01.04.2014 - UNESCO Office in Santiago

“Estudios de evaluación del aprendizaje como el TERCE constituyen una herramienta democratizadora imprescindible”: Jorge Sequeira

Estudiantes chilenos rindiendo las pruebas correspondientes al Tercer Estudio Regcional Comparativo y Explicativo (TERCE). Noviembre de 2013. ©UNESCO/Carolina Jerez

Entrevista al director de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe

Para contribuir a garantizar el derecho a una educación de calidad para todos, la OREALC/UNESCO Santiago trabaja coordinadamente con los países de la región.  Entre diversas iniciativas regionales, esta agencia de Naciones Unidas acoge al Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE), una red de directores nacionales de evaluación educativa de América Latina y el Caribe.

Los resultados de las evaluaciones que realiza el LLECE han orientado el debate educacional hacia la calidad sin exclusión, generando datos que permiten comprender la magnitud de los desafíos que enfrenta la educación en nuestros países. En ese marco, el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) hará públicos sus resultados en el segundo semestre de 2014.

Una de las grandes preocupaciones de la región es garantizar el derecho a una educación de calidad para todos ¿qué información nos aportan estos estudios al respecto?

Estudios como el TERCE son herramientas indispensables para el seguimiento del compromiso a favor de una educación de calidad para todos, asumido por la comunidad internacional a través de la Meta 6 de “Educación para Todos” (EPT), liderada por la UNESCO.

En América Latina y el Caribe, la cobertura y el acceso a la educación han logrado un progreso considerable y reconocido internacionalmente. Sin embargo, esto no es suficiente para cumplir con el derecho a la educación. Este imperativo implica el derecho a aprender y requiere de escuelas inclusivas, capaces de atender las múltiples diversidades que caracterizan a los estudiantes y de aportar a todos lo necesario para un logro educativo adecuado. Para la UNESCO, evaluar la calidad de la educación es una acción imperiosa para avanzar en la garantía del derecho, puesto que entrega información fundamental para orientar los esfuerzos hacia este objetivo.

Los estudios que el LLECE ha llevado a cabo (PERCE en 1996; SERCE en 2006; TERCE en 2013), corresponden a evaluaciones de aprendizaje a gran escala. Estos estudios aplican pruebas estandarizadas en distintas áreas a estudiantes de primaria, entregando información sobre cómo se comporta el sistema educativo respecto de la calidad. Pero también entregan información imprescindible sobre la brecha en el nivel de logro entre estudiantes de distintos contextos, llamando la atención sobre la situación crítica de la inequidad en la región.

Así, desde una perspectiva comparada, los estudios informan sobre el nivel de aprendizaje y su distribución (la brecha entre alumnos de peor y mejor desempeño) en educación primaria, siendo el único estudio que abarca 16 países de la región. Con esta información, los países y los ministros de educación pueden saber cómo se compara el nivel de aprendizaje y habilidades de sus alumnos y su distribución con los de países de realidades económicas, históricas y geográficas más cercanas.

Otra información relevante que entregan los estudios del LLECE son los factores que se relacionan con el aprendizaje y su distribución en los sistemas educativos en los países. Esta información permite identificar las políticas educativas de países que han sido exitosos en el mejoramiento de la calidad de la educación, y que son susceptibles de ser aplicadas en otros sistemas educativos.

Los estudios del LLECE demuestran claramente que los niveles de aprendizaje y de habilidades de los estudiantes, y las discrepancias en su distribución entre los alumnos de la región deben mejorarse con urgencia. También han mostrado la heterogeneidad de la región en cuanto a los niveles de desarrollo alcanzado por los países, y al cumplimiento de los objetivos planteados por “Educación Para Todos” (EPT).

En ese ámbito, el TERCE contribuye a la democratización de nuestras sociedades ya que informa sobre el avance y cumplimiento de la garantía de un derecho humano fundamental, aportando argumentos para su avance y su rendición de cuentas.

¿Qué espera la UNESCO como reacción de los países frente a los resultados de estos estudios?

La UNESCO sabe que la voluntad política es esencial para acortar las brechas que impiden el pleno cumplimiento del derecho a la educación. Fortalecer esa voluntad es un objetivo central para la UNESCO

Se espera que el TERCE tenga un alto impacto en la discusión pública sobre la educación en los países participantes y se convierta en un insumo básico para la toma de decisiones y la elaboración de políticas públicas.   

