En Afganistán se puede morir por decir la verdad

El cadáver decapitado del periodista de radio afgano Sadim Khan Bhadrzai, de 25 años, fue descubierto en febrero de 2012. Los esfuerzos por encontrar a sus asesinos han resultado infructuosos. © Pajhwok Afghan News

Asesinato condenado por la Directora General de la UNESCO el 24 de febrero de 2012

Sadim Khan Bhadrzai - Afganistán – Asesinado el 21 de febrero de 2012

Hace poco más de un año, el periodista de la radio afgana Sadim Khan Bhadrzai, de 25 años, tenía el trabajo con el que había soñado: la emisora local de radio que había creado en 2011 en la provincia de Paktika había conseguido rápidamente una amplia audiencia en el sureste de Afganistán.

La fórmula empleada por la emisora no tenía nada de especial: debates de temas de actualidad, como las perspectivas de las cosechas anuales o el tiempo, avisos de las autoridades públicas, algo de política local, algún divertimento inocuo e “inofensivo”, exactamente el tipo de programación que podría gustar a todo el mundo.

Pero en Afganistán, unas buenas cifras de audiencia representan también poder. El analfabetismo es uno de los problemas más importantes de este país en desarrollo: según diversas estadísticas, quizá únicamente una de cada 10 mujeres de más de 15 años sabe leer y escribir, e incluso en el caso de los hombres la cifra está por debajo del 50%.

En estas condiciones, las emisoras de radio son vehículos informativos de extraordinaria importancia para todas las facciones y grupos políticos: resulta más fácil – y más rápido – crear opinión mediante emisiones radiofónicas que a través de los periódicos, la televisión o internet.

Ya en 2001, durante los primeros meses de la “Operación Libertad Duradera”, las fuerzas estadounidenses y británicas lanzaron en zonas aisladas del Afganistán receptores de radio baratos que funcionaban con pilas o energía solar, con la esperanza de que la gente los utilizara para escuchar propaganda contra los talibanes creada para ganarse el corazón y la mente de la población. En la actualidad, se sabe que los propios talibanes utilizan sus propias emisoras piratas de “radio Mullah”, que los efectivos de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad procuran destruir siempre que pueden.

En este tipo de ambiente mediático, cualquiera que intente presentar algo que pueda incluso considerarse en algunos lugares “información imparcial” se encuentra en el punto de mira tanto de los que están en el poder como de los que luchan por estarlo.

La tarde del 21 de febrero de 2012, Sadim Khan Bhadrzai recibió un extraño mensaje telefónico en su casa, salió y desapareció. El cadáver decapitado del joven periodista apareció al día siguiente.

En ocasiones anteriores, la decapitación ritual se había considerado la típica “tarjeta de visita” de los talibanes. Sin embargo, pese a que el movimiento talibán no ha tenido reparos en alardear de las ejecuciones sumarias de periodistas, en este caso los rebeldes negaron enérgicamente cualquier participación en el asesinato de Bhadrzai.

Cabe pensar que los autores están en otro lugar. Los cargos en el gobierno provincial se reparten entre familias y clanes y señores de la guerra en función de las relaciones comerciales y otro tipo de vínculos, y algunos partidarios del gobierno no son más tolerantes con las opiniones disidentes que las organizaciones islamistas extremistas. Los medios empleados para silenciar a quienes dicen la verdad no difieren mucho en ninguna de las partes.

Las investigaciones realizadas por las autoridades en relación con la muerte de Bhadrzai han sido infructuosas.

De acuerdo con las cifras de la UNESCO, nueve periodistas han sido asesinados en Afganistán desde 2008.

Enlaces relacionados:

Descargo de responsabilidad:

Este artículo se publicó originalmente en el diario finlandés Ilta Sanomat. El contenido del artículo puede haberse modificado o actualizado de haberse recibido información después de la fecha de publicación.

La UNESCO alienta a todos los medios de comunicación a que informen al público acerca de las violaciones de la libertad de prensa, a sensibilizar sobre las cuestiones que afectan la seguridad de los periodistas en todo el mundo y a rendir homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión.

El artículo original en finlandés se puede consultar aquí.

Principio de la página