Segundo Protocolo de la Convención de la Haya

Minarete de Jam, Afganistán © Margottini/UNESCO

Los actos de barbarie cometidos contra los bienes culturales durante los numerosos conflictos que tuvieron lugar a fines de los años 1980 y principios de los años 1990 pusieron de manifiesto varias deficiencias en la aplicación de la Convención de La Haya. En 1991 se inició un examen de la Convención para elaborar un nuevo acuerdo a fin de mejorar la Convención, teniendo en cuenta la experiencia adquirida en los conflictos recientes y la elaboración de un derecho internacional humanitario y de protección de los bienes culturales desde 1954. Por consiguiente, en la Conferencia Diplomática celebrada en La Haya en marzo de 1999 se aprobó un Segundo Protocolo de la Convención de La Haya.

En este Segundo Protocolo se reforzaron varias disposiciones de la Convención relativas a la salvaguardia y el respeto del patrimonio cultural y la manera de conducir las hostilidades, brindando así una protección más eficaz que antes. Se crea una nueva categoría de "protección reforzada" para aquellos bienes culturales de suma importancia para la humanidad que están protegidos por disposiciones adecuadas en el plano nacional y no son utilizables para fines militares. En este protocolo se definen asimismo las sanciones que han de imponerse en caso de atentados graves perpetrados contra los bienes, así como las condiciones en que se incurre en una responsabilidad penal individual. Por último, el Protocolo creó un Comité para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado integrado por doce Estados Parte, cuya misión consiste en velar por la aplicación del Segundo Protocolo y, de hecho, de la Convención.

El segundo protocolo no reemplaza la Convención de la Haya, sino la completa. En otras palabras, la adopción del segundo protocolo ha creado dos niveles de protección: la de base de la Convención de la Haya para los Estados partes y otra con un nivel más elevado para una categoría especial de bienes culturales.

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