Otra consecuencia del TERCE es la de entregar información a las diversas entidades que configuran la institucionalidad relativa a los docentes. La información sobre los aprendizajes de los estudiantes y su nivel de logro debe ser considerada en la toma decisiones a favor del fortalecimiento docente, por el rol primordial que estos juegan en el proceso y logro educativo. Los resultados del TERCE podrán ser utilizados para programas de formación inicial y continua de docentes y por todas aquellas instancias involucradas en la toma de decisiones relativas a la carrera, la evaluación y a un desarrollo más dinámico de la profesión docente.

Por otra parte, la información del TERCE capta la atención de la opinión pública, de académicos, de expertos y de organizaciones de la sociedad civil, quienes cuentan con evidencia sólida para presionar por una mejor educación. En igual forma, los líderes políticos y ministeriales pueden pedir asesoría a la UNESCO sobre cómo interpretar en detalle los datos del TERCE (o de otros estudios similares) y así mejorar la calidad de la educación en sus países.

La comunidad educativa regional (diseñadores de política, tomadores de decisión, académicos, parlamentarios, periodistas, ONGs, padres de familia, estudiantes, profesores, directivos, empleadores y la sociedad en general) contará con información objetiva sobre la calidad de sus sistemas educativos y preguntas clave para el desarrollo nacional podrán ser elucidadas,  como por ejemplo, ¿están realmente los estudiantes adquiriendo conocimientos y habilidades para seguir desarrollándose en el sistema escolar?, o ¿cuáles son los factores que se asocian a este desempeño?

La UNESCO espera que la información provista por el Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) sea útil para que las sociedades conozcan más sobre los niveles de su calidad educativa, y orienten sus esfuerzos hacia políticas que impacten la calidad de sus sistemas educativos en todas las dimensiones identificadas por la UNESCO, en particular la equidad.

¿Se podría evaluar progreso entre 2006 y 2013? (comparación de los estudios SERCE-TERCE)

Uno de los objetivos en el diseño del TERCE fue asegurar la comparabilidad con el estudio que lo precedió (SERCE, 2006). Esta decisión estratégica permitirá observar la trayectoria que han seguido los países participantes en cuanto a la eficacia y equidad de sus sistemas.

Los países podrán así compararse con ellos mismos y reflexionar sobre el impacto de las políticas implementadas en los últimos 10 años, y si han sido exitosas o no en mejorar una educación de calidad para todos.

¿En qué se diferencia el TERCE de otros estudios similares como PISA?

Es importante destacar que el TERCE tiene carácter regional ya que en él participan 16 países latinoamericanos. Los instrumentos de medición son adaptados al contexto social, cultural y económico de la región.

El TERCE mide logros de aprendizaje a nivel de escuela primaria. Esto es interesante ya que por un lado aún quedan en la región muchos estudiantes que no acceden al nivel secundario. Por otro lado, si bien es cierto que durante las últimas décadas la cobertura en educación secundaria se ha expandido en toda la región, los resultados del TERCE ayudarán a comprender mejor las serias brechas de deserción y desempeño en educación secundaria, presentes en muchos países.   

Otro aspecto diferenciador es que los contenidos evaluados en las pruebas se definen en función de los currículos vigentes en los países y no, como en el caso de PISA, por un comité de expertos. Esta diferencia es crucial ya que lo evaluado en el TERCE incluye la visión que tienen los países sobre lo que un estudiante debería aprender y saber en primaria; en otras palabras, lo que la sociedad en su conjunto define como prioritario y qué tipo de ciudadano ese país debe tener.  

Por último, el TERCE cuenta con un modelo de gobernabilidad que fomenta la participación activa de expertos nacionales y de los países en el estudio.

América es diversa en culturas y etnias. ¿Qué resultados evidenció el SERCE en relación a la pertenencia a pueblos indígenas? ¿Qué consecuencias debería tener esto en la formulación de políticas públicas?

La educación para estudiantes de origen indígena ha sido una prioridad en países en donde el porcentaje de esta población es alta. Ofrecer escuelas bilingües, es un ejemplo de política pública orientada a la inclusión.  

Para ser inclusiva, la escuela debe ofrecer contenidos y métodos pertinentes y relevantes a los distintos tipos de estudiantes que atiende, y el hacerlo apunta al corazón de la calidad y la equidad.

Sin embargo, los resultados del SERCE ya mostraron una brecha importante entre los resultados de aprendizaje de la población de origen indígena y la que no lo es. A nivel regional, esta brecha era de 23 puntos de la prueba, o 0,23 desviaciones estándar.

