores de sub-subsistencia hasta los que están totalmente incorporados al mercado y pueden ser calificados como farmers o granjeros capitalistas que pueden llegar a la contratación de mano de obra temporaria. 

Los moviminetos y organizaciones de esta capa heterogénea de productores es la plataforma sobre la cual se ha erigido la red convirtiéndose en los núcleos convocantes de mayor fuerza. Por otra parte, esta capa de campesinos (o colonos) ha mostrado una gran persistencia en el tiempo soportando crisis, sangrías emigratorias, contratiempos ambientales y climáticos y llegando a producir en conjunto un altísimo porcentaje de los productos agrícolas indispensables para las economías nacionales. Este último dato puede utilizarse cuando se plantea la viabilidad o no del campesinado con o sin el Mercosur. 
 

    Acciones, movilizaciones y proyectos: sociogénesis de la red

Antes de referirnos al acontecimiento que nos puso en contacto con la red debemos referirnos a un antecedente muy importante que, si bien tuvo lugar en territorio argentino en 1988, sirvió para desnudar la realidad de las fronteras como zonas sui generis afectadas por problemas complejos de difícil resolución. Estamos habando del "Taller para la formulación de un proyecto de desarrollo integrado del área de frontera Bernardo de Irigoyen" efectuado en San Antonio y que comprendía como juridicciones de interés a los departamentos de San Pedro y General Belgrano, los dos más despoblados de Misiones. 

Es mucho lo que podría decirse de este taller que se desarrolló sobre la base de documentos diagnósticos previos confeccionados por las municipalidades de esos departamentos y por técnicos y expertos de la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado (UNaM). 

Si bien podríamos decir que el "espíritu" del proyecto respondía todavía a la antigua concepción de fortalecer la frontera con un carácter defensivo, muy pronto se vió que no había desarrollo posible si no se cambiaba este punto por otro que contemplara la inevitable asociación con los vecinos. Durante el taller quedaron evidenciados numerosos problemas que recién se profundizarían cuando comenzaron a soplar los vientos favorables de la integración. 

Debemos consigar que nuestro punto de encuentro con la red fue la reunión de Santo Cristo (22 al 24 de Marzo de 1991) a la que concurrimos invitados por el Movimiento Agrario Misionero ( MAM) en calidad de asesores. No fue solmente el primer encuentro con la red sino el inicio de investigaciones que llevan ya varios años. Nos habían pedido, para ese encuentro, un tema de carácter introductorio y elegimos: "El papel de las instituciones en la Integración". Ibamos con una gran expectativa influenciados por décadas y décadas de conflictos reales o imaginarios cuya morigeración tan repentina en los más altos niveles bien podría carecer de un clima similar en sectores populares. 

La llegada de las delegaciones al antiguo Seminario religioso apartado de la ciudad y edificado sobre una loma pintoresca y acogedora creó rapidamente un clima distendido donde las únicas dificultades provenían de barreras idiomáticas, sobre todo entre los concurrentes argentinos de zonas lejanas a la frontera y los brasileños. Desde un primer momento se pudo advertir el liderazgo de un sector brasileño perteneciante a la Central Unica de Trabajadores (CUT), y del MAM de Misiones. 

La delegación de Paraguay contó con la participación de tres de sus más importantes asociaciones campesinas, CRAI, ASIPAI y UNC. Uruguay estuvo representado por sindicatos de la alimentación. Durante tres días, 40 organizaciones representadas por 60 personas discutieron concretamente sobre la integración y sus consecuencias, como tema central, pero además, sobre una cantidad muy amplia de temas vinculados, tratados directa o indirectamente. La reunión recibió el nombre de: "Encuentro fronterizo de Organizaciones Rurales". Esta denominación posee dos términos que debemos analizar. En primer lugar "fronterizo", término que señala los límites, territoriales del evento aunque, como veremos, muchas organizaciones provenían de zonas tan lejanas como Santiago del Estero. El segundo concepto que debemos comentar es el de organizaciones rurales: efectivamente se trataba de organizaciones con estatutos, historia, infraetructura, personería jurídica, etc. y , además, de carácter casi exclusivamente rural

Es cierto que algunas organizaciones como el sindicato de molineros de Uruguay parecerían desmentir esta afirmación. Sin embargo sus luchas eran auto-definidas como estrechamente vinculadas a las de las organizaciones rurales. Muchos de los participantes no solo eran representantes sindicales sino trabajadores, ellos mismos, de sus parcelas propias u ocupadas (ocupantes, posseiros). 

