Tayikistán al son de la creatividad

La baterista tayika Kursheda Fazylova actúa en el concierto de rock en Dusambé durante la Semana Europea 2012. Crédito: Kirill Kuzmin/Bactria

“Me sentí mucho más segura de mí misma y me di cuenta de que soy buena actuando en vivo”, comentó la cantante tayika Parveen Yusufi sobre su reciente experiencia en el Centro Cultural Bactria en Dusambé. Allí estuvo un mes entero grabando su música y ensayando un concierto en vivo que presentó en el Conservatorio Nacional tayiko y en el Museo de instrumentos musicales Gurminj. “Fue una experiencia maravillosa”, recuerda. 

Para los músicos tayikos como Parveen Yusufi, ensayar en un estudio dotado de instrumentos profesionales, o acceder a un curso de formación sobre las últimas tendencias de la industria, es un lujo que muy pocos pueden permitirse. El resultado es una escena musical en la que predomina el playback. Pero, sobre todo, esta realidad desanima a muchos grupos y artistas principiantes que acaban tirando la toalla o actuando en un mercado muy limitado. 

Para Kirill Kuzmin del Centro Cultural Bactria, la caída de la Unión Soviética y el consiguiente colapso de muchas instituciones culturales, auguró el declive de la escena musical de Tayikistán. El Sr. Kuzmin acaba de completar una iniciativa de gran alcance a fin de reavivar la industria. 

El trabajo de Bactria se enfocó en brindar a los artistas una ayuda que les permita triunfar en un mercado cada vez más competitivo. Se impartieron cursos innovadores dirigidos a músicos y otros profesionales del sector; se llevó a cabo un programa de becas de investigación de tiempo completo sobre gestión musical dirigido por una reconocida tutora de San Petersburgo; se donó equipamiento moderno y recursos musicales digitales al Museo Gurminj; y se otorgaron pequeñas subvenciones para ayudar a financiar conciertos por todo el país. El Fondo Internacional para la Diversidad Cultural (FIDC) de la UNESCO fue un donante clave para el desarrollo de esta iniciativa.

Teniendo en cuenta el auge de la música tradicional tayika pero también el despliegue de otros géneros como el jazz, la fusión, el rock e incluso el rap, “hemos querido dirigir nuestra industria musical hacia un círculo en el que artistas, gestores, promotores y técnicos tengan conocimientos amplios y estén interrelacionados”, explica el Sr. Kuzmin. Por ejemplo, “gracias a nuestro proyecto ha surgido una nueva generación de ingenieros de sonido, mientras que muchos de los eventos musicales que se organizan hoy por todo el país están siendo gestionados por algunos de nuestros alumnos”.

Pavel Lee, de 26 años, fue uno de los becados de Bactria que realizó prácticas profesionales en la gestión de eventos culturales. Comenta cómo la parte más destacable del curso fue la experiencia directa que tuvo gestionando y coordinando el concierto Safe and Friendly Dushanbe el pasado mes de diciembre. El Sr. Lee tuvo que gestionar los fondos, la sala de eventos, el sonido y la iluminación, la promoción e incluso a los artistas que actuaron. 

“Sin lugar a dudas tuve la oportunidad de poner a prueba mis capacidades y todo lo que había aprendido durante la formación”, dijo el Sr. Lee. Recuerda que la parte más difícil fue “coordinar a todas las personas involucradas y darle seguimiento a los contratos y la redacción de informes”.

También gracias al proyecto, el Museo Gurminj ahora tiene el equipo, los conocimientos técnicos e incluso las bases legales para convertirse en una discográfica independiente. De hecho, “algunos músicos tradicionales y de fusión ya han grabado en el Museo discos profesionales”, apunta el Sr. Kuzmin.

Refiriéndose a su futuro, Parveen Yusufi habla de cómo sueña con actuar en conciertos en vivo en Tayikistán y en el extranjero. “Quiero hacer giras, componer nuevas canciones, cantar blues, jazz, ser creativa y continuar ganándome la vida como artista”, dice entusiasmada. 

El Sr. Kuzmin, por su parte, confía en que el camino está allanado para Parveen Yusufi y muchos otros como ella.

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