Los resultados sugieren que los países deben avanzar mucho más hacia la inclusión de la población de origen indígena en los sistemas educativos, asegurando el acceso y la calidad. Esto que implica revisar los currículos académicos y mejorar la formación docente para promover la educación intercultural bilingüe.

Los resultados del SERCE en 2006 mostraron que la organización y el orden en la sala de clase es uno de los elementos determinantes para lograr procesos de aprendizajes efectivos ¿cómo opera el “orden” como factor asociado?

Este hallazgo del SERCE tiene grandes implicancias para las políticas educativas. La organización del aula, es decir, el orden, tiene fuerte poder explicativo en cuanto al logro de aprendizaje. Esto se deduce de un análisis basado en respuestas a preguntas tales como si los alumnos escuchan al docente o si hay ruido o interferencias en el aula. Las conclusiones apuntan directamente a cómo mejorar las prácticas docentes para mantener un entorno propicio para el aprendizaje de los estudiantes.

En la literatura especializada de factores asociados al aprendizaje, la organización del aula forma parte del grupo de variables denominada de proceso, esto es, todo lo intangible de la educación: liderazgo, pedagogía, clima. Otras variables son las de contexto que corresponden al nivel socioeconómico, cultural o urbano; y de insumos  que se relacionan con la infraestructura, la preparación de docentes, las computadoras por alumno, es decir, lo que está directamente relacionado con las políticas educativas.

La combinación de todas estas variables genera un resultado: el logro de aprendizaje. Es así que la organización del aula resulta ser un fuerte factor explicativo de los logros de aprendizaje, incluso luego de controlar por variables de contexto como el nivel socioeconómico. Este es un hallazgo importante  porque en el mundo educativo, el concepto de orden se ha considerado a menudo “sospechoso”, relacionado con esquemas autoritarios y contrario al pensamiento crítico. Gracias a la evidencia, está claro que el pensamiento crítico y el desorden no van de la mano. Al contrario, el pensamiento crítico se desarrolla en base a aprendizaje, el que se potencia fundado en el  orden en el aula. En este escenario, la región muestra gran debilidad.

La UNESCO se ha opuesto a focalizar las conversaciones en rankings de colegios o países ¿por qué?

El rol de la UNESCO y de los estudios que aplicamos es el de contribuir a que los países logren sistemas educativos de calidad en todas sus dimensiones: en base a objetivos establecidos (eficacia); utilizando los recursos y el tiempo de manera óptima (eficiencia); entregando a todos lo que cada cual necesita para aprender (equidad); que sean comprehensivos y capaces de atender la diversidad de cada estudiante (pertinencia); y que entreguen a cada uno aquello que le permita desarrollarse y aportar a su país (relevancia). El promedio nacional de logro de aprendizaje solo representa una dimensión de la calidad educativa, la eficacia.

Enfocarse en un solo aspecto de la calidad puede perjudicar sus otras dimensiones: un enfoque excesivo en el promedio nacional puede esconder diferencias por grupo (por ejemplo, por género). Si fuera el caso, la educación no sería equitativa y por tanto, no de calidad. Si la calidad de la educación está disponible solo para algunos y no para todos los estudiantes, no hay calidad, pues calidad y equidad son inseparables.

Para la UNESCO, los rankings no son intrínsecamente negativos. Pero deben tener una importante fuerza normativa que es preciso manejar. Si los sistemas educativos se focalizan solamente en las áreas medibles (matemática, ciencia, lenguaje) y no en las otras (ciencias sociales, arte, educación física, etc.) o en los aspectos no-cognitivos (tolerancia, creatividad, resolución de conflictos), se pondría en riesgo la calidad.   

Los rankings deben ser utilizados de manera objetiva, evitando presentar una “foto” de los países con mejor o peor desempeño. Lo importante es mostrar el avance de los países y los factores que explican su éxito o su rezago. Lo central no es “quien va ganado la carrera”, sino entender cuáles son las razones de su éxito. Por ejemplo, qué políticas han implementado aquellos mejor posicionados y, más importante aún, “cómo mejoro las políticas en mi país” para lograr avances significativos en aprendizaje.

Por lo tanto, la posición de un país en la región es información valiosa, pero no es el objetivo central de los estudios del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE). Es más bien el punto de partida para estimular la discusión sobre cómo lograr que aplicando buenas políticas los países converjan hacia sistemas con mejores indicadores de calidad y equidad e impulsar acciones hacia ese objetivo. Todo lo anterior a favor de la garantía del derecho a la educación, objetivo que congrega todos los esfuerzos de la UNESCO.

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