Para nuestro propio interés científico el acotamiento de estos ejes: territoriales y sectoriales fue fundamental. En el primer caso nos obligó a recuperar nuestra preocupación por la definición de la región como objeto de estudio y en el segundo por poner el acento en las organizaciones ligadas al ámbito rural ya que hasta entonces habíamos trabajado con cámaras de comercio, políticos, universitarios, ecologistas, etc. A partir de ese instante nos orientamos hacia ese sector de la sociedad regional pero sin descuidar el estudio de otro tipo de organizaciones vinculadas a la RED cualesquiera fueran sus objetivos específicos. 

Interesa señalar cuales fueron las instancias organizativas del Encuentro ya que estos núcleos fueron los que permanecieron con mayor constancia en los pasos siguientes y hasta el presente representan los puntos de referencia obligados dentro del sistema de reaciones y cooperación regionales. 

La organización, convocatoria y auspicio estuvo a cargo del Departamento Nacional dos Trabalhadores Rurais da CUT ( DNTR/CUT), la Comissaó Regional dos Atingidos pelas Barragens do Rio Uruguay (CRAB), por Brasil. El Movimiemnto Agrario Misionero (MAM), Asociación de Pequeños Productores del Chaco (APPCH) y Asociación Correntina de Desarrollo Comunitario (ACODECO), por Argentina y la Coordinación General de Agricultores de Itapúa ( CRAI), Asociación Independiente de trabajadores Rurales de Itapúa (ASIPAI) y la Unión Nacional Campesina ( UNC), por Paraguay. La coordinación de estas organizaciones en la realización del evento contó con el apoyo del GEA - Centro de Formación y Asesoría Sindical de Rio Grande Do Sul y el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) filial Misiones. 

Volveremos más adelante sobre algunos aspectos de esta instancia organizativa. Veamos ahora lo que ocurrió en este encuentro -en el que nos detenemos especialmente - debido a su carácter fundacional y el que, como acontecimiento, sintetiza el conjunto de aspectos que definieron el nacimiento de la RED, ya que permite analizar cómo en forma embrionaria pueden observarse algunos de los factores de mayor impulso y también de disperción y desencuentros futuros. 

Los objetivos del encuentro fueron sintéticamente tres: 

    1- Profundizar el conocimiento de la integración del Cono Sur. 

    2- Analizar los problemas comunes de los afectados por el programa de integración y especialmente por los pequeños agricultores y trabajadores rurales. 

    3- Elaboración de propuestas, políticas y acciones concretas conjuntas entre las organizaciones rurales de los cuatro países.

Debe destacarse que el tratado para la Constitución del Mercado Común del Sur entró en vigencia en 1991, año en que se realiza el Encuentro, lo que habla de una gran capacidad de reacción, pero no debe olvidarse que las inquietudes de los sectores estudiados se remontan a los acuerdos Alfonsín - Sarney ya que, precisamente, el conjunto de relaciones entre Brasil y Argentina (Tratado de Integración, Protocolos, etc.) constituía el factor más significativo de perturbaciones y amenazas. 

Las actividades que se desarrollaron durante los días mencionados consistieron básicamente en tres tipos: a) conferencias o disertaciones de especialistas con debates posteriores, b) trabajo en grupos combinado representantes de los cuatro países, trabajadores, dirigentes y asesores y c) plenarios generales. Los temas seleccionados barrían una amplísima gama de problemas propios de la integración pero, además, proponían una reflexión sobre las propias organizaciones en cuanto tales. Y, por otra parte, en forma inevitable los temas se deslizaban hacia la cuestión del modelo neoliberal, la reforma agraria, el ajuste, la violencia sobre los campesinos, etc. 

Los paneles, que fueron siempre precedidos por una disertación y seguidos por un debate trataron los siguientes temas : 

    a) Complementación alimenticia y productores regionales. 

    b) Energía e Integración energética. 

    c) Intercambio Fronterizo. 

    d) Agroindustrias y biotecnología.

