Ciclo cultural

El ciclo cultural organiza, alrededor de cinco fases o eslabones, el conjunto de los procesos requeridos para producir, difundir y valorizar expresiones culturales, pero también para recibirlas, utilizarlas y comprenderlas.

Este modelo es flexible. En función de la naturaleza de cada expresión cultural, algunas fases pueden fusionarse, tener mayor importancia que otras o incluso estar ausentes. Las interacciones e interdependencias entre las diferentes fases son también densas y complejas.

El ciclo cultural muestra que numerosos actores, que pertenecen a los sectores mercantiles y no mercantiles, intervienen a lo largo de la cadena de valor de las expresiones culturales. Estos pueden ser creadores, productores, difusores, instituciones públicas, organizaciones profesionales, etc. Los partenariados, que reúnen las habilidades y recursos de diferentes interlocutores, son por lo tanto un medio de trabajo privilegiado en el ámbito de las expresiones culturales.

  • La creación remite a la invención, exploración y concepción de los contenidos que constituyen la materia prima de las industrias culturales. Ejemplo: Textos, sonido, bosquejo, obra de arte…
  • La producción comprende la reunión de todos los elementos (suministros, equipamientos, profesionales) necesarios para la realización (materialización) de las expresiones culturales. Ejemplo: Programas televisivos, libros, grabaciones musicales…
  • La difusión es hacer llegar al público expresiones culturales, generalmente reproducidas industrialmente o de forma masiva. Ejemplo: Transporte y venta mayorista y minorista, venta en línea, proyección de un film, distribución de un espectáculo en vivo (concierto, festivales…)
  • La promoción/exposición concierne las actividades dirigidas al público para facilitar la comprensión de una obra o los medios de marketing utilizados para aumentar la audiencia. Ejemplo: Documentación de una obra, publicidad en los medios de comunicación, análisis de mercado…
  • El consumo/participación se refiere al acceso del público a productos culturales y a tomar parte en experiencias culturales, incluyendo las prácticas de aficionados (amateurs). Ejemplo: Leer un libro, bailar, escuchar la radio, visitar una galería de arte…

Ver el ejemplo de industria musical (PDF)


Más información: El ciclo cultural (Marco de Estadisticas Culturales de la UNESCO 2009)

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