Mecanismos alternativos de financiación

El Estado puede propiciar también otros tipos de mecanismos de financiación. En algunos casos, estos consisten en facilitar el acceso a fondos externos (de otros ministerios, niveles de gobierno, fondos internacionales o patrocinio privado). Es importante que la Dirección de Industrias Culturales y Creativas o su equivalente dé a conocer su existencia, firme acuerdos de cooperación (a veces con una pequeña aportación adicional del Ministerio de Cultura para garantizar el acceso de las iniciativas locales a los fondos), asesore sobre cómo cumplimentar los formularios de ayuda, legisle para favorecer una mayor convergencia hacia los esquemas y lógicas de dichos fondos y realice un seguimiento sobre la evolución de las aportaciones recibidas, con el objetivo de detectar problemas y proponer alternativas.

Se exponen abajo las tipologías de fondos externos disponibles y las estrategias que se pueden impulsar: 

  • Acceso a fondos internacionales: distintos organismos internacionales (organismos gubernamentales nacionales e internacionales de cooperación al desarrollo, fondos de Naciones Unidas o dependientes del Banco mundial, etc.) disponen de fondos o de líneas específicas de apoyo a la industria cultural y creativa. La Dirección de Industrias Culturales y Creativas o su equivalente debe dar a conocer esta información, enseñar a los emprendedores a aplicar tales fondos y asesorarlos en la búsqueda de los socios necesarios. Una de las líneas de apoyo más comunes consiste en favorecer la coproducción o coedición internacional.
  • Acceso a fondos de otros ministerios: buena parte de los ministerios económicos (Economía y Finanzas, Trabajo e Industria, entre otros) disponen de fondos mucho más cuantiosos de los existentes en el Ministerio de Cultura para favorecer el autoempleo, a las pequeñas y medianas empresas, la renovación tecnológica y fomentar la exportación. En muchos países, como Brasil y Argentina, el acceso de las empresas culturales y creativas a estos fondos ha representado un incremento cuantitativo de la financiación, impensable solamente con los fondos disponibles del Ministerio de Cultura. 
  • Potenciación de fondos combinados con otras administraciones: una forma de incrementar los recursos puestos a disposición del sector consiste en proponer la cooperación de otras administraciones (regionales o locales).
  • Potenciar el mecenazgo cultural, el patrocinio empresarial y la responsabilidad social corporativa: aunque la mayor parte de estos recursos se destinan a actividades sin lucro, la potenciación de un marco normativo y fiscal favorable alienta el valor social de la cultura y la venta de los bienes y servicios que produce. De esta manera, aunque la empresa cultural no sea beneficiaria directa de esos fondos, los recursos liberados para estos menesteres terminan recayendo, en parte, en empresas de servicios responsables de proveerle insumos.
  • Acompañar los procesos de captación de capital de riesgo privado: a menudo, lo más operativo consiste en reorientar los fondos o mecanismos genéricos de capital riesgo ya existentes mediante un mandato explícito de apoyo a proyectos de las industrias culturales y creativas. En estos casos, conviene argumentar ante los responsables de esos fondos (a menudo altos funcionarios de los ministerios de Economía y Finanzas, o de las agencias de control monetario) sobre los beneficios sociales de las iniciativas culturales (creación de empleo, recuperación urbana) y su potencial viabilidad económicofinanciera.
  • El principal problema que suele presentarse es la pequeña dimensión de muchas de estas iniciativas, situación que las hace invisibles frente a los proyectos que acostumbran recibir la atención de las autoridades económicas.

Otro mecanismo de financiación consiste en potenciar el incremento de los recursos propios a través del consumo interno o la exportación, para ello se puede:

  • Facilitar los mecanismos automáticos de venta de productos autóctonos vía Internet, venta telefónica u otros sistemas que faciliten el acceso al consumo en mercados cada vez más amplios.
  • Crear tarjetas-monederos para propiciar el consumo cultural de los jóvenes.
  • Potenciar los clubs de consumidores culturales: los clubes permiten aumentar el conocimiento de la oferta de eventos y propuestas culturales, con información segmentada por intereses o territorios, ofreciendo ciertas ventajas de precio y acceso a sus miembros. Se consigue, de esta manera, lograr la fidelidad de determinados colectivos y aumentar su demanda, con el consecuente impacto en los ingresos propios de las organizaciones culturales.

La innovación no abarca solamente el aspecto tecnológico. En el ámbito de las industrias culturales y creativas, el concepto abarca toda la cadena de valor. Se puede innovar en todo el proceso que va desde la creación al consumo.

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