Ya, el día final, se planteó con toda claridad la cuestión de la articulación de las organizaciones presentes para enfrentar los problemas comunes del sector. No hubo fisuras en cuanto a la necesidad de acciones conjuntas aunque las dificultades fueron percibidas como desalentadoras por la escasez de recursos económicos de las organizaciones más pequeñas y las grandes distancias que separan las sedes de las organizaciones a pesar de pertenecer a un ámbito regional que como ya se vió posee enormes dimensiones. 

Dejaremos de lado todo lo referente a las conferencias, paneles y plenarios parciales y nos detendremos en el análsis de las conclusiones finales ya que en ellas están las bases de la consolidación de la RED como un movimiento hecho de organizaciones pero sin que ella constituya una organización similar como quedó establecido implícitamente desde ese primer momento. 

Lo primero que es interesante destacar es la aceptación de la integración entre nuestros países pero rechazando el modelo de los "gobiernos y empresarios". Se denunció a los gobiernos por excluir de las dicusiones a los directamente afectados por el impacto de la integración: trabajadores y campesinos. Se rechazaron los mecanismos " via cúpulas" y se propuso, en cambio, un modelo de participación democrática protagonizado por los pueblos y que defienda los intereses de la mayoría. Se rechazó un modelo de integración exclusivamente económico y se propuso uno más rico que contenga aspectos políticos, culturales, sociales, etc. Se propuso ampliar geográfica y socialmente las luchas y la difusión de los riesgos de este modelo de integración. También se estableció la necesidad de ampliar el espectro de los afectados incorporando a trabajores rurales e industriales y comeciantes. 

No se deberá perder de vista el objetivo mayor de la unidad de todos los trabajadores de América Latina. Se intentará obtener el apoyo de gobiernos según mecanismos democráticos para lograr los objetivos de reconversión de la producción, capacitación y adquisición de tecnologías. Será necesario reclamar por la instrumentación de medidas proteccionistas para paliar la situación de los sectores más afectados. 

Las conclusiones poseen un punto destacable que consiste en tomar conciencia que la integración puede asignar a ciertos países un papel secundario, como en el caso de Paraguay, la producción de energía barata. 

Los siguientes temas se refieren a la oposición frente la construcción de represas, el abaratamiento de la energía para los consumidores de bajos recursos a fin de que éstos no subsidien a los grandes consumidores de energía y , finalmente, se decidió luchar por la creación de un proyecto alternativo de educación tendente a contribuir a la integración de los pueblos de América Latina. 

En cuanto a las acciones propuestas, el resumen es el siguiente: 

    1- Jornadas de lucha contra el actual modelo de integración con acciones combinadas en los cuatro países. 

    2- Día de protesta conjunto contra las represas binacionales. 

    3- Campaña de concientización vinculada a la cuestión de la deuda externa y a los 500 años del descubrimiento de América, " 500 años sob as garras do imperialsimo". 

    4- Constitución de organizaciones cooperativas para comercializar la producción fuera de los circuitos de las grandes empresas monopólicas. 

    5- Participar de los espacios políticos, sociales, económicos e institucionales. 

    6- Presionar sobre las comisiones parlamentarias para exigir a los gobiernos: 

      * auditoría de la deuda externa en materia de represas; 
      * revisión de los protocolos sobre cuestión energética; 
      * revisión de los tratados de Yacyretá, Itaipú, y de las indemnizaciones correspondientes.
Otras recomendaciones del planerio final fueron la prioridad de la información, y la necesidad de contar con mayores conocimientos sobre los procesos actuales en cada país y en los datos relativos a fenómenos que tienen lugar entre países, programas conjuntos de producción e intercambio de informaciones, estudios de asesorias que profundicen los temas, boletines bilingües de información actualizada (el bilingüismo es recomendado para todas las publicaciones), promover el encuentro de los artistas y trabajadores de la cultura, divulgar el relatorio del encuentro y producir un video para su difusión, requerir información de los gobiernos sobre productos y productividad por regiones y micro-regiones, acompañar las conclusiones con los trabajos de los asesores jurídicos de la CUT quienes están estudiando en forma comparativa, contar con asesoramiento sobre los protocolos firmados (en ese momento tenía más peso el tratado de integración Argentina-Brasil de allí la alusión a los protocolos) , y finalmente se propuso el estudio del comportamiento de los grandes grupos monopólicos agroindustriales como Bunge y Born. 

