Escuela crea oportunidades de trabajo para jóvenes argentinos

En la imagen, un vestido creado por Gisela Ponce, que estudió sastrería teatral en el curso 2012 con el profesor Gonzalo Giacchino. Fotografía: Leandro Jasa


En Argentina existe una tradición muy rica y variada en música, danza, literatura, teatro, cine y diseño, y sus industrias culturales están en auge.

Este sector pujante emplea a unas 300.000 personas y representa el 3,5% del PIB del país.

A pesar de que la demanda del mercado por profesionales cualificados está en aumento, muchos jóvenes con talento encuentran dificultades para hacerse un hueco en este área.

Estudiante de escenografía y sastrería teatral, Diana Caraballo explica: “Es muy raro para los artistas encontrar oportunidades de formación y desarrollo asequibles que sean prácticas”. Ella tuvo la suerte de haber completado recientemente un curso de un año en escenografía y sastrería en una nueva escuela de formación profesional en artes escénicas en La Plata (en las afueras de Buenos Aires).

La escuela fue creada por la Fundación Teatro Argentino de La Plata, una organización no gubernamental (ONG) que tiene como objetivo llevar las artes escénicas a un público más amplio. En 2011, y con el apoyo del Fondo Internacional para la Diversidad Cultural de la UNESCO, la Fundación estableció la escuela en el Teatro Argentino. Su objetivo es la formación e inclusión laboral de jóvenes y adultos desempleados a través de la enseñanza del teatro y la producción escénica, a un coste mínimo.

Con el apoyo del FIDC, se establecieron los criterios de selección y los procedimientos. También se diseñaron los cursos intensivos de un año basándose en las necesidades del mercado en cuanto a experiencia y habilidades creativas.

Los módulos de formación incluyeron artes audiovisuales, estrategias de comunicación, realización escénica y escritura creativa. El Instituto Cultural de Buenos Aires se sumó al proyecto y desarrolló con la escuela cuatro talleres de artes escénicas impartidos por expertos de reconocido prestigio internacional, en particular de la Organización Latinoamericana de Ópera. Los cursos incluyeron escenografía, escultura, carpintería, herrería, tapicería, sombrerería, zapatería, peluquería y maquillaje y posticería. 586 estudiantes completaron el curso inaugural, incluyendo Diana Caraballo.

“Lo más destacado de la formación fue el pedido que recibí de una empresa de eventos para crear su vestuario”, destacó Diana Carballo, quien ahora, con algunos de sus compañeros ha puesto en marcha una ONG artística llamada Almenara. “Es muy bueno porque también obtenemos ayuda para encontrar empleo en la industria cultural”, añadió.

El programa de la escuela para la inclusión laboral está ayudando a los estudiantes a obtener pasantías. Muchos de ellos ya han encontrado trabajo en instituciones de artes escénicas una vez acabado el curso. La colaboración con el Ministerio de Trabajo de la Nación –a través del Programa para Emprendedores Independientes (PEI)– amplió las posibilidades de financiación de los cursos. Muchos graduados ya crearon sus propios negocios, incluyendo una galería de arte y una editorial. Con apoyo del sector privado, los estudiantes también han realizado exhibiciones y participado en ferias de trabajo.

Además, la escuela también ha alcanzado una dimensión regional, estableciendo vínculos con instituciones similares de Colombia, Chile, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú y Uruguay. Estudiantes de estos países ya participan en algunos de los cursos. Se creó una red para vender los trabajos artísticos de los estudiantes, cuyas ganancias se reinvierten en nuevos proyectos de los artistas y la escuela.

Con el apoyo del FIDC, la creación del centro de formación profesional del Teatro Argentino ha posibilitado que haya aumentado de personas con talento trabajando en las industrias creativas, y ha permitido a jóvenes y adultos desempleados desarrollar sus habilidades. Con una inversión de 200.000 dólares del Ministerio de Desarrollo Social, la escuela ha mejorado sus instalaciones. A través de esta red conformada por actores locales, regionales e internacionales, el proyecto continuará fomentando la creatividad en los próximos años.

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