20.09.2011 -

La Directora General condena el asesinato de José Oquendo Reyes, segundo periodista peruano muerto en una semana

La Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, condenó hoy el asesinato del periodista de José Oquendo Reyes, ocurrido el pasado 14 de septiembre en Chincha, al sur del Perú. Oquendo era un periodista de televisión especializado en temas de investigación y había expresado su preocupación por el creciente número muertes entre los profesionales de los medios de comunicación en el país.

“Condeno el asesinato de José Oquendo Reyes”, dijo la Directora General. “Estoy igualmente muy preocupada por el reciente aumento de la violencia contra los periodistas en el Perú y confío en que las autoridades no dejarán que estos crímenes queden sin castigo. Esto es importante ya que la violencia y el miedo reducen la capacidad de los profesionales de los medios para llevar a cabo su trabajo. El miedo y la inseguridad impiden a los periodistas ofrecer a la sociedad la información libre e independiente que se necesita para mantener un debate abierto y bien informado, piedra angular de toda democracia”.            

José Oquendo, director y conductor del programa “Sin Fronteras” en la cadena BTV Canal 45¸ fue abatido a tiros cuando se disponía a entrar en su domicilio en la ciudad de Pueblo Nuevo, en Chincha. El director de otro programa de televisión, Pedro Alfonso Flores Silva, fue asesinado de manera similar en Casma, al noroeste del Perú, el 7 de septiembre. Julio Castillo Narváez, director de un programa de radio de investigación, murió a tiros en Virú, al noroeste del país, el pasado 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa.  

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La UNESCO es el único organismo de las Naciones Unidas que tiene el mandato de defender la libertad de expresión y la libertad de prensa. El Artículo I de su Constitución declara que la Organización se propone “asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades fundamentales que sin distinción de raza, sexo, idioma o religión, la Carta de Naciones Unidas reconoce a todos los pueblos del mundo”. Para lograrlo, la Organización debe fomentar “el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones prestando su concurso a los órganos de información para las masas” y recomendar “los acuerdos internacionales que estime convenientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la palabra y de la imagen”.  




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