En cuanto a la futura organización se propusieron algunos pasos a ser concretados por una mesa coordinadora integrada por representantres de los cuatro países y que consistían, fundamentalmente, en encaminar las resoluciones del encuentro, garantizar el intercambio de informaciones, construir y profundizar la integración de micro-regiones fronterizas, realizar seminarios para fortalecer la formación de los dirigentes, crear mecanismos más constantes de integración entre nuestras organizaciones. 

Finalmente, fueron aprobados tres documentos: uno, denominado Declaración de Santo Cristo, puede ser considerado como una "carta magna" de la integración regional. Lo citamos en portugués ya que la versión castellana de nuestras notas no es estrictamente textual. 

" Nós, representantes de entidades e trabahladores, abaixo assinados, reunidos no encontro fronteiriço de Organizaciones Rurais, nos días 22,23 y 24 de março de 1991, en Santo Cristo, Rio Grande Do Sul, Brasil: 

    * Discutimos as propostas, acordos e protocolos de integraçao firmados entre os governos e empresarios do Brasil, Argentina, Uruguai y Paraguai realizados sim la participaçao uo consulta a os trabahladores , que sao os que mais direta e violentamente, sofren com as medidas acordadas entre as elites. 

    * Propomos, que tudo o que seja acordado a respeito da integraçao entre os quatro paises seja discutido da forma mais ampla e democrática, em particular por aqueles sectores da populaçao que mais directamemnyte sao afectados. 

    * O que pretendemos é fazer a integraçao entre os povos do Cone Sul e de toda America Latina. Nossa proposta e fraterna, e de eles é mercantil".

Hasta aquí la declaración de Santo Cristo es significativamente escueta y generalizante en relación a todo lo plasmado en las conclusiones y recomendaciones. La nómina completa de organizaciones participantes que suscribieron el documento se incluye en un anexo. 

Además de la declaración se decidió enviar un telegrama al Ministro del interior del Paraguay solicitando la inmediata liberación de 38 campesinos sin tierra que habían sido detenidos por sus justos reclamos ante el delegado de gobierno de Itapúa; esos campesinos eran considerados presos políticos. También se emitió una declaración de solidaridad con los presos mencionados de Paraguay y otros campesinos detenidos en Porto Alegre por iguales razones. Esta declaración concluye en estos términos: 

" Entendemos y apoyamos la lucha por la tierra y contra su monopólio . La tierra, estamos convencidos, es para quien la trabaja y de quien la necesita para vivir". 

Durante los tres días los particpantes no sólo discutieron e intercambiaron informaciones sino que compartieron las comidas, los dormitorios, jugaron al fútbol, contaron toda clase de anécdotas, cantaron canciones de sus respectivas zonas, etc. todo en un óptimo clima de afecto, y entusiasmo a pesar de que las condiciones de alojamiento no eran las mejores y las comidas eran sumanente frugales y acompañadas con agua. La comunicación fue muy fluida y esto nos permitió recoger información de cada organización, de sus condiciones de vida y trabajo, de sus articulaciones con otras fuerzas sociales o políticas, etc. sin pensar en ese momento que algún día esa información, los contactos personales y directos con aquellos líderes, y los documentos que acopiamos, además de numerosas publicaciones que se vendieron durante el encuentro, iban a constituir un valioso material para la presente investigación. 

Cuando regresamos de esta experiencia se nos presentaron numerosos interrogantes cuya síntesis es la siguiente: 

    1) Se llevarían a cabo algunas de las tareas propuestas. 

    2) Serían aceptadas las propuestas al interior de cada organización. 

    3) Sufrirían las organizaciones partiicpantes algun forma de presión política en sus ámbitos o sedes. 

    4) Podrían las organizaciones avanzar hacia formas de mayor homogeneidad ideológica. 

    5) Podrían sustraerse a sus "destinos" de competidores en potencia en un mercado asimétrico de producciones no complementarias. 

    6) Cómo afectarían a este movimiento en gestación los conflictos de un mercado de trabajo no regulado y notablemente desbalanceado. 

    7) Surgirían problemas étnicos, nacionales o localistas. En realidad durante todo el encuentro no observamos un solo episodio de fricción entre los participantes, siendo por el contrario muy notable el esfuerzo por entender al otro lingüísticamente diferente. Pero, de todas maneras, podríamos decir que percibimos un esfuerzo algo artificial por no presentar un efecto no deseado en este terreno. Esta especie de cuidado que constatamos durante toda nuestra investigación hasta el presente, es una suerte de conciencia para no herir suceptibilidades ni reforzar estereotipos.

