Colombeia: Archivos del generalísimo Francisco de Miranda

Patrimonio documental propuesto por Venezuela y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2007.

© Joaquín Torres
Francisco de Miranda's Archives

La pasión por la libertad presidió la existencia de Francisco de Miranda. Desde 1790 promovió tenazmente la independencia de América Latina: expuso su proyecto ante el Imperio Británico, viajó a la Francia revolucionaria en busca de colaboración y promovió su empresa entre los políticos de la incipiente democracia estadounidense. Al mismo tiempo escribía constituciones, elaboraba planes de invasión, escribía proclamas, organizaba reuniones y recaudaba fondos, todo con un único fin: la independencia de los territorios de la América española.

Los documentos propuestos contienen una vasta cantidad de información variada y muy interesante sobre una época de cambios trascendentales en todo el mundo. Corresponden a los años finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, y están directamente relacionados con distintos sucesos de gran significado histórico para la humanidad: la guerra de España contra los moros del sultanato alauita de Marruecos, el proceso de la independencia de los Estados Unidos y la decisiva participación franco-española en ese conflicto, la política de la Rusia zarista en la época de la emperatriz Catalina la Grande, la Revolución Francesa y los conflictos bélicos internacionales derivados de ella, y por último, aunque no en último lugar de importancia, los comienzos de la lucha por la independencia de las colonias hispanoamericanas. Francisco de Miranda participó activamente en todos y cada uno de esos hechos:

  • En 1772 es nombrado capitán del Regimiento de Infantería de la Princesa en Madrid.
  • En 1774-1775 es capitán del ejército español en la defensa de Melilla contra el sultán de Marruecos.
  • En 1781 es capitán del Regimiento de Aragón y edecán del general Juan Manuel Cajigal en la consolidación de la toma de Pensacola, durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos. Por su actuación destacada en el asedio y la rendición de Pensacola es ascendido al grado de teniente coronel del ejército español en mayo de 1781. En 1782 participa en la expedición naval española que intenta conquistar las Bahamas británicas.
  • En 1787 entra en el círculo de la zarina Catalina la Grande de Rusia, que le autoriza a vestir el uniforme del ejército ruso y le protege frente a la tenaz persecución del espionaje español.
  • En 1792 es nombrado mariscal de campo del ejército revolucionario de Francia, responsabilidad que acepta con el propósito de seguir promoviendo el ideal de la independencia latinoamericana. Poco después, y en reconocimiento de su conducta heroica durante la batalla de Valmy (1792), es distinguido con el grado de comandante en jefe de los ejércitos de la República Francesa. En Valmy hay una estatua que honra su memoria.
  • También en 1792 es nombrado Jefe del Ejército del Norte, a las órdenes del general francés Charles Dumouriez, en defensa de la Revolución Francesa durante la guerra contra la coalición de Prusia y Austria.
  • En 1811 es nombrado comandante en jefe de las fuerzas terrestres y navales de la confederación venezolana y dirige las primeras campañas independentistas.

Miranda fue uno de los más importantes memorialistas de su época. Con un sentimiento muy agudo de la posteridad y de la importancia histórica de los registros escritos, se propuso conservar las huellas de una época que veía caracterizada por cambios profundos a escala mundial. Fue testigo de la desaparición del antiguo régimen en Francia. Había nacido y se había criado a la sombra de la Ilustración; experimentó intensamente la era barroca y el nacimiento del romanticismo, la filosofía dominante en los años decisivos de la independencia de la América española y de Grecia.
 
Francisco de Miranda conservó una amplia variedad de documentos y papeles personales que demostraban sus esfuerzos por captar la atención del mundo para la causa independentista de la América española: su valiosa contribución a la Francia republicana, sus actividades y contactos estratégicos en distintos países europeos y sus posteriores viajes a los Estados Unidos de América no tenían otro objeto que sentar las bases para el reconocimiento internacional y la opinión favorable a la independencia de la América española. Organizó y archivó cartas personales y oficiales, expedientes judiciales, notas y hasta partituras musicales de carácter militar y revolucionario, que hoy constituyen las fuentes primarias fundamentales para comprender esos procesos de importancia mundial, entre ellos uno de los más determinantes de los últimos siglos, la Revolución Francesa. La notable participación de Miranda en esa histórica empresa le granjeó el honor de ser el único americano cuyo nombre está inscrito en el Arco de Triunfo de París.

