Intrépida corresponsal de guerra muere cubriendo el calvario de los civiles sirios

Marie Colvin, una de las más destacadas corresponsales de guerra de la actualidad, murió en Siria en febrero de 2012 mientras cumplía con su deber. © Reuters

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Al salir del edificio Marie Colvin fue a recoger sus zapatos, que siguiendo la tradición local había dejado junto a la entrada. Escapaba del fuego de cohetes y granadas de mortero que llovía sobre un “centro de medios de comunicación” temporal administrado en Homs por la oposición siria.

A aquellas alturas de febrero de 2012 el ejército sirio llevaba 19 días seguidos bombardeando con artillería la ciudad de Homs. Se había elegido ese edificio para albergar a los periodistas porque no estaba en la línea de fuego. A medida que pasaban los días Homs se iba transformando en un montón de ruinas humeantes.

Marie Colvin, de 56 años, había nacido en los Estados Unidos pero trabajaba para el diario británico The Sunday Times desde 1985. Era una corresponsal sumamente avezada, que conocía Oriente Medio como la palma de su mano y había cubierto prácticamente todos los conflictos importantes del mundo en sus más de 25 años de carrera.

Colvin actuaba movida por un deseo feroz de contar la noticia desde el mismísimo corazón de las zonas de guerra. Su querencia por la primera línea de fuego la había marcado con un recuerdo indeleble: un parche negro que cubría uno de sus ojos. En 2001, en la guerra civil de Sri Lanka, la metralla de una granada propulsada por cohete le había vaciado el ojo izquierdo.

La determinación de Colvin de llegar la primera y marcharse la última fue seguramente decisiva para salvar la vida de cerca de 1.500 mujeres y niños durante la crisis de independencia de Timor Oriental. Obstinadamente se negó a dejar de informar desde el recinto donde se encontraba, asediado en aquel momento por tropas del ejército indonesio, hasta que las presiones internacionales, después de cuatro días de bloqueo, obligaron a las fuerzas atacantes a permitir la evacuación de la población civil.

En febrero de 2012 Colin también informaba desde Homs para la BBC, Channel 4, la CNN e ITN sirviéndose de su teléfono móvil. La noche anterior su voz había descrito el “carácter absolutamente despiadado” del fuego de francotiradores y los bombardeos que caían sobre la población civil. Poco después de que enviara su crónica, tiros de artillería procedentes de las posiciones del ejército sirio destruyeron la planta superior del edificio.

La explosión acabó con la vida de una de las más destacadas corresponsales de guerra de hoy en día, distinguida con numerosos premios al valor en el ejercicio del periodismo.

Además de Colin, ese día murió en Homs el fotógrafo de prensa francés Rémi Ochlik, que cubría la rebelión siria.

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Descargo de responsabilidad:

Este artículo se publicó originalmente en el diario finlandés Ilta Sanomat. El contenido del artículo puede haberse modificado o actualizado de haberse recibido información después de la fecha de publicación.

La UNESCO alienta a todos los medios de comunicación a que informen al público acerca de las violaciones de la libertad de prensa, a sensibilizar sobre las cuestiones que afectan la seguridad de los periodistas en todo el mundo y a rendir homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión.

El artículo original en finlandés se puede consultar aquí.

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