Para efectuar el análisis de este acontecimiento, evento (en el sentido evenencial de Morin) contamos con la documentación producida durante el mismo, con la transcripción de las conferencias, con las conclusiones de cada comisión y plenario, con nuestras notas de campo consistentes en observaciones, entrevistas e inferencias hechas sobre el terreno y, además, con el abundante material producido luego por las propias organizaciones cuando evaluaron aquel encuentro. La información sobre este último aspecto proviene fundamentalmente de entrevistas. 

En principio, es necesario consignar que el encuentro tuvo organizadores y promotores siendo su espontaneidad relativa y solo referida a las iniciativas previas y a los primeros contactos que pertenecen a la esfera de los antecedentes mediatos e inmediatos y a las relaciones que las organizaciones ya poseían entre sí. Fue posible entonces observar dos categorías de participantes, unos más activos, más "militantes" y otros más pasivos, expectantes y en actitud predispuesta a seguir el ritmo de trabajo y las inciativas de los anteriores. Estos sectores más activos fueron los representantes de las organizaciones de mayor peso. En primer lugar los miembros del Departamento Nacional de Trabajadores Rurales de la CUT, ligados al Partido Trabalhista, liderado por el sindicalista metalúrgico Lula Da Silva. En ese momento dicho partido estaba atravesando un proceso de expansión notable con fuertes aspiraciones a la presidencia de la nación y contaba con el apoyo de una de las centrales obreras de mayor peso en ese país; esta organización puso en el encuentro su experiencia, sus recursos y algunos cuadros de excelente formación. 

Del lado argentino se destacó la acción del MAM que, además de la presencia significativa de alguno de sus líderes, poseía una basta experiencia de relaciones con Brasil y Paraguay y un conocimiento muy aceduado sobre la región. La otra organización que se destacó fue la CRAB, quizá por la urgencia de sus objetivos como organización y por la claridad de sus planteos. La delegación paraguaya mostró ciertas fisuras aunque las tres organizaciones representadas coincidieron en algunos puntos fundamentales y suscribieron todos los acuerdos alcanzados. Sin embargo, dejaron entrever que el movimiento de organizaciones campesinas y de trabajadores rurales del Paraguay se hallaba en esos días muy atomizado como consecuencia de una política oficial que por décadas había promovido la desarticulación de toda resistencia orgánica. 

El resto de las organizaciones participó con un altísimo grado de interés y dedicación y en ningún momento, a pesar del esfuerzo y el ritmo impuesto por los promotores, las tareas de las comisiones o los plenarios decayeron. 

En cuanto a las organizaciones de apoyo técnico, ongs, centros e institutos universitarios, contribuyeron decisivamente con sus aportes teóricos sin alterar los códigos necesarios para que la comunicación entre los presentes no se alterara con innecesarios discursos excesivamente técnicos. Puede decirse que su labor pedagógica fue óptima, en especial la desplegada por los representantes del Seminario Permanente de Educación Popular de Ijuí, pieza fundamental en la construccion de la red y los esfuerzos posteriores por mantenerla y perfeccionarla. En cuanto al CEPIL(Centro de Estudios para la Integración Latinoamericana de la UNaM) entidad que nosotros representábamos, su aporte fue satisfactorio y constituyó el comienzo de una línea de trabajo que culminaría tiempo después con la creación de un programa de asistencia y apoyo a movimientos y organizaciones sociales regionales sobre la problemática de la integración. Esta iniciativa se vió frustrada cuando la universidad decidió poner fin a la existencia del CEPIL y el tema integración pasó a cada Facultad con lo cual se perdió la posibilidad de un trabajo interdisciplinario coordinado y sistemático. 

