Preservación de la información

El acceso universal a la información es un requisito previo para la construcción de las sociedades de conocimiento. A lo largo de la historia, las bibliotecas y los archivos han sido los guardianes del patrimonio documental de la humanidad.

Sin embargo, en un mundo cada vez más configurado por las tecnologías digitales, las instituciones tradicionales de conservación (bibliotecas, archivos y museos) tienen dificultades para mantener el ritmo del rápido crecimiento de la información.

Y no es éste el único desafío al que hacen frente: a medida que avanza la tecnología, la estabilidad y la duración de los documentos disminuyen considerablemente. Si no se hace nada, muchos documentos importantes en formato electrónico no sobrevivirán o serán completamente inaccesibles dentro de muy poco. El resultado será una pérdida permanente para la memoria colectiva de la humanidad. Es preciso abordar urgentemente este problema, y no hay que subestimar los costos de la preservación de la información digital, que superan con mucho a los costos de preservación experimentados hasta la fecha, con cinco milenios de documentos tradicionales.

La preservación digital forma parte también de por lo menos dos otras prioridades del PIPT: la información al servicio del desarrollo y el acceso a la información. Las tecnologías digitales facilitan un acceso democrático a la información y el conocimiento en proporciones que nunca se habían alcanzado antes. 

El logro de los objetivos de este sector prioritario dependerá principalmente de la consolidación de los principios y conceptos subyacentes en el Programa Memoria del Mundo más allá de sus registros, que sirven de catalizadores para alertar a los decisores y al público en general.

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