Viajero infatigable, Miranda anotó y compiló una vasta suma de información, que convierte su archivo en una de las bibliotecas más importantes del mundo para el estudio de la era de la Ilustración. Fruto de sus andanzas por toda Europa, Asia Menor y la costa atlántica de los Estados Unidos fue una gran cantidad de agudas observaciones personales sobre distintos temas y una interesante compilación de documentos y correspondencia con personalidades importantes de su tiempo.

Un rasgo destacado de su personalidad fue su carisma y su magnetismo innato. Poseedor de un conocimiento profundo de las humanidades, leía y traducía con soltura el latín y el griego clásico. Dan fe de ello las cartas escritas por ilustres contemporáneos en los Estados Unidos de América, que le describen como un filósofo y un sabio cuya amistad es un tesoro que merece ser bien guardado. Su sólida formación se evidenciaba también en la vasta biblioteca personal, ahora perdida (su viuda la vendió en el primer cuarto del siglo XIX), que tenía en su casa londinense, en el número 27 de Grafton Way, actualmente propiedad del Estado venezolano.

Miranda hablaba varias lenguas con fluidez, entre ellas el inglés, el francés y el italiano, además del español. En su epistolario y sus diarios de viaje describió las naciones y sus culturas, los personajes y personalidades con las que trató, la geografía (la orografía, la hidrografía, los paisajes y los recursos agropecuarios). También anotó observaciones interesantes y muy profundas de carácter histórico. Es fascinante observar que pocas cosas escapaban a su mente curiosa: por ejemplo, escribió descripciones de las obras de arte, principalmente pinturas y esculturas, presentes en el palacio del Louvre, que hoy se podrían utilizar para editar un libro magnífico sobre el museo. Entre sus muchos documentos conservó una partitura original de La Marsellesa, el himno nacional francés, publicada durante la Revolución.

Resumiendo, Francisco de Miranda fue el precursor de la independencia de Venezuela y de la América española. Debido a su presencia en tres continentes, África, Europa y América, se le ha llamado "el primer criollo universal". Su pensamiento estratégico continental se evidencia en la enorme cantidad de cartas personales reunidas en los 63 volúmenes que constituyen su archivo, volúmenes ahora custodiados por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela. El archivo del generalísimo Francisco de Miranda está reconocido como una de las fuentes documentales más auténticas sobre el desarrollo del proceso de emancipación de la América española.

Al reivindicar la condición de hombre universal de Miranda hay que recordar sus viajes a Norteamérica y Eurasia (1783-1789), en los que propagó y fortaleció sus ideas políticas. Viajero ilustrado entusiasta, sólo comparable con Humboldt como creador de una imagen del mundo a partir de la suma de sus observaciones y experiencias, sus escritos constituyen un pormenorizado registro de hechos que ilustran la forma de vida de su época en América y Europa. La alta política, los acontecimientos culturales, las costumbres de los grupos sociales a los que perteneció, todo desfila por sus páginas, donde también se encuentran varios informes sobre la vida económica y comercial de aquellas sociedades.

La apertura al público del archivo de Miranda sería de gran provecho, por ser una valiosa fuente de información para los investigadores de todas las nacionalidades que han hecho del estudio de la vida cotidiana una rama de la historiografía contemporánea. Este es uno de los conjuntos de documentos más importantes para el estudio de tres procesos históricos trascendentales para la humanidad. El único propósito de Francisco de Miranda fue conservarlos como fuente documental para los estudiosos del futuro.

  • Año de presentación: 2007
  • Año de inscripción: 2007
  • País: Venezuela
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