Cuando analizamos los documentos producidos en aquella oportunidad observamos que aparecen dos tipos de discursos. Uno referido a lo local, regional, fronterizo y otro a lo nacional, internacional, mediante consignas generales referidas a los trabajadores y campesinos "en general" perteneciantes a una escala mayor " el cono sur", "América Latina", etc. Este juego regional-global surgió de la toma de conciencia de la impotencia de un programa de luchas que no contara con alianzas extraregionales de evergadura. En ese sentido solo los miembros de la CUT contaban de hecho con esas alianzas por una simple cuestión de pertenencia orgánica de dicha organización sindical al PT. El MAM, en cambio, se mostraba con un perfil mucho más bajo en sus consignas y en sus objetivos generales debido entre otras circustancias, a que esta organización recién se estaba recuperando de su aniquilamiento por parte del proceso militar; no pertenece a ningún partido político en particular y solo recientemente ha planteado la problemática de los campesinos sin tierra en Misiones (con la creación de una agrupación específica que adhiere al MAM) sobre la que ya hablaremos. 

En cambio para los representantes de Paraguay, la cuestión de los campesinos sin tierra al igual que en Brasil, es la piedra de toque no solo de los problemas agrarios centrales sino que es la punta de lanza para fundamentar las nuevas inciativas de lucha en pos de una reforma agraria. Una consigna de reforma agraria era para todas las delegaciones argentinas algo deseable pero no prioritario; la situación de nuestro país no se prestaba para ir tan lejos. Esta disparidad en las consignas y objetivos sobre temas cruciales actuó luego como un factor de "enfriamiento" en la cooperación como quedó demostrado durante las recientes luchas, a veces sangrientas y dramáticas protagonizadas por campesinos sin tierra de Brasil y Paraguay. 

Una vez constituída esta instancia apartir de la reunión de Santo Cristo fue necesario esperar el cumplimiento de sus decisiones. Esto ocurrió en su máxima expresión durante la movilización de San Javier en octubre de 1991. Allí se verificó el cénit de la capacidad movilizadora de la red. Es probable que haya sido el momento de mayor concurrencia, ya que la movilización duró practicamente todo el día, asistieron unas 4000 personas. La Aduana argentino-brasileña tuvo que abrir un horario de refuerzo especial y lo mismo ocurrió con la sección de Migraciones; seguramente nunca se habrá verificado un cruce de lanchas y balsas de tal magnitud. Algunos intendentes apoyaron el evento y proporcionaron facilidades para el traslado de la gente. 

Por tratarse del 12 de octubre, uno de los lemas del encuentro recordaba los "500 años de resistencia",, las otras consignas se referían al rechazo a la construcción de represas hidroeléctricas y finalmente la que dió nombre a todos nuestros estudios: "Hacer nuestra la integración", cuya sigla Hanuin identifica nuestros proyectos. Se trataba de aceptar la idea de integración pero rechazando el modelo, proponiendo uno alternativo diseñado desde "abajo". Aquí también se planteaba la diferencia entre el significado de la integración para los centros desarrollados y para los marginales. 

Nunca más se registraron actos de estas dimensiones. Por lo demás las actividades de la red solo fueron después seminarios o reuniones de menor envergadura con un mayor grado de discursividad y debate que de movilizaciones. Esto no implica que las organizaciones por sí mismas no hayan efectuado acciones de lucha concretas como por ejemplo las movilizaciones de Paraguay y Brasil de los campesinos sin tierra, etcetera. 

Otros encuentros importantes que hemos analizado minuciosamente en otra parte (Abinzano, 1996) y que debemos mencionar por ser posiblemente la prueba de la continuidad de la red y del surgimiento de otras redes que comparten algunos de los protagonistas de las acciones anteriores, fueron los siguientes: Encuentro de organizaciones campesinas y agrarias del cono sur de Asunción (1992) , Seminario Agrario del Cono Sur de Roque Saenz Peña (Chaco, Argentina, 1996) y finalmente mencionemos el Encuentro por la Tierra, que las malas condiciones climáticas impidieron, debió realizarse en El Soberbio (Misiones, Argentina, 1997) con la participación de organizaciones de Argentina, Brasil y Paraguay, invitados especiales, grupos aborígenes, campesinos sin tierra y sin títulos, la interveción de la pastoral social de Iguazú, el patrocinio del MAM, etc. 

A pesar de no haberse realizado, este encuentro demostró la vigencia de las luchas coordinadas y facilitó el contacto de numerosos líderes, dirigentes y asesores durante su organización y, después de su frustrada realización se realizaron conferencias de prensa y encuentros de trabajo muy fructíferos para nuestras investigaciones. 
 

