La coordinación transversal

Esta dinámica refiere a las estrategias que implican la participación de otros ministerios para su implementación. Desde la perspectiva de fomento económico, se requieren acciones convergentes dirigidas a las modalidades de financiación, al régimen comercial y aduanero, al tratamiento fiscal, a la infraestructura de espacios, al transporte y logística, y a la formación profesional, entre otros aspectos.

La aplicación de estas medidas depende de varios ministerios y agencias especializadas del Estado (los ministerios de Industria, Trabajo, Comercio, Fomento o Educación). Para lograr mejores resultados, es necesario llevar a cabo una minuciosa labor de explicación y persuasión, tanto a nivel de las autoridades decisorias como de los agentes ejecutores.

Sin embargo, en ese proceso, es necesario tener en cuenta, al mismo tiempo, que el abuso de argumentos y de tratamientos a favor de una actividad productiva determinada – por ejemplo la demanda de exoneraciones fiscales para las industrias culturales y creativas – suele ser mal recibido y examinado con suspicacia por el ministerio responsable.

En cambio, uno de los ámbitos donde es posible encontrar mayores sinergias es en el fomento de emprendedores, es decir, en el apoyo a las pequeñas y medianas empresas de contenido cultural y creativo. Prácticamente todos los países cuentan con mecanismos genéricos de ayuda a la creación de empleo, al fomento de pequeñas empresas y al apoyo de los procesos incipientes de producción y comercialización.

Hay que tener en cuenta que, en muchos países en desarrollo, las políticas económicas están diseñadas para fomentar las industrias de transformación y de explotación de los recursos naturales. En estos casos, los paradigmas de referencia para otorgar ayudas a la pequeña y mediana empresa son principalmente la transmisión de conocimiento científico y la innovación tecnológica. En cambio, la materia prima de las industrias culturales y creativas, o sea, los intangibles protegidos por la propiedad intelectual, responden a otra lógica.

Por ello es importante adaptar, antes o simultáneamente al proceso de coordinación, los criterios y normas de apoyo general a las ideas emprendedoras, teniendo en cuenta las particularidades del sector. Con ese objetivo, conviene proveerse de argumentos y contar con estadísticas comprensibles a los oídos de los responsables del otorgamiento de las ayudas a las pymes. También es posible que los emprendedores culturales puedan encontrar abrigo en los programas de incubadoras empresariales generales, lo que requiere la formulación de planes de negocios específicos, que tengan en cuenta los comportamientos atípicos de la economía de la cultura. La formación de formadores es un recurso que facilita la tarea de implementación.

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