La Confederación de Varsovia del 28 de enero de 1573: garantía de la tolerancia religiosa

Patrimonio documental propuesto por Polonia y recomendado para su inclusión en el Registro de la Memoria del Mundo en 2003.

© The Central Archives of Historical Records, Warsaw
Photograph illustrating The Confederation of Warsaw 28th of January 1573

"Es cierto que la forma y la sustancia de la declaración de la Confederación de Varsovia del 28 de enero de 1573 eran absolutamente excepcionales en relación con las condiciones que prevalecían en el resto de Europa; los principios de la vida religiosa de la República se basaron en ella durante más de doscientos años."
(Norman Davies)

La muerte del último rey de la dinastía Jagelloniana, el 7 de julio de 1572, se produjo cuando la reforma del sistema político estaba todavía incompleta. Lo que agravó las cosas fue la inexistencia de medidas legales que permitieran al Estado funcionar de manera eficaz durante el interregno, es decir, mientras no hubiera rey. La extinción de la línea masculina de la dinastía planteó un verdadero reto para la recientemente reforzada Unión de Lublin entre Polonia y Lituania. Se temía que se impusieran las tendencias separatistas, especialmente en Lituania, y que la integridad del Estado se viera amenazada. También existía el riesgo de que fueran elegidos dos soberanos, y la elección de un candidato inepto habría podido acarrear la destrucción de la estabilidad religiosa del país. La aprobación de la Confederación de Varsovia impidió que estallara una crisis política. Para mantener el orden jurídico existente era necesario conseguir que todos los ciudadanos acatasen incondicionalmente las decisiones adoptadas en asamblea. Ése era el objetivo de la convención general reunida en Varsovia en enero de 1573, que aprobó la Confederación. La Confederación sentó las bases jurídicas de un nuevo sistema político, y al mismo tiempo aseguró la unidad del Estado en un país que venía siendo habitado durante generaciones por comunidades de distinto origen étnico (polacos, lituanos, rusos, alemanes, georgianos y judíos) y de distintas confesiones. La vida religiosa a finales del siglo XVI en Polonia, situada entre Moscú, Turquía y una Europa occidental desgarrada por las luchas de religión, tuvo un carácter excepcional. Este país llegaría a ser lo que el cardenal Hozjusz llamó "un refugio de herejes": un lugar donde acudían en busca de asilo las sectas religiosas más radicales, tratando de escapar de la persecución en otras regiones del mundo cristiano. En Polonia todas las sectas religiosas gozaban de tolerancia porque tal era la voluntad del rey. La Confederación legalizó oficialmente esa situación e instauró la norma de la coexistencia pacífica para los nobles de todas las confesiones.

  • Año de presentación: 2003
  • Año de inscripción: 2003
  • País: Polonia
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