    Algunas conclusiones:

En la presente ponencia hemos tratado de mostrar la existencia de un proceso emergente de la aplicación de las políticas de integración y sus efectos en las áreas de frontera. Dichos efectos fueron mucho y a diferentes niveles destacándose por la enorme diversidad de respuestas a las nuevas situaciones planteadas. 

De ese panorama diverso seleccionamos como tema de estaduio la génesis, desarollo y estrategias de esta red de movimientos y organizaciones sociales (muchas de las cuales no son movimientos en sentido estricto) por considerar qu.e la red es un "movimiento de movimientos y organizaciones" así como de "grupos de apoyo" 

La formación de la red poseyó instancias organizativas y también un alto grado de espontaneidad, al menos en sus orígenes. Luego atravesó distintas vicisitudes. A veces la red cayó en un sopor debido a elecciones nacionales o locales en los tres países. Los cuadros más activos se volcaron de lleno a la política local, muncipal, provincial, estadual y nacional. Las luchas nacionales produjeron una fuerte atracción centrípeta hacia el interior de las luchas nacionales. 

Pero las relaciones entre las organizaciones no desaparecieron, se mantuvieron con un bajo perfil, bajo la responsabilidad de los núcleos más fuertes, que ya tienen incorporados en sus objetivos la problemática de la integración y la necesidad de la cooperación internacional/regional. Sobre la base de estos grupos se va recontruyendo lentamente la intensidad y complejidad del pasado. Algunos hechos convocantes coyunturales concurren en esa dirección. 

De nuestra investigación surge que existen factores que han actuado a favor de la integración y del fortalecimiento de la red y otros que, por el contrario sirvieron de bloqueo a mayores logros. Podríamos sintetizarlos en los siguientes ítems, como 
  
Factores favorables: 

    * Preocupación por los problemas mediombientales. 

    * Interés por la difusión de la agricultura orgánica y la creación de redes de estudio y aplicación de estas técnicas. 

    * Recuperación de los conocimientos agrícolas tradicionales. 

    * Desarrollo de programas conjuntos de agricultura integral con la inclusión de la problemática de las agroindustrias, la comercialización directa, la utilización de técnicas no agresivas para el medio, etc. 

    * Planes de crédito rotatorio bajo la cobertura de sistemas mutuales o cooperativos. 

    * Creación de empresas o ONG's binacionales o trinacionales. 

    * Lucha contra las grandes obras hidroeléctricas. 

    * Defensa de los derechos humanos. 

    * Defensa del modo de vida campesino, del acceso a la tierra y de la titularidad de las propiedades. 

    * Búsqueda de información, capacitación y organización más eficaces. 

    * Confianza creciente en instituciones de apoyo ( universidades, ONG's, centros, etc.). 

    * Demandas de ayuda oficial al estado (nacional, provincial, municipal, etc.) e internacional. 

    * Rechazo al modelo neo-liberal. 

    * Lucha por una mejor calidad de vida en materia de salud, educación, servicios de infraestructura rural.

Entre los factores conflictivos o bloqueantes se destacaron los siguientes: 
    * Procesos políticos nacionales que absorbieron las prácticas de los integrantes de la red. 

    * Diferentes visiones sobre algunos problemas concretos en cuanto a los contextos mayores que los determinan. 

    * Diferencias de grado de formación de líderes, "cuadros" y dirigentes. 

    * Resabios de desconfianzas tradicionales. Vigencia de la cultura de la desintegración. 

    * Asimetrías económicas que determinan contradicciones objetivas entre productores que deben competir. 

    * Caos regional del mercado laboral que genera conflictos ante situaciones de migraciones ilegales, trabajo por menores salarios, etc. que llevan a formas de xenofobia y racismo.

El estudio de estos factores es la base de una nueva investigación titulada "Estrategias de una red de movimientos sociales argentinos, brasileños y paraguayos en el marco de la integración regional fronteriza. Factores de cohesión y conflicto (1996-1998)", que se halla actualmente en su segundo año de realización y que cuenta con un primer informe de avance. 

Existe una capa de productores rurales extranjeros o de descendientes de extranjeros (polacos, alemanes, italianos, ucranianos, rusos, escandinavos, suizos, etc.) común a los tres países que le dan a toda la región su "aire de familia" y que han mantenido a través del tiempo numerosas relaciones interfronterizas. 

Las poblaciones aborígenes, las reducciones jesuíticas, el frente extractivo, la colonización extranjera, la intensa interacción interfronteriza, el tránsito de personas, mercancias y códigos culturales, etc. integran una secuencia lógica y cronológica que llega a la actualidad donde el proceso de integración nos obliga a tomar conciencia de esta identidad regional que lejos de suponer homogeneidad, implica una cierta unidad en la diversidad ya que, es innegable, que los tres países han ejercido sobre estas zonas marginales enormes influencias económicas, culturales y sobre todo geopolíticas y militares diferentes. 

La pervivencia en la región de formas de explotación del trabajo tan arcaicas como las descriptas permite suponer que la historia es, en este caso, una legítima fuente de conciencia política y social. A las condiciones tradicionales de explotación se han sumado ahora las derivadas de la conformación de un mercado basado en las migraciones sujetas a las asimetrías salariales. Estas migraciones son utilizadas por las empresas en su provecho ya que los migrantes carecen de toda protección social y su indocumentación les impide reclamar ante cualquier abuso de que sean víctimas. 

La integración refuerza y potencia la problemática de un mercado de trabajo regional sin que se hayan puesto en marcha los mecanismos legales y técnicos que impidan las aberraciones que ya se están observando en numerosos puntos del territorio y que evocan sin dificultad las peores tradiciones mencionadas en este texto. 

Al analizar la secuencia de las formaciones sociales regionales desde la etapa prehispánica hasta el presente podemos preguntarnos cuáles y cuántos de los fragmentos dispersos del naufragio histórico de estas etapas constituyen hoy elementos vivos de la cultura regional sobre los cuales poder erigir la cultura de la integración entendida como un proyecto nuevo pero inserto en un proceso del que los pueblos se sienten parte, y en un espacio del que se tiene conciencia como escenario de la autorrealización social y cultural; un ámbito de arraigo, artificial y paradójicamente escindido, por esa misma historia compartida. 

Pero, como hemos insistido en numerosas oportunidades, no es solamente en la historia remota o cercana donde deben buscarse los fundamentos de esta cultura sino y, principalmente, en los incesantes y ahora multiplicados intercambios y contactos en un contexto de transformaciones recientes que nos ha modelado y nos sigue modelando de la misma manera: iguales populismos, iguales desarrollismos, iguales dictaduras, iguales democracias, iguales necesidades de integración, etc. 

El Mercosur posee un número casi infinito de posibilidades de análisis tanto como fenómeno global como en sus manifestaciones particulares y, a su vez, es posible estudiar profusamente sus relaciones internacionales y su lugar en el mundo como bloque. 

Será, en una versión más compleja que el modelo actual, el ámbito natural de nuestras acciones futuras. Y esa complejidad se irá produciendo progresivamente a través de un camino plagado de dificultades. La desactivación de los factores que tienden a defender intereses nacionales o internacionales contrarios a la integración es una tarea de varias generaciones. 

Para las grandes naciones de América del Sur el conocimiento de las fronteras será crucial en las próximas décadas. No solo por ser avanzadas de la integración sino porque en torno a ellas se formaran sistemas socioculturales sui generis alentados por la permeabilidad máxima de los límites y barreras tradicionales y porque en estas regiones se cuenta con tradiciones, formas subculturales y problemas comunes. 

En algunos casos la densidad o "espesor" de rasgos compartidos es mucho mayor que en otros (zonas casi desiertas) como es el caso de la Cuenca del Plata, donde las fronteras reflejan la larga lucha por la ocupación del espacio desde las disputas imperiales hasta nuestras vidas independientes. 

Si antes las fronteras sirvieron para limitar, separar, bloquear, impedir, etc., hoy su papel se ha invertido: deben servir para unir, cooperar, integrar, y complementar. Y es posible que su nuevo rol otorgue a estos espacios un protagonismo nuevo y una opción regional y local de desarrollo, al menos mientras las fronteras tengan un valor estratégico particular, es decir, durante el largo proceso que - hipotéticamente - conducirá a la implantación total del Mercosur. 


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Notas

1. Historiador, profesor y investigador en la Universidad Nacional de Misiones (Posadas, Argentina), e-mail : abinzano@bihuso.unam.edu.ar. Este artículo fue preparado en el ámbito del proyecto MOST "Mercosur : espacios de interacción, espacios de integración". Para informaciones más detalladas, consultar la Secretaría de MOST o la página www.